CAPITULO 2.

Castle cerró la portezuela de su Ferrari tras Kate y dio la vuelta al coche rápidamente poniéndose al volante. Detrás de ellos, el Toyota Sequoia negro de Booth, que llevaba a Lanie y Cam. Se dirigían a la estación de metro "fantasma" de City Hall. Había aparecido un cadáver y Espo y Ryan ya estaban allí.

- ¿La pequeña Kate Beckett? – le preguntó en cuanto se pusieron en marcha.

- Cam era la jefa de los forenses y Lanie fue su ayudante en cuanto empezó a trabajar, Cam no quiso que la enseñase Permultter, supongo que entiendes porque – explicó Kate – Lanie y yo empezamos a trabajar casi al mismo tiempo, pero ella es unos años mayor, Montgomery me nombró detective rápido y cuando yo bajaba al laboratorio acompañando a otros detectives o al propio Montgomery, Lanie me explicaba aparte y con detalle lo que Cam iba descubriendo, evidentemente no me hubiese enterado de nada sin Lanie, Cam le dijo que lo hiciese, decía que yo era la detective más joven que había visto nunca en la morgue y que cuanto más me enseñasen menos preguntaría después.

- Ahora entiendo todo – le dijo Castle con una sonrisa – llevas mucho aprendiendo.

- Cam es la mejor forense que ha tenido Nueva York – le dijo – y como Lanie se entere de que te lo he dicho lo pagarás muy caro – aseguró.

- Entendido Lanie es la mejor forense que tiene ahora Nueva York – dijo él riendo.

- No lo dudes o utilizará sus bisturís en nosotros – afirmó.

- ¿Y "el tio bueno"? – preguntó Castle

- Un viejo amigo de Cam, creo que eran vecinos cuando eran niños – explicó entre risas- una noche que las tres estábamos tomando algo en una discoteca, él apareció con su hermano y unos amigos, acababa de volver de Afganistán y estaba de permiso, cuando Cam salió del baño y nos vio mirándole, nos advirtió que ni se nos ocurriese y fue a saludarle…

- ¿Y Lanie no dijo nada? – preguntó Castle riendo

- Bueno, sus amigos y su hermano no estaban nada mal… - afirmó Kate

- Será mejor que no pregunte más ¿no? – dijo Castle imaginando como acabarían la noche las tres amigas.

- Si, será mejor Castle, será mejor… - contestó riendo.

Llegaron hasta el parque City Hall, acordonado por la policía y Kate mostró su placa saludando al agente que controlaba el paso, quien de inmediato retiró la valla permitiendo que tanto el Ferrari como el Toyota accediesen a la zona.

- Nunca había visto a nadie llegar al escenario de un crimen en un Ferrari – dijo Booth a Kate y Castle.

- No es lo habitual – contestó Kate - ¿Qué tenemos? – preguntó a Ryan que se acercaba mientras Espo seguía interrogando a un operario del metro.

- La vieja estación se utiliza – comenzó Ryan mirando con curiosidad a Cam y a Booth – para hacer maniobras y un falló hizo que el conductor bajase a revisar el convoy, al pasar junto a una de las rejillas de ventilación miró con su linterna por casualidad y descubrió nuestro cadáver.

- Detective Ryan, ella es la doctora Camile Saroyan – dijo Kate para presentarles – fue la jefa de los forenses de Nueva York hace unos años y él es Seeley Booth, agente especial de FBI...

- ¿Sargento Booth? – dijo Espo sorprendido acercándose al oír el nombre– ¿Sargento mayor Booth, francotirador de las fuerzas especiales en Afganistán?

- Espera un momento – dijo Booth - ¿Esposito? – preguntó - ¿Javier Esposito?

- Si, sargento – le dijo acercándose para fundirse en un abrazo - ¿FBI?

- ¿Detective de homicidios de la policía? – preguntó a su vez Booth.

- Esto si que es una sorpresa – dijo Espo - ¿El FBI se va a hacer cargo de este caso? – preguntó a Kate.

- No Espo, la doctora Camile Saroyan – le dijo para presentarle – y el agente Booth estaban en la misma fiesta que nosotros y han decidido acompañarnos.

- Camile Saroyan, he oído hablar mucho de ti – le dijo Espo tendiéndole la mano y mirando a Lanie.

