Lo primero y como siempre, gracias por los comentarios, sois unos amores todos!. Amorxita, me alegro de corazón que se solucionase tu problema para poder actualizar!

Este capi es más larguito y con sorpresas….no diré nada, hay que leer para saberlas!. Espero que os guste el capi e intentare actualizar prontito.

Besos!

Capítulo 10:

Chichi:

Por fin me baje del coche, cuando este termino de estacionar justo a la entrada de la mansión de los Saiya. Me ajuste la "pashmina" cubriendo mis hombros para emprender el camino que había desde el jardín principal de la entrada, hasta la puerta de aquella enorme casa por donde entraban los invitados.

Había varios coches de lujo estacionados a la entrada de la mansión y de ellos salían personas muy distinguidas de la alta sociedad, seguramente socios de la familia Saiya o empresarios importantes. Creo que hasta pude reconocer a algún personaje famoso. Los invitados estaban ataviados con ropa de etiqueta al igual que yo como se pedía en la invitación.

La verdad es que estaba impresionada y emocionada, no podía negarlo. No todos los días tenía la oportunidad de ver a gente tan importante y mucho menos cenar con ellos. Me fijé que los caballeros vestían con elegantes smoking y sus acompañantes o esposas, con vestidos largos de noche que conjuntaban con llamativos y pomposos abrigos de piel y joyas muy ostentosas.

En ese momento me di cuenta, que los invitados portaban en sus manos paquetes envueltos en papel brillante adornados con grandes y bonitos lazos. Seguramente serían obsequios navideños para entregar al anfitrión de la cena.

-Uppsss… ¡que error tan grande!- Dije al percatarme de que yo no traía ningún regalo conmigo. -¿Qué clase de regalo le puede gustar a esta gente, que no sea muy caro?- Pensé como si pudiera buscar una rápida solución al problema. Pero era tarde, no había comprado nada. Además, yo no tenía tanto dinero como para obsequiar a alguien con un "Picasso" o algo así. Por otro lado la invitación fue muy repentina y ni se me había pasado por la cabeza tener que hacer un regalo al anfitrión o a la familia….siendo esto un enorme despiste ya que era Noche Buena y lo más lógico era llevar un presente.

Pero no era del todo cierto que no se me pasara por la cabeza hacer un regalo de Navidad a alguien de la familia Saiya, ya que dos días atrás a ese momento quise regalarle algo a Goku por Navidad….solo, para que tuviera un obsequio por mi parte y se acordará me mí.

Resignándome a pasar el triple de vergüenza; primero por el hecho de estar allí sin conocer a casi nadie, segundo por ver a Goku y tercero por no aportar ningún regalo, seguí adelante hasta llegar a la puerta de entrada, dudando por un instante en dar media vuelta y salir corriendo de allí.

Así que después de casi dos minutos recorriendo aquel jardín, lleno de rosales, setos cortados en forma de angelitos tocando el arpa, luces navideñas como para ser vistas por un ciego y fuentes expulsando agua por doquier, llegue a la puerta de entrada a la casa.

La enorme puerta de entrada a la casa estaba abierta y por ella, entraban todos los invitados enseñando sus tarjetas o cartas de invitación, a un hombre corpulento vestido con un traje negro y corbata a juego, que tenía un auricular en la oreja, seguramente para encargarse de la seguridad de la mansión.

Era mi turno y aquel hombre al verme me pidió que me identificase.

-Buenas noches señorita. ¿Su nombre por favor?- Dijo serio y algo desagradable apenas sin mirarme como un portero de discoteca cualquiera.

-Mao…Chichi Mao- Dije presentándome.

-¿Su tarjeta o carta de invitación?…- Dijo pidiéndome que le enseñara esta.

-Si claro….espere….espere….tiene, tiene que estar por aquí- Dije buscando y mirando, dentro del interior de mi bolso de mano. -Uyyyy…..pues….la traía conmigo….creo, creo….¡Creo que me la dejé en casa!-Dije nerviosa y finalmente histérica, cuando rebuscando por todos lados no había ni rastro de la tarjeta.

-Lo siento señorita tiene que abandonar la residencia ahora mismo. – Dijo el hombre del traje negro muy serio y chasqueando los dedos en dirección a donde se encontraban dos hombres vestidos igual que él.

Los dos hombres de negro me agarraron por los hombros de forma violenta para sacarme de la mansión, haciendo que yo protestara en alto por aquel trato vejatorio.

