Hola como siempre perdón por la tardanza en actualizar. Pero son motivos ajenos los que hacen que este un poco aislada. Cuando puedo y me visitan las musas jejeje, aquí dejo el siguiente capi. Gracias por los comentarios, es lo que verdaderamente, me ayuda a seguir. Espero que os guste el capi y ojo hay algo de lemon light jejeje.

Besos!

Capítulo 6

Goku:

Estaba sentado en aquel cómodo asiento de cuero sintético, bueno más bien acostado con la cabeza totalmente hacia atrás, cuando empecé a notar como todo me daba vueltas. Los ojos casi se me cerraban solos y la estridente música del local, ya no se oía tan alta ni tan ruidosa, sino más bien todo lo contrario. Oía todo a mi alrededor muy lejano como con eco, como si estuviera dentro de una urna.

Me restregué los ojos con las dos manos, como cuando un niño tiene sueño y progresivamente la visión se me hacía más y más borrosa. Intente agarrar la copa que minutos antes estaba bebiendo, cuando al intentar agarrarla mis reflejos fallaron y la tire al suelo rompiéndose al caer.

-Pero Goku, mira que eres torpe…..quince dólares a la basura…¿Qué te pasa?, acaso ya estas borracho? Jejejejeje- Dijo mi hermano Raditz burlándose de mí.

-Te lo dije. Te dije que con dos copas sería más que suficiente- Dijo mi primo Vegeta, dándole una profunda calada a su cigarrillo.

Me empecé a sentir incómodo muy incómodo. Quería salir de aquel local, pero no podía,mi cuerpo no respondía a las órdenes de mi cabeza. Me estaba empezando a agobiar y mucho. Había demasiada gente allí, y cada movimiento de aquellas personas que bebían y bailaban pasándoselo bien, hacía que yo estuvieras más y más mareado. No había mucha luz en el local, pero lo justo para que las luces que acompañaban la música, hicieran que estas se clavarán en mis ojos, dándome pinchazos en las sienes provocándome una migraña.

-Uffff….me….quiero…quiero ir a casa...estoy mareado.- Dije parpadeando pesadamente.

-Venga hermanito, no digas eso, la noche acaba de empezar….No seas marica, al menos esta noche tienes que demostrar lo contrario- .Dijo mi hermano Raditz, sin que yo entendiera muy bien que estaba diciendo.

-Bueno, Raditz, querido primo, llegados a estas alturas, vamos a tener que proporcionar una ayudita a Kakarotto, para que se espabile y continuemos con la noche como teníamos previsto…¿no crees?- .Dijo mi primo Vegeta, mirando de manera cómplice a mi hermano.

-Sí, sí, claro Vegeta, tienes toda la razón…ya es la hora- .Dijo Raditz sonriendo maliciosamente.- Eyy! Preciosa, sírvenos tres whiskies dobles, sin hielo. -Dijo mi hermano a la rubia camarera, guiñándole un ojo a continuación.

Estaba en casa, y pude reconocer perfectamente, que la habitación donde me encontraba ahora, era el despecho de mi tío. No sé qué hacía allí, pero no me importaba. La sensación que tenía, era completamente diferente a lo que sentía antes. Ya no estaba mareado, ni con sueño, ni torpe….ahora estaba eufórico, quería correr, saltar, pelear….estaba muy muy excitado y animado. Podía sentir, como mi corazón latía dentro de mi pecho a mil por hora.

Mire a mi alrededor y vi a Raditz y Vegeta, al fondo de la habitación. Estaban contentos y animados. Tenían sus rostros tapados con unos antifaces negros, como si fuera carnaval. Toque mi rostro, pero yo no tenía nada que lo cubriese. Por alguna razón, no tenía antifaz. Todo era desconcertante y no me importaba nada, me sentía como un animal totalmente irracional. Era todo muy extraño y me dejaba llevar.

Miré que en un rincón, en el suelo había una chica llorando atemorizada.

-¡Socorro!, ¡ Que alguien me ayude!- Gritaba.-Por favor, por favor no me hagáis daño….por favor- Repetía una y otra vez, mientras lloraba desesperada.- Por favor, no me hagas daño, yo no he hecho nada.- Me dijo directamente a mí.

