¡Hola mis lectores! Espero que estén disfrutando esta historia, porque yo realmente disfruté mucho escribiéndola.
Primero que todo, gracias a mis betas: Nerea y Eli y, segundo, a todos los que leyeron y dejaron reviews. Al principio creí que no había tenido buena recepción este fic, pero veo que no es tan así. Me alegra :)
Bueno, acá está el otro capítulo
Que lo disfruten :)
Disclaimer: The Mentalist no me pertenece. Quizá un tipo parecido a Simon Baker algún día sí, pero no creo tener tanta suerte xD
She Dreams In Red
Capítulo 2
El sujeto vino un par de horas después a cerciorarse de que hubiese bebido mi café. Movió la cabeza como si yo no fuese más que una niña traviesa al ver que la taza estaba intacta y que yo estaba recostada en el catre dando la cara a la pared.
-El almuerzo no estará listo hasta dentro de un par de horas así que después no me quejes que tienes hambre- bromeó.
-No tengo hambre- respondí secamente sin moverme.
-Sufriste de un golpe en la cabeza bastante feo, Teresa. Necesitas alimentarte.
-¿Y cómo sucedió este golpe bastante feo si es que puedo saberlo?
Él soltó una carcajada.
-Bueno supongo que eso sí no puedes responderlo por ti misma. Digamos que eso fue algo no planificado…
-¿Por ti o por mi? – pregunté desafiante.
-Por ninguno de los dos.
Guardé silencio y al fin me giré para verlo cara a cara. Estaba sentado en la misma silla que hace unos momentos.
-Tú fuiste quien me trajo aquí- dije. Era una afirmación, no una pregunta.
-Así es.
-¿Por qué?
-No puedo decirte aún. Pero pronto lo harás- se apresuró a puntualizar al ver que me disponía a discutirle-. Eres esencial en esto, Teresa. No te hubiese traído aquí de no ser estrictamente necesario.
-No sé si sentirme halagada o asqueada.
-¡Oh! ¡Halagada! ¡Definitivamente halagada! Eres alguien valioso, Teresa.
-No sé qué tan bueno sea eso tomando en cuenta que estoy aquí en contra mi voluntad.
-Detalles. Detalles- respondió él con un movimiento de su mano tratando de quitarle importancia. Sentí un escalofrío al darme cuenta de lo familiar que era la situación. Era como si de pronto Jane hubiese sido reemplazado por este tipo. Me incomodaba que de un momento a otro me dejara llevar por las similitudes y bajara las defensas por lo que preferí dejar de hablar.
Pasaron unos segundos de silencio, hasta que él dijo de lo más tranquilo que iría a terminar el almuerzo.
Me quedé en mi catre hasta que lo escuché marcharse y otra vez intenté abrir la puerta sin éxito.
Otra vez estaba cerrada por fuera.
Para mi desgracia, mi captor decidió almorzar conmigo esa mañana. Seguramente quería asegurarse de que esta vez comiera algo, pero lejos de agradecer su preocupación, tuve que contener el impulso de abalanzarme sobre él y noquearlo a cada bocado. Al parecer había notado mi deseo de partirle la cara durante su última visita así que esta vez venía armado con una Glock en su cintura por si las dudas.
Había un arma ahora de por medio y eso cambiaba por completo las reglas del juego, pero me sentía algo más tranquila al saber que por fin habíamos dejado las evasivas y que el secuestro al fin lucía como tal. El sujeto seguía tan jovial como siempre, pero al fin comenzaba a mostrar las garras y si todo salía bien, podía ocupar eso a mi favor.
-Entonces…-dije terminando mi sándwich-¿Espero hasta que se te dé la gana hacer lo que sea que harás conmigo?
-Exacto. No hay mucha ciencia en ello.
Me dio escalofríos lo fácil y sencillo que lo hacía parecer. Todo el encanto que había derrochado anteriormente y que me había ayudado a mantenerme centrada comenzaba a disiparse poco a poco y empezaba a verlo cada vez más como el sicótico que era. No perdí la compostura, por supuesto, pero se me hacía cada vez más difícil mantenerla.
-Aún no sabes quién soy ¿Cierto?
-No- dije sin ánimos de mentirle.
Él dejó escapar un suspiro. Parecía decepcionarle mi falta de imaginación.
