DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.

ADVERTENCIAS: OCC(?), Errores ortográficos, y drama.

Busquen pañuelos y cloro. Por favor leer todo el capitulo completo. :D

Al capitulo.


Flor de ciruelo.

A solas yo te cantaré , Soñando en regresar

.

5/08/1993

Era un día soleado cuando me comentaron que habías muerto.

Casi llegaba otoño y me encontraba en mi casa cocinando la cena hasta que escuche como tocaban la puerta. Recuerdo que lo primero que note fue el rostro angustiante de Mila y las arrugas debajo de sus ojos que decían que había llorado. Me miro apenada, casi a punto de llorar y sentí un revoltijo en mi estómago cuando se estremeció y respiro profundo

La noticia de que un grupo de hombres habían desaparecido se corrió rápidamente por el país. Podía asomarme por la ventana y escuchar los sollozos de las mujeres que sabían que su esposo estaba en la lista. Podía salir al muelle y mirar a la sonriente Isabella, llorar y gritar desesperadamente por su esposo Jean Jacques. Podía respirar un silencio a luto, afonía puro, uno que me ponía los pelos de punta.

Todos estaban enloquecidos….pero yo, yo no lo creí. En mi interior, la noticia había causado tal impacto, que decidí descartar la idea, no sabían si estaba vivo o muerto, simplemente se había desaparecido, pero también podría ser un error, un error que no quería admitir.

Aprendí a sobrellevar esa carga, viví cada día ignorando lo que me habían contado, hasta que Mila, un día, me dejo en la puerta de mi casa, una carta.

Siempre quise ver el nombre de mi esposo en una carta de milicia, tal vez felicitándole, agradeciéndole por salvar a nuestro país, pero nunca pidiendo disculpas, o diciéndome que estaba desaparecido. Que era uno de los tantos que tal vez murió en la guerra sin que nadie se diera cuenta.

Desde ese día, ya no tuve el valor de ignorar este sentimiento. Los días que le siguieron a ese, no pude evitar romper a llorar a cada momento. Me sentaba a comer y me temblaba la mano, después, las lágrimas saladas se juntaban con la sopa y se volvía tan agridulce que me sobrecogía de dolor y me agarraba el estómago apretándole fuerte.

Me lamente tantas cosas en ese momento, que a veces me ponía a pensar y al llegar a una conclusión, volvía a llorar. Las noches se convirtieron en los oídos de mis lloriqueos y sollozos, la hinchades de mis ojos y el dolor de mi espalda se volvió algo tan común, que vivía con dolor, cada día de otoño, el frio calaba más mis huesos hasta hacerme sentir viejo. Sin fuerzas para moverme, con una gran aversión a ver mi anillo de bodas sin querer tirarme al suelo y llorar, llorar hasta quedarse tan seco como para detenerme.

No había una confirmación, pero si existía el miedo, el miedo de tu perdida, de todo lo que vivimos juntos.

Me prometiste que volverías Viktor…

Viktor, amor mío…


Toco la puerta con sus nudillos y espero paciente a que abrieran. Yurio era uno de los afortunados a los cuales le habían avisado que su amante estaba bien. Otabek no había entrado en la lista de desaparecidos, y al saber la noticia, el rubio por fin pudo sentir que algo bueno le había pasado, aparte de conocer al kazajo claro está.

Sin embargo la noticia de que el esposo del joven que vivía en la colina, se había desapareció, fue esparcido por todo el pueblo. Y Yuri, Yuri sentía que podía hincarse a llorar cuando se imaginaba al pobre moreno. No lo admitía y se avergonzaba de ello muy fácilmente, pero esos dos, Viktor y Yuuri, lo habían tratado como un hijo, consintiéndolo y molestándole con Otabek, dándole consejos y siempre recibiéndolos en su casa, los brazos abiertos, el olor a fresas que siempre provenía del dulce cuerpo del moreno, el perfume del albino que se esparcía en el lugar, la manera en la que se agarraban de sus manos, tan íntimamente.

Una pareja de casados que se amaban, que no podían tener hijos, pero que lo habían adoptado a él, como uno de ellos.

No podía decir que no le importaba entonces, porque a pesar de que Otabek estuviera bien, habría deseado 1000 veces que Viktor también. Que las noches en familia, cuando se escabullía de casa, no se acabaran. Que Yuuri siguiera haciendo chocolate y galletas, que le regara gorros de lana, bufandas perfumadas con olor a vainilla, que sintiera la cálida caricia en su cabeza de parte del ruso que infantilmente, le jalaba las mejillas y se regodeaba de su enojo y caprichos.

