Capi nuevo!. Jejejeje, espero que la inspiración no se me corte de golpe. Por eso mientras tenga a mi musa susurrándome cosas al odio, tengo que aprovechar para escribir. Pues posteo ya el siguiente capi y espero que os guste. Os diré que vienen cosas interesantes….

Gracias por los comentarios muchísimos besos de corazón!.

Capítulo 8:

Chichi:

Era casi Navidad, en concreto veintitrés de diciembre y solo faltaba un día para Noche Buena.

Las dos semanas que llevaba trabajando en el gimnasio de Goku, se habían pasado tan rápido, que parecían tan solo días.

Estaba feliz. Me gustaba mucho mi nuevo trabajo y cada día me lo pasaba mejor. Tanto, que me sentía culpable recibiendo dinero, algo lógico, por trabajar allí. Aquello se parecía más un pasatiempo que a un trabajo.

Estaba tan a gusto y realizada con mi nueva vida, que desde que empecé a trabajar, ya no tenía pesadillas. Es como si de verdad empezara a superar lo ocurrido de aquel fatídico día, hacía ya dos años.

Y así, se lo contaba en la terapia semanal a mi psicóloga.

-Me alegro mucho de tu evolución- Dijo sonriendo Mónica, mi psicóloga.

Había mantenido el contacto con Mónica después de mi alta, tras aquel incidente fatídico. Ella, se ofreció e hizo gran hincapié para seguir tratándome después abandonar el hospital y yo accedí encantada a que me tratase en sus terapias.

-Sí, estoy empezando a ver la luz al final de este oscuro túnel- Dije contestando filosófica.

- Entonces…sobre lo que hablamos la semana pasada… ¿has podido mantener relaciones sexuales con tu pareja?, ¿leíste el panfleto de sexología que te di?, ¿te ayudó en algo?-Me avasalló Mónica a preguntas, haciéndome sonrojar.

-No, aun no puedo.- Dije poniéndome seria y un poco agobiada, tumbada en el diván de la consulta. - Me concentro y lo intento, pero es imposible-. Dije mirando hacia abajo, mientras arrugaba un papel que tenía entre mis manos. – Ayer mismo…..ayer creí que era el día. Llegue a casa de trabajar, y ahí estaba Yancha esperándome con una cena romántica con velas, una botella de vino y todo eso. Después de la cena, nos empezamos a besar y acabamos en el sofá, sin parar de besarnos. Pero…pero cuando noto sus manos tocar mis pechos o partes intinas….no, no puedo. Me causa repulsión y no tengo más remedio que parar. Además cuando nos besamos tampoco me noto muy excitada, solamente me dejo llevar…no me noto igual de excitada como cuando….-.Dije lo último en voz baja, notando un fuerte dolor de cabeza, que me hizo recordar un flash, igual al de los sueños que tenía con anterioridad- Ahhh… -Dije con gesto de dolor, incorporándome y poniendo una mano en mi sien.

-Chichi… ¿estás bien?- Dijo Mónica preocupada.

- Si, no te preocupes, ha sido uno de esos flases que me dan de vez en cuando. Pero ya pasó- Dije mirando a mi psicóloga con ojos tristes.- El caso, es que no puedo, no puedo practicar el sexo. No me sirve ni la concentración, ni el poner la mente en blanco, ni…..ni ver películas X con Yancha….además de la vergüenza que me dio hacer eso– Dije muy colorada mirando hacia la pared. - Y yo lo paso mal por él, porque yo sé que me quiere, pero también sé que tiene muchas ganas de que estemos los dos juntos en ese sentido. Por eso creo que se pone a buscar como un loco, los ejercicios que me mandas hacer en las sesiones, para saber que puede hacer y cómo ayudarme. Ayer por ejemplo, fue la primera vez que lo note algo molesto cuando paramos….para no….ya sabes. Pero demasiada paciencia está teniendo. -Dije un poco melancólica.