Yo la miraba fascinado. Era tan frágil y delicada a pesar de sus gritos, que me empecé a sentir extraño…nervioso. No era compasión, ni lastima….quería olfatearla, saborearla, lamerla…como si tuviera hambre. Cada llanto o suplica que salía de su carnosa boca, hacía que me enervara y que sintiera más y más esa necesidad animal, de abalanzarme sobre ella para destrozarla y devorarla.

Pero aun así, no movía ningún miembro de mi cuerpo para acercarme a aquella muchacha. Solo la miraba embobado, hasta que note como mi primo Vegeta se acercó a mí por la espalda, para susurrarme cosas al odio.

-Mira a esa zorra Kakaroto, tiene miedo… ¿pobrecita verdad?, pero sabe que no puede escapar y aun así nos pide que no le hagamos daño..…no es..…¿sensual?. Fíjate en ella… , esta buenísima….fíjate como llora, mira como suben y bajan sus "tetitas" cada vez que suspira….te lo está pidiendo Kakaroto….¡te pide a gritos que la poseas!.Vamos acércate a ella y despedázala… ¡destrózala con tu miembro!.- Me ordenó mi primo.-

Si ya notaba que estaba loco y que ese no era yo, más me hicieron enloquecer las palabras de mi primo que como una bestia, me hizo abalanzarme sobre la pobre chica. Pero cuál fue mi sorpresa, cuando la frágil muchacha inocente, se reveló dándome una fuerte patada en la cara.

-¡Tócame si te atreves hijo de perra!-Dijo la chica rabiosa dándome otro golpe, esta vez, un puñetazo en las costillas-

Me dejó sin aliento por el golpe, pero me reí cínicamente mientras la miraba, limpiándome la sangre de la nariz, provocada por la patada que me propinó.

La chica, preparada en posición de ataque me sorprendió que dominara tácticas de artes marciales al igual que yo. Esto me estaba excitando aún más, de lo que ya estaba.

Estuvimos durante varios minutos, dándonos y devolviéndonos golpes. La muchacha era fuerte y así lo demostró, dejándome señales y rasguños por todo mi cuerpo y rostro. Pero yo era más fuerte y con más reflejos que ella, así que para acabar con este juego, le di un golpe en el estómago, que le hizo perder el sentido.

Rápidamente mi hermano Raditz, aprovechando la inconsciencia de la chica, la maniato subiéndola a la mesa de escritorio del despacho de mi tío, despojándola de la ropa interior que traía bajo su falda.

La muchacha de pelo negro despertó y comenzó a moverse con furia, pero antes de que pudiera sacudirse para seguir con su cometido, yo me subí velozmente encima de la mesa, para evitar con mi cuerpo que se escapara inmovilizándola con él.

No sabía que me estaba pasando, mi único objetivo era la chica, no me importaba nada más y tampoco sabía muy bien que quería hacer con ella. No sabía cómo proyectar todo ese deseo y furia que despertaba en mí, me volvía loco, jamás en mi vida sentí algo igual. La veía bajo mi cuerpo retorciéndose con violencia para escapar y me estaba desequilibrando con sus movimientos. Estaba llena de moratones y cortes, al igual que yo por la pelea. Comencé a lamer sus heridas, sin saber por qué. Lamia su cuello, en donde tenía un pequeño corte y sentí que ella dejo de forcejear conmigo, comenzando a suspirar y a temblar. Su pecho se rozaba con el mío, mientras respiraba entrecortadamente. Empecé a acariciar sus senos, que me llamaron la atención al notarlos cálidos y mullidos bajo mi torso. Veía como sus labios se abrían para tomar aire, cuando en ese instante la bese. Atrape su boca con la mía, como lo había visto miles de veces en televisión. Nunca lo había hecho antes, pero era una sensación fabulosa. Su lengua húmeda y caliente jugaba con la mía, haciendo que yo sintiera un bajo instinto cada vez más y más fuerte de envestirla en ese momento. Mi entrepierna que iba a explotar, como nunca antes había estado, se rozaba con la suya, invitándome a estar más cerca de ella. Y lo más extraño, es que lejos de seguir pataleando o llorando, la muchacha me correspondía, pero lo hacía con violencia.

