Disclaimer: los personajes y parte de la trama son de Yana Toboso (si fueran míos Ciel no hubiese terminado siendo un demonio y Sebastián sería MI mayordomo), lo que reconozcan no es mío.


Una Chica... ¿Endemoniadamente Buena?

Cap. 3 Esa Chica, Arrepentida.


Un Ciel "vacío" y sin memoria se pasea por los pasillos de la mansión Phantomhive. Una chica bastante diferente llega desde Londres o tal vez mas lejos. Un secreto guardado por trece años decide salir a relucir. La venganza que quiere surgir, esta vez ejercida por otra persona. Como dicen: "La venganza es un plato que se sirve dulce y frío".


−¡Oh por Dios! Nunca había probado un chocolate gateau tan delicioso en mi vida.

−Me alegra que le haya gustado el postre, madame− dijo con una referencia Sebastián.

−Mmm… no sé, has preparado mejores, Sebastián− dijo con la acostumbrada frialdad Ciel sorbiendo un poco de su té.

Sorprendida por el comentario del Conde, Mairie comió otro poco de aquel delicioso postre, no podía imaginar uno que fuera mas delicioso, en todos sus años que había ayudado a sus padres con la crítica de alimentos nunca había probado una cena tan buena como aquella.

"Creerás que es una estupidez, pero me inquieta la idea de dormir en compañía de un demonio" aquellas palabras resonaron en su mente, y con ellas no pudo reprimir el reflejo- sin decir deseo- de ahogarse con aquello, ¿ella había dicho eso? Sin duda lo había hecho, la cara del Joven Conde había pasado por todos los colores en ese momento, y si, había sonado feo.

¿Qué había pensado él por aquello? ¿Que ella, una "pequeña", tenía una mente tan pervertida y cochambrosa (1)? No podía dejar de querer que, sin aviso alguno, el piso se abriera y se la tragara.

−¿Necesita ayuda?− preguntó Ciel preocupado porque la chica no dejaba de toser sin control.

−No, no importa, estoy segura de que por esto no me voy a morir− dijo ella intentando zafarse del ahogo.

−…

−*tosidos*

−… entonces… tu no eres inglesa ¿verdad?−dijo el chico incomodado por el silencio que solía crearse entre ellos.

−No, soy de Nueva York, bueno, sólo me crié ahí, mis padres me adoptaron en Suramérica. Yo…− dijo insegura− creí habértelo dicho antes, cuando hablábamos por teléfono.

−Por alguna razón no recuerdo nada de lo que hice la semana pasada…− dijo distraído con la vista fija en la ventana y la oscuridad tras ella− también me ocurre con Elizabeth, ayer se molestó porque olvidé que había quedado con ella para ir a Londres.

Lady Mairie no pudo evitar cuestionarse porqué el Conde le contaba eso, pero emocionada dijo:

−¿Entonces hay alguna posibilidad de que olvides lo que dije antes?

−¿Qué cosa?

Apenada, Lady Mairie buscó rastros del demonio mayordomo y al asegurarse de que no se encontraba allí dijo entre susurros:

−Que me incomodaba la idea de dormir en compañía de un demonio, ¡qué horrible suena eso! Hace un momento lo entendí.

−Si no lo olvido, prometo no contárselo a nadie− dijo conteniendo una carcajada Ciel.

¿Entonces no fue a propósito? Se preguntó, había creído que aquello había sido un juego.

De nuevo el famoso silencio volvió a reinar. A la chica le impresionó eso, una mansión tan tranquila como aquella, una vida tan tranquila como la del Conde, ¿cuántos secretos debían existir en aquel lugar? ¿cuánto silencio habría antes de que llegara la tormenta que sin duda acechaba?

El mayordomo llegó y comenzó a retirar los platos en los que había estado una vez el postre.

−…¿puedo hacerte una pregunta?− preguntó al mayordomo la morena. Y viendo el asentimiento de éste, continuó:− tu eres un demonio ¿verdad?− que pregunta tan estúpida era esa, era obvio, tenía la marca y todo− ¿qué hacen exactamente los demonios?

Un silencio se creó en el salón, tal vez pensaba el mayordomo en una respuesta que no sonase cruel, tal vez esa era una respuesta que no quería dar frente a su amo, tal vez… tal vez…

−Los demonios consumimos almas− ¿almas? Ella había llegado a creer que cosas espirituales como aquella no existían. Por más que sus padres la instruyeron en la religión cristiana- habían decidido que si se sanaba de su "enfermedad" la enviarían a un convento- ella nunca había creído en esas cosas, podrían ser sus raíces demoníacas que lo impedían o simplemente que la idea de vivir fervientemente por algo que probablemente no vería, no le agradaba.