Suspiro escuchando unos ligeros pasos al otro lado de la puerta y se dio cuenta que habían pasado 5 minutos esperando. 5 minutos en donde Yuuri no había dado señales de vida.

La puerta se fue abriendo lentamente, mientras que por la rendija aparecía el rostro del hombre que alguna vez, sus labios fueron tan rojos como las cerezas maduras, su cabello tan negro como el carbón, y sus pestañas tan largas como para abrazar sus tiernos pómulos rojizos. Este rostro que se mostraba ante él, y aquellos ojos cobrizos vacíos, no eran para nada Yuuri. Yuuri Nikiforov.

—Yurio…¿Que te trae por aquí?

Su intento de sonrisa solo le causo nauseas. Su piel era tan amarilla y pálida que temía que se fuera a desmayar en cualquier momento. Sus labios estaban tan resecos y agrietados, que comenzaba a pensar que no había bebido algo en días

— ¿Yuri?

Su cabello parecía haber sido sacudido con un trapo empapado de polvo, porque se veía tan opaco y desaliñado, que era difícil ver una pequeña matiz del verdadero Yuuri, ese que tiene la melena brillante y sedosa, o los labios hidratados y voluminosos.

Y para rematar, sus ojos hinchados y las ojeras debajo de sus ojos lo delatan, delatan todo lo que ha hecho en este tiempo, este tiempo de crisis, de tristeza.

— ¿Yu-

—Le mentiste….

Abrió la puerta del todo dejándose ver y para Yuri fue aun peor verlo así. A través de su ropa, su cuerpo se veía tan delgado y débil, demacrado, un enclanché. Sentía que si se quitaba la camisa, sus costillas estarían pegadas a su piel, desnutrido y sin comer…

Por su mente paso una promesa, una promesa que le había hecho Yuuri hace un tiempo atrás, cuando él lo consoló el día que llovía a cantaros, igual que sus lagrimas

— ¿Q-Que di-—Sus dientes chirrearon uno contra los otros con fuerza, la rabia comenzó a carcomerlo por dentro. ¡¿Cómo podía?! —No entiendo que-

— ¡Dijiste que esperarías a Viktor sonriente! ¡Que estarías tan hermoso que lloraría solo al verte! —Sus gritos sobresaltaron al moreno que anonado, retrocedió — ¡Dijiste…!

Apretó los puños con fuerza, el rostro asustadizo de Yuuri solo lo desanimaba más…

—Que olerías a olivos….que seguirías sonriendo y conservando tus pequeños hoyuelos en la punta de tus labios, usarías un ramillete y le regarías un abrazo…que seguirías siendo tan bello como la primera vez que floreciste a su lado, cuando se casaron… ¡Tú…! ¡Tú me mentis-

Se detuvo a contemplarlo por un momento y se quedó mudo. Las gruesas lagrimas que recorrían sus mejillas, cristalinas y cálidas, caían en picada de los ojos de Yuuri. Pesadumbre pintada en su rostro, un rostro aciago, nefasto, fatídico. Uno que incitaba a llorar, a deprimirse, porque así de quebrado estaba el pobre Yuuri, el pobre moreno de piel amarilla, cabello opaco, y ojos vacíos.

—L-L-Lo sé…

Sus hipidos no se detenían y sus sollozos se volvían cada vez más fuertes, gruesas lagrimas refrescando sus labios, poniendo sus ojos rojos e irritados.

— P-P-Pero….V-V-Viktor e-el…

Le costaba tanto hablar, ahogándose en su propia miseria, su saliva y sus hipidos, era un desastre que causaba dolor, y cualquiera que lo viera le causaba pena, pena y lastima.

Y Yurio lo sentía así. Se sentía horrible por verlo así.

—E-E-El n-no

Las hojas seguían marchitándose y se movían errantemente por el lugar justo cuando el cuerpo del azabache comenzó a tambalearse. Cuando la migraña golpeo su cabeza como el martilleo incesante de un puñal, Yuuri se dejó caer de espaldas, y entonces, el último pétalo de las amapolas, cayó al suelo.


9/08/1993

La tristeza, la soledad, la depresión, todo conlleva a una consecuencia. La anemia, el insomnio, la falta de apetito, todo eso provoco que comenzara a decaer lentamente. Enferme y no había una razón del porqué. Tal vez porque tenía la presión baja, o no dormía bien…yo no creía que era eso. Porque entonces descubrí que la causa de mi muerte, sería tu perdida.

