Siento el retraso, pero estos días he estado un pelín ocupada. Pero fiel a mi cita, aquí os dejo capi nuevo. Se van desvelando incógnitas….yo no digo nada jejeje. Espero que os guste y muchísimas gracias por vuestro apoyo y comentarios…..UN BESO MUY MUY GRANDE!
Capítulo 11:
Goku:
Los templados chorros agua del hidromasaje recorrían mi cuerpo, relajando mis músculos y mente, que aun ambas, estaban en tensión por lo ocurrido. Así que decidí darme una ducha para calmarme.
-¿Por qué?- Era lo único en lo que podía pensar mientras estaba apoyado contra los azulejos de la ducha, directamente bajo el chorro de la regadera.- Otra vez, otra vez he vuelto a comportarme como un animal….¿pero qué clase de monstruo soy?. Chichi tiene que estar pensando lo peor de mí-Dije en voz baja con gesto preocupado y atormentado mientras enjabonaba mi espalda notando un fuerte escozor.- Uisssssss- Dije contrayendo el rostro, cuando toque con la yema de los dedos el punto de donde provenía el dolor. Al mirar hacia mis dedos, vi que había ligeros restos de sangre en ellos.
Recordé entonces la pasión del momento, hacia tan solo pocos minutos atrás. Quizás Chichi, para defenderse o quién sabe, me araño en la espalda clavando profundamente sus uñas en ella.
–Pero, ¿cuándo fue eso?…..¿cuando me hizo estos surcos?.- Pensé confundido, ya que no noté en ningún momento el dolor cuando Chichi me "hirió".
Volví a tocar la zona en donde tenía aquellos surcos en mi espalda, pasando lentamente mi mano sobre ellos, mientras mi mente volaba recordando todo lo sucedido. Acariciaba mis heridas mirando hacia un punto fijo con la mirada perdida, cuando note que algo no andaba bien.
Sin más, me empecé a sentir extraño e inquieto de cintura para abajo, así que ligeramente puse mis ojos en mi entrepierna y comprobé que se estaba endureciendo y agrandando como siempre que pensaba en Chichi. Esos pensamientos y la anormal evolución de mi entrepierna, es lo que siempre me provocaba el actuar de aquella manera tan irracional sin poder controlar mis actos transformándome en otra persona.
-Debería visitar a un médico- Es lo que pensé, mientras giraba el grifo de agua fría y pasaba la regadera de la ducha por todo mi cuerpo para que esta hiciera desaparecer el estado en el que se encontraba mi entrepierna, cosa que siempre funcionaba para que esta volviese a la normalidad. –¡ Ahhhhhhhhhhhhhh!- Exclame sonoramente cuando note el agua helada en mi punto sensible.
Chichi:
Aun con temblores por todo mi cuerpo, pude al fin introducir al tercer intento la llave en la cerradura que abría la puerta del edificio de apartamentos en donde vivía. Como si de un borracho se tratase, no podía introducir la llave correctamente por las sacudidas que tenía en el brazo a causa del shock y nerviosismo por lo ocurrido en la Mansión Saiya.
Subí por el ascensor hasta la cuarta planta. Una vez dentro de él, coloque las dos manos sobre mi cabeza para retirarme el cabello del rostro suspirando a continuación. Di media vuelta y vi mi reflejo en el espejo del ascensor. La luz de aquel estrecho sitio, era blanca fosforescente y poco favorecedora. Me examine y vi que estaba en un estado lamentable. Tenía restos de pintura negra de pestañas bajo mis ojos llegando hasta las mejillas. Mi cabello era un completo desastre, despeinado y enredado a más no poder. Seguí recorriendo mi reflejo con la mirada y examiné el carísimo vestido de Armani que traía puesto. El vestido, aparte de arrugado, tenía un gran roto por la parte del trasero que dejaba a este casi al descubierto. Para colmo y terminar algo llamo mi atención poderosamente cuando retire mi cabello para atusarlo.
-Esto…..esto….¿¡esto es un chupón!- Dije aterrada cuando vi aquella marca de dimensiones considerables, entre mi cuello y clavícula.-Oh Dios mío...- Exclame cuando me arrime al espejo para ver aquel moratón más de cerca, mientras presionaba la zona con los dedos.
