Holaa! Aquí la continuación. Espero que les guste. Gracias ^^
Falsa Realidad [Aidou&Sayori]
Capitulo 2.
—¡Yo cenaré con Idol-senpai! —gritó la chica enfurecida.
—¡No! ¡Yo cenaré con Idol-senpai! —le respondió la otra chica molesta, es más su grito resonó por todo el salón, haciendo que suspirará llena de fastidio. Realmente escuchar a mis compañeras discutir por Aidou-sama era desesperante, ¿Qué tanto le veían? Era guapo, si, pero misterioso y egocéntrico.
Cierro los ojos por unos segundos para relajarme y hacerme la sorda ante los innumerables gritos de mis compañeras. Realmente no le veía nada interesante pelearse por Aidou-sama, en fin, así eran mis compañeras y tendría que aceptarlo y acostumbrarme.
—¿Estas bien, Yori-chan? —la voz de Yuuki logra sacarme de mis pensamientos, y lentamente abro los ojos para encontrarme con su rostro, que refleja preocupación.
—Si Yuuki, estoy bien —le respondí mientras embozaba una sonrisa despreocupada. —¿Y tú? ¿Qué te paso en el cuello? —con mucha preocupación no pude evitar preguntarle al ver su cuello vendado, últimamente siempre andaba con heridas en su cuerpo, en especial el cuello.
—Amm, nada grave, solo me corté con unas ramas mientras hacía guardia, pero estoy bien —nerviosa me contestó, sus palabras sonaban a mentira y así lo era, estaba segura, sino, ¿por qué estaría nerviosa? Una explicación tenía, Yuuki me estaba mintiendo.
—¿Estas segura? Siento que me estas mintiendo.
—¡¿Qué?! ¿Por qué piensas eso, Yori-chan?
—No lo sé… —con cierta tristeza le susurré.
—Yo no tendría porqué mentirte, eres mi mejor amiga, Yori-chan —con una sonrisa algo forzada me contestó, sus palabras en cierto modo eran vacías.
—Yo tampoco te mentiría Yuuki, ¿recuerdas la promesa que hicimos?
—Si, la recuerdo —con la cabeza gacha me respondió y pude observar en sus ojos la tristeza que en ese momento la inundaba.
—Bueno, ¿te sentarás con Kaname-sama en la cena? —le pregunté intentado desviar el tema, quizás simplemente andaba alucinando, Yuuki no me mentiría, además no deseaba ver a mi amiga triste.
—¿Ah? Yo… no lo sé —sonrojada a más no poder susurró aquella respuesta que mis oídos pudieron percibir. Una risita traviesa salió de mis labios, hacer sonrojar a Yuuki era muy fácil. —¿Y tú? —mi risa paró en seco al escuchar su pregunta, ¿y yo? Claro estaba, era una pregunta tonta.
—Lejos de los de la clase nocturna.
—Ya veo.
La mañana y la tarde pasó relativamente rápida, las clases pasaron normal, y los gritos de mis compañeras no cesaron en todo el día, ¿de donde sacan tanta energía? Una vez terminada la última clase, decidí recostarme un rato, estaba algo aturdida y la cabeza me dolía levemente.
—Yuuki voy a la habitación a acostarme un rato, ¿y tú? —le informé y le pregunté con un tono cansado.
—Tengo que ayudar al director a preparar la cena.
—Entiendo, ¿en donde cenaremos?
—En el comedor, como siempre.
—De acuerdo, allá nos vemos.
Sin más que decirle, me marché a mi habitación para descansar un poco y darme un baño, era lo mejor. Una vez terminado mi aseo personal, me recosté en mi cama, y esta me incitaba a no levantarme. No lo pude evitar, mi cansancio era evidente, y sin desearlo del todo, mis parpados se fueron cerrando lentamente, perdiéndome en el mundo de los sueños.
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—Yuuki, prepara la sopa de verduras —le habló el director a la chica quien le miraba con cierta pereza.
