Dulces confesiones.

Inhala y exhala. Repite el proceso todo el tiempo.

¿Por qué estoy acá? Ah, sí. Le tengo que confesar algo totalmente increíble a una de mis mejores amigas y a su novio, que es un gran amigo mío.

Toco la puerta de la casa de Elena, en la que solo estaríamos ella, Stefan y yo. O eso creo.

Cierro los ojos y espero. Cuando la puerta se abre, levanto mis parpados como si esto fuese muy complicado.

- Buenas noches, Bonnie. Pasa-. Stefan me recibe con una sonrisa en su rostro. ¿Se imaginara de qué vengo a hablar? No creo. A menos que le hayan dicho. Imposible.

-Claro- Le digo e intento sonreír. Pareceré estúpida, pero no puedo estar tranquila. Mi corazón late muy rápido y se me dificulta respirar.

Entro en el gran salón y tomo asiento en uno de los dos sillones dobles que se encuentran enfrentados.

Elena me sonríe, saluda y luego va a por unas tazas de café. Dulce cafeína, haz que no me desmaye.

-Sonabas muy preocupada cuando me llamaste. ¿Te encuentras bien?- Su expresión parecía muy preocupada, pero le respondo rápidamente para calmarla.

-Realmente estoy muy bien, enserio. Es que sucedieron ciertos acontecimientos que, emm, me inquietan un poco-. No sabía cómo sonar cuerda, sincera o tranquila. Ni siquiera sé si esas palabras entran en mi vocabulario.

En menos de una milésima de segundo, siento como una presencia detrás de mí. No necesitaba verlo, ya podía imaginar su picara sonrisa de costado y su mirada de no-me-intimida-nada.

Inhala y exhala. ¿Por qué se me olvida un proceso tan sencillo?

Él posa una mano sobre mi hombro, con total delicadeza. Elena y Stefan lo observan. Desde que entro solo pasan 30 segundos, pero el momento pareció eterno.

-Hola, hermano. Nos alegramos de verte. Qué raro que nos vengas a visitar- Lo mira expectante, como pidiendo explicaciones.

Llego el momento, él lo sabe. Yo también. Lo hizo a propósito, nunca dejaría él que yo trate este tema a mi manera. Él quería hacerlo a la suya.

-Pajarita, ¿les has contado?- Levante mi rostro para poder ver el perfecto rostro de Damon.

-No, todavía no-. Seguro que Elena era la que tenía mayores dudas. La conocía lo suficiente como para saber que pensaba con solo ver su rostro.

Él me sonrió, y yo le respondí con una sonrisa, que solo podía darle a él.

Con su rapidez vampírica, se sentó junto a mí, abrazándome por la cintura. Yo me apoye en él.

-Lo que ella quería decirles es que estamos juntos-. Junto con esta afirmación, la boca de mi amiga formo una "o"; aunque la de su novio, no.

-¿Lo sabías?- Le pregunté a mi amigo.

-Algo me imaginaba. No estaba seguro, pero algo es algo-. Nos sonrió, feliz.

Luego de que Elena salto con frases como "Eso es excelente" o "Estoy muy feliz por ustedes", ella me pregunto todavía con una sonrisita en la boca:

-¿Por eso estabas tan nerviosa? Es una gran noticia. Estoy feliz de que alguien iluminara el negro corazón de Damon-.

-Lo que pasa es que, yo…-

Sus expresiones de asombro eran increíbles. ¿Sólo tres palaras lograban esto? wow.

"Sorpréndete, no me lo imaginé nunca" y "¡No puedo creerlo! Que maravilloso", fueron sus expresiones al escuchar una simple oración que salía de mi boca:

"Yo estoy embarazada"