Una vez paro el ascensor, llegue hasta la puerta de mi apartamento y me introduje en el despacio sin hacer mucho ruido por si Yancha hubiera llegado ya de la comisaria.
Ya me sentía la peor persona del mundo por lo ocurrido en el gimnasio con Goku, pero ahora después de la cena en la mansión de los Saiya, eso ya me hacía sentir la peor persona del universo.
Aún seguía inmóvil en la entrada de mi apartamento como si estuviera hipnotizada. No me atrevía a ir mas halla y encontrarme con Yancha. No tenía las fuerzas suficientes para enfrentarlo. Pensaba de mi misma que era un ser indeseable, repugnante y asqueroso, habiendo traicionado no una, sino dos veces a la persona que me había apoyado tanto desde que me paso aquello tan horrible.
Pero por otro lado, no era mi culpa ser tan débil de auto control...no podía evitarlo. Estar al lado de Goku, era una tentación demasiado fuerte como para no caer en ella. Además por muy raro que pereciese, él demostraba sentir lo mismo que yo, aquella pasión salvaje y animal cada vez que el uno estaba cerca del otro. Goku despertaba en mi, sentimientos que nunca nadie había despertado antes y mucho menos pensaba sentir desde que quedé tan traumatizada a raíz de la violación. Ahora si entendía a Mónica cuando me hablaba del sexo.
Goku:
Mire el calendario que estaba justo encima de la mesa de mi despacho y vi que aun estábamos a veintiséis de diciembre. Acababa justo de empezar la Navidad. Durante estas fiestas acudían menos alumnos al gimnasio, hasta el día uno de enero que todo cambiaba radicalmente, viniendo casi en manada alumnos nuevos para apuntarse. Así que enero, tendría pocas clases que dar y estaría más tiempo en el despacho con…..Chichi.
Ese día había llegado casi una hora antes a trabajar, antes de que el gimnasio siquiera hubiera abierto sus puestas a los alumnos y demás trabajadores. Así, podría trabajar en el despacho antes de que llegase Chichi y dedicar luego el resto de la mañana a dar las pocas clases que había programadas. Ese era mi plan perfecto para no cruzarme con ella y evitarla.
Sabía que la única solución para no hacer daño a Chichi con alguna de las reacciones que pudiera tener estando a su lado, era esquivarla hasta aclarar mis ideas y meditar la forma de controlar los impulsos que provocaba en mí.
Me recline sobre la silla de mi despacho, dejando volar mis pensamientos mientras que con un lápiz hacia malabarismos sobre el espacio entre mi nariz y mis labios. Después, coloqué los brazos atrás de mi cabeza desconectando por completo de la realidad.
"ORRRRRRRRRRGGGGGGGHHHHHHH"
Escuché cuando mi mente retorno al despacho, al sentir como crujían ferozmente mis tripas por el hambre.
-Vaya, desayunar tan temprano me ha dado hambre otra vez. Bajaré a la cafetería a ver que tienen ya preparado.- Dije para mi feliz cuando en un segundo salí del despacho.
Llegué hasta la cafetería dispuesto a dejar sin comida al establecimiento, cuando di un paso para atrás por la sorpresa de encontrarme a Chichi tomándose un té sentada en una de las mesas.
La mire sin que se diera cuenta. Chichi también había madrugado y seguramente estaría haciendo tiempo en la cafetería antes de comenzar la jornada. Estaba sentada con las piernas cruzadas y ese día llevaba el pelo suelto como en la cena de Noche Buena y no recogido, como acostumbraba a llevar habitualmente. Daba pequeños sorbos a su té, como si este quemase demasiado, mientras removía la taza una y otra vez con una cucharilla, soplando para que se enfriase el contenido. Eran muy graciosos aquellos gestos que hacia tan particulares y característicos. Rápidos pero cuidados a la vez.
Sonreí mientras la observaba, pero no pude evitar darme cuenta de que su mirada parecía algo melancólica. Sentí una profunda angustia al pensar que pudiera estar triste por mi culpa a causa de lo que paso en mi dormitorio la última vez que nos encontramos.
Chichi:
El azúcar se había disuelto por completo dentro de mi taza, pero yo seguía una y otra vez removiendo el té con la mirada fija en el.