- Lo mismo digo detective Esposito – aseguró Cam divertida viendo como el detective entregaba a Lanie su maletín de forense y una bata azul.

- Parece ser que aquí os conocéis todos, espero que alguien tenga la amabilidad de presentarme a mi colega escritora, la doctora Brennan – dijo Castle casi suplicante.

- Descuida – dijo Booth – si no me mata antes por haberla dejado sola en su presentación, tendré mucho gusto en presentártela.

- ¿Os importaría que fuésemos a ver a nuestra víctima? – dijo con un poco de fastidio Kate.

- Seguidme – añadió Ryan – nos han abierto el viejo acceso a la estación.

La comitiva se puso en marcha, bajando por las escaleras hasta la estación en desuso. Castle observaba a su alrededor emocionado y con gran interés. Bajaron hasta el vestíbulo, Castle tomó varias fotos con su Iphone a la vieja taquilla de venta de billetes, una pequeña preciosidad de habitáculo fabricado en madera y con rejas de forja para separar al vendedor. Bajo la luz de las tenues bombillas, la magia del lugar era aún mayor. La estación era una de las más antiguas de Nueva York, de gran belleza y encanto. Era una estación en curva, con grandes claraboyas de cristal y hierro, techos curvados en los que colgaban lámparas de latón y paredes cubiertas de bellos azulejos en tonos verdes y blancos, que en algunas partes y por su colocación parecían tejidos trenzados.

- Es impresionante poder estar aquí – le dijo a Kate - ¿Cuánto tiempo hará que no se usa? ¿medio siglo?

- Algo más – confirmó Ryan – cerró en 1945. Seguidme, es por aquí – les indicó bajando a las vías por una rampa de madera colocada allí para las visitas extraordinarias que realizan los miembros del museo del metro.

Los CSI encargados de la recogida de pruebas, habían iluminado con grandes focos toda la escena. Lanie sacó de su maletín otra bata azul de papel y se la tendió a Cam, que se la puso mientras se inclinaba sobre el cuerpo. Un hombre delgado, de altura media, vestido con unos vaqueros y una sudadera, tenía amputada una pierna, por debajo de la rodilla.

- ¿Estrangulamiento? – preguntó Cam señalando el cuello.

- Si, pero mira esas marcas – señaló Lanie, yo diría que esta provocada por una cinta metálica.

- Lanie – dijo Kate – ¿ese brazo estaría roto antes de la muerte o lo ha podido causar la caída? – preguntó asomándose por la rejilla intentando descubrir la altura.

- Vaya, vaya detective – dijo Cam – has aprendido mucho… yo diría que es anterior a la caída, mira su postura – le dijo a Kate que sonreía– la deformación la tiene en el húmero que está sobre su cuerpo, sin embargo el fémur si se ha fracturado en la caída ¿ves su postura? – le indicó señalando a lo largo del mismo para que Kate lo entendiese. Buen trabajo con Kate, Lanie.

- Gracias – dijo la forense – siempre fue buena alumna. Yo diría que nuestro hombre tiene entre 30 y 35 años…

- Y que últimamente ha hecho algún trabajo duro – añadió Castle ante la sorpresa de Cam – mirar las marcas de las almohadillas de la palma de su mano derecha, es como si hubiese estado trabajando con alguna herramienta con mango… sin embargo las uñas de su mano izquierda están bien cuidadas…

- Buena observación Castle – afirmó Lanie.

- ¿Eso de hay que es? – preguntó Castle señalando heridas en la cara del cadáver.

- Ratas – dijo Espo a su espalda – cuando abrieron la rejilla salieron huyendo.

- Mirar esto – dijo Lanie – la amputación de su pierna es reciente, aún no ha cicatrizado, yo diría que no hace ni diez días, este hombre debería estar en un hospital.

- ¿Cuánto tiempo puede llevar aquí? – preguntó Kate casi para ella pues sabía que Lanie aún no había podido hacer las mediciones de temperatura necesarias.

- No lleva aquí más de doce o catorce horas – afirmó con seguridad Cam y Lanie la miró sonriendo.

- Chicos – llamó Kate a Espo y Ryan - ¿Está localizado este respiradero en el parque?

- Si Beckett – contestó Ryan – los técnicos están buscando huellas, aunque será complicado, es un área de recreo para perros.