-No te tienes que sentir mal por él, aquí la que importas eres tú. Tú eres la única que decide cuando estar preparada para el sexo. No tienes que forzar la situación por tu pareja. El sexo es algo natural, sano, algo que te hace disfrutar, gozar…no una cosa que dar por pena a alguien como premio o agradecimiento.– Dijo Mónica, dando golpecitos a su carpeta, con un bolígrafo

Entonces recordé lo que había pasado la noche anterior.

Me sentía algo acalorada, por las dos copas de vino tinto que había tomado durante la cena romántica que preparó Yancha y empecé a notar que estaba ebria.

Yancha, se sentó en el sofá de dos plazas que había en el salón de mi apartamento, mientras yo, aun sentada a la mesa, lo miraba temiéndome sus intenciones.

Yancha, me miraba desafiante, mientras bebía de su copa de vino y se desabrochaba los tres primeros botones de su camisa, en plan seductor.

-Chichi…ven…siéntate aquí….a mi lado- Me dijo Yancha despacio, invitándome a estar junto a él.

Yo accedí, y me coloque a su lado, un poco mareada por el vino y somnolienta por la luz tenue de la sala.

Sin mediar más palabras, Yancha agarro mi cara con sus dos manos y me empezó a besar. Yo en un principio me aparte sorprendida, echando mi cabeza hacia atrás.

-Suuhh…Suuhh…tranquila, dejate llevar- Me dijo, mientras me volvió a besar de nuevo. Una de sus manos, fue subiendo desde mis mejillas hasta mi nuca, soltando mi melena que estaba amarrada con un lazo. – Me fascina tu cabello….es tan suave y huele tan bien.- Dijo acariciando mi lacia y larga melena, mientras aspiraba su aroma, acercando su boca hasta mi cuello para besarlo.

Quizás, fue por el vino, no lo sé, pero me deje llevar. Notaba como besaba mi cuello y no podía negar que era placentero, pero de golpe una imagen, más en concreto un rostro se dibujo en mi mente.

-Goku….-Pensé y dije en voz baja, cuando comencé a imaginar que aquellas caricias y besos que estaba recibiendo, me los estaba provocando el. Me imagine su risa, sus manos, su cuerpo…no sabía porque, pero pensar en el, me motivaba y excitaba. Por un momento, pensé que era mala persona y que no estaba bien fantasear con Goku, mientras que era Yancha el que me besaba. Pero ese pensamiento me estaba ayudando a sentir calor y no pavor a los besos y caricias intimas.

Ahora, era yo quien besaba a Yancha y lo hacía con pasión llevando la iniciativa. Suspiraba y soltaba gemidos, cada vez que notaba su lengua recorrer mi cuello y clavícula. Yancha estaba enloquecido por mi repentina reacción, ya que yo nunca había estado así con él. Sin pensárselo dos veces, acaricio mi muslo subiendo poco a poco su mano hacia arriba, hasta colarla bajo mi falta y toparse con mi entrepierna que empezó a rozar. Al notar esto, la imagen de Goku, se borro de golpe de mi cabeza, y volví a sentir miedo y asco.

-Yancha…no, Yancha para….para…no, para por favor- Dije parando en seco y notándome violenta, mientras él me seguía besando muy excitado. – ¡Te he dicho que pares!- Dije furiosa, cuando lo empuje fuertemente contra la otra esquina del sofá, para apartarlo de mí.

Pestañee y volví a la realidad en donde aun sigua sentada, en el diván de la consulta de Mónica, mi psicóloga.

Bueno y cambiando el tema, ¿Qué tal el ambiente de tu nuevo trabajo?- Me preguntó Mónica mientras escribía en su carpeta.

- Ahhh pues genial, estupendo. Mi trabajo me hacer sentir realizada, útil. Hasta ahora no he tenido ningún problema allí. Los compañeros son maravillosos y mi jefe….mi jefe, es…. no sé si es la palabra correcta, pero es encantador-. Dije mirando hacia el techo, mientras dibujaba una sonrisa en mi cara al acordarme de Goku. – Nunca he conocido una persona así. Después de lo que me paso, aparte de Yancha, no he podido confiar en nadie más. Pero el, me da mucha seguridad y confianza….me rio muchísimo con a su lado. Es un niño de veintitrés años. Es tan inocente, infantil, tierno, gracioso, simpático….-Dije soltando alabanzas sobre Goku casi sin parar.