-¿Pero que se han creído?….¡suéltenme ahora mismo gorilas asquerosos!-Dije furiosa montando un pequeño escándalo por mis gritos, haciendo que algunos de los invitados se girasen al escuchar la escena.

-¿Qué está pasando aquí?- Dijo de repente una voz varonil, sonando muy enojada.

-Señor, esta chica quería entrar dentro de la casa sin invitación. Tiene todo el perfil de ser un "topo" de la prensa. Afortunadamente ya está todo controlado. No se preocupe…- Dijo el primer hombre de negro que inicialmente me habló.

-¡Idiotas, esta señorita es una invitada!- Dijo aquel hombre furioso, cuando al girar mi cabeza de nuevo hacia la puerta de la casa, pude reconocer que era Raditz, el hermano de Goku.

-Pero señor, no aportaba la invitación….pensábamos que…- Dijo el hombre de negro tratando de excusarse

Pero ese no es motivo alguno para tratar a la señorita con esos modales tan groseros. ¡Sois unos animales de corral!. Mañana a primera hora os quiero a ti y a los demás en el despacho de mi tío para recoger vuestros finiquitos….¡Estáis despedidos, anormales!-Dijo Raditz casi colérico.

- Como usted diga señor.- Dijo el hombre de negro aceptando su despido con una pequeña reverencia.

- Chichi, lo siento perdóname de verdad, que vergüenza. Siento que nuestros guardias de seguridad sean tan inútiles. -Dijo colocándose una mano en el pecho a modo de aflicción.

- No pasa nada….ellos solo hacían su trabajo-. Dije algo molesta por la situación intentándolo disimular, colocándome mi pasmina de nuevo con torpeza, cuando esta cayó al suelo.

-Vaya…. estas preciosa….sabría que te quedaría bien pero no tanto, he acertado de pleno con la elección del vestido-Dijo Raditz mirándome detenidamente, agarrando mi mano para besarla, mientras me miraba descaradamente a los ojos y recogía a continuación la prenda que había caído al suelo.

-Gracias- Dije avergonzada.

Goku:

No podía creer que me aburriese tanto, cada año era peor. Las conversaciones que escuchaba a mi alrededor hablaban de cosas pesadas y sin atractivo para mí: dinero, economía, acciones, inversiones, subidas y bajadas de bolsa….¿qué demonios eran esas cosas?.

Y para colmo aun no servían la comida, ni siquiera los entrantes o canapés, hasta que no llegasen todos los invitados.

-¿Cuándo servirán la comida?- Le pregunte con una pequeña rabieta a Bulma, que estaba junto a mí.

-Goku, compórtate no seas crio. Espera a que vengan todos los invitados. Mientras si quieres, bébete alguna copa de vino de las que están sirviendo- Dijo Bulma, mirándome con algo de enojo perdiendo poco a poco la paciencia conmigo mientras seguía hablando con un matrimonio estirado y aburrido.

-Ya sabes que a mí no me gusta el alcohol….¡Uffff pues vaya rollo!- Dije cruzándome de brazos resignado y suspirando a continuación.

Sentía que dentro de aquella sala llena de gente, estaba solo. Bulma seguía hablando con los mismos invitados y parecía muy animada. Por otro lado, Vegeta y mi tío conversaban con otro grupo de invitados sobre los mismos temas aburridos y pesados. El único al que le había perdido la pista hacia ya un buen rato, era a mi hermano Raditz que seguramente estaría igual que los demás miembros de mi familia, hablando con alguno de los invitados.

Decidí entonces darme una vuelta por otra de las salas de la casa, en busca de alguna persona con la que pudiera hablar de algo más divertido o diferente….como deportes, artes marciales o con suerte…¡comida!.

Al deambular por la casa sin ni siquiera mirar por donde iba caminando, tropecé con un cable que le daba corriente a las luces del árbol de Navidad de casi cuatro metros de altura, que adornaba el salón principal. Casi estuve a punto de mandar al árbol al suelo formando un gran desastre, pero mis rápidos reflejos me lo impidieron haciendo que diera un salto cambiando el rumbo de mi dirección, dirigiendo mi cuerpo y vista hacia otro lugar. En concreto hacia la entrada principal.

Creí ver una imagen rara y pestañee dos veces para comprobar que lo que estaba viendo era real. Pero me quede de piedra al comprobar, que aquella visión si era cierta.

Cerca de la escalinata de mármol y muy cerca del árbol de Navidad mencionado, estaba mi hermano Raditz hablando animadamente con una chica joven, delgada y de cabello negro que se parecía mucho a….

