Notas de Pulpomolcagetero:

Gracias por su atención, seguimos con el arco del esclavo, espero que lo que lean a continuación no les parezca extraño, en el trascurso del relato explicare mas de esta situación, además este capítulo es corto, pero da algunas explicaciones de la situación, espero seguir mereciendo su apoyo y comentando que son para mí útiles.

Y cumpliendo un servicio a esta nuestra querida comunidad , recomiendo ampliamente el fic de Kamui Silverfox : Esta es una vida terrible, es un buen fic basado en la versión Nick de Tmnt, (ya saben, la versión 2012), donde Donnie despierta como humano con toda la familia igual, humanos todos, teniendo una vida normal pero como que siente que las cosas no marchan como deberían, la verdad es divertido, está comenzando bien el fic y a mí ya me gusto mucho, captura la esencia de los personajes en esta nueva serie, si lo leen van a pasar un buen rato.

Pulpomolcagetero! 2 de Diciembre del 2012

CAPITULO 4

CHARLA EN SUEÑOS PARTE 1: El extraño fascinante

Me mata esta oscuridad, en ocasiones ciento que me han enterrado en vida, si no fuera por los sollozos que vienen de afuera, pensaría que bien puedo estar abandonado en algún lugar lejano de cualquier signo de civilización. Me obligo a deletrear, a pensar y luchar por recordar, si no lo hago temo que mi cerebro se entuma y pierda la cordura en este monótono y asqueroso hoyo que apesta a aquellos que tenía en las entrañas hace apenas unas horas y a los líquidos que no sé como desalojar, yo se que debo hacer de pie, pero al intentar orinar de esa forma mi orina rosa mis piernas hasta llegar al suelo, me siento asqueroso por la sensación de que duermo en el mismo espacio donde defeco y orino. Es oficial, ya no soy una tortuga, soy un cerdo. Un cerdo esperando a que lo lleven al matadero, a ese lugar donde le darán un choque eléctrico para dejarlo idiotizado momentos antes de apuñalarle las arterias y dejarlo colgando para que la gravedad se encargue de sacar cada gota de sangre. Lo que estoy viviendo es la gloria de los cerdos estúpidos antes de conocer el infierno del dolor y la muerte, después… ¡¿seré devorado?! Solo pensarlo me hace sentir mareado, algo quieren hacer con migo al terminar de enloquecerme, yo no quiero saber la respuesta. Quiero escapar, quiero salir de este agujero del infierno que es ahora todo el mundo que puedo ver (ya ni siquiera puedo ver una maldita cosa), mis piernas me duelen de estar teniendo que soportar el triple de mi peso cuando me levanto, no quiero levantarme, pero algo me dice que si me quedo sentado todo el tiempo mis piernas se pondrán inútiles, no quiero estar invalido.

También tengo tanta sed, siento que ha pasado una eternidad desde que bebí agua.

Hay momentos en que creo que alucino, mientras veo fijamente esta oscuridad me parece que frente a mí se forman remolinos de colores, como un calidoscopio, no puedo decir que colores son precisamente, no los reconozco, pero están ahí, frente a mí, una sensación de desconexión viene acompañándolos, en este momento se comienza a presentar este fenómeno extraño, como si no pudiera sentir mis dedos, mis brazos o cualquier parte de mi cuerpo, mis ojos hormiguean y mi respiración es cada vez más relajada, ahora los colores extraños se comen esta oscuridad, me siento ciego de una forma distinta, ciego de color extraño remolinando a mi alrededor.

- Aaaah – ¿Dónde estoy? Hasta donde sabía estaba en ese hoyo horrible, ahora estoy tendido boca abajo en un césped de tonalidades azules. El cielo es extraño, loco pero fascinante, hay luz pero puedo ver las estrellas y planetas cercanos, como si fueran la Luna. Es en verdad hermoso.

Debo estar alucinando. Lo que me han estado dando durante tanto tiempo ha de estar haciendo que tenga una alucinación, ¿o será el aislamiento? lo que faltaba, primero tran-sexuado, prisionero, hambreado y drogado, puedo poner ahora delirante en la lista de males que me aquejan. Bueno, al menos me distraeré un poco. Todo es mejor que estar solo en la oscuridad.

Este lugar en verdad es sorprendente, pero parece un campo abierto, completamente abierto, no hay granjas, no hay cultivos, solo extensiones de pasto con tonalidades azules combinadas con verde, ¡OOoh!

Un extraño animal, parecido a un conejo pero con orejas cortas y cola larga salto repentinamente cuando la tortuga dio varios pasos, cuando ella presto atención. Pudo notar que en vez de pelo parecía tener escamas brillosas, el animal corrió a esconderse.

Qué curioso…

- Veo que conociste a mi amigo el rabotavio - ¿Quién hablo?

Lo primero que noto es una serie de luces de colores que salen del pecho de alguien, lo siguiente es el resto de su cuerpo. Es un hombre, parece un hombre maduro, usa una túnica confinada con algunos accesorios extraños, tiene el cabello grisáceo, su rostro es agradable, no quiero decir guapo, sino agradable en verdad, algo en mi me hace sentir contento de verlo, pero no sé porque, él me sonríe de una forma que me tranquiliza, yo no puedo evitar sonreír.

- ¿Rabotavio? – ¡¿es todo lo que puedes decir?! Amigo, estas hecho una mierda mental, pensara que eres idiota.

El sonríe y se acerca a mi mas, es un poco más alto que yo, pero no mucho, curioso, es como si estuviera acostumbrado a que todos son más altos que yo.