-Vaya, si que te ha caído en gracia ese muchacho.- Dijo Mónica sorprendida.

-Sí, la verdad es que si. Pero a veces me desespera que sea tan bobo. Estamos trabajando y soy yo quien le tengo que llamar la atención por cuestiones de trabajo….yo, a mi jefe. Que disparate,¿ verdad? .No es muy perspicaz, es bastante ingenuo y creo que su familia se aprovecha un poco de eso y de su gran corazón, ya que siempre está haciéndoles favores a los demás, sea cual sea. En definitiva, no es el típico jefe gruñón y antipático jejejejeje.- Dije divertida.

- Me alegro- Dijo Mónica sonriéndome.

PIIII, PIPIPI, PIIII, PIPIPIPI…..

Sonó la alarma de un reloj que tenia Mónica en su consulta, indicando que ya se terminaba la sesión de la terapia.

-¡Uyyy que tarde ya!. Se me ha pasado la hora rapidísima- Exclame con sorpresa, mirando mi reloj de muñeca.

- Si, a mi también se me ha hecho corta la hora, me interesan mucho tus avances.- Dijo mi psicóloga, cerrando la carpeta en donde había anotado cosas durante toda la sesión.

- Bueno, pues supongo que hasta la semana que viene- Dije sonriendo, mientras descolgaba mi abrigo de "plumas" negro y largo hasta los tobillos, del perchero de la consulta.

-Sí, nos vemos la semana que viene….hablaremos de la masturbación ¿ok?.Tu misma tienes que explorar tu sexualidad para ir avanzando y borrar ese miedo hacia el sexo. Hablaremos de cómo te auto estimulas y de que es lo que posiblemente haces mal- Dijo Mónica mirándome por encima de sus gafas blancas.

-Ehhh…si…claro…¡Ciao Mónica!- Dije mas roja que un tomate sintiendo mi rostro arder y con serias dificultades de coordinación para subir la cremallera de mi abrigo. Aun no estaba acostumbrada a que Mónica fuera tan directa.

Ese día hacia frio, mucho frio ya que la noche anterior había estado nevando y todo estaba cubierto por el manto blanco de la nieve.

Una vez en la calle, saque unos guantes de lana de los bolsillos del abrigo y me los enfunde.

-¡Que frio!-Exclame abrazándome a mí misma, soltando vahó por la boca.

Dispuesta a irme a casa y tomarme una sopa caliente para entrar en calor, recordé que por la mañana me había dejado en el despacho del gimnasio las llaves de mi apartamento. No podía entrar en casa entonces, ya que Yancha no volvería de la comisaria hasta por la noche y de madrugada.

-Dios mío, que despistada soy. –Dije dándome una palmada en la frente. -Ufff ahora tengo que trasponer hasta el gimnasio a por mis llaves. En fin, no tengo más remedio que ir, si no, no podré entrar en casa.- Dije resignada emprendiendo el camino para llegar lo antes posible.

Goku:

Ese día había sido muy completo. Desde por la mañana hasta por la tarde no había parado de dar clases. Judo, Spining, Capoeria, body combat y Tae Kwon Do. Además de entrenar para recuperarse del embarazo, a una famosa actriz muy de moda en Hollywood. Todo esto hacia que estuviese cansado, así que faltando solo media hora para cerrar el gimnasio, fui a uno de los salones de clase que estaba vacío. Comencé con ejercicios de tonificación y estiramientos para evitar lesiones y relajarme.

Introduje un CD de música Chill out en el equipo de sonido, para que se escuchara por el hilo musical. Y así, empecé a hacer movimientos de Tai Chi, que dentro de rama de artes marciales era mi favorita para relajarme.