-¿¡Chichí!.Esa…¿¡esa es Chichi!- Dije muy sorprendido y quedándome con la boca abierta de la impresión, cuando la vi hablando con mi hermano y nada menos que en mi casa.

-¡¿Qué….que hace aquí?- Pensé atónito pero muy contento a la vez por verla.

Rápidamente y muy emocionado fui hacia ellos, cuando un anciano se acerco cruzándose en mi camino e impidió mi cometido.

-Hola Joven, ¿sería tan amable de indicarme donde está el Señor Vegeta ? Quisiera entregarle personalmente este presente que he traída para él. Soy un viejo amigo de la familia y me gustaría saludarle.- Me dijo el anciano tosiendo a continuación y apoyándose débilmente sobre un bastón de madera, manifestando su frágil salud.

- Claro, como no. Venga conmigo buen hombre. - Dije un poco fastidiado en mi interior, por no ir rápidamente a saludar a Chichi. Pero no le podía negar un favor a un pobre anciano. -Más tarde buscare a Chichi de nuevo. Quisiera hablar con ella antes de la cena.- Pensé mientras me alejaba, con el anciano sujeto a mi brazo y girando de vez en cuando la cabeza hacia atrás para no perder de vista a Chichi.

Chichi:

No sabía por qué, pero desde que puse un pie en esa casa una sensación muy rara se apodero de mí. Como si algo me diera malas vibraciones, sentía escalofríos y nauseas, sin olvidar la extraña sensación de que ya había estado antes allí. Pero rápidamente deseche esa idea pensando que era imposible.

La Mansión era enrome, estaba asombrada. Nunca había estado en una casa con unos techos tan altos y unas lámparas de araña con cristales tan grandes. A parte de eso, la decoración tenía muy buen gusto ya que el mármol y la madera hacían un juego exquisito y muy fino tanto en los muebles, como en los adornos.

-Y….¿Goku?- Pregunté directa sin importarme que se pudiera notar el interés en mi jefe.

- Pues, estará atendiendo a los demás invitados, no te preocupes pronto le verás. Sé que es con él con el que tienes más confianza….es normal es tu jefe….a él lo has tratado más. – Dijo Raditz haciendo un hincapié extrañó en la última frase. –Pero…a mí ya me conoces un poquito, no quiero que estés incomoda.- Dijo sonriéndome.

-Está bien, tratare de no estarlo.- Dije sonriendo igualmente.-Hay…hay otra cosa…no…no he traída ningún presente navideño….he visto que los demás invitados traían alguno... Supongo que como todo ha sido muy repentino, no he caído en ello.- Dije muy avergonzada, casi mirando hacia abajo.

- Pero que estupidez, no te preocupes por eso….ya tu presencia aquí es un regalo para nosotros.- Dijo Raditz besando nuevamente mi mano, haciendo que yo me pusiera roja de nuevo.

Eyyy …..Vegeta….Vegeta, ven aquí un segundo, quiero presentarte a alguien.- Dijo de repente Raditz, llamando a alguien desde lejos.- Quiero presentarte a mi primo. Seguro que su cara te es muy conocida de la televisión o las revistas- Dijo con el susodicho primo ya a su lado.-Vegeta esta es Chichi….es la contable que trabaja con mi hermano. Ya sabes…. la chica de la que te hable. - Dijo presentándome a Vegeta.

-Encantado. Yo soy Vegeta Saiya, el primo de Raditz y de…..Goku. -Dijo aquel hombre, saludándome con un beso en la mano, como lo había hecho Raditz con anterioridad. -¿Una copa de champan?-. Dijo haciendo un gesto con la mano, hacia la bandeja que servía una las sirvientas que pasó justo a nuestro lado en ese momento.

-No gracias, quizás durante la cena…no quiero embriagarme jejeje.- Dije risueña, rechazando su ofrecimiento de manera cortes.

Mire detenidamente a ese hombre….a Vegeta y como dijo Raditz, su cara me era familiar por la prensa y televisión, pero había algo mas….sabia y presentía que ya lo había tratado antes de una manera más cercana pero eso era absurdo, ya que era la primera vez que lo veía en persona. Era un hombre muy atractivo y elegante de unos treinta años, lo que se dice un caballero con clase y distinción. Pero ese tipo de personas no despertaban mucha simpatía en mí, solo con estar a poca distancia de él se podía sentir la arrogancia y altivez que desprendía su ser. Pero a pesar de no agradarme en exceso por ese motivo, había algo más, algo muy raro. Cada vez que observaba a Vegeta de soslayo, sentía unas vibraciones muy negativas, más que las que me pudo despertar Raditz en un principio. Mientras tanto, él, me miraba con descaro y no apartaba su mirada de la mía, como si pudiese leer mis pensamientos y meterse dentro de mi cabeza. Ese hombre, tenía una mirada penetrante y oscura. No podía negar que aquello me estaba poniendo muy cardiaca.

