Capitulo 8.

- En un reino muy lejano, vivía una hermosa adolescente de ojos achocolatados y cabello castaño…

Era una buena estudiante, siempre se encontraba rodeada de buenos amigos que la querían a su manera. Una tarde mientras ella caminaba por los pasillos de su casa, tocaron a su humilde hogar, era un mensajero que le llevaba una carta blanca, ella agradeció y él se la tendió.

Muy extrañada ella abrió aquella carta y comenzó a leerla, era de un admirador secreto que tenia. En aquella carta le escribía que desde hacia tiempo estaba enamorado de ella y por temor a que lo rechazara no se animaba a decírselo en la cara.

Desde aquella vez, la hermosa adolescente comenzaba a recibir mas cartas de él, con el trascurso de los meses ella se enamoro de su admirador secreto, de sus hermosas cartas que él le escribía y de aquellas palabras que se esforzaba en escribirle.

Ella lo llamaba secreto, pero después de un tiempo sus mejores amigos descubrieron aquellas cartas y se burlaban de ella, por que aquel chico que se las enviaba era muy penoso para decírselo. Su amigo el de cabello café y mirada sagaz siempre daba indirectas a su otro amigo, de cabello cobrizo y ojos verdes…él las entendía pero siempre lo negaba…la despistada adolescente nunca comprendió aquello, así que siguió adelante.

Una tarde fría de invierno, le llego otra carta, era de su admirador secreto, en aquella carta le decía que era su última carta, ya que él se animaría a decirle quien era realmente…

Cuando la adolescente fue a la fiesta, donde conocería su admirador secreto, se llevo una desilusión y a la vez una sorpresa al ver de quien se trataba.

Los sentimientos de ella cambiaron en ese instante…-

Me quede muda, sentada aún en mi sitio y con la mirada perdida. Inhale aire profundamente y después lo solté.

Alice me tomo de las manos y me miro con preocupación.

-Sigue- dije.

Ella negó-Solo tú sabrás, como termina la historia de aquella adolescente- comento.

-Yo…yo no sé qué hacer- dije al fin de unos momentos.

Mire el cielo nublado e inhale una vez más. Había pasado una semana, desde que supe quien era mi admirador secreto.

-Bella, Edward necesita hablar contigo.

Baje la cabeza y me sonroje…

-¿Por qué no quieres hablar con él?

-Temo que ambos salgamos lastimados- murmure.

Alice abrió la boca- ¿Entonces lo quieres?

-No se- dije hecha un lió. – No sé si lo veo solo como un amigo o si realmente él es el chico que me enamoro mediante sus cartas.

-Bella- susurro Alice, me abrazo y permaneció así solo por unos segundos.

-Solo quiero que todo sea igual que antes…- susurre.

Me levante de las bancas que se encontraban fuera de la escuela y mire a mi amiga.

-Tengo que pensar…-fruncí el ceño y trague saliva.

-¿Entonces, que le diré a Edward?

-Solo diré que… que- dije entrecortada- pronto.

Comencé a camina hacia el estacionamiento, cuando llegue me subí a mi camioneta, hoy me saltaría las clases restantes.

.

.

Todas las cartas que había recibido de él se encontraban desparramadas en toda mi cama.

Grite de desesperación y me deje caer en mi cama, aplastando las cartas. Cerré los ojos, recordando todo lo que había vivido, desde que me llegaron las cartas.

Me era imposible imaginarme que Edward estuviera enamorado de mí, desde hace tanto tiempo, su indiferencia hacia mí era tan grande, pero a veces se mostraba tan tierno y comprensivo. Todo era tan confuso.

Mi celular comenzó a vibrar, señal de un mensaje, me gire y lo tome de mi mesita de madera, observe de quien se trataba. Jacob. Pensé.

¿Aún te niegas a hablar conmigo?

Jacob.

Suspire y le conteste.

Si…Fuiste malo en ocultarme de mi admirador secreto y tuve que enterarme por el idiota de James.

Bella.

Le envíe el mensaje y al instante me llego otro.

Por eso quiero explicártelo, te invito a tomar una malteada, como en los viejos tiempos. Tú ya sabes donde…te espero a las tres.

JACOB.

P.D. No acepto un no por respuesta.

Bufe y cerré de golpe mi celular, me senté en mi cama y observe una foto que se encontraba en el suelo; éramos Edward y yo sonriendo.

Mi corazón se detuvo y lo mire en la foto. –Eres un idiota- murmure.

Deje todo como estaba y después de un rato me marche a la cafetería.