-Creo que voy a renunciar al trabajo….si eso haré. En cuanto vea a Goku, le presentaré mi baja voluntaria. Está claro que después de lo ocurrido no podemos trabajar juntos….tengo que alejarme de él y olivar que alguna vez esto pasó….olvidarme de él. – Pensaba compungida, cuando un fuerte sonido de crujir de tripas que no provenía de mi, distrajo mis reflexiones.
-Upsss perdón. Es que he desayunado muy pronto y ya tengo hambre otra vez- Dijo Goku, que estaba justo a la entrada de la cafetería rojo como un tomate mientras se reía vergonzosamente con una mano tras de su cabeza, un gesto muy habitual en él.
-Hola- Dije tímidamente sin más, clavando mis ojos en los suyos.
-Hoy hemos madrugado los dos ¿eh?, jejeje- Dijo Goku, para romper el hielo, haciendo notar visiblemente su nerviosismo.
-Sí, eso parece- Dije fría y escueta.
En ese mismo instante un camarero de la cafetería depositó en una de las vitrinas, una bandeja repleta de tortitas recién hechas, que desprendían un embriagador aroma.
El olor de las tortitas, hizo que Goku se girase estirando mucho el cuello hacia un lado e inspirar poniendo una cara muy graciosa, como un perrito hambriento que husmea en busca de comida. Al ver aquel gesto tan chistoso que puso Goku, no pude evitar el reír sonoramente y a carcajadas. Casi, olvide la tensión que había entre los dos.
-Jajajajajaja que cara has puesto, te ha faltado soltar un ladrido y mover el rabo – Dije riendo. Me recordó mucho a mi desparecido perrito "Biscuit". – Ainnnsss…¿dónde estará?- Pensé mientras suspiraba, recordándolo con nostalgia.
Pensándolo mejor, decidí dar algo de tregua a la situación y hablar de lo ocurrido, antes de tomar una precipitada decisión.
– Goku….¿quieres sentarte aquí conmigo y que los dos desayunemos tortitas?...por el gesto que has puesto antes, creo que te gustan mucho ¿verdad? Jejeje- Dije divertida, mientras él muy animado y casi eufórico se sentó rápidamente en la silla que estaba junto a mi mesa.
Escasos minutos después, un camarero dejo encima de nuestra mesa una bandeja repleta de tortitas con nata, chocolate y mermelada, que Goku sin más se lanzo a devorar.
Mirándolo engullir de aquella manera tan brutal, como si llevara años sin comer, por un momento y después de cerrar mi boca de la impresión comencé a pensar en lo que realmente sentía por Goku.
- ¿Que es lo que siento por Goku ?, ¿ es solo atracción física? , ¿sexual?, ¿o hay algo más?...Sé de sobra que la pasión y el amor van de la mano, pero... yo no siento amor por él...¿o sí?. Es cierto que Goku me atrae y mucho, pero también es verdad que me siento muy feliz cuando estoy a su lado y que todas mis preocupaciones o miedos desaparecen. Pero si solo es atracción física… ¿por qué me cuesta tanto renunciar a mi trabajo y alejarme de él?, ¿por qué aun le doy vueltas a tomar esa decisión?.- Pensaba hipnotizada mirando a Goku comer o más bien devorar las tortitas. -Además yo...estoy con Yancha, es de el de quien estoy...¿enamorada?.-Pensé sacudiendo mi cabeza.- Pero...cuando pienso en Goku, siento unas descargas eléctricas recorrer todo mi cuerpo, que no siento estando con Yancha.. Y...dios mío... DIOS MIO, ES CIERTO… ¡ESTOY ENEMORADA DE GOKU!- Pensé de repente, abriendo notoriamente los ojos y dando un pequeño saltito sobre la silla a causa de los sentimientos que acabada de descubrir.
Goku:
-¿Tú no quieres tortitas?- Le dije a Chichi apuntándola con un tenedor, después de llevar un rato comiendo y ver como ella no hacía otra cosa más que mirar hacia un punto fijo sin decir nada.- Será mejor que te decidas o me las comeré yo todas jejejje-Dije feliz abriendo ampliamente mi boca para introducir en ella cuatro tortitas de golpe, cuando de repente vi como Chichi dio un brinco de su silla, casi calleándose al suelo y asustándome. - ¿Estás bien?- Pregunté preocupado dejando de comer un segundo.