Depresión. La depresión llego a mí como el invierno al mundo y apago mis colores de primavera con bestialidad. Me encontraba en un estado taciturno, acostado en una cama, con un doctor al lado, Yuri derramando lágrimas en mis palmas huesudas y pálidas. Sentía que todo era un sueño, pero cada que recordaba la cruel verdad mi corazón se arrugaba y un dolor punzante en mi espalda me hacía arquearme de dolor.

Mi estado, como me había puesto, todo me comprobaba sin dudar alguna, que no podía vivir sin mi amado al lado. Cosas como vivir para él, vivir para ver su sonrisa y que me regale un apasionado beso ya no existían…Y aunque guardaba esperanzas, mi cuerpo reaccionaba negativamente hacia todas las pruebas decayendo y decayendo, y más, más, mucho más

Cada día, en mi cama fría, no perdía la fe de volverte a ver, pero sentía que no llegaría a tenerte a mi lado cuando el tiempo llegara. Entonces, me ponía a pensar, si muriera y tu estuvieras vivo ¿Te enojarías? ¿Me odiarías? O ¿Llorarías en mi tumba? Prefiero que sean las dos primeras, prefiero que me olvides, el dolor que tal vez te cause se valla.

No deseo rendirme, y créeme que cada día, al pensar en eso, y tener los rostros nefastos de mis amigos, mi familia y las personas que me quieren a su lado, mientras que lentamente muero, resisto, y pienso, que en donde quieras que estés, te acuerdas de mí. Siempre rememoro el día que te fuiste y sonrió, el doctor dice que eso ayuda a que mi estado cambie, pero entonces intuyo, que el no sabe las diferencias entre aquellas sonrisas que te daba en las mañanas y las que ahora, solo son un recuerdo de las anteriores, demacradas y tristes.


Con el tiempo, Yuuri recupero su peso, y un poco de su color. Yuri lo visitaba todos los dias, al igual que mamá, papá, su hermana y sus queridos amigos de la infancia. Sin embargo, Yuko y Phichit nunca entraban a la sala, porque al verlo, se ponían a llorar desconsoladamente. Era como una bofetada ver a su querido amigo, el sonriente muchachón que comía cerezas maduras arriba de arbol, en un estado de muerte, casi vegetal.

Yuuri no podía culparlos, pero se sentía culpable de hacerlos sentir así, hacerlos llorar, preocuparse, si eso era lo que menos quería, causar problemas.

Los días continuaban con una normalidad casi alarmante, como si no se estuviera muriendo postrado en una cama, mientras que el otoño comenzaba a llevarse sus amapolas y todo su jardín, haciendo que la colina pasara a llamarse 'La colina de las hojas secas'.

De ese mismo modo, la noticia de que estaba enfermo se había diseminado por todo el pueblo, tanto como para lograr que recibiera visitas inesperadas y que trajeran canastas con comida, diner y hasta ropa. Las personas oraban por él y estrechaban su mano dándole apoyo. Sin embargo, no había nada que pudiera ayudarle a quitarse el peso de angustia que sentía en el pecho. Y eso solo se incrementaba al notar que estaba preocupando a más y más personas, viendo sus rostros de desazón, como si contemplaran a la flor más bella del mundo marchitarse.

Así se lo habían comentado, un día de estos, la frase, "Todo lo hermoso muere". Pero Yuuri no quería compararse a algo material, así que simplemente ignoraba las cosas que llegaban a sus oídos, sus oídos que poco a poco se volvían sordos, como si el tiempo se acelerara y ya estuviera en su vejez.

Ya no era sorpresa de que si seguía así, moriría de aquí a invierno. Pies fríos, ojos vacíos, si no había nada que esperar ¿Para que seguía? La respuesta era tan simple que hasta la sabia. Todo por el hecho de que no se permitiría rendirse, no ahora, no después de haber estado juntos tantos años, haber compartido tanto tiempo…Viktor le prometió algo, y aunque su vida dependiera de un hilo esperaría, lo haría.

O eso pensó.

Hasta que una mañana despertó aun peor de lo que ya estaba. Una gripe, nada severo, pero si mortal para su cuerpo. Sin defensas o fuerzas, era un reloj de arena, y el tiempo corría con rapidez.

Días, semanas…temía no despertar, no volver a verlo, temía seguir llorando despues de morir, y se mentía, porque no quería que Viktor lo olvidara, pero si anhelaba que estuviera vivo, que siguiera ahí. No con él pero, con sus recuerdos, y sus buenos momentos…

Otoño se estaba yendo, Y Yuuri lo estaba acompañando, todo, todo lo hermoso muere.

….

—¡YUURI!

Un grito al viento, y la brisa helada que entro por la puerta, la melena pelirroja y después el jadeo incontrolable de Mila, mientras que posándose en sus rodillas exhausta, extendía en sus manos, una carta.

