Disclaimer: los personajes y parte de la trama son de Yana Toboso (si fueran míos Ciel no hubiese terminado siendo un demonio y Sebastián sería MI mayordomo), lo que reconozcan no es mío. El fragmento de Estudio en Escarlata obviamente tampoco es mío ^^ pertenece a Sir Arthur Conan Doyle.
Una Chica... ¿Endemoniadamente Buena?
Cap. 4 Esa Chica, Situación Crítica.
Un Ciel "vacío" y sin memoria se pasea por los pasillos de la mansión Phantomhive. Una chica bastante diferente llega desde Londres o tal vez mas lejos. Un secreto guardado por trece años decide salir a relucir. La venganza que quiere surgir, esta vez ejercida por otra persona. Como dicen: "La venganza es un plato que se sirve dulce y frío".
−…Sebastián…−empezó a decir el chico mientras se preparaba para dormir− ¿quién es esa chica? ¿qué hace aquí?
−Entonces es cierto…− suspiró el mayordomo− Ella es la hija de Lord Kennel, el encargado de las exportaciones de la compañía Funtom para América.
−Si, ya lo recuerdo.
−Fue adoptada en Brasil cuando ella tenía cuatro años− continuó diciendo el demonio−. Hace un año su familia murió por una misteriosa epidemia y quedó al cuidado de sus tíos. Cuando me pidió que investigara un caso de malversación de fondos por parte de su tío, Lord Frederic, descubrí que ella desea tomar el cargo de su padre y hacerse cargo ella misma de éste, por lo cual usted decidió hacer un trato con ella, usted la ayudaría a obtener su herencia y ella lo ayudaría destituir del cargo a su tío y apresarlo por corrupción.
−Un momento ¿Cómo sabes todo eso?− preguntó intrigado.
−Sólo seguía las órdenes de mi amo de investigar y seguir de cerca.
Ciel no recordaba nada, todos sus recuerdos del año pasado se habían borrado; pero de una cosa se hallaba seguro, aquello no le importaba lo mas mínimo.
−Buenas Noches− dijo Sebastián antes de apagar las velas y salir de la habitación de su amo.
Lady Mairie se había despertado temprano aquel día, eran las siete de la mañana y ya se encontraba dando vueltas por la ansión. A esa hora, sólo la servidumbre se hallaba despierta así que decidió leer un libro que había comprado en la ciudad una semana antes de huir de la casa de sus tíos. Se sentó en uno de los sillones del salón de entrada y se dispuso a leer.
Estudio en Escarlata de algún desconocido llamado Arthur Conan Doyle, simplemente el título le había llamado la atención e inmediatamente había conseguido ya una copia.
"Primera parte (Reimpresión de las memorias de John H. Watson, doctor en medicina y oficial retirado del Cuerpo de Sanidad)
Primer Capítulo: Mr. Sherlock Holmes
En el año 1878 obtuve el título de doctor en medicina por la Universidad de Londres, asistiendo después en Netley a los cursos que son de rigor antes de ingresar como médico en el ejército. Concluidos allí mis estudios, fui puntualmente destinado el 5.0 de Fusileros de Northumberland en calidad de médico ayudante. El regimiento se hallaba por entonces estacionado en la India, y antes de que pudiera unirme a él, estalló la segunda guerra de Afganistán. Al desembarcar en Bombay me llegó la noticia de que las tropas a las que estaba agregado habían traspuesto la línea montañosa, muy dentro ya de territorio enemigo. Seguí, sin embargo, camino con muchos otros oficiales en parecida situación a la mía, hasta Candahar, donde sano y salvo, y en compañía por fin del regimiento, me incorporé sin más dilación a mi nuevo servicio.
La campaña trajo a muchos honores, pero a mí sólo desgracias y calamidades. Fui separado de mi brigada e incorporado a las tropas de Berkshire, con las que estuve de servicio durante el desastre de Maiwand. En la susodicha batalla una bala de Jezail me hirió el hombro, haciéndose añicos el hueso y sufriendo algún daño la arteria subclavia. Hubiera caído en manos de los despiadados ghazis a no ser por el valor y lealtad de Murray, mi asistente, quien, tras ponerme de través sobre una caballería, logró alcanzar felizmente las líneas británicas.