—¿Por qué no compraste comida ya preparada? Somos muchos estudiantes.
—¡No! No hay nada mejor que la comida casera. Deja de quejarte y pídele a Zero que te ayude.
—Pero si acabas de mandar a Zero a comprar alimentos para preparar la cena —le contestó la chica un tanto confundida por la petición del director.
—Oh cierto, lo había olvidado…
Yuuki le miró desconcertada por sus palabras, dejando que un suspiro escapara de sus labios, definitivamente el director no cambiaba, o como al él gusta que le llame Yuuki, papá.
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—¡Yori-chan! —lejano escuchaba como era llamada, mientras me removía en mi cómoda cama.
—¡Yori-chan! ¡Despierta! —abruptamente abrí los ojos al sentir como era sacudía y gritaban mi nombre, provocando que me despertara de manera sobresaltada y algo desorientada.
—¿Qué paso, Yuuki? —bostezando le pregunté, mientras restregaba mis ojos intentado despertarme por completo.
—Que te quedaste profundamente dormida y ya es hora de cenar.
—Oh, de acuerdo. Me iré a lavar la cara.
Yuuki asintió al escuchar mis palabras y sin ya perder más tiempo, me adentré en el baño, lavando mi rostro con agua fría. Una ultima mirada le dediqué al espejo antes de salir, afortunadamente no me había despeinado. Acomodé mi ropa y salí de la habitación junto con Yuuki.
Llegar al comedor no tomaba más que unos minutos, al hacer acto de presencia en este, mis ojos se abrieron en sorpresa ante lo que mis ojos veían, tenía que admitirlo el comedor esta realmente adornado de una manera elegante, con sutileza, encantador.
—Vaya… El comedor esta precioso —susurré embobaba, viendo con gran admiración el comedor.
—Sí. El director hizo un gran trabajo.
Moví la cabeza en seña afirmación, pero todo el encanto en el que estaba sumergida desapareció al ver el comedor como tal, todos los estudiantes estaban sentados con su respectiva comida, solo dos sillas estaban desocupas. Una que se encontraba al lado de Kaname-sama y me suponía que allí se sentaría Yuuki, pero la otra silla que se suponía que era mi lugar estaba al lado de… Aidou-sama.
—Yuuki, ¿me sentaré al lado de Aidou-sama? —no muy contenta le pregunté, deseando para mis adentros que todo fuera un error.
—Lo siento Yori-chan, sé que quería estar lejos de los de la clase nocturna, pero el director decidió sentarte al lado de Aidou-senpai para evitar el alboroto de las chicas.
Me estremecí al escuchar su explicación, realmente estar sentada junto Aidou-sama era lo que menos deseaba, pero no tendría otra opción, entendía por qué el director decidió sentarme junto al Idol.
—Entiendo…
—Yori-chan ya verás que las horas pasarán rápido, solo será por un rato, después cada quien se marchará a su habitación —Yuuki intentó tranquilizarme con sus palabras y en cierto modo funcionaron, tenía razón, ¿Por qué estoy tan asustada? Solo serán unas horas y Aidou-sama no me hará nada.
—Tienes razón, bueno Sara-sama estará a mi lado, supongo que podré conversar con ella —con una sonrisa en mis labios le hablé, mientras a paso lento me dirigía mi asiento. —¿Y tú, Yuuki? ¿Cenarás junto a Kaname-sama? —la mencionada abrió los ojos con sorpresa mientras sus mejillas se tornaban rojizas.
—Amm, Si… —me susurró con la cabeza gacha algo apenada.
—Bien, no lo hagas esperar. Desde que entramos al comedor no deja de mirarte. Ve con él.
—¿Ehh? Está bien.
Logré darme cuenta de como Yuuki a paso lento se dirigía a su asiento junto al lado de Kaname-sama, realmente la pude notar nerviosa pero a la vez emocionada. Una vez que llegué al comedor me senté en mi silla con la mirada clavada en la sopa de verduras que frente a mi se encontraba, realmente se veía deliciosa e intentaría disfrutarla.