-¿Por qué me miraba así?- Pensaba turbada, cuando de repente se acercó aquella chica odiosa que conocí en la oficina del gimnasio.

-¿Qué tal?, ¿me he perdido algo?- Dijo Bulma haciendo su estelar aparición posándose al lado de su marido, mientras me miraba por encima del hombro con cara de engreída.

-Bulma, no sé si la conoces. Esta es Chichi….-Dijo Raditz cuando esta le interrumpió.

-Sí, ya la conozco es la secretaria de Goku…pero ¿qué hace aquí?- Preguntó con cara de interrogación y sorpresa, haciendo notar su desagrado al verme allí.

-Soy la contable del gimnasio, no la secretaria…hago funciones distintas- Irrumpí de golpe mirándola con antipatía.- Estoy aquí porque Raditz me ha invitado, ya que yo ahora me encargo de hacer el trabajo que él realizaba antes….soy como un socio más- Dije informado a Bulma para su interés, de manera presumida.

-Vaya….estoy impresionada. Siempre viene bien hacer una obra de caridad en Navidad….te doy mi enhorabuena Raditz.-Dijo Bulma mirando al chico mientras aplaudía a continuación, a lo que yo conteste casi con un gruñido de rabia.-Por cierto….bonito vestido….¿tanto te paga Goku para llevar un Armani?, ¿o es imitación?-Dijo Bulma sarcástica mirándome de arriba abajo, mientras sorbía champan de su copa.

-Para empezar, Goku me paga lo que vale mi trabajo. Además está muy feo hablar de dinero en ambientes tan distinguidos como este….una chica de tu clase debería saber eso ¿no es así?. Y en segundo lugar para tu información, si, mi vestido es un auténtico Armani…un regalo de tu primo Raditz…no he tenido que tocar mi sueldo para conseguirlo. - Dije dejándola sin argumentos, a lo que ella contesto con una mirada fulminante. – Ahhh….por cierto no he podido evitar fijarme, en que tus zapatos son unos preciosos Manolo Blahnik ¿verdad?. Pero creo que de hace cuatro o cinco temporadas. Si no recuerdo mal, los vi en una revista de hace cinco años.– Dije con sorna haciendo enrojecer a Bulma que a ciencia cierta, diría que por una mezcla de rabia y vergüenza.- Mi regalado vestido de Armani como seguramente sabrás, fue desfilado en una pasarela de New York la semana pasada….es un regalo, si….. pero actual. –Dije finalmente sintiéndome ganadora de aquella batalla de frases destructivas, demoliendo el su orgullo de Bulma Brief.

-Atención señoras y señores, sin son tan amables pasen a ocupar el salón del fondo…..se procederá a servir la cena.-Dijo una de las sirvientas para informar a los invitados de que la cena ya estaba lista.

Al llegar al salón, me quede helada al ver la gran mesa rectangular para los más de cien invitados. Estaba adornada con cubiertos de plata, copas de cristal de bohemia y una vajilla de porcelana de lo más refinada. Jamás en mi vida había visto tanto lujo, estaba sobrecogida. Todo esto lo completaban unos manteles de seda india que cubrían la mesa y flores frescas en jarrones también de porcelana para terminar de decorarlo todo.

Tímidamente, fui a sentarme en una silla cualquiera cuando Raditz me indico que me levantase para informarme que ese no sería mi sitio.

-Chichi, disculpa pero los asientos están asignados. Tu sitio está aquí junto a mí, a mi lado. – Me dijo Raditz retirando educadamente la silla en donde yo me sentaría a cenar.

Los invitados iban entrando en la sala y procedían a sentarse en sus respectivos asientos. Sentí que la cena ya iba a comenzar y que todo había sucedido muy deprisa, sin ver aún a Goku y hablar con él. Miraba de un lado a otro para buscarle con la mirada, pero este aún no había entrado en la sala. Estaba descorazonada pensando que ni en su propia casa le vería, cuando de repente el corazón de dio un vuelto percatándome por el rabillo del ojo de unos brazos en continuo movimiento que llamaron mi atención para saludarme.