Mientras hacia los movimientos de Tai Chi, desconecte completamente y deje mi mente en blanco. Estaba entregado a los ejercicios dejándome llevar por la música y con los ojos cerrados. Cuando empecé a pensar no sé por qué, en Chichi. Me sorprendió que ella viniera de golpe a mi cabeza, pero seguí fantaseando. Hoy estaba diferente, Chichí había venido a trabajar con ropa deportiva muy ceñida y eso me puso un poco nervioso durante todo el día. Y más, con el incidente de hoy en la mañana.

Abrí la ventana de mi despacho, en donde estábamos los dos trabajando. Tuve que abrirla por el sofocante calor de la calefacción y esto provoco un escalofrío en Chichí. Mis ojos de repente, se posaran en sus pechos ya que por ese motivo pude notar que sus pezones reaccionaron y se erizaron.

Sacudí la cabeza, para borrar esa imagen de mi mente y volver a concentrarme. ¿Qué me estaba pasando?, yo nunca pensaba en ese tipo de cosas. No sabía por qué, pero cada vez que la miraba me ponía nervioso…muy nervioso y eso me daba un poco de miedo.

Recordé otra escena de días anteriores, cuando estábamos de manera habitual trabajando en el despacho. Sentados el uno en frente del otro separados solo por el poco espacio de la mesa de escritorio. Chichi estaba inmersa en su trabajo, escribiendo cosas con un lápiz. Entonces, alce la vista sin ningún motivo y me tope con una imagen que me puso el corazón a mil por hora. Chichi, mientras repasaba unos folios con cara de concentración, se introducía un lápiz lentamente en la boca y jugaba con él, enrollándolo con su lengua. La mire embobado mientras hacía eso, notando una sensación rara en mi cuerpo, más en concreto en mi entrepierna.

Sacudí otra vez la cabeza para borrar esa imagen.

La verdad es que Chichi era diferente, me gustaba su carácter, me gustaba que a veces fuera divertida y otras veces un poco gruñona. Hasta en ocasiones, aun siendo yo su jefe, me reñía cuando no prestaba atención a temas del trabajo de los que me estaba hablando….eso demostraba que la chica tenía coraje. Yo no conocía a muchas chicas a nivel personal, solo a Bulma que lo único de lo que hablaba, era de fiestas, ropa y joyas….cosas muy aburridas para mí. Además Chichi cocinaba excelentemente. Aun recordaba el sabor de la tarta de chocolate que preparo para los compañeros del gimnasio, como obsequio sin motivo alguno.

-Ummmm estaba deliciosa-. Sonreí ante ese pensamiento y seguí con el Tai Chi.

Chichi:

Gracias a dios, el despacho de Goku no estaba con la cerradura echada y no tendría que recorrer el enorme gimnasio para buscarle y que me abriese la puerta.

Vi que encima de la mesa bajo unos folios, estaban las llaves de mi apartamento. Las agarre rápidamente y me dispuse a salir apresurada de allí, para ir a casa. Estaba anocheciendo y no me agradaba demasiado la idea de caminar sola de noche.

Pero cuando casi llegue a la puerta de salida del gimnasio, vi que una de las salas de clases tenía la luz encendida y no se veían siluetas de alumnos recibiendo clase. Me pareció extraño por la hora, casi a punto de cerrar y pensé que alguno de los profesores o el mismo Goku, se había dejado la luz prendida.

Despacio me introduje en la sala y me sorprendí al ver a Goku practicando Tai Chi.

Me sorprendió gratamente verle, tanto, que suspire con la boca abierta ahogando mi propio suspiro. Era hipnótico verle en pleno movimiento pero lo más hipnótico, fue cuando me di cuenta que solo llevaba puesto un pantalón de deporte negro. Estaba con el torso descubierto y descalzo. No me podría creer lo bien formado que estaba el chico, tenía un cuerpo de infarto con unos músculos increíbles y marcados. No es que Yancha estuviera mal, ya que siendo policía estaba sometido a un duro entrenamiento diario y podía presumir de un buen cuerpo. Pero es que, al lado Goku….jamás en mi vida vi algo igual. Que brazos, que espalda, que pectorales, que abdominales….y porque no decirlo, que "culito". Pensé embelesada mirándolo. Tampoco pensé en Yancha ni me fije nunca en el, de la manera que estaba pensando y mirando a Goku. Se podría decir que miraba a Goku con deseo…sexual.

