Antesque nada deciros que muchas gracias por leerme :) y que me estoy estrenando con todos vosotros. Es la primera vez que escribo y la primera vez que subo un fic jajaja

PD: Esto lo tenía escrito mucho antes de tener la información de los Spoilers del capítulo. Muchas gracias.

-Y? Vamos! Dime! Santana estaba desesperada.

-... Falsa alarma. Rachel tenía una expresión un tanto extraña.

-Menos mal! ¿Y esa cara? No me digas que de verdad quieres quedarte embarazada

-No es eso... Es que la otra noche en la fiesta estuve con Finn. Hizo una pausa. Pero me gusta mi relación con Brody, me gusta saber que podemos estar con otras personas sin que afecte a lo nuestro. Esa ultima frase la dijo sin apenas convicción

-Berry... Santana comenzó la frase como si fuera una regañina pero Rachel la interrumpió.

-Es la verdad. nos entendemos, yo se que el me quiere y el sabe que yo a el

Puede que a veces seas una insoportable egocéntrica con aires de gran diva pero no eres tonta Rach eso no es una relación y lo sabes

-Bueno eso es cosa mía... Al ver la reacción negativa de Santana, Rachel decidió zanjar el tema

-Bueno... ¿Sabes lo que tienes que hacer? sonrió dándole un golpecito en el brazo para que olvidara la conversación anterior. Probar a las mujeres, seguro que te gustan. Luego rió con tono de confianza.

-No me van las mujeres... pero reconozco que tampoco se me había pasado por la cabeza.

-A Quinn tampoco le iban hasta hace dos días. Mientras Santana soltaba esa frase le guiñaba un ojo a Rachel que se había quedado petrificada.

-Tu... Quinn... ¡¿que?! Eres muy graciosa, ¿lo sabías?

-¿No te lo crees? Cruzó los brazos y puso una cara como si tuviese el ego por las nubes Pregúntale a Quinn si aquella noche llevaba la ropa interior de color rosa. Dijo Santana con un brillo en su rostro y picardía en su tono de voz.

-Bueno yo... entonces... ¿es verdad que te has acostado con ella? La última frase Rachel tuvo que decirla en voz baja ya que no se creía siquiera lo que ella misma estaba preguntando.

Santana no podía evitar sonreír como una tonta y ese brillo... sí ese brillo que no se le veía en sus ojos color marrón desde que lo dejó con Brittany.

-Estábamos borrachas.

-Ah... eso significa que ¿solo fue una noche y ya está, ¿no? Mientras Rachel decía esto su cara cambió a una expresión un tanto extraña.

-¿Sabes Berry? Si no te conociera diría que estás celosa. Le dijo con las cejas arqueadas y una leve sonrisa, Rachel la miro con el ceño fruncido y una sonrisa estañada pero permaneció en silencio, Santana continuó hablando. A Quinn no le desagradó la idea de volver a repetirlo. Sino se hubiera opuesto a la segunda vez que se lo pedí.

-¿Segunda vez? La gran diva se estaba poniendo nerviosa.

-No te lo he dicho, ¿verdad? Esbozó una sonrisa de orgullo. Después de la primera vez la segunda puso impedimento alguno. Santana no dejaba de presumir acerca de su encuentro con la rubia

-Ooh vaya, está bien... ¿Y porqué iba a estar celosa? Rachel ahora estaba confusa.

-¡Oh Por favor Rachel! ¿De verdad lo preguntas? Olvídalo ya te darás cuenta.

-Pero...

En ese momento de incertidumbre so oyó como se abría la puerta de la entrada. Era Brody que acaba de llegar de hacer ejercicio un rato. Llevaba una camiseta gris de manga corta que en por detrás tenía las iniciales "NYADA" , unos pantalones de deporte negros y unas deportivas "Nike" blancas. Abrió la puerta y se dirigió hacia su novia que la estaba esperando con una expresión de confusión. Se acercó, la abrazó y dijo

-Hola nena. Después de esto la besó.

-Hola cariño, ¿que tal estás? Rachel dijo esto con poca preocupación.

Y en todo esto Santana miraba a Brody con ganas de pegarle un puñetazo. No sabía porqué pero le caía mal desde el primer momento en qué lo vio. De mala gana lo saludó.

-¿Que tal Brody? Ni siquiera lo miró a los ojos. Hey me tengo que ir. No creo que vuelva para cenar, te veo luego Rach. Y dile a Kurt cuando vuelva que se puede quedar con mi camiseta negra que tanto le gustaba.

Por otro lado estaba Quinn que decidió cenar por última vez con su madre en un restaurante a dos manzanas de su casa. La cena conllevó a una larga charla que madre he hija supieron llevar muy bien.

-¿Qué tal estuvo la boda del señor Schuester? Empezó la conversación la señora Fabray.

-Nada de boda. La señorita Pillsbury salió corriendo. Nadie sabe adonde fue ni porqué lo hizo. Le contó su hija preocupada.

-Oh! Dios mío. ¿Como está el señor Shue? ¿Se sabe algo?

-Se le veía triste pero yo no me quedé con él. Solo estuvo Finn y creo que Santana también.

-Vaya! Qué tragedia. Cuando un matrimonio va mal una mujer se da cuenta. Aunque para mi fue tarde cuando me quise dar cuenta de cómo era tu padre. Judy no pudo contener un par de lágrimas que salieron de sus ojos.

-Mamá mírame. No te tortures por eso. Ahora eres feliz sin él y ya está. ¿Vale? Quinn miró a su madre para que supiera que no estaba sola.

-Gracias cariño. Por cierto, si no hubo boda, ¿porqué no dormiste en casa?

