—Fabray, Sharp, ¿Qué es más interesante que esta clase si puede saberse?— Dijo el profesor indignado al ver que sus dos alumnas no prestaban atención.
—Discúlpenos profesor.— Se defendió Quinn algo nerviosa.
—De acuerdo. Sigamos con la clase.— Espetó el profesor de historia.
Quinn estuvo toda la clase y el día entero teniendo un conflicto mental. No sabía si llamar a Santana o no, así que una vez terminada la clase se fue a su habitación compartida pero su compañera Emily había salido con unos compañeros. Se sentó en la cama, cogió su móvil y empezó a escribir un mensaje.
*Hola San, quiero hablar contigo porque...
—No, eso no. Pensaba Quinn.
*¿Oye San podríamos hablar? Sí eso parecía más normal pero seguía sin estar convencida. Se lo mandó de todas formas, no le importó.
Al otro lado de la ciudad se encontraba Santana que había venido de dar un paseo por NY para familiarizarse con el lugar donde se iba a quedar durante mucho tiempo. Abrió la puerta y se encontraban allí Kurt, Rachel y Brody. No se alegró mucho de ver a este último. Afuera hacía frío y estaba nevando. Santana se acercó y se sentó en el sofá junto con sus compañeros. Justo le llegó el mensaje de Quinn. Sacó su teléfono del bolsillo, lo leyó y se quedó algo extrañada. Pero prefirió llamarla en vez de contestarle a ese mensaje. Rachel que estaba atenta a todo lo que ocurría, miró a Santana y se preguntaba a sí misma a quién estaba llamando, le daba la impresión de que era Quinn y no sabía porqué. Marcó su número y empezó a sonar.
La rubia no se esperaba esa llamada, ni siquiera se esperaba una respuesta. Era absurdo ponerse nerviosa, nunca se había puesto de esa manera, eran amigas desde que tenía cinco años. Respondió a esa llamada.
—¿Hola? Dijo Quinn insegura.
—Hey Q, ¿que ocurre? ¿Estás bien?
—Sí, claro. Es solo que te echaba de menos y quería hablar contigo.
—Ah, vale. ¿Que tal estás? Santana arqueó una ceja, no sabía exactamente qué decir o que contarle.
—Confusa... Suspiró Quinn
—¿Por? Contestó Santana
—¿Podríamos vernos? Quinn estaba nerviosa a pesar de que sabía que su amiga de la infancia le diría que sí.
—Está bien, cuando quieras.
—Mañana temprano me pondré en marcha. Quinn soltó esas palabras y rápidamente colgó el teléfono.
—Chao Q. Hasta mañana. Se despidió Santana con una media sonrisa.
Rachel que llevaba observándola durante toda la conversación le preguntó a Santana.
—¿Era Quinn?
—Si, es solo que quiere verme.
—¡¿Va a venir... aquí?! Dijo Rachel extrañada pero alegre al mismo tiempo. Sin que se notara demasiado.
—Rachel, ¿Te pasa algo? Santana no sabía si reír o extrañarse.
—¿Puedo hablar contigo? Ahora por favor.
—No se que le pasa a todo el mundo últimamente, todos quieren hablar conmigo.
Rachel cogió a Santana por el brazo y se le llevó al baño para poder tener más intimidad. Fuera con esos dos no se podía hablar además de que Brody podría sospechar. Aunque pensándolo bien no creo que ese chico tuviera suficiente personalidad como para darse cuenta de que Rachel oculta algo y no es precisamente un pequeño secreto. Ambas chicas llegaron al baño y Rachel cerró la puerta sin antes mirar si se acercaba alguien.
—No puede ser. -Dijo Santana riéndose- —La gran Rachel Berry está nerviosa. ¿Me equivoco?
—Por supuesto que no... Puede ser que sí... Oh dios mío San no sé que hacer, no se cómo reaccionar ante ella cuando la vea, no querrá hablarme o vete a saber qué pasará... Rachel estaba muy nerviosa e intentaba hablar en voz baja.
—Tranquila, ¿vale? Ya se nos ocurrirá algo. Además, ¿de qué tienes miedo? Oh por favor es Quinn, lo que pasara entre vosotras acabó hace mucho tiempo o al menos eso creo. Santana se encogió de hombros dando a entender que ese tema no era importante para ella.
—¿De qué estás hablando? Como sabes... Rachel se había quedado perpleja ante ese comentario. Te lo contó, ¿no es verdad? Todo.
—Puede que un poco. En realidad fue culpa mía, estábamos discutiendo y...