De brazos cruzados seguía mirándolo si que él se diera cuenta, cuando fui a reclinarme para estar más cómoda sobre la pared de la sala. Pero desafortunadamente me escurrí y choque contra una mesita llena de "cascabeles" seguramente utilizados en una clase anterior.

BRRRIIIIIIIIMMMMMMMNNNNNNN…..

-Upssss….perdón-Dije muy avergonzada recogiendo algunos cascabeles del suelo, viendo como Goku se giraba espantado al oír aquel estruendo.

Goku:

-¿Chichi?, ¿Qué haces aquí a estas horas?- Dije desconcertado al verla.

-Me…me dejé esta mañana las llaves de mi apartamento en tu oficina. Pero ya las tengo.- Dijo Chichi, levantando su mano derecha en donde tenía las llaves enseñándomelas. – ¿Estabas practicando Tai Chi?, yo también se algo de artes marciales. – Dijo en tono presumido.

-Sí, es Tai Chi….¿en serio?, ¿y qué especialidad? – Dije impresionado mirándola. Sabía que entrenada y que le gustaba el deporte, pero no que practicara artes marciales.

-Pues se algo de Tae Kwon Do. Pero muy poquito, que no se te olvide que soy medio China. Es como en España el flamenco siempre sabes algo, aun que no le dediques tiempo. -Dijo Chichi quitándose su pesado abrigo.

-¡No me digas!- Dije emocionado por la coincidencia.- Yo soy cinturón negro de Tae Kwon Do .Si quieres….podemos entrenar juntos. ¿Te apetece un combate cuerpo a cuerpo?- Le pregunté curioso por saber qué tal se le daba.

-Vale, ¿por qué no?- Me dijo Chichi entusiasmada poniéndose rápidamente en posición de combate.

Y comenzamos la pelea. Cuando quise reaccionar, ella ya me había dado una patada en la cara. No sabía porque, pero me esperaba que fuese a hacer eso como si ya lo hubiera visto antes. Así que le agarre la pierna y la gire para que perdiera el equilibrio mandándola al suelo. Se levanto rápidamente y fue a darme un puñetazo en el estomago que yo esquive. Se defendía bien de mis golpes y ella era rápida para dármelos a mí. El ambiente se estaba caldeando demasiado y notaba que más que algo amistoso, el combate se estaba empezando a poner agresivo y eso no me gustaba, no quería hacerle daño por muy violenta que fuese.

-Qué …..¿qué pasa tienes miedo de perder con una chica?- Me dijo Chichi con dificultad por el esfuerzo y respirando entrecortadamente, mientras peleaba conmigo esbozando una sonrisa en su rostro.

-No…no se…no se te da nada mal la verdad para….para no practicar mucho- Dije igualmente con dificultad, mientras la miraba a los ojos para retarla.

Cada vez que la esquivaba podía notar como su furia iba aumentando, hasta que tratando de darme otra patada le agarre de nuevo la pierna para evitarlo y ella me sujeto por los hombros provocando que los dos cayésemos al suelo. Yo encima de ella.

-Ahhhh- Dijo ella, cuando caímos violentamente contra el suelo dándose un golpe en la cabeza.

-¿Estás bien?- Dije preocupado y respirando con dificultad.

-Si…si no te preocupes, no es nada-Dijo mirándome a los ojos. – Eres bueno…tengo que reconocerlo…Enhorabuena- Dijo Chichi de nuevo sonriendo, mientras aun respiraba dificultosamente.

Los dos estábamos sudados y respirando ahogadamente. Había sido un buen contrincante, hacía mucho tiempo que no peleaba con nadie que estuviera un poco a mi nivel.

