Hola mis lectores :) ¡Último capítulo de este fanfic! ¿Acaso dudaban que fuera a lograrlo esta vez? Sinceramente, no me extrañaría. Me merezco la desconfianza después de "Reedem". Sea como sea, acá está, el final. Este creo que es mi otro capítulo favorito. Fue un gusto escribirlo así que espero que sea un gusto para ustedes leerlo.
Enjoy!
Disclaimer: The Mentalist no me pertenece, aunque me gustaría saber al menos qué pasa por la cabecita de Bruno, sobre todo para la quinta temporada :P
She Dreams In Red
Capítulo 6
-¿Estás segura que no es demasiado pronto?- me preguntó preocupado mientras subíamos las escaleras. Yo me limité a asentir y seguir avanzando. Nunca iba a ser el momento correcto así que no tenía caso seguir postergándolo. Además, cuánto antes enfrentara esto, mejor. Con suerte así podría dejar todo atrás y dejar de ver a cada momento por sobre mi hombro si Red John estaba acechándome en las sombras, listo para llevarme otra vez a aquella habitación. Quizá, ahora que volvía a ella en otros términos, mi cabeza convencería al fin al resto de mi cuerpo que todo al fin había acabado.
Me detuve en último escalón y me quedé mirando a la puerta cubierta aún con las cintas amarillas que indicaban que un mes atrás, ese lugar había sido una escena del crimen. Afortunadamente Jane tuvo el suficiente tacto como para entender que sólo necesitaba tiempo y que no me estaba arrepintiendo. No insistió otra vez que era demasiado pronto ni tampoco que girara la perilla de una vez. Él sabía lo que era temer abrir ciertas puertas.
Después de unos minutos de indecisión, que parecieron años en mi mente, finalmente tuve las agallas suficientes y entré a la habitación.
-wow…-fue todo lo que dije mientras miraba a mi alrededor.
Todo lucía tan diferente ahora, a pesar que en estricto rigor todo seguía igual a como lo recordaba.
El catre estaba aún al lado de la minúscula y única ventana, los pisos y paredes de madera se veían igual de descoloridos y el olor a encierro no se había marchado. Aún así, curiosamente, ante mis ojos el lugar se veía como cualquier otra buhardilla abandonada y no como la que veía cada tanto en mis pesadillas. Buscando un atisbo de familiaridad, caminé al baño tratando de convencerme que este era el mismo sitio que recordaba.
Encendí la luz y pude ver mi reflejo en el espejo. Mi rostro aún lucía amoratado, aunque al fin se había desinflamado casi por completo y mi mano dislocada aún estaba apoyada en el cabestrillo. La mayoría del daño más grave era interno o estaba cubierto por mi ropa, por lo que era difícil visualizarlo, así que descontando aquellas heridas, yo tampoco lucía muy diferente. Sin embargo, yo sabía que eso no era cierto. Así como mi antiguo cautiverio no se sentía igual, yo tampoco lo hacía.
A pesar del miedo irracional que aún me inspiraba el sólo pensar en toda la experiencia del secuestro, yo me sentía mucho más fuerte, mucho más agradecida con la vida y, sobre todo, mucho más aliviada ahora al asumir que la pesadilla que era Red John había acabado no sólo para mí, sino que también para Jane.
Recordando de pronto que él estaba ahí conmigo, salí a su encuentro. Estaba inmerso viendo el lugar y examinando las pequeñas manchas de sangre que los forenses aún no habían limpiado. Tenía los puños y mandíbula apretados, por lo que supe de inmediato qué era lo que estaba pasando por su mente.
-Ya no tiene caso seguir dándole vueltas - dije acercándome a él-. Tú estás vivo, yo estoy viva y él está muerto.
-Lo sé, pero eso no borra todo lo que hizo- respondió sin poder verme a los ojos.
-Las heridas sanan
-No me estoy refiriendo a eso
-Lo sé
Guardé silencio y me senté en el catre, tal como tantas veces hice en ese entonces. No, aún no sentía miedo. Definitivamente aquel lugar atroz sólo se encontraba en mi cabeza y estaba en mí olvidarlo.
Después de un rato, Jane soltó un suspiro y dejó de observar cada rincón. Se sentó a mi lado, aún sin dignarse a verme de frente. Por lo menos se le veía más tranquilo.
-¿Sabes?- dijo de pronto- Si hay algo que me hace odiarlo aún más, si es eso posible, es que te haya hecho creer que te había abandonado.
Mis músculos se tensaron y el corazón me dio un vuelco. Desde esa noche en el hospital, no habíamos tocado de nuevo el tema de la mentira que Red John me había dicho. Jane lo había dejado pasar por completo y se había volcado totalmente a cuidarme. Él único cambio que había notado en nuestra relación era el hecho que ya no ocultaba su afecto por mí y viceversa. Sin embargo, aún estaba el elefante en medio de la habitación, sobre todo porque yo todavía me sentía culpable y por eso no me sentía lista para corresponderle.
-Creo que deberías estar molesto conmigo y no con él- dije finalmente-. Yo le creí.
Jane soltó una carcajada
-No puedo culparte por eso, Teresa. Después de todo nunca te di buenos antecedentes en el pasado.
Me encogí de hombros, quitándole importancia a su argumento.
