Capitulo 2.

Tiempo atrás.

Existen muchos cuentos de hadas para niños, donde las princesas viven felices para siempre en un mundo de sueños. Pero lo cierto es que, dichos cuentos, nunca tuvieron finales felices, todo ese mítico idealismo creado por los seres humanos.

Una vez me dijeron ¿Crees en el amor a través de Internet o por medio de cartas? Yo me quede muda, no sabía que responder ante aquella pregunta, así que simplemente contente con un no lo sé.

Y era verdad, ahora que he pensado en aquella pregunta, después de un tiempo, he llegado a la conclusión que sí, que si puedes enamorarte de una persona de lejos o que ni siquiera conoces. Y que, el no lo sé, solo existe para aquellas personas que no creen enamorarse de alguien.

A mí me paso. Me enamore de alguien, a quien no conocía exteriormente, si no, interiormente.

Aun recuerdo la primera vez que me envío su carta. Era con una caligrafía excelente, el sobre de color blanco y el papel rosa y un olor exquisito, que no lo compararía, con ningún otro olor...

Por medio de esa carta, me escribía que hace tiempo estaba enamorado de mí, pero no se animaba a decírmelo de cara. Por temor a que lo rechazará, pero eso era una total y rotunda mentira, ¿Cómo podía rechazarlo, cuando él me ha robado mi corazón por medio de sus cartas?

El aire soplo, moviendo mis cabellos, levante la vista hacia el cielo, observando como una parvada de pájaros volaban hacia su destino.

-¿Adivina quién soy?- susurro una voz gruesa de tras de mí.

Mis ojos fueron tapados con unas manos delicadas, sonreí. –Jacob- susurre, girándome para verlo. Él me soltó mientras se reía…

-¿Cómo adivinaste?- puso una de sus hermosas sonrisas, que derretían a las chicas. Tiempo atrás, cuando me sonería de esa manera, me quedaba sin aire, pero fue hace tiempo.

-Eres el único que hace eso con migo- susurre, mirando hacia arriba y observando sus ojos negros, Jacob, era mi mejor amigo, lo conozco desde la infancia, aunque claro, soy mas grande que él, por dos años, pero de estatura el me gana, ya que mide dos metros, su piel es morena rojiza y su cabello es negro como la oscuridad, siempre se lo deja largo, pero en este semestre se lo corto, para llamar la atención de una chica. Con sus músculos y su estatura, ha sido unos de los más temidos de la escuela.

Comenzamos a caminar hacia la escuela, hoy era martes. Perfecto. Un día menos de la semana.

-¿Crees que se muera, Ricky por comer un pan envenenado?- susurro Jacob después de unos segundos, lo mire de reojo.

-¿Le diste un pan envenado?-

-El se lo comió-

-¿Lo llevaste al veterinario?- él asintió- ¿Y qué paso?-

-El doctor dice que vivirá, pero no creo en sus palabras- mire el pasillo de la escuela, estaba solitario.

-Jacob, Ricky ya está viejo- murmure algo pensativa. Ricky, es un perro de color marrón, y claro ya tenía sus años.

-Ya verás que vivirá sus veinte años- murmuro sonriendo.

Dejamos de caminar, cuando llegamos a nuestros casilleros, el mío estaba a lado del de Jacob. Abrí mi casillero.

Sonreí al ver como una carta caía al suelo.

Era otra carta.

Eran nuevas noticias.

Jacob se giro a verme, enarco una de sus cejas negras - ¿Otra carta?- susurro en tono burlón-Pensé que ya no te las enviaba-

Hacía tiempo, un mes y medio, Jacob, se entero de mi admirador secreto, por accidente se había resbalado una carta de mi casillero y yo no la había visto, el se agacho para verla, abriéndola al instante y leyendo su contenido, fue algo vergonzoso, ya que al instante comenzó a reírse, desde entonces, era más prudente cuando recibía las cartas.

Me agache para recoger mi carta, cerré los ojos mientras olía su dulce aroma. -¿Cuándo se animara a decirte quién es?- dijo.

Me levante, sonriéndole- Tiene un dulce aroma ¿No lo crees?- dije, tendiéndole la carta, para que la oliera. Admito estaba de buenas, siempre lo estaba cuando recibía aquellas cartas.

Jacob frunció el ceño- Tiene el mismo aroma, además me recuerda que ese olor es, el de mi padre-

Fruncí el ceño- No creo que tú padre, me envíe cartas… pienso que ha de ser un chico guapo- sonreí.