Para: Yuuri Nikiforov

De: Tú amado esposo.

—Esta vivo.


1/09/1993

¡Yuuri! ¡Yuuri! ¡Realmente te extraño demasiado! ¡Mi amor! ¡Mi querido esposo!

Los días aquí son fríos, y sombríos. La guerra es una tragedia total, y siento que a medida del tiempo, me ha sido imposible adaptarme. Es brutal y aterradora, pero en las noches al dormir es placido y relajante. Cada madrugada saco tu foto, veo tu rostro, una imagen que te tome desprevenido, aquella en donde sonreías con un girasol en las manos en plena primavera. Me gusta alzar los brazos hacia el cielo y pensar que te tengo entre ellos, imaginar que en casa, abrazas nuestra almohada y ves tu anillo con amor y comprensión, me da fuerzas para despertar al día siguiente.

Es un tesoro, y siempre lo tengo conmigo. Es un amuleto de la suerte, y siempre me la regala, como si fueras un ángel de misericordia, tu infinito amor me llega hasta a mí, provocando que siga adelante, que siga imaginando tus ojos cobrizos cada noche, cada tarde, cada día.

Sin embargo me veo abrumado cuando pienso en lo solo que estas, me pregunto si me sigues amando, si ya llego alguien mejor que yo, alguien que te merezca. Me siento triste al pensar que lloras en las noches por mi culpa, que te estremeces de frió porque no estoy ahí para darte calor. Me pregunto si la llegar a casa, tu sonrisa será realmente sincera y pura como todas las que me regalaste antes de partir.

Cada día, ansió más en verte y tocarte, tus caricias se ha vuelto algo indispensable para mí. La hambruna me ataca y deseo tenerte entre mi pecho y beber de tu boca tu embriagador sabor a vino, a cerezas, a miel, para apaciguar este calor sofocante y asfixiante. Hacerte el amor, besarte el cuello y pasar las manos por tu cintura y tu pecho, te extraño Yuuri, te necesito.

Por favor espérame en el muelle cuando la bocita suene, cuando la bandera de nuestro país se alce. Espérame y abrázame, bésame, llora y ríe. Lánzate a mis brazos y apretarme fuerte. Lo necesito, porque ahora estoy manchando la carta de lágrimas, lagrimas que extrañan y desean que tú las quites. Las yemas de tus dedos que pasar por mis mejillas con suavidad, y ternura. Con una sonrisa que me arrulla en las noches y un olor a flores silvestres, aquel que me embriaga como el dulce vino.

Te quiero Yuuri, te amo Yuuri, espérame por favor.

Volveré pronto, lo prometo.

Siempre tuyo, Viktor Nikiforov.


Respondiendo Reviews

Ninna Tendo: Llora querida llora :'D recuerda que eso alimenta mi alma JAJJAJA xDD, la verdad no es tan profundo. Digamos que Chris... te lo dejare a tu imaginación uvu, pero tranquila, Yuuri es la primera y ultima pareja de Viktor. Gracias 3, yo tambien amo sentir esos sentimientos uvu me gusta que ustedes se conecten con ellos, sus penas, alegrias y hasta dolor, hace el personaje mas real~. *Le da 30* Creo que gastaste las 20 aqui xD espero te haya gustado el capitulo y no te hayas muerto de un susto xD adios~

Steffany Mar: ¡Gracias por leer! :D espero te haya gustado este capitulo y verte a la proxima, adios~

Fujioka - Miyazono: Tranquila :c cuando el Internet falla, falla, es estresante y frustrante pero cuando llega, ¡la emoción del momento! Muchas gracias por leer dear, yo amo como escribo(?), pero quisiera mejorar también, siempre se puede uvu ¡Adoro que puedas sentir esos sentimientos de melancolía! Siempre trato que se sientan . La tristeza o el dolor, que se pegue a tu piel con fuerza~. Yo también ame esa parte, sobretodo por la fecha y la época en la que pasa eso, Yuuri usando un overol, sombrero de paja, Viktor con tirantes y cabello largo, es realmente lindo. Sí, es como para hacer un fanart de eso :'v de lo que hermoso que se ven juntos bajo el alba. Gracias a ti por todo, por tu bello review y leer mi fic, espero que te haya gustado este capitulo, y que no hayas inundado tu cuarto de lagrimas xDD, byebye~


¿No les dio un infarto cierto? Tranquilos no me maten pls xD. En verdad disfrute escribir este capitulo y llorar xDD, muchas gracias por leer a todos~

¿Merezco un review? ¡Me encantaría saber que te pareció! OwO

Gateway To Infinite~