Era Goku, no había duda y estaba guapísimo. Se veía muy elegante vestido de smoking y eso que lo divisaba algo lejos al estar sentado en la otra punta de la mesa. Tenía muchas cosas de las que hablar con él y aun sentía mucha vergüenza de lo sucedido el día anterior, pero de todas formas sentí una alegría inmensa al verle.

Goku:

-¡Chichi…..eh Chichi, estoy aquí mírame!- Dije saludando efusivo con los dos brazos, al ver a Chichi que estaba sentada en la otra esquina de la mesa. – ¡Chichi, soy yo Goku!- Seguía diciendo motivado, al ver que ella de forma más tímidamente pero con gran alegría contestaba a mi saludo. De repente, un manotazo de Bulma en mi pierna por debajo de la mesa me interrumpió.

-Goku, por favor comportarte. Controla tus modales. Dijo Bulma regañándome.

En ese momento mi tío Don Vegeta, entro en la sala haciendo que todos los invitados se levantarán de sus asientos en honor al anfitrión.

La cena comenzó con un brindis de mi tío, sobre la Navidad, el año nuevo, propósitos para este y de los deseos positivos para la empresa, alabando a mi primo Vegeta y a mi hermano Raditz por su labor en ella como todos los años. Pero como siempre, lo mejor era la deliciosa y exquisita comida que preparaban los Chef y cocineras de la Mansión y que yo gustosamente devoraba haciendo que gran parte de los invitados pararan de comer para mirarme a mí…...como todos los años.

-Bulma….¿te vas a comer eso?- Dije a Bulma que estaba sentada a mi derecha después de devorar mi plato, el del comensal a mi izquierda y el del comensal que tenía enfrente que también me cedió su plato amablemente.

- Que mal educado eres….¿¡cómo puedes les pedir que a los demás invitados que te cedan el plato!? ¡Eso es de muy mala educación!. Y…mírate, utilizas los cubiertos de forma muy inadecuada. Todos los años igual….¡Qué bochorno nos haces pasar!. Y no hables con la boca llena por Dios, que es de muy mala educación. Mira como tienes toda la boca manchada de salsa….eres como un niño grande, siempre hay que estar encima de ti.- Dijo Bulma en un principio regañándome para después limpiarme con cariño la boca con una servilleta. Cosa que no me agrado mucho y pude notar que a Vegeta tampoco, por la mirada de enojo que me propino.

Después de los postres, la cena ya había terminado y los invitados se levantaban de sus asientos para abandonar el salón y pasar a tomarse una copa en la estancia principal.

Busque a Chichí de nuevo para al fin poder hablar con ella. Sentí un gran alivio cuando al verla en la cena me saludo con alegría. Pensé que estaría enfadada conmigo por lo ocurrido el día anterior en el gimnasio. Pero de todas formas tenía que hablar con ella y explicarle que no sé lo que me pasó y que me perdonase, que no quería que lo ocurrido estropease la buena relación que había entre los dos.

Pero por más que la busque no la encontraba, había demasiada gente en la casa que me interrumpía hablándose de cosas que no me importaban y menos en ese momento. Estuve así como una media hora y no la hallaba por ningún lado, como si hubiera desaparecido. Subí por las escaleras hasta llegar a la primera planta donde no había nadie, por si acaso Chichí estuviera por allí. Pero desgraciadamente no había rastro de ella. Desanimado, me dispuse a bajar las escaleras cuando para mi sorpresa vi a Bulma.

-¡Eyy…Bulma, Bulma!- Dije eufórico dirigiéndome a ella. Bulma bajaba del segundo piso seguramente de su habitación, con los ojos muy rojos como si le hubiese pasado algo. – Oye Bulma tú… ¿Conoces a Chichí?, la chica que trabaja conmigo…¿la has visto?.- Pregunté desesperado.

-¿Chichi dices?... ¿una chica bastante vulgar y descarada?...creo que si la conozco- Dijo rodando los ojos.

-Y….¿las has visto?- Pregunte otro vez exaltado.

- Pues….no….quiero decir…..sí, si….la he visto hace rato. Estaba hablando con Raditz. Estaban los dos muy animados bebiendo champan. Y luego los vi montarse en el coche de él, supongo….supongo que la llevo a su casa o quien sabe…..Raditz está soltero.- Dijo Bulma colocando sus manos en las caderas, mientras dibujaba una extraña y malvada sonrisa.

-Bueno, pues supongo que veré a Chichí pasado mañana en el gimnasio- Dije resignado.