-Porque luego fuimos al banquete de la boda, hubo música, cantamos... Y al final nos quedamos en el hotel a dormir. Quinn no estaba muy segura de haber dicho eso.

-¿Estuviste con un chico? Dijo Judy sorprendida.

-¡No, claro que no mamá! Pero automáticamente algo hizo click en su cabeza y comenzó a recordar todo lo que había pasado con Santana aquella noche. Y durante unos instantes se quedó distraída.

-Quinnie... ¿estás bien hija? ¿Qué te pasa? Judy paró de comer para hablarle a su hija.

-Si, si tranquila... es que yo... me acabo de acordar de algo. No te preocupes. Obviamente Quinn solo lo dijo como excusa, no quiso contarle lo que pasó. Demasiado duro sería para una mujer muy cristiana y correcta.

El resto de la noche continuó sin ninguna sorpresa. Después de terminar de cenar Judy llamó al camarero para pedir la cuenta que pagaría con tarjeta de crédito, la cena salió más cara de lo esperado. De todas formas la familia Fabray nunca ha tenido problemas de dinero. Se acercó un camarero muy alto y con un acento francés y les enseñó la cuenta. Judy sacó su tarjeta de crédito y pagó. Una vez en la puerta del restaurante madre he hija se miraron a los ojos y se dieron un gran abrazo. Quinn antes de subir a su coche quiso decirle unas últimas palabras a su madre.

-Te echaré de menos mamá. Te veré el fin de semana. Así se despidió con una sonrisa.

-Y yo a ti Quinnie. Te quiero mucho.

Quinn entró en su coche y se puso en marcha hacia New Haven. En su coche de un rojo intenso que se escuchaba una canción preciosa que de nuevo, le vino a la mente aquella noche.

(Flashback de la noche del banquete)

Quinn abre la puerta de la habitación y le sigue Santana detrás que la cierra. Esta última se pega a la pared de la habitación ya más por cansancio que por nada más. En silencio ambas chicas se miran profundamente la rubia se acerca sin pensarlo y la besa con pasión. Al separarse Santana siente que quiere volver a sentir esos labios tan dulces como la miel. Sus labios volvieron a encontrarse pero esta vez algo más se coló en sus bocas. Entre beso y beso la lengua de cada una iba rozándose poco a poco. Santana agarró con delicadeza el rostro de Quinn para separarse de la pared y poder pegarse a ella aun más. Mientras la rubia se dejaba llevar, la otra chica le iba quitando cada prenda de su ropa lentamente. Primero la chaqueta que la dejó caer al suelo y luego despacio Santana empezó a bajarle la cremallera del vestido hasta que se quedó en ropa interior. Quinn hizo la misma acción con la morena. Santana tocaba la piel de la rubia recorriendo todo su torso hasta llegar al sujetador que nerviosa se lo desabrochó. Quinn estaba ya sobre la cama de matrimonio y la morena se había alzado sobre la otra chica. No dejaba de acariciarle el cuerpo y con sus dos manos llegó a la cintura y un poco más abajo a las braguitas de la rubia que fue deslizando hacia abajo poco a poco. Sus respiraciones aumentaban al tiempo en que se acariciaban la una a la otra. Una vez desnuda y su piel blanca al descubierto, repitió los mismo movimientos que hizo su chica quitandole la poca ropa que le quedaba a la latina. Una vez Quinn estuvo encima de Santana no dejaba de besar ese cuerpo moreno por cada rincón. Primero el cuello y seguía... Por cada beso se oían jadeos por parte de las dos chicas. El corazón les iba más rápido de lo normal. Sentían la necesidad de tocarse, de volver a sentirse la una a la otra. Caricias, roces de labios, jadeos...

(Fin del Flashback)

Quinn se sonrojó y sonrió tímidamente al recordar todo aquello. Empezaba a sentir algo, sentía que quería volver ha hacer eso pero "¡no!"... se decía a si misma. Era Santana, su mejor amiga. Cómo era posible que pensar en ella la hiciera estremecer. Empezaba pensar que debía verla de nuevo o simplemente olvidarlo. Estaba muy confundida. Acabada de llegar al campus de la universidad de "YALE" aparcó su coche en la parte de atrás donde único había aparcamiento y se dirigió hacia su habitación compartida con otra chica. Entró y sin más se tiró a su cama. No tenía nada que hacer, se le había quitado el sueño. Debía dormir pero era imposible, todo el tiempo le golpeaban recuerdos y sentimientos. Cogió su iPod y puso una canción aleatoria simplemente para poder cerrar los ojos a ver si con eso conseguía entrar en sueño. Cuando por fin consiguió dormirse tuvo una horrible pesadilla, estaban ella, Santana y Rachel, Finn y Kurt y Blaine y Tina en el instituto. Había una pelea muy grande pero no sabía por qué. Quinn en el sueño sentía una gran punzada en el corazón porque veía como su mejor amiga y el amor de su vida iban cogidas de la mano y besándose por todo el pasillo. Se despertó de golpe al oír el despertador que en su pesadilla sonó como si le hubiera destrozado su corazón. Llegaba tarde a su primera clase del día. Se vistió con lo primero que pilló, cogió sus libros y salió corriendo. La clase se le hizo larga y aburrida. No podía pensar con claridad hasta que unas palabras rompieron ese momento de distracción.

-Eh Fabay, ¿como estás? Te veo algo distraída. Le habló su compañera de habitación, Emily.

-Hola, no te he visto en toda la mañana y, ¿cómo estoy? Aburridísima. Es solo que tengo algo que me molesta pero no es nada importante no te preocupes. Mintió Quinn que para su suerte no volvió a preguntar más porque el profesor las interrumpió.