(Flashback de Santana hablando con Quinn en los vestuarios de las Cherrios)
—¿Que pasa contigo? ¿Ese "pezones piramidales" ya no te da lo que buscas? Dijo Santana con ironía
—No, yo... ya no estoy con Finn. Y de todas formas eso no es asunto tuyo. Quinn estaba realmente enfadada pero consigo misma
—Seguro que fue él quién te dejó. Porque sino no le encuentro otra explicación al porqué de tu enfado. -Santana empezaba a preocuparse-
—No es nada de eso. Dijo Quinn agachando la cabeza.
—¿Es por Sam? ¿Es eso?
—¡No es por ningún chico! Esta vez la rubia dio un golpe al suelo.
-Se hizo un silencio incómodo-
Santana abrió los ojos sorprendida, se separó de su compañera y la miró a los ojos.
—Es Berry... ¿verdad? Es... te gusta Rachel Berry. Santana echó una pequeña risa
Otro silencio. Y Quinn agachó de nuevo la cabeza dando a entender que se sentía culpable.
Era incapaz de levantar la mirada del suelo. Pero para eso estaba su mejor amiga allí para ayudarla a superar cualquier problema que se le pusiera por delante a aquella animadora rubia. Santana la cogió de las manos haciendo que levantara la cabeza y esta la miró.
—¿Cómo lo has sabido? Dijo Quinn en voz baja.
—No hace falta ser un genio para saberlo. He visto como os miráis, Quinn. Sonrió Santana con cariño.
—Estuvimos juntas un tiempo pero ella me dijo que no estaba segura de estar haciendo lo correcto y luego estaba Finn que se puso muy pesado con ella y lo único que podía hacer yo era salir con él, así la dejaba tranquila una temporada. Por eso ahora Finn y yo estábamos juntos. Rachel ha decidido cerrarse y dedicarse a su carrera musical, ya ni siquiera me habla.
—Vaya, eso es mucha información para mi. Rió entre dientes Santana que no se separaba de su amiga en ningún momento. —Bueno y... ¿Qué va a pasar ahora?
—No lo sé, por eso e estado distraída esta semana y de mal humor. Santana lo siento mucho nunca quise tratarte así. Quinn con estas palabras volvió a agachar la mirada en señal de arrepentimiento.
—Oh, por favor. Quinn Fabray, nunca debe pedir perdón. Su amiga le dijo esto con intenciones de hacerla reír. —Entonces, ¿Estás enamorada de esa "enana"? Yo tengo mejor tipo que ella Q. Santana la miró y le sonrió. Quinn le dio un golpecíto en el brazo.
—¡No la llames así! Esbozó una pequeña sonrisa. Ni se te ocurra insinuar nada, eres mi mejor amiga y sabes que eso nunca pasará.
Siguieron con las bromas hasta que sonó el timbre de la próxima clase.
(Fin del Flashback)
—¿Hace cuanto que lo sabes? Rachel arqueó las cejas.
—Puede que un año o un poco más Contestó Santana. -¿Porqué de repente te interesa Quinn?
—No estoy segura. Pero tampoco sé si quiero verla o si sería buena idea vernos. Es solo que ella y yo pasamos muchas cosas juntas y... algunas no son fácil de olvidar Santana.
—Supongo, oye puedes venir conmigo si es lo que quieres. Las tres, mañana.
—¿Y si no quiere verme San? Me encantaría ir contigo pero no sé... estoy muy confusa ahora mismo y sinceramente no sé que hacer. Pero me armaré de valor e iré contigo. Ni siquiera sé qué decirle cuando la vea. La última vez que ella y yo tuvimos una conversación no acabó nada bien. Tal vez me odie por haberla echo llorar aquella vez.
—Espera, espera... ¿La hiciste llorar? Dijo Santana sorprendida
—Sí. Rachel agachó sus ojos casi llorosos.
—¿A Quinn Fabray? Vaya, debía de quererte mucho para que se pusiera mal por ti.
—¿Qué quieres decir con eso? Además, ¿Porqué hablas siempre en pasado? Rachel arqueó una ceja.
—Solo digo que las cosas ya no son como antes.
—¿Porqué? ¿Porque te acostaste con ella? Rachel empezaba a sentirse incómoda en aquella conversación.
—Ni se te ocurra intimidarme Berry. No olvides con quién estás hablando. Dichas estas palabras en boca de Santana, que estaba muy enfadada, se dio media vuelta, abrió la puerta del baño y salió de casa.
En el salón aun seguían Kurt y Brody aunque este último se había quedado dormido. Rachel se quedó sola en el baño pensando y replanteándose la idea de ir o no con Santana a su encuentro con Quinn.