-Sí, si jejeje, ha sido...bueno me ha dado un escalofrió, solo eso...como una corriente eléctrica-Dijo Chichi sonriendo algo nerviosa y con las mejillas muy coloradas.
Una vez que había terminado de desayunar, coloque satisfecho las manos en mi estomago y di dos palmadas sobre él.
-Bueno, creo que va siendo hora de empezar a trabajar….hoy solo me dedicare a dar clases. Todo lo que tenía que hacer en el despacho ya lo he hecho esta mañana temprano antes de verte, así que no coincidiremos mucho. -Dije notando otra vez, como todo volvía a ser tenso e incomodo entre los dos, sintiendo la mirada de Chichi clavarse en mi cerebro. - Mi próxima clase empieza en dos minutos….me tengo que ir ya.- Dije levantándome rápidamente de la silla, sintiéndome muy incomodo al recordar de nuevo lo sucedido dos días atrás queriendo huir de la presencia de Chichi.
-Goku….de lo que te han regalado por Navidad, ¿qué es lo que más te ha gustado?- Me pregunto Chichi sin venir a cuento, mirándome mientras sonreía ligeramente.
-¿Eing?- Dije confundido en un primer momento, repasando de nuevo en mi cabeza lo que me acababa de preguntar. - Pues….. la verdad, aun tengo casi todos los regalos sin abrir….no suelo prestar mucha atención a esas cosas….No lo sé, nadie me regalo comida….-Dije mirando hacia el techo, mientras me rascaba con un dedo la mejilla.
-Pues mi regalo favorito sin duda….fue asistir a la cena de Noche Buena en tu casa….sobre todo…por lo que paso en tu habitación- Dijo Chichi levantándose de su silla, mientras yo me quedé petrificado por aquellas palabras, sintiendo una fuerte punzada en el corazón de forma repentina. – Yo también tengo que ir a trabajar, aun hay mucho papeleo pendiente….ya nos veremos después. -Dijo Chichi finalmente dejándome solo en la cafetería.
Chichi:
Ya había terminado mi jornada laboral y me disponía a marcharme a casa. La verdad no había podido concentrarme y trabajar correctamente. Estaba hecha un mar de dudas y estas no me dejaban pensar en otra cosa, que no fuera….¿Goku o Yancha?. Estaba claro que no podía seguir con Yancha y en ese momento había abierto los ojos por fin, entendiendo que nunca estuve enamorada de él ya que confundí agradecimiento con amor. Yancha se portó muy bien conmigo después de la etapa tan dura que tuve cuando fui violada, pero eso no hacía que yo tuviese que amarlo. Ese sentimiento no se puede forzar.
-Y ¿Goku?- Pensé resoplando desanimada. Estaba enamorada de él hasta las trancas, no me lo podía negar y ya estaba bien de mentirme a mi misma con respecto a los sentimientos. Pero aventurarme a tener algo con Goku, iba a ser muy complicado.
Una cosa estaba clara, tenía que cortar con Yancha y tenía que hacerlo hoy. No podía estar toda la vida huyendo de él para no sentirme culpable. Días atrás, había fingido estar enferma y así pude evitar a Yancha casi todo el tiempo en nuestro apartamento. Tenía pánico de que pudiese ver el chupón que Goku me hizo en el cuello y estar todo el día con el cabello suelto, ya me resultaba incomodo.
Justo a la salida del gimnasio iría a la comisaría de Yancha, dispuesta a mantener con él una seria conversación para terminar con nuestra relación, omitiendo claro está mi infidelidad…ya que eso iba a ser demasiado desagradable y doloroso para él.
Agarre mi chaqueta y salí del despacho rápidamente, para realizar mi cometido lo antes posible. Baje por las escaleras que iban del despacho hasta la planta baja del gimnasio y me distraje cuando vi a Goku dar una de sus clases de Judo.
-Goku es una persona muy especial….nunca en mi vida había conocido a alguien igual. No sé como lo haré pero no puedo perder la oportunidad de estar con él. Además, tengo el presentimiento que a Goku le pasa algo parecido conmigo…seria de tontos no darnos una oportunidad. Pero eso lo madurare después de resolver el asunto que tengo pendiente con Yancha. - Pensé mientras sonería animada.