-Oye Goku, dime eso de ahí….¿no es muérdago? – Dijo Bulma de repente señalando en dirección a unas ramitas que estaban colgadas en una columna antes de llegar a las escaleras.

-Sí, lo es…al menos eso parece-. Dije encogiéndome de hombros.

Y….¿no sabes cuál es la tradición?. Cuando dos personas están debajo de unas ramitas de muérdago, lo que tienen que hacer es….-Dijo colocando sus brazos de detrás de mí cuello hasta enredarse en él, mientras miraba mis labios casi hipnotizada. –Es…besarse…- Dijo finalmente susurrando con su boca peligrosamente pegada a la mía, cerrando sus ojos y acercándose más a mi rostro.

Al notar esa proximidad me sentí muy incómodo, apartando sus brazos de mi cuello con la mayor delicadeza posible. Olía bastante a alcohol y quizás por eso tubo ese comportamiento tan extraño conmigo. Pero la verdad hacía tiempo que notaba a Bulma comportarse de manera pelicular cuando estaba junto a mí. Pero lo de aquella noche había pasado los límites de lo que yo estaba acostumbrado.

Estaba atónito por lo sucedido, mientras ella me miraba con sorpresa y enojo cuando la aparte de mi cuerpo. -Esto….estoy muy cansado…...creo que me iré a dormir. Tengo que dormirme pronto, no quiero que Santa Claus no me deje ningún regalo- Dije despidiéndome de ella nervioso y aun impactado, notando como Bulma apretaba los puños viéndome marchar aun clavada en el suelo y con cara de cólera

Subí a continuación por las escaleras que me llevaban a la segunda planta, para ir a mi habitación a descansar. Mientras subía peldaño a peldaño, no me podía quitar de la cabeza el disgusto de no haber podido hablar con Chichi en toda la noche, dando además la extraña casualidad de verla en la cena. También sentía dentro de mi pecho una rara sensación de malestar que no sabía muy bien cómo definir, al pensar que Chihi se había marchado con Raditz. Eso no me gustaba.

Subía al fin las ultimas escaleras que llevaban a la segunda planta de la casa, cuando ya me había despojado por completo de la parte superior del incomodo smoking que tanto odiaba. Primero empecé por la pajarita, luego la chaqueta y antes de abrir la puerta de mi habitación me había desabotonado entera la camisa, quedándome con esta abierta.

Gire el pomo de la puerta de mi habitación y de repente, escuche un ruido que provenía del interior de esta.

-¿Santa?- Dije inocente pero un poco desconfiado, cuando termine de abrir la puerta para abalanzarme sobre la silueta que se movía y que se podía vislumbrar vagamente gracias a la por la poca luz que entraba por la ventana.

-¡AHHHHHHHHHHHH!- Escuche una voz de mujer gritar después de hacer un placaje y mandar al suelo de forma brusca, a la persona que había entrado en mi dormitorio, cayendo yo encima de ella.

-¿Chichi?- Dije desconcertado creyendo reconocer de quien era el timbre de voz que exclamo aquel grito.

-¿Goku?- Dijo esa voz confirmando mis sospechas.

-Espera voy a encender la luz…..así no veo nada.- Dije a continuación levantándome del suelo para prender la luz de mi habitación, cuando pude ver que efectivamente era Chichi la que estaba tirada en el suelo de mi dormitorio. -¿Qué haces aquí?.- Dije muy confuso al encontrarla ya no solo en mi casa aquella noche, si no ahora en mi dormitorio.

-¡¿Cómo eres tan bruto?!...me has hecho muchísimo daño…¡Hayyy mi espalda!….¡SALVAJE!.-Dijo mirándome con los ojos entrecerrados por la luz repentina, pero con rabia mientras se sobaba el costado y me lanzaba a la cabeza un almohadón que había en el suelo.

-Tranquila, para….¡Chichí para, no me lances ese reloj!. – Dije poniendo mis manos a la altura de la cara a modo escudo, mientras ella rabiosa me lanzaba todos los objetos que se iba encontrando a su alrededor. -¿Pero cómo iba a saber que eras tú quien estaba husmeando en mi habitación?-Pregunte todavía confuso de encontrarla allí. – Lo siento pero ha sido un impulso. Cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo….escuché ruido y vi una sombra moverse, pensé que era un ladrón….jejej- Dije colocando una manos atrás de mi cabeza, mientras aun en el suelo, Chichi me miraba con cara de pocos amigos.