−¿no extrañas Nueva York? ¿no extrañas a nadie de ahí?− preguntó el chico.

−No, la verdad no−respondió con cierta naturalidad Mairie− no solía salir mucho de casa, tenía pocos amigos, los amigos de mis hermanos y un chico de mi calle con el que solía encontrarme a escondidas en nuestra "guarida". Y bueno, Nueva York es como la estatua de la Libertad que vi al alejarme de ella en el transatlántico, una figura lejana y borrosa cada vez mas pequeña. Además, desde que todos mis seres queridos murieron, no puedo acercarme ahí, a la escena del crimen, donde la enfermedad era la homicida.− La joven se enjugó rápidamente una lágrima y viendo el reloj, que apenas marcaba las siete, dijo:− ¡Uh! Ya es tarde, debería ir a prepararme para dormir, mi madre solía decir "los que no duermen, no crecen", no creo que sea verdad, pero no hay porqué arriesgarse – se levantó de la silla− que tenga un buen sueño− y salió precipitada de la habitación.

Cerrando detrás de ella la puerta, Lady Mairie no pudo evitar romper a llorar, extrañaba a sus padres, sus hermanos, sus amigos, su hogar, se sentía sola en la casa de sus tíos, se sentía rechazada.

¿Ahora hacia dónde voy? Pensó, aún Sebastián no le había señalado donde se encontraba su habitación, revisar la amplia mansión en busca de su habitación no parecía ser una opción. Escuchó pasos hacia ella y entrando en pánico corrió sin dirección a algún lugar cerrado en el cual esconderse y llorar si eso quería, sin que nadie la viese, sin que nadie la escuchase.


−¿Hacia dónde habrá ido? Todavía no le has dicho dónde queda su habitación− preguntó el joven Conde después de que la chica saliese disparada del salón.

−Puede que a algún lugar cerrado donde esconderse y llorar sin que nadie la viese. De ninguna forma puede ser bueno…

−¡Estúpido, ve y búscala rápido, no quiero que cause mas destrozos!−ordenó Ciel a su mayordomo.

−Si, mi señor.−respondió con una reverencia antes de salir en busca de la señorita.

Esa clase de llanto no puede traer nada bueno pensó primero, no debería tener esa clase de sentimientos hacia los humanos y segundo, es una emoción muy fuerte para ella podría causar cualquier tipo de infortunios si su poder se libera.

Al llegar al pasillo en el cual había ubicado la habitación de la "pequeña" pudo escuchar como un jarrón se hacía añicos en la habitación contigua. Decidido a detener cualquier posible accidente entró.

−Mi lady− dijo al ver a la chica tumbada boca abajo en la cama−aún no le he dicho dónde queda su habitación.

−Uh… y ¿dónde queda?− balbuceó bajo la almohada.

−Es aquí− dijo con un sonrisa mientras se inclinaba para esquivar el cojín que Lady Mairie le había arrojado, cayendo así en uno de los cuadros que adornaba la recámara y rompiéndolo. Suspiró y se acercó lentamente a la joven−no llores− dijo con un extraño tono de consuelo− sabes que las emociones fuertes te pueden alterar y puedes causar cualquier tipo de accidentes.

Lady Mairie le propinó una cachetada al mayordomo

−¿Qué te pasa? ¿acaso eres estúpido?−dijo enojada− ¡quiero estar sola!− agregó antes de enterrarse de nuevo en la almohada. Hacer aquello le parecía una atrocidad, llegar a una casa como invitada y luego hacer una pataleta, una señorita no debía hacer eso, a su madre no le hubiese agradado nada su actitud.

−Lo siento− dijo después de unos segundos de silencio mientras se secaba las lágrimas− no debí comportarme así…

−Mis mas sinceras disculpas− dijo el mayordomo− sabía que se encontraba en un estado de ánimo frágil y aun así lo dije. Será mejor que descanse, aquí le traje agua para que se lave la cara.

−…gracias, puedes retirarte− dijo Mairie cerrando la puerta y quedándose completamente sola en aquella alcoba. Se lavó la cara y se dispuso a dormir, estaba agotada , había sido un día demasiado largo. Y por alguna razón, sentía que esto era sólo el comienzo.


Aclaraciones:

(1) Significa sucio (lo busqué en el diccionario)


Uy! ya lo subí estoy emocionada, salí de vacaciones así que tendré mas tiempo para escribir. Pero hay un problema... siento que nadie lo ha leído, así que si les interesa que siga actualizando no duden en enviar reviews!

Sebastián quiere gatos!

Se despide sin mas

~Dani^^