Atravesé casi media ciudad, hasta llegar a la comisaría de Yancha. Tuve que montar en "metro" y hacer cuatro trasbordos para llegar a la manzana correcta. Estaba molida y hambrienta, así que, qué mejor manera de cortar con tu pareja que comiendo en un restaurante.
Me prepare las frases correctas y hasta ensaye un poco durante el trayecto hasta la comisaria, cuál sería la conversación que tendría con Yancha. No pretendía hacerle daño y que quedásemos mal. Mi intención era todo lo contrario, quería que llegásemos a ser amigos después de todo. Pero sostener por más tiempo la mentira de nuestra relación, era una locura. Yo ya no podía seguir más tiempo engañándome a mi misma y a él. No era justo y Yancha no se lo merecía.
Entré por la puerta de la comisaria y nada más poner un pie allí, ya me cruce con varios delincuentes esposados que no paraban de mirarme y lanzar groserías. Tímida y abrumada, vi a Krilin el bajito compañero de trabajo de Yancha, que estaba tomando declaración a una anciana que se quejaba de haber sido robada.
Mire a Krilin desde lejos y me hizo gracia ver, como tenía el gorro de policía agarrado bajo el brazo mientras intentaba calmar a la señora que no paraba de lamentarse y gimotear incomodando a Krilin con sus gritos. Alegremente, me dirigí hasta él para preguntarle por Yancha.
-Hola Krilin…¿estás muy ocupado?- Dije a su espalda, interrumpiendo la conversación con aquella anciana que ahora hablaba por teléfono móvil.
-Hola Chichi….¡Que gusto verte!. Hacia muchísimo tiempo que no te veía….Por cierto, tan guapa como siempre.-Dijo Krilin muy contento cuando se giro al verme.- ¿Dime que te trae por aquí?- Preguntó confuso.
-Pues quería hablar con Yancha e invitarlo a comer fuera. ¿Sabes si esta por aquí?, ¿o si está muy ocupado?- Pregunte estirando mi cuello y mirando detrás Krillin, por si veía a Yancha pasear por la comisaria.
-Pues creo que estaba en el oficina hablando con alguien. Espera aquí, que yo lo aviso. Ha sido un gusto verte Chichi-Dijo Krillin sonriendo mientras se despedía de mi.
Minutos más tarde, aun seguía clavada en el punto exacto en donde había estado hablando con Krilllin, cuando muy sorprendida vi como se habría una puerta con persianas metálicas de una de las oficinas de la comisaria y de ella salía…..Vegeta el primo de Goku.
-Ve….Ve….¿Vegeta?- Dije pasmada y en voz baja subiendo una ceja.
Pero sorprendí más aun al ver que de esa misma oficina salía Vegeta y tras de él Yancha, hablando los dos de forma animada.
Sin más, me acerque hasta ellos para saludar a Vegeta y posteriormente hablar con Yancha.
-Ho…hola. ¿Vegeta?- Dije cuando este dio un respingo al verme.- Hola soy Chichi, no sé si te acuerdas de mí….Soy la chica que trabaja con tu primo en el gimnasio…nos conocimos hace dos días en la cena de Noche Buena en tu casa. – Dije algo tímida ya que aquel hombre me imponía bastante.
-Claro que te recuerdo, ¿Cómo me iba a olvidar de ti?- Dijo a continuación agarrando mi mano y besándola como el día que lo conocí en la mansión Saiya.
-¿Hay algún problema?...quiero decir, ¿ha pasado algo?- Le dije preocupada al verlo allí.
-No….no pasa nada. Estoy aquí por motivos de seguridad. Quiero contratar para la finca a policías de verdad.- Dijo Vegeta sonriéndome de extraña manera, con aquella mirada penetrante y directa a mis ojos. – Agente Yancha, otro día vendré por aquí para seguir con nuestra conversación.- Dijo dirigiéndose a Yancha.
-Sí, si claro, claro- Dijo Yancha, visiblemente nervioso.
- Chichi, encantado. Es todo un placer verte de nuevo.- Dijo despidiéndose, besando mi mano de nuevo mientras me miraba otra vez de aquella manera tan directa a los ojos.
To be continued…