Estuvimos besándonos de manera salvaje unos cinco minutos o más, cuando mi primo me interrumpió desde lo lejos

-JEJEJEJE, venga, venga Kakarotto, déjate de mariconadas y métesela ya. Queremos ver lo hombre que eres….esta gatita quiere acción jejejeje- Escuche decir a Vegeta.

Entonces sin más preámbulos separe sus piernas con mis manos y…..

Me desperté sobresaltado, incorporándome sobre la cama. Estaba sudando y con taquicardia. La noche anterior había cenado mucho y eso me hacia tener "pesadillas". La luz de la mañana se colaba por la ventana de mi habitación. Para estar cerca la navidad, en lugar de estar nublado como un típico día de invierno, era un bonito día despejado y con un cielo azulísimo que hacía que la luz que se colara por la ventana, hasta deslumbrarme.

-Otra vez pesadillas….y siempre la misma-Dije bebiendo agua de una botella de plástico, que estaba encima de una mesita. – Es como si recordara lo que paso hace ya dos años, pero cuando me despierto todo se me olvida otra vez y…creo, creo que necesito una ducha de agua fría. – Dije al mirar hacia abajo y ver la "tienda de campaña" que había bajo mis sabanas.

Chichi:

-Cariño, me voy a trabajar, no quiero llegar tarde el primer día- .Dije despidiéndome de Yancha, desde la puerta del apartamento. Seguramente no me habría escuchado ya que al irme se quedo profundamente dormido. Había tenido turno de noche en la comisaria, y hacia tan solo una hora que había llegado a casa.

Estaba tan nerviosa, que fui a trabajar media hora antes de lo previsto. Ya conocía el gimnasio y a mi jefe, pero aunque era muy segura de mi misma, tenía miedo a equivocarme o hacer algo mal. Llegue al gimnasio y la recepcionista después de saludarme, me abrió la puerta. Me mire al espejo de uno de los salones de las clases y no me di cuenta al salir de casa, que quizás no escogí la mejor vestimenta para trabajar, después de todo, eso era un gimnasio y no pegaba mucho el traje de chaqueta, el pelo recogido con un moño y los zapatos de tacón. Demasiado formal.

-Uffff- Suspire al verme, pensando que quizás para empezar ya había hecho el ridículo.

- ¡Hola!- Escuche una voz alegre, a mi espalda que colocaba a continuación, su mano en mi hombro.

-Ahhh….Hola- Dije dando un respingo por la impresión, cuando me gire para comprobar que era Goku, mi jefe.

- ¿Qué tal?, esto….¿y si antes de todo lo que te tengo que decir y esas cosas, de trabajo…. desayunamos?...Es que me muero de hambre jejejeje – Dijo el chico, colocándose una mano atrás de su cabeza.

-Ehhhh…jejeje …¡claro!- Dije sonriendo, sitiándome más relajada por la espontaneidad del chico.

Después de desayunar en la cafetería del gimnasio, en donde estuvimos más de una hora, con Goku comiendo sin parar donuts y bollería variada, subimos al despacho en donde el chico, un poco agobiado por el trabajo, me entrego varias carpetas llenas de papeles.

Casi dos horas más tarde encerrados en el despacho, pude revisar los papeles de aquellas carpetas.

- Muy bien, aquí me das facturas y los libros contables…..no te preocupes esto es trabajoso pero fácil, antes del 31 de Diciembre, estará todo organizado, sin problemas, ya verás.-Dije sonriendo.

- ¿De verdad?, ufffff, es que veo tantos números, papeles y cuentas, que me ahogo. Es que yo no comprendo nada de estas cosas….Solo sé que si esto no está organizado para la fecha prevista, me pueden cerrar el gimnasio y no quisiera por nada del mundo que eso pasase.- Dijo Goku, cabizbajo y algo triste.

- No tienes nada de qué preocuparte, estando yo aquí todo irá sobre ruedas.-Dije otra vez sonriendo. – Uyyy.-Dije poniendo cara de dolor de repente, notando como me dio un tirón en el cuello.

-¿Qué te pasa?- Me dijo Goku preocupado, levantándose de su sillón de jefe, que estaba frente a mí.

- Nada, es que me duele un poco los hombros y toda esta zona. -Dije poniendo una mano sobre mi cuello.- Es que estos días he tenido mucha tensión y no he descansado bien.- Dije siguiendo con mi cara de dolor.