- Lo que nos faltaba – dijo Kate con desgana sabiendo que cualquier pista podía haber sido contaminada.

- Creo que será mejor que nos dejéis espacio para trabajar – le dijo Lanie a Kate – esto es un poco estrecho, cuanto antes termine aquí, antes podremos llevarlo al laboratorio y contaros más.

- Esta bien Lanie – contestó ella – subiremos para ver la rejilla - ¿vienes Castle?

- Si no te importa – contestó él – me gustaría dar una vuelta por aquí y admirar la estación, esto no puede verse todos los días.

- Vale – le dijo – pero no estorbes ni toques nada – advirtió.

- Llevo mis guantes desde que salí del coche– levantó las manos para mostrárselos –creo que ya he escarmentado con eso. Te prometo que no me meteré en líos – dijo sonriendo.

- Más te vale – contestó - ¿subes conmigo Booth?

- Claro…

Castle se quedó quieto y miró a los cuatro alejarse por las vías hacía la rampa, a su mente vinieron las palabras de Kate en la fiesta "el tío bueno del ejército" y se preguntó si tendría algo en común con él, aunque en ese momento, un grito de Lanie diciéndole que se quitase de en medio del foco le sacó de sus pensamientos y tomando su Iphone con ambas manos comenzó a hacer fotos de la estación y las vías. Observó como la misma formaba una curva muy cerrada, sin duda esa sería la causa por la que la estación había sido cerrada desde hacía tanto tiempo, los actuales convoys de trenes sin duda tendrían problemas para pasar por ella, aunque según tenía entendido una de las vías de la estación aún seguía en uso en la línea M, sin duda no estaría tan en curva como esta.

Booth sonrío a Kate mientras la dejaba pasar delante de él por la rampa, unos pasos por detrás de Ryan y Espo.

- ¿El escritor y tú…? – preguntó

- Si… - contestó ella – te agradecería no dijeses nada… las normas…

- Claro, claro… tranquila

Castle comenzó a andar por las vías para poder hacer una foto de las mismas en las que se apreciase la curva pero lo suficientemente alejada de la rejilla donde había aparecido el cadáver para que no saliese nadie en la foto. Cuando se alejó lo suficiente para oír amortiguada la conversación que mantenían Lanie y Cam sobre la hija de esta última, se dio la vuelta comprobando que efectivamente desde ese lugar podría realizar sus fotos sin problema.

Comenzó a moverse haciendo fotos que luego montaría en panorámica con un software especial, y se agachó hasta poner el Iphone sobre una de las vías, brillante e iluminada por los focos para tomar otra desde ese ángulo. Al ir a levantarse, su rodilla crujió un poco y se apoyó en la pared, dándose cuenta que estaba haciéndolo sobre otra rejilla de ventilación idéntica a donde estaban Lanie y Cam.

No pudo evitar la curiosidad de saber si ambas se comunicaban y con la aplicación de la linterna de su móvil, iluminó la misma. Castle no esperaba ver lo que vio allí dentro y dio un gran salto hacía atrás, haciendo que su móvil cayese de sus manos hasta la vía, resonando por toda la estación.

- ¿¡Qué has hecho Castle!? – preguntó Lanie con tono de maestra mirando divertida a Cam.

- ¡Lanie, creo que deberías venir a ver esto! – le gritó cogiendo el Iphone del suelo e iluminando de nuevo la rejilla – creo que he encontrado algo…

- Castle – le dijo Lanie – yo no soy Kate ¿no será una tontería? Porque como lo sea te juro que va a dolerte…

- ¡Ya sé que no eres Kate! – protestó – si las tonterías tienen 32 dientes, entonces no vengas – le dijo provocando que Lanie mirase a Cam y ambas dejasen lo que estaban haciendo para ir en su busca.

Ambas anduvieron por las vías observando al escritor que iluminaba como podía dentro de la rejilla de la pared.

- ¡Oh oh! – dijo él

- ¿Qué es lo que hay ahí? – preguntó Lanie iluminando con su linterna, mucho más potente que el Iphone.

- ¡Dios mio! – exclamó Cam observando los dos cráneos pegados a la rejilla.

- Será mejor que subas a buscar a Kate – le dijo Lanie y él asintió.