Agotado por el dolor, y en un estado de gran debilidad a causa de las muchas fatigas sufridas, fui trasladado, junto a un nutrido convoy de maltrechos compañeros de infortunio, al hospital de la base de Pes…"
A los pocos minutos se vio absorbida en sus pensamientos y planes futuros. Llevaba ya un mes planeándolo todo antes de huir, había contactado un abogado para, con ayuda del testamento de sus padres, recuperar las pertenencias de su familia.
Su prima Anne Sophie, que en el momento de la epidemia se hallaba en Francia, le ofreció posada en la ciudad de Londres, lo cual le permitía movilizarse libremente y hacer todos los contactos que necesitaba.
Su madre, decía siempre que la educación era algo que desde pequeñas, las mujeres debían recibir, así en caso de infortunios poder defenderse; razón por la que había estudiado materias como la aritmética, literatura, francés, castellano, comercio y muchas otras cosas, que junto a la experiencia que llevaba del trabajo de las exportaciones, se sentía lo suficientemente capaz para llevar sola aquel trabajo que era considerado de hombres.
La ayuda del Conde había sido algo totalmente inesperado, en realidad no contaba con ella pero sin duda facilitaría las cosas, no sólo por ser el Conde, sino porque también era el dueño de la compañía para la cual, sus padres, siempre habían trabajado. Al parecer ella había sido descubierta al investigar un posible fraude que su tío Frederic, hace un tiempo, venía organizando. Aquel chico, había planeado una triquiñuela en la que según él "todos saldremos ganando".
Triquiñuela pensó, aquella palabra nunca le sonaba, aunque en sus pensamientos todo siempre tenía sentido; la primera vez que la escuchó por primera vez de su querido amigo Louis, lo que la hacía dudar sobre si era o no, una palabra que una señorita debía decir.
Sacudió su cabeza al notar que sus pensamientos vagaban sin control en momentos tan serios. Un escalofrío subió su espalda a notar una presencia en aquel salón y ver que una chica furiosa se encontraba observándola.
¡Oh por Dios! ¿Cuánto tiempo lleva ahí? pensó petrificada mientras no lograba mover un solo músculo de su cuerpo para saludar Ahh, que esperas para pararte y saludar, ¡piernas reaccionen!
−¿Entonces no saludas?− dijo la rubia clavándole la mirada con sus ojos verdes, mientras Mairie intentaba hacer algún movimiento.
Por lo menos di algo, mueve la cabeza haz lo que sea exigía su consciencia a un cuerpo que elegía a la solución mas estúpida que podía: sacudir la cabeza y responder a su pregunta.
−No…− respondió con una voz grave que apenas se escuchaba.
−Se nota que eres un chico despreocupado− dijo la chica intentando volver a un estado de normalidad mascullando:−…hombres.
¿Hombres? Pensó ¿parezco un hombre? Se sintió aliviada, si no hubiese sido por su cuerpo paralizado, las lágrimas hubieran salido de sus ojos y no sólo hubiese parecido un hombre, hubiese sido un hombre "raro".
−Espero que no seas amigo de mi Ciel, no quiero que seas una mala influencia para él, que ha pasado por tanto.− terminó de decir antes de subir a toda prisa al segundo piso, seguramente al estudio del Conde.
−¿Hombre? Pero…pero… − logró decir después de que la joven se fuera.
Espero no haber tardado tanto... y esta vez no hay excusa... pero mi mente se fue de vacaciones tambien... si, debo ser una persona horrible.
Bueno, espero que les haya gustado este capítulo, me costó escribirlo... bueno no, me costó sentarme a escribirlo... pero me gustó como quedó...
Gracias a todos por sus reviews: kakura999, Kate-Katherine (yo sé que te gusta ^^), Nagi hatsune y elocuencia96 y a todos lo que han leido, tambien gracias, me hacen saber que si hay gente que me lee. No olviden que por cada rr es un gato para Sebby.
Gatos para Sebas-chan: yay! 4!
Se despide, ~Dani^^