- Normal, además con esa ropa tan incómoda, seguramente no estarás a gusto ¿Por qué no vienes en ropa deportiva?, esto es un gimnasio-Dijo Goku haciéndome enrojecer, recordando mi inseguridad con el vestuario, de hacia unas horas.

-Ahhhh- Dije otra vez, notando el dolor.

-Deja, yo sé cómo hacer que se te pase ese tirón en las cervicales y te sientas mucho mejor –Dijo continuación colocándose detrás de mí, poniendo sus manos en mis hombros.

- No…no es necesario. Gracias. -Dije dando un respingo muy nerviosa, al notar sus manos sobre mí, casi haciéndome caer de la silla en donde estaba sentada.

- ¿Pero por qué?, es mi trabajo, soy personal trainer. Se lo que hago, de verdad. Ya verás que alivio vas a sentir. -Dijo otra vez, insistiendo en su cometido de masajear mis hombros. -Ven siéntate aquí y tranquila – Dijo Goku, indicándome con la mano que me sentara de nuevo.

Y con miedo accedí. No es que yo me sintiera muy cómoda con el contacto físico y menos viniendo de la cultura de la que vengo, pero menos lo aceptaba desde lo ocurrido, hacía dos años. No soportaba que me tocasen y menos un "extraño". Al final después de luchar con mis demonios internos, despacio y desconfiada me volví a sentar en la silla.

El, otra vez se coloco tras de mí y puso sus manos en mis hombros, por encima de la tela de mi camisa.

- Estas contracturas me las conozco. Estás muy tensa. Tranquila- Dijo masajeando, cuando de repente introdujo sus manos, dentro de mi camisa para acceder a la piel. Al notar esto, di otro respingo. -Mira, tienes muchos nudos en esta zona y esta….¿los notas?. Esto es debido a una gran tensión acumulada- Dijo masajeando sin importancia, la zona con firmeza.- ¿Te hago daño?- Preguntó preocupado.

-No,no,no….sigue, sigue, no te preocupes- Dije nerviosa, pero dejándome llevar al fin. No sabía porque, pero que él me tocara, no me provocaba ningún miedo ni asco. Me sentía una persona normal, recibiendo un masaje de un profesional, sin pensar en ningún tipo de malicia. Además se sentía tan bien. Goku daba unos masajes buenísimos, a los que no te podías resistir.

-Muy bien….esta zona está completamente lisa ¿lo notas?- Me preguntó, mientras yo estaba como en sueños y muy relajada.

- Ummm...aja-.Dije sonriendo con los ojos cerrados y extasiada, mientras él seguía dándome el masaje en el cuello y hombros.

Cuando de repente se abrió la puerta del despacho, cortando todo lo "mágico" del momento.

-Goku, necesito que me des las llaves del….- Dijo un hombre alto y moreno de cabello largo, entrando en el despacho de repente y sin avisar.

-Ehhh….hola…¿interrumpo algo?- Dijo el hombre, con una media sonrisa al ver la escena.

- No, que va. Esta es Chichi, es la nueva contable, ya sabes la chica que se va a encargar de tu trabajo. Le estaba dando un masaje, porque no sabes la tensión que tenía en los hombros….ufff pobre chica créeme. -Dijo Goku hablando de mí, con el hombre que acababa de entrar.

- Lo que tu digas "hermanito" -Dijo mirando a Goku, con sorna. -Hola encantado yo soy Rad….-Dijo el hombre extendiendo su mano para saludarme, cuando al mirarme a la cara, se quedo pálido y con el rostro descompuesto.- Goku...Go, Go...Goku podemos…..podemos…hablar fuera un segundo…- Dijo muy nervioso-

- Claro- Dijo Goku, encogiéndose de hombros.-Chichi, espera un momento, no sé qué querrá mi hermano. En un minuto estoy contigo y seguimos trabajando- Dijo el chico despidiéndose.

-Ok, no te preocupes, yo sigo con las facturas. -Dije sonriendo, pero un poco extrañada de la reacción de aquel hombre al verme. ¿Tendría algo que ver conmigo que se hubiera puesto tan nervioso?

To be continued…..