Caminó por la vía contando sus pasos, subió por la rampa echando un vistazo atrás y salió a la calle en busca de Kate. Ella estaba agachada junto a Booth, revisando algún detalle que uno de los CSI les indicaba. Ryan y Espo hablaban con varias personas que llevaban perro, sin duda buscarían algún testigo.

- Kate – llamó cuando se acercó lo suficiente.

- ¿Ya te has aburrido de la estación? – preguntó ella sin mirarle.

- No es eso. Tienes que volver a bajar – le dijo muy serio – estaba haciendo fotos y he encontrado otra rejilla con dos cráneos atrapados.

- ¿Estas seguro? – le preguntó mirándole e incorporándose.

- Lanie me ha dicho que viniese a buscarte – afirmó.

- Está bien – dijo mirando a Booth – bajemos, gracias Dylan – le dijo al técnico.

- La rejilla esta a treinta y cinco pasos de esta en esa dirección – indicó Castle levantando la mano y señalando el norte.

- ¡Ryan! – llamó Kate al detective que acababa de terminar de hablar con una joven y apuntaba algo en su libreta - ¿puedes venir?

- ¡Claro jefa! – dijo Ryan trotando hacía ellos - ¿Qué ocurre?

- Busca una rejilla de ventilación como esta a treinta y cinco pasos al norte de donde estamos y acordónala – le dijo – vamos a volver a la estación, por lo visto hay más cadáveres.

- Ahora mismo – dijo Ryan.

- Vamos – indicó Kate a Booth y Castle.

Pasaron por la primera rejilla, Lanie seguía enfrascada con el cadáver.

- Cam esta esperando a que los chicos quiten los tornillos de la otra – les explicó – no les debe quedar mucho.

- ¿Vas bien Lanie? – preguntó Kate.

- Si, en un rato acabo y me uno a Cam – contestó ella.

Dos policías con un destornillador eléctrico terminaban de quitar las tuercas y tornillos para soltar la rejilla. Cam esperaba a cierta distancia.

- ¿Qué tenemos? – preguntó Kate

- Que podamos ver, dos cráneos – contestó Cam.

- Sé de alguien que podría ayudar con esto – dijo Booth intentando ver algo entre los policías.

- ¿Quién? - preguntó Kate

- Huesos – contestó él sin dejar de mirar la rejilla.

- ¿Huesos? ¿hay muchos huesos? – preguntó Kate.

- No… - aclaró Cam – la doctora Brenan, Seeley la llama "Huesos"

- ¡Ah! – exclamó Kate frunciendo el ceño.

Los policías retiraron la rejilla con ayuda de Booth y de Castle, pues era grande y pesada, y estaba encajada por el óxido y la suciedad. Kate iluminó el interior del estrecho hueco.

- ¡Dios mio! – exclamó Cam – al menos hay cinco cráneos y muchos restos.

- Beckket – dijo Booth – creo que voy a pedir este caso para el FBI.

- ¿Puedes hacer eso? – preguntó algo indignada Kate.

- Si lo hago, el Jeffersonian y sus cerebritos nos ayudarán a que resolvamos juntos este caso, si es que esta relacionado con el anterior, y si no, el cadáver de Lanie será todo tuyo y estos – dijo señalando los restos que había dentro del hueco - serán míos.

- Hazlo – contestó Kate mirando con desagrado aquel amasijo de huesos y suciedad – prefiero trabajar con vosotros a que vengan otros y nos saquen del caso – admitió.

- Muy bien, haré unas llamadas – dijo él – Cam, Lanie no puede llevarse el cuerpo, tendría que venir Hodgins, ya sabes, a coger muestras de sus colonias de bichitos.

- Está bien – afirmó – voy a decírselo a Lanie, en cuanto te asignen el caso dímelo debo llamar a Hodgins y que venga cuanto antes.

- Y yo debo llamar a mi capitana – aseguró Kate.

Kate miró a Castle, que permanecía callado observando toda la escena.

- ¿Estás bien? – le preguntó

- Si… si claro… solo me preguntaba que hacen aquí – le dijo - ¿Han podido caer por la rejilla del parque y que nadie les oyese?

- No creo Castle – contestó Kate -la otra rejilla esta en perfecto estado, aunque se nota que ha sido movida recientemente.

- ¿Cuánto tiempo llevarán ahí? – preguntó para él pero en voz alta.