Nos miramos durante un rato a los ojos, con caras sonrientes sin decir nada. Su pecho subía y bajaba rozándose con el mío notando los acelerados latidos de su corazón palpitar contra el mío. Vi que varios mechones de pelo mojado tapaban un poco su rostro y los aparte lentamente con mi mano. Inmediatamente, las mejillas de Chichi se tornaron rojas y ya no sonreía, su gesto cambio a una expresión seria. Nos miramos otro profundo y largo rato a los ojos, mientras ella volvió a respirar pesadamente. De repente, Chichi me miro con furia y apretó la mandíbula temiendo que fuera a emprender la pelea de nuevo, pero me quede de piedra cuando agarro mi nuca con su pequeña mano y me atrajo hacia ella para juntar sus labios con los míos.

Sujetaba mi rostro con las dos manos, mientras me besaba con fuerza y pasión. Me quede helado y con los ojos abiertos como platos impactado por lo que estaba pasando. Chichi tenía los ojos cerrados y aspiraba mis labios. Sin más, yo también cerré los ojos y empecé a hace lo mismo que ella dejándome llevar. Estaba pasmado y confuso, pero sentía que desde hacía mucho tiempo quise hacer con Chichi lo que estábamos haciendo ahora. No sabía muy bien qué hacer, mi instinto me guiaba ya que yo nunca había hecho algo así….o al menos eso creía en ese momento.

Chichi:

-Dios mío, ¿qué estaba haciendo?-Pensaba mientras besaba a Goku, de aquella manera tan salvaje pasando totalmente de mi consciencia.

Me daba igual todo, no era capaz de pensar con claridad lo que estaba sintiendo era demasiado fuerte para parar. Desde aquel fatídico día no sentí una pasión igual y en parte pensar eso me daba miedo, pero en el fondo de mis entrañas me gustaba y excitaba aquel pensamiento oscuro. Pero ¿qué hacía que yo hubiera tenido aquel instinto?, era muy extraño ya que para mí el sexo era algo "tabú" y repulsivo. Jamás pensé que yo fuera a comportarme así ¿me había vuelto loca?

Conocía a Goku de tan solo dos semanas atrás, pero desde el primer día que lo vi algo muy raro se despertó dentro de mí ser, provocando un extraño sentimiento de atracción. Me lo negaba constantemente pensando que solo era simpatía, pero no podía negar que cada vez que lo veía y mas últimamente, todo mi cuerpo se sacudía y el corazón me daba un vuelco. Lo besaba con fogosidad y lujuria. Esto, ya no era una fantasía como la noche anterior, cuando Yancha me preparó aquella cena romántica y yo me dejé llevar pensando en Goku…esto era realidad. Yo había empezado esta situación, sin medir las consecuencias de lo que pudiera pasar y ya no podía echarme atrás.

Sentí que Goku estaba impactado pero se dejaba llevar, hasta me sorprendió que aun besándolo yo inicialmente, ahora él, llevara la iniciativa. Empezó torpe, como si nunca nadie lo hubiera besado ya que al introducir mi lengua en su boca el dio un pequeño respingo hacia atrás por la sorpresa. Pero al cabo de unos segundos, se transformo en un gran besador, dando pequeños mordisquitos a mis labios, haciendo que me volviese loca de pasión. De forma torpe, introdujo sus manos entre el suelo y mi cintura para rodearme fuertemente hasta levantarme del suelo y sentarme a horcajadas encima de su regazo. Introdujo de forma insegura sus manos bajo mi ceñido top deportivo por la espalda, tocando mi piel provocándome un placentero escalofrió.

Pero como siempre, algo vino a mi cabeza pero no asco ni repulsión, es más, me sorprendía gratamente que no lo sitiera para nada….Yancha, fue Yancha en quien pensé. ¿Cómo podía estar traicionándolo de esta manera?. Así que pare de golpe rompiendo el beso sintiéndome la peor persona del mundo.

-Yo….yo, lo siento…-Dije levantándome del suelo con los ojos llenos de lagrimas. –Tengo novio y no puedo, no puedo hacer esto. No sé lo que me ha pasado, supongo que ha sido la pelea, la subida de adrenalina….-Dije rompiendo a llorar mientras salía rápidamente de la sala agarrando mi abrigo sin despedirme de Goku, que se quedo en el suelo mirándome petrificado.

To be continued…..