—Bien, espero que disfruten la cena. ¡Buen provecho para todos! —el director hablaba emocionado, se le podía notar en su voz.
Noté que todos empezaban a comer, así que decidí hacer lo mismo, pero realmente no disfrutaría la cena como el director lo había dicho. Mis compañeras me miraban molestas, otras con envidian, y muchas con reproche, y lo entendí al sentir el peso de la mirada de Aidou-sama sobre mí, suspiré algo fastidiada, realmente se había vuelto una costumbre, llevándome una cuchara con el caldo de aquella sopa deliciosa a la boca, decidí ignorar todas aquellas miradas sobre mi, era lo mejor. No tenía importancia.
Al cabo de unos minutos levanté mi cabeza para mirar a mí alrededor, en aquel inmenso comedor solo escuchaban murmullos por parte de todos los estudiantes, pero nada de gritos como yo pensaba, y no pude evitar sentirme aliviada, y quizás la cena no sea tan fastidiosa como pensaba.
Extrañamente mi mirada se posó sobre las copas que residían frente a cada estudiante, notando que cada copa de los de la clase nocturna tenía un líquido color rojo, y me supuse que era jugo de cereza pero nosotros los de la clase diurna teníamos en nuestras copas juego de durazno, y entonces me pregunté ¿Por qué? ¿Por qué los de la clase nocturna bebían algo diferente a nosotros? Se supone que es un evento especial y todos deberíamos cenar lo mismo.
Con mi mirada clavada en un punto cualquiera del comedor, divagando en mis pensamientos me encontraba, intentando encontrar la respuesta a la pregunta del ¿Por qué? Pero nada llegaba a mi mente y quizás ellos por ser de una clase diferente a la nuestra, bebían otra cosa, pero no, eso no tenía sentido.
—Sayori, ¿estas bien? —llamándome y sacudiendo levemente mi cuerpo, fui devuelta a la realidad. Y mirando a quien pronunciaba mi nombre completo me estremecí.
—Amm si, estoy bien, Aidou-sama —apartando bruscamente mi mirada que estaba posada en él, le respondí con voz segura.
—Bueno, esta bien.
Escuché como Akatsuki-sama llamaba a Aidou-sama, y estos entablaban una conversación, así que moví mi cabeza a otro lado, lo que ellos hablaran no me importaba, no era de mi interés…
Una vez terminada la rica sopa de verduras, procedí a probar el poste, era mi favorito, torta de chocolate, realmente esto si trataría de disfrutarlo, y para olvidarme un poco que estaba sentada al lado de Aidou-sama y que tenía sobre mi aquellas miradas amenazadoras. Decidí hablar con Sara-sama quien se encontraba muy callada, realmente ella era la más tímida del salón.
Le pregunté de todo, de su familia, los estudios, sus gustos y ella muy amablemente me contestaba cada pregunta, realmente Sara-sama era muy agradable y quizás pueda ser una gran amiga. Al paso de unos minutos sentí mi garganta seca, tenía sed, sin quitar mi vista y la atención sobre Sara-sama, estiré mi brazo en busca de mi copa con jugo de durazno, ciertamente sentí que estiré mi bazo más de lo normal, pero no le di importancia al tener aquella copa entre mis dedos.
Ya con la garganta pidiendo a gritos aquel liquido refrescante, lleve la copa a mis labios al instante en que escuchaba varios gritos en el que estaba incluido mi nombre.
—¡Aidou, detente a Sayori! —fue el primer gritó que a mis odios llegó, era la voz de Akatsuki.
—¡Espera Sayori, no bebas eso! —esta vez Aidou-sama me gritaba con una mueca de desesperación en su rostro.
Les miré confusa y un tanto sorprendida, me decían que no bebiera eso, pero realmente sus gritos fueron tardíos para mi acción, aquel líquido en mi boca se encontraba, pasando por mi garganta, y ahí es cuando me di cuenta de que había tomado la copa equivocada.