-Si….cualquiera hubiera hecho lo mismo….pero también podrías haber encendido la luz primero para ver quién estaba dentro de tu habitación antes de lanzarse como un bruto sobre mí. ¡Casi me matas!, aun me duele el costado y las costillas.- Dijo Chichi agarrando de nuevo otro objeto para lanzármelo a la cabeza.-Estaba buscando el baño y una sirvienta me lo indico….como estaba ocupado, busque uno libre arriba en el primer piso…..y…..como el que encontré también estaba ocupado busque uno en el segundo piso…..y…..creo que el resultado es que me he perdido un poco por esta enorme casa. Así que termine sin saberlo…. en tu habitación.- Dijo Chichí con las mejillas rojas y mirando hacia otro lado.

-¿Por qué has venido a esta cena? No lo entiendo, me sorprendió mucho cuando te vi en la entrada hablando con Raditz. ¿Viniste con él?-Pregunté de repente y directo.

-No, vine yo sola…bueno uno de vuestros Chóferes me trajo aquí. Vine porque…llegó una carta a mi casa… una invitación que si mando tu hermano. En un principio pensé que eras tú quien me invito.- Dijo mientras la ayude a levantarse del suelo.

-Pues le daré las gracias a Raditz por la ocurrencia cuando lo vea.- Dije sonriendo ya que yo quise invitar a Chichi a la cena, pero temí que mi familia no lo permitiera.- Chichi yo….quería decirte que me alegra que no estés enfadada conmigo….no por lo de ahora, te repito otra vez que lo siento….si no, por lo de ayer en el gimnasio. Quería hablar contigo de eso. Lo siento, lo siento mucho Chichí.- Dije apenado.

-¿Tu lo sientes?- Me preguntó ella con tono de sorpresa.- No, soy yo quien lo siente, no debí haberte besado. Yo lo empecé, yo fui quien me lance a ti….tú no tienes la culpa.- Dijo agobiada.

- Es que yo me siento muy mal, no sé por qué, pero me siento culpable de lo que pasó…..como si te hubiera hecho algo malo….algo muy malo…. No quiero que la relación entre los dos cambie-. Dije acongojado e intentando expresar mi angustia.

-Lo de ayer fue un error que nunca jamás se repetirá. Yo tampoco quiero que la relación entre nosotros cambie o se estropee. Además tengo novio y él… no se merece que lo traicione haciendo ese tipo de cosas….como besando a otros chicos…más en concreto besándote a ti. Él, se ha portado muy bien conmigo y le debo mucho.- Dijo Chichí con ojos tristes.- Por otro lado, tu no me has hecho nada malo….¡que absurdez! .Sé que tú nunca me harías nada malo, ni a mí, ni a nadie. -Dijo acercándose sin apartar sus ojos de los míos, mirándome de manera tierna.

Otra vez como el día del gimnasio estuvimos unos segundos así, mirándonos sin decir nada, en silencio. De repente no pude evitar observar a Chichí detenidamente, de arriba a abajo. El vestido que llevaba me ponía muy nervioso ya que marcaba de manera muy detallaba todas las curvas de su cuerpo. Me sentí de nuevo extraño, notando esa sensación rara de calor y sangre caliente recorrer todo mi cuerpo. Finalmente, deposite mi mirada en sus labios y tragué pesadamente. Vi que ella miraba detenidamente mi pecho que estaba descubierto, notando a continuación que su cara estaba totalmente colorada y se mordía el labio.

Nos volvimos a mirar de nuevo a los ojos mientras mi respiración se aceleraba cada vez más, notando como la de Chichi también ganaba velocidad a la misma vez que la mía.

Sin saber por qué y por parte de los dos a la vez, un detónate hizo que el uno se lanzara a la boca del otro besándonos apasionadamente y con desesperación. Me había vuelto loco en una milésima de segundo y mi corazón latía a mil por hora, casi sintiéndolo escapar del pecho. Otra vez ese instinto animal y primitivo se había apoderado de mí, pero no podía hacer nada para evitarlo y poner freno a ese momento. La atracción era demasiado poderosa como para ignorarla. Mis brazos rodeaban la cintura de Chichí, provocando que sintiera la necesidad de pegarla más y más contra mi cuerpo. La abrazaba estrujándola sin controlar mí fuerza por si pudiera dañarla. De su garganta salían pequeños y ahogados gemidos, cada vez que profundizaba la fuerza de mis brazos al rodearla. Estaba muy excitado y los suspiros mezclados con sollozos que emitía Chichi por su garganta, me estaban trastornado cada vez más. Temía perder el control y dejarme dominar por el instinto violento que estaba sintiendo.