-Te daré un tiempo más para que lo pienses. Con suerte lo sabrás antes de que todo se vuelva demasiado obvio como para que sigas ignorando todas las señales.
-¿Y cuándo será eso?
-Pronto. Ten paciencia, Teresa.
Volvió a marcharse y me quedé por segunda vez encerrada sin salida. Dijo que volvería en cualquier minuto, pero presentí que había pasado mucho más que eso porque el sol comenzaba a ocultarse y la luz de mi celda se volvía más y más escasa.
De cualquier manera, esto no me importaba mucho. Me dio tiempo para recostarme en mi catre y con los ojos pegados al techo intentar hacer memoria de lo que había estado haciendo antes de que despertara en esta pesadilla.
Lo último que recordaba era que aquella noche me había quedado hasta tarde haciendo papeleo en la oficina. Habían sido días bastante tranquilos últimamente, incluso latosos dado que no había habido asesinatos o nada por el estilo en semana y media. Jane había estado ahí si no me equivoco y el resto del equipo también. Si este sicópata me había abducido, tendría que haberlo hecho durante el regreso a casa porque no había manera de que me hubiese arrastrado inconsciente y a la fuerza con todos ellos ahí. Traté de hacer más memoria, pero después de eso todo lo que veía era una nube de sonidos e imágenes distorsionadas.
Me llevé la mano a la sien concluyendo que el golpe que había sufrido era la razón de mis lagunas mentales. "Accidente" sí claro. Este bastardo me había noqueado para reducirme, porque sabía que sí hubiera estado en guardia le habría pateado su jodido trasero. Al menos eso comprobaba mi teoría de que si me había atacado, tenía que haber sido después de haber salido de la oficina. Lo malo era que eso significaba que no había testigos o alguien más que pudiera dar aviso de mi desaparición hasta que fuese demasiado tarde.
¿Qué podía hacer ahora? Esperar no era una opción. A pesar de que el tipo no lucía muy inestable, era probable que pronto dejara ver sus verdaderas intenciones conmigo y definitivamente no me iba a sentar a descubrir cuáles eran.
Odiaba admitir que hubiese sido útil tener a Jane para abrir la perilla de la puerta con uno de sus truquillos. Podía derribarla, pero eso armaría un escándalo y él se daría cuenta. Salir a escondidas era un mejor plan sobre todo cuando yo no era la que tenía un arma esta vez.
Me disponía buscar algún objeto que me sirviera para forzar la chapa cuando entró otra vez.
Lucía contento. Como si acabase de recibir buenas noticias. Lo miré extrañada al verlo avanzar a paso rápido hacia mí.
-¿Qué rayos…?- pregunté.
Me hizo callar y apuntó lo que traía consigo. Era mi Blackberry y estaba sonando.
-Tienes una llamada, cariño- dijo-, y necesito que la contestes.
-¿Hablas en serio?- respondí aún más desconcertada que nunca ¿Qué clase de secuestro era este?
-¡Muy en serio! ¿Recuerdas que te dije que pronto sabrías por qué estabas aquí? Bueno, creo que esto puede ayudarte a descubrirlo. Ahora escúchame bien. Vas a responder nada más…-sacó su arma y me apuntó con ella- lo que yo te diga ¿Está claro?
Asentí sin chistar. No me atreví a discutirle ni a preguntarle teniendo el cañón a dos centímetros de mi frente.
-Buena chica- continuó aún muy campante.
Volví a asentir y con las manos temblorosas tomé mi celular para ponerlo en mi oreja. Presioné el botón para responder y esperé que me hablaran del otro lado de la línea.
-¿Lisbon? ¿Dónde rayos has estado? ¿Estás bien?
Levanté la mirada y entonces todo cobró un poco más de sentido.
-En realidad, no lo sé- respondí con un hilo de voz.
¡Hora del dato freak!
Por qué el título de este fic.
La respuesta es la siguiente, proviene de un verso de la canción "Better Man" de Pearl Jam. No estoy muy segura de por qué vino a mi cabeza, pero probablemente se debe al hecho que amo este grupo y que se hace referencia al color rojo. Sea como sea, escuchando la canción con más cuidado, notas que le va más o menos a esta historia, claro, si es que dejas que el coro se refiera a Jane y el resto al secuestrador de Lisbon, porque de lo contrario sería muy enfermizo xD.
Gracias por leer!
Nos leemos!