-¡Oh, vamos! ¿Teresa en serio te estás culpando?- exclamó al fin dándome la cara- ¡El hijo de perra te iba a dejar morir pensando que te había dado la espalda! Él es quien debería sentirse avergonzado, no tú.
-Aún así. No debí haberle creído.
-Como sea, al menos ahora ya sabes que cuando te dije que te iba a salvar te gustara o no era en serio.
Ambos nos reímos suavemente y sentí cómo su mano tomaba la mía hasta quedar por completo entrelazadas las dos. Yo no era mucho de expresar mi afecto con gestos de ese tipo, pero sin pensarlo dos veces, me dejé llevar y apoyé mi cabeza en su hombro.
-Necesito escucharlo- dije
-¿Qué cosa? ¿Qué te perdono por creer en una situación de vida o muerte una mentira de un sicópata?
-Lo digo en serio, Patrick.
-Yo también. Si hubiera algo que perdonar lo haría y como no lo hay, no puedo. Es algo lógico.
-Eres imposible…
-Lo sé, es parte de mi encanto.
Le pegué un codazo en las costillas.
-Entonces, ¿qué hacemos ahora?- preguntó
Obviamente no se refería a dónde pararíamos a comer camino de vuelta a Sacramento.
-Honestamente, no tengo la menor idea. Supongo que tendremos que verlo sobre la marcha.
-¿Eso nos incluye también a nosotros?
No había ni siquiera un pequeño atisbo de broma en su tono así que no había manera de que pudiera yo interpretar esa pregunta de otra manera. El cambio en nuestra dinámica era obvio, pero las cosas seguían siendo confusas. Yo no me atrevía a esperar nada, ni menos a ilusionarme cuando nada había sido puesto en palabras. Los demonios con los cuales tenía que lidiar yo, no eran nada comparados con los que Jane había acumulado en estos diez años, así que supuse que esta conversación no la tendríamos tan pronto.
-¿En serio quieres hablar de esto aquí?
-Si no es ahora, no será nunca y, siendo honestos, no somos las personas más abiertas a discutir esta clase de cosas así que creo que es buena idea.
Dudé por unos instantes, buscando la mejor forma de cambiar el tema, pero tenía que admitir que tenía razón. Por otro lado, había aprendido una buena lección de mi propia mortalidad y no podía dejar pasar esta oportunidad a sabiendas de que los días de los dos estaban contados quisiéramos o no.
-Sobre los dos- dije al fin-. Bueno, creo que ambos estamos de acuerdo en que nuestro status quo de "buenos amigos" ha cambiado un poco, por lo que hay que hacer algo uhm, al respecto.
-¡Qué manera de decir que sentimos algo uno por el otro, mujer! ¿No puedes ser un poco más romántica?
Levanté la cabeza de su hombro y le di una mirada asesina
-Si te crees mejor en esto, sabelotodo, pues dilo tú
Él se rio y sin que yo lo viera venir, me besó en los labios. No era un beso dramático ni especialmente apasionado, pero fue lo suficientemente intenso como para hacerme olvidar dónde estábamos y cerrar los ojos y disfrutarlo de principio a fin.
-¿Lo dije mejor a mi manera?- preguntó cuando nos separamos
-Sí, pero no hagas un escándalo- respondí, disimulando el escándalo propio que sentía por todo el cuerpo. Dejarse besar por Patrick Jane no era algo que te dejaba indiferente.
Me puse de pie y Jane también. Dimos una última mirada al lugar y nos dispusimos a caminar a la puerta. Mientras lo hacíamos, pude sentir cómo su mano aún enlazada con la mía se tensaba. Podía entenderlo y compartía el mismo sentimiento. Lo peor había pasado y una vez que dejáramos la habitación se volvería un mero recuerdo con el paso del tiempo. No obstante, aún nos quedaba un largo camino por delante donde no todo sería un lecho de rosas.
Algunas cosas las tendríamos que enfrentar por nosotros mismos y no bastaría la compañía del otro para superarlas. Otras quizá nunca lograríamos entenderlas del todo ni menos asumirlas, pero al menos me confortaba el saber que estaba viva y podría tener la oportunidad de intentarlo.
Miré a Jane y no podía creer cuánto agradecimiento le guardaba por haberme encontrado a tiempo y cuánto lo quería. Él me sonrió y me vio con los mismos ojos, sabiendo así que el sentimiento era más que mutuo.
Por primera vez en mi vida, me sentí la persona más afortunada del mundo. No sólo por haber sobrevivido, sino porque al fin tenía la seguridad de que había alguien que me cuidaba la espalda.
FIN
Primero que todo, muchas gracias Nerea, que fue mi beta antes que dejara abandonado este fic por meses, y a Eliaca que lo tomó bajo su cargo cuando decidí retomarlo hace un tiempo. Gracias por no dejarme rendirme y "catetearme", como decimos aquí en Chile, para terminarlo :)
Ahora, muchas gracias a todas los que siguieron esta historia, ya sea dejando review aquí o en el foro de TM, o leyendo silenciosamente (aunque si deciden dejarme un comentario en este momento, no me molestaría jiji)
Y bien, eso es todo.
Nos leemos en mi próximo fic (en cuanto tenga la idea y me decida escribirla :)
Bye