- Sí, yo lo invente- me muestra un dibujo en una curiosa libreta de dibujo, esta justamente el retrato de una pareja de esos animales, el dibujo es tan real.

- Bonito – él como que deja escapar un bufido mientras parece que se va a reír de mí. Ahora empieza a dibujar algo, parecen mariposas o algo así, tienen rostros graciosos y formas raras en sus alas, me gustan, pero lo que más me sorprende es que el dibuja tan rápido que parece que los trazos salieran mágicamente de aquel lápiz adornado con una tapa de metal con un cristal incrustado, ¡Wow! algo increíble pasa, los dibujos se mueven, no solo eso, ahora son reales – Wow, jajajaja

- Sorprendente ¿no? – Yo cabeceo mientras sigo el vuelo de las mariposas, tratando de atrapar una.

- ¿Como lo haces?

- Años de práctica en el dibujo y una piedra mágica. – Entonces él me mira con tanto afecto que no puedo comprenderlo. Es un afecto platónico, nada que ver con el viejo lagarto que me a lamido tan grotescamente cada vez que lo veo. Y lo más extraño, yo siento también un profundo afecto por él. Incluso siento deseos de llorar, pero aguanto, me da pena que me vea llorar.- ¿estás bien?- creo que se dio cuenta.

- No lo sé, estoy tan confundido, no entiendo lo que me está pasando.

- Sí, lo note al momento de verte, parece que siempre vienes aquí cuando mas necesitas un hombro en donde llorar, ven – el extiende sus brazos y acercándose a mi protectoramente, ahora esta abrazándome, ¡que cálido es el abrazo de un ser humano, incluso el olor de este hombre me agrada mucho. – en esta o en cualquier realidad tu siempre me tienes a mí, mi amigo. - no quiero que me suelte.


EN AQUEL HORRIBLE AGUJERO EN LA PARED

-Hey, reacciona, psss,psss… creo que tuvo una sobredosis, está en trance – dije el ruin androide mientras le seguía dando de cachetadas a la tortuga que se encontraba tiraba boca arriba – bueno… habrá que darle agua fría – dijo mientras le indicaba a un compañero que le pasara la manguera de incendios, el se alejo de la tortuga – ahora – el agua salió con tanta fuerza que al chocar con la tortuga esta gimió ahogadamente, el agua era demasiado fría, demasiado fuerte la presión al grado que la arrastro unos centímetro, cuando el androide vio que ella luchaba por protegerse, indico que cerraran la llave de paso – bien, ya despertaste Princesita durmiente.

-Cof, cof. – ella estaba con su mente tan desasociada al grado que no pudo comprender lo que le decía, solo comprendía que ya no estaba en aquel lugar, con aquella persona amada, que estaba en ese lugar tan frio.

- Hay que darle un baño, apesta a chiquero – sentencio el androide mientras se dirigía a dos aliens que se veían delgados y cansados, ellos llevaban puestos harapos y se veían muy descuidados, eran los esclavos de los Street Phantoms.

Ellos con dificultad arrastraron fuera del hoyo a la tortuga que no tenia ánimos de moverse, para después cargarla entre los dos hacia una habitación al final del pasillo, donde le esperaba un estilista para inspeccionarla más de cerca. La luz le hería los ojos.

Fue colocada debajo de una regadera y con una esponja enjabonada comenzaron a restregarle, pretendiendo erradicar la suciedad de días de abandono de su rutina de aseo, después abrieron el agua, no estaba fría, sino tibia, la cual fue disolviendo la espuma que cubría su piel y caparazón. Después se repitió la misma rutina para asegurarse de que estaba perfectamente limpio su cuerpo de cualquier residuo de jabón.

La secaron y la recostaron en una plancha fría de metal, la luz pegaba sobre sus ojos que lagrimeaban involuntariamente debajo de sus parpados, mientras que sus ojos parecían bailar erráticos. Pero no porque soñara. El estilista que había visto todo se acerco a la plancha, contemplando detenidamente el rostro y cuerpo del quelonio.

¿Qué es este lugar? ¡Quiero ir a casa! ¡Mi casa!

-¿Cómo la vez?

-Sí, es como dijiste, es un precioso espécimen, incluso podrías ganas muchísimo más si ella trabajara en las calles que vendiéndola en subasta en unos seis meses.

¿Calles?

-Sí, considere eso cuando capture a esta puta Princesa, pero considere que sería más riesgoso, te cuento en otro momento, entonces me acorde del Doc, el había pedido un espécimen raro, porque esos viejos rabo verdes gozan con chicas de lo más exóticas, la verdad que la saquen de este planeta me parece genial.

-¿Por qué?

-Porque seguramente la están buscando y quiero que la busque toda la vida, jejejeje.

- ¿Quién? ¿Quién?...- murmuro la tortuga mientras trata de moverse, inútilmente.

-Shsssss, no te agites, descansa…

-Mmmm

-Pero insisto que ella hubiera fácil doblado la mayor oferta si la hubieras mejor puesto a trabajar en las calles.

-Eso lo dices porque nunca te golpeo esta puta tortuga, yo no me arriesgaría a ponerla a trabajar, podría escaparse. Si no fuera por eso, claro que la hubiera puesto a lamer falos a los clientes desde la semana pasada.

¿Yo qué? Noooo, no me hagan callejera, los hombres me dan asco. No quiero que me vendan.

-Noo…. – su voz sonaba ebria aun, era como si tratara de reaccionar, pero fue entonces cuando el dispositivo volvió a darle otra dosis de esa droga, dejándola maleable nuevamente.

No quiero que me vendan… ¿Dónde está mi amigo? ¡Quiero a mi amigo!