Cuando llegue, observe que todo estaba tranquilo, me metí a la cafetería y busque con la mirada a Jacob, fruncí el ceño, al verlo de espaldas en la última mesa.

Comencé a caminar hacia él, cuando me pecarte que el color de cabello era cobrizo, mi corazón comenzó a latir, quise darme la vuelta, pero Edward se giro para verme serio.

-¿Qué haces con la chamarra de Jacob?- murmure.

-Es la única manera en la que hubieras venido, hasta acá- dijo frunciendo el ceño- Bella, ahora si debemos de hablar, necesito decirte tantas cosas-

-¿Sabes que ya nada es como antes?- susurre débilmente.

-Lo sé…- susurro Edward. –Y no quiero regresar el tiempo…-

Lo mire a los ojos y me sonroje… mis manos comenzaron a sudarme, Edward me señalo la silla que se encontraba frente a él, me fui a sentar en ella con cautela y mire la malteada que tanto adoraba sobre la mesa.

-Te oigo- murmure.

-Antes que nada, quiero decirte que mis planes para decirte que yo era tu admirador secreto se arruino, James nos escucho a Jacob y a mí poco antes del baile…- inhalo aire- No fue como pensé que sería, y mucho menos tenía planeado que ganáramos en la coronación y…-

-Y después de eso, me marchara sin decir nada- murmure tímida.

No sabía lo que me sucedía, antes cuando hablábamos Edward y yo era tan normal, solo amigos hablando de cosas que nos sucedían, ahora solo éramos dos personas hablando de cosas serias.

-¡Exacto…! Bella, desde hace mucho tiempo he estado enamorado de ti. Pero por más que trataba de decírtelo, siempre había algo que nos interrumpía, así que decidí enviarte cartas y decirte por medio de ellas todo lo que sentía hacia ti…entonces vi tu cara de iluminación con el trascurso del tiempo, tus ansias al saber noticias de mi, de tú admirador secreto… Y sin pensarlo, Jacob descubrió que yo era las que te las enviaba. Prometió guardarme el secreto a cambio que yo me animara a declararte-Trago en seco y sorbió de su malteada de chocolate.

-Yo…- susurre.

-Si no quieres volver a saber nada de mí, lo entenderé- dijo dolido.

Lo mire y después mire mi malteada de vainilla- ¿Sabías que Alice descubrió al instante que tú eras mi admirador secreto? Trato de darme señas que tú eras el chico que me enamoro por medio de aquellas líneas, pero jamás pensé que serias tú…tú mi amigo, los amigos no hacen aquello ¿o sí?-

-Solo los amigos raros- sonrío Edward.

Lo mire una vez mas y suspire- Somos una clase de amigos rara- comente- Muy rara-

Edward rió, pero al instante se puso serio- ¿Bella?

-Mande.

-Te quiero más de lo que debería quererte como una amiga.

Aquellas palabras hicieron que me sonrojara más y me maldeci.

-No creo que después de esta conversación sigamos siendo amigos- murmure.

Edward se puso serio y espero a que dijera algo horrible. Moví mis manos algo inquietas.

-¿Te desilusione, cuando te enteraste que yo era tu admirador secreto?

-Si…-susurre- Pero gracias a eso pude darme cuenta de muchas cosas.

-¿Cómo cuales? Bella, no te pido que seas mi novia, si tú no quieres…pero por favor no dejes de hablarme, no soportaría tu indiferencia, como lo hiciste esta semana-

Levante la vista y le mire con cariño… era una locura que me enamoraría de uno de mis mejores amigos, solo por medio de cartas. Pero lo había hecho y temía que si dijera algo horrible, lo perdería.

Observaba el temor de sus ojos, el temor de perderme y yo también tenía miedo, miedo a que mi decisión cambiaria todo ahora en adelante.

-Edward… ¿Cómo dejarte de hablar? He esperado tanto tiempo saber la identidad de mi admirador secreto, y sin siquiera imaginarme que día tras día convivía con él…con aquella persona que me enamoro desde su primera carta.

La cara de Edward se ilumino y yo sonreí-No sabes cuánto te amo- dijo con una sonrisa en los labios.

-Es raro decir estas palabras, pero yo también – dije hecha un mar de nervios.

Estaba decidido y no pensaba alejar al hombre que me había enamorado, sería raro, de ser amigos, seriamos como decirlo; pareja…pero no importaba, teníamos todo el tiempo del mundo.

Continuara…

Nota de la escritora: Gracias por sus comentarios. Nos vemos en el próximo capítulo, el último de esta historia.

Ato. Ere.