-¿Hablan de mi?- susurro una voz aterciopelada a mis espaldas.

-¡Perfecto!, mi día esta arruinado- murmure, Jacob me miro a mi y después miro a la persona que estaba detrás de mí, para después comenzar a reírse a carcajadas.

Gire mi cara para toparme con mi peor pesadilla. Era él, Edward Cullén, un chico, hermoso para la mayoría de las chicas, tenía una fuerte mandíbula, nariz recta, labios redondeados y pómulos salientes, cuando lo conocí lo compare con un adonis, un dios griego, ya que su piel es blanca, su pelo, despeinado y de color cobrizo, sus ojos verdes, hipnóticos e irresistibles. Cuerpo esbelto, alto, de uno ochenta metros aproximadamente, fuerte y musculoso, no tanto como Jacob.

Es guapo físicamente, pero una molestia.

Su mirada se dirigió hacia mi carta, sonrío. Un no salió de mis labios, cuando él me arrebato mi carta.

-¿Una carta? ¿De quién es?- dijo en tono burlón.

-De su admirador secreto-dijo Jacob.

- Vaya Swan ¡tienes un admirador!- rió Edward, Jacob le siguió.

Suspire de mal humor, mire a los dos con cara de pocos amigos- Dejen de meterse con él…- dije molesta, le arrebate mi carta, de las manos de Edward.

Observe como él, se callaba, para después mirarme, Jacob seguía riéndose- No lo conoces y lo defiendes Swan- susurro Edward.

Lo mire a los ojos- No es necesario conocer a una persona, para defenderla-

-Mentira Edward, Bella se está enamorando de su admirador secreto-

Él enarco una ceja divertida. Me gire molesta para ver a Jacob,- Solo porque son amigos le tienes que contar aquello- susurre.

Edward y Jacob, eran amigos desde hacia tiempo, polos opuestos, pero se llevaban bien. –Swan, cálmate- susurro Edward.

-No, no, no… ya me hicieron enojar. No es tan necesario conocerlo, ya que lo conozco -

-¿De verdad?- comento Edward.

Asentí- Conozco, como es interiormente, sus cartas me lo demuestra…no es tan necesario conocer a una persona por el exterior y saber que su interior es diferente- mire a Jacob y a Edward- Como ustedes-

Edward suspiro- Me diste sueño con tu discurso, nos vemos Jacob- se giro a verme- Adiós, extraña- fruncí el ceño.

Abrí la boca para contestarle, pero él ya había comenzado a caminar, alejándose de nosotros.

Me gire para ver a Jacob, el me sonrío tímido- ¿Sabes quién mas tiene el perfume de tu carta?- negué- Mike-fruncí el ceño.

-No ayudas en nada-

-También Edward y…-

Lo interrumpí- No ando de buenas, Jacob Black, te burlaste de mi admirador secreto y después inventas que son aquellas personas que no soporto-

-Bella ¿y si son alguno de ellos?-

-Entonces, no me interesa saberlo-

-Lo se, pero trato de pensar ¿Quién será?- enarque una ceja.

-¿no eres tú? ¿Verdad?-

Él abrió los ojos, al instante comencé a burlarme.

- ¿Crees que soy yo?- murmuro.

Me encogí de hombros- No creo que seas tú…- comencé a caminar, hacia mi primera clase

- ¿Y si fuera?-grito Jacob. Me detuve en seco. Para girar a verlo, el se encontraba aun en su casillero, con los brazos cruzados y con una sonrisa enorme.

-Te mataría- grite. Seguí caminando hacia mi clase, escuchando la risa de Jacob en mis espaldas…

Llegue a mi lugar, observe a los alrededores, no había llegado muchos estudiantes al aula. Sonreí. Abrí mi carta con delicadeza.

Mi corazón dio un brinco, al ver su caligrafía.

Hola mi querida Bella.

Leí las primeras letras, para después comenzar a leerla.

Continuara.

Nota de la escritora: Bueno como no entendieron el porqué subía la historia lo explicare nuevamente; la subo porque me la pidieron, además tengo la segunda parte y espero subirla cuando antes.

Me cambie el nombre puesto que en el de Erew me tenían como que checada u.u y siempre me llegaban mensajes que me habían reportado en una de mis historias o a mí como escritora.

Así que estoy comenzando de nuevo.

¿Merece un comentario el capitulo?

Ato. Yo n.n