Nos besábamos de manera salvaje devorándonos, hasta el punto de sentir el metálico sabor de la sangre en mi paladar. Quizás sin intención provoque una diminuta herida en los labios de Chichi, producto del ímpetu de nuestros besos….Pero tenía que reconocer que ese sabor me gustaba y me hacía recordar a alguna experiencia ya vivida. Mientras tanto, nuestras lenguas luchaban sin descanso por saborear cada rincón de nuestras bocas, quedándonos casi sin respiración.

Estaba frenético. Mientras que mis labios besaban con lujuria la boca de Chichi, mis manos estaban paralizadas sin saber dónde aterrizar. Pero al contrario que yo, las manos de Chichi recorrían ferozmente mi despeinado cabello, para bajar posteriormente hasta mi espalda y despojarme de la camisa que débilmente se sostenía sobre mis hombros. Temerosamente al principio, agarre la nuca de Chichi enredando mi mano bajo su suave y sedosa melena rompiendo el beso de repente. Mire a Chichi a los ojos con la mandíbula apretada y respirando ahogadamente, mientras que ella me miraba con algo que pude descifrar como miedo en sus ojos. Y sin decir nada en ese instante, Chichi reclino la cabeza hacia atrás dejando al descubierto su perfecto y frágil cuello, invitándome a que yo lo besase o mordiese. Cosa que hice casi al mismo tiempo.

-Ahhhhhmmm- Exclamo Chichí cuando noto mi lengua recorrer su yugular, sintiendo como se estremecía.

Quería sentirla más y más cerca de mí. Así que en un impulso agarre su trasero con las dos manos, hasta levantarla en peso haciendo que sus piernas se enredaran alrededor de mi cintura. Mientras volvíamos a besarnos de nuevo, avancé rápidamente unos pasos hasta arrinconar a Chichi contra la pared de mi habitación. Con mi cuerpo pegado totalmente al suyo, sentí mi entrepierna estallar. Chichi además, empezó a hacer movimientos de vaivenes con sus caderas rozándose con mi masculinidad cada vez más deprisa.

-Ummmmmmm- Gemí con los ojos cerrados al experimentar aquella sensación tan placentera, rompiendo el beso de nuevo.

Chichi seguía haciéndome sentir emociones nunca antes experimentadas, llevándome a un estado de trance. Comenzó a aspirar mi cuello con pequeños besos desde la clavícula hasta mi oreja y al llegar allí, dio un ligero pero perceptible lamido al lóbulo, consiguiendo que perdiese por completo el control de mis instintos y razonamiento. Mis manos que sujetaban el trasero de Chichi para que esta siguiera enredada con sus piernas en mi cintura, lo apretaban con fuerza sintiendo sus firmes y redondos glúteos. Introduje velozmente una de mis manos bajo su trasero, sin romper la postura en la que nos encontrábamos, rasgando sin nada de esfuerzo la delicada tela de su vestido para ..…..

"TOC, TOC"

Chichi:

-¿Señorita?...¿Señorita Chichi?...Perdone, pero una de las sirvientas me ha dicho que la ha visto introducirse por error en la habitación del Señorito Goku cuando buscaba el baño. Es la hora de llevarla a su casa Señorita.- Dijo el mismo Chófer que horas antes me había traído a la Mansión de los Saiyas, desde el otro lado de la puerta al dormitorio de Goku.

-Ehhhh….si…..si…..ahora…. ahora mismo salgo- Dije volviendo a la realidad, aclarándome la voz para poder hablar mientras aún seguía arrinconada contra la pared y subida encima de Goku.

Goku delicadamente, me bajo hasta el suelo apartándose rápidamente de mí como si mi piel quemase. Me atuse un poco el cabello que estaba muy despeinado y trate de arreglar sin mucho efecto, mi vestido que había sido desgarrado por la parte inferior, en concreto del trasero. Por último con una mano trate de poner en orden lo que quedaba de maquillaje en mi rostro, frotando con energía mi cara para eliminar los rastros de carmín que pudiera tener en la barbilla o demás partes.

Bueno….pues….pu…pu….pues supongo….supongo que tengo que irme….ya….ya es tarde….Nos veremos…en… en el gimnasio-. Dije tartamudeando a más no poder y con la cara descompuesta sin atreverme a mirar a Goku por el apuro, cuando repare en lo que acababa de pasar y en lo que podía haber pasado si no hubieran interrumpido. – Feliz Navidad.- Dije por último saliendo de aquella habitación como alma que lleva el diablo.

To be continued…..