- Eso lo sabremos pronto Castle – contestó Booth mientras esperaba al teléfono – verás en acción a los cerebritos del Jeffersonian.

- Será mejor que llame a Gates – dijo Kate a Castle – después podrías llevarme a casa para cambiarme de ropa.

- Claro – contestó él con una sonrisa de medio lado – yo pensaba acabar la noche sin esa ropa pero de otra forma – le susurró al oído.

Después de media hora de llamadas telefónicas, en las que todos hablaban con sus respectivos jefes, el caso había pasado directamente al FBI con la colaboración del departamento de homicidios de la 12.

- ¿Qué vas a hacer con la doctora Brenan? – preguntó Cam a Booth.

- Le dijimos a la canguro que estaríamos a las dos en el hotel – contestó – no sé si podremos hacer que se quede más tiempo con Christine y encontrar una canguro a estas horas – dijo consultando su reloj y viendo que era la una de la madrugada.

- ¿Tenéis una niña? –preguntó Kate.

- Oh si… una preciosa nenita de diez meses – dijo orgulloso – voy a llamar a la canguro e intentar arreglarlo.

Escucharon a Booth hablar con la canguro, a la que no pudo convencer para quedarse más tiempo, pues tenía que volver a su casa con sus propios hijos.

- Estupendo – dijo Booth enfadado al colgar el móvil – no puede quedarse.

- Bueno – intervino Castle – creo que sé de alguien a quien no le importaría hacerse cargo, aunque tendríamos que mover a Christine hasta mi casa…

- ¿Tú casa? – preguntó Kate - ¿Tu crees que Martha…?

- Estará encantada, ya verás… voy a llamarla – dijo Castle.

Castle llamó a su casa, espero varios tonos hasta que finalmente descolgaron el teléfono.

- Hola Alexis – dijo extrañado - ¿Qué haces ahí? ¿ocurre algo?

- Tranquilo papá – contestó la muchacha – mañana no tengo clase y la abuela me convenció para que me quedase a ver una película con ella, ya nos íbamos a ir a dormir ¿Va todo bien papá?

- Si cariño… oye… ¿tú podrías hacernos un favor? – preguntó él sonriendo.

- Claro papá… ¿de qué se trata?

Castle pidió a Alexis que hiciese de canguro de Christine, a lo que la joven accedió sin problema. Booth debía volver a la fiesta para recoger a Huesos, después irían a su hotel cogerían a la niña y la llevarían hasta la casa de Castle, donde él y Kate les esperarían. Booth se llevaría a Cam, que conocía bien Nueva York. Castle le dio su dirección y ambos se marcharon. Kate hablaba con Lanie, mientras esta última seguía tomando muestras del cadáver.

- ¿Nos vamos? – pregunto Castle a Kate.

- Si – contestó ella – Lanie, volveremos en cuanto me cambie de ropa y Alexis se quede con la niña. Le diré a Espo que baje contigo.

- Eso estaría bien – le dijo divertida.

Salieron de la estación y Kate informó a Ryan y Espo de lo que estaba ocurriendo. Pidió a este último que bajase a acompañar a Lanie, mientras Ryan seguiría con los CSI.

Castle abrió la puerta del coche a Kate y se puso al volante.

- ¿El FBI no tiene las mismas estúpidas normas que la policía de Nueva York? – preguntó él tras unos minutos de silencio.

- Tienen un bebé, por tanto entiendo que no – dijo Kate – pero no sé que tipo de colaboración tienen entre ellos.

- Por lo que refleja en sus libros son compañeros, como tu y yo – aseguró Castle.

- Castle – le dijo autoritaria - ahora mismo no me apetece mucho discutir contigo sobre el tema. Gates es Gates y tú y yo trabajamos para ella.

- Está bien – le dijo y no volvió a abrir la boca hasta que llegaron a su casa.

Alexis les esperaba sentada en el sofá de la sala, se levantó al ver a su padre y a Kate entrar en la casa.

- ¿Y la niña? – preguntó.

- Ahora vendrán – le dijo Castle dándole un beso – han ido al hotel a por ella, nos adelantamos para que Kate pueda cambiarse de ropa.

- ¿De verdad que no te importa hacerlo? – preguntó Kate a Alexis pensando que no se había podido negar a su padre

- Claro que no – sonrío la chica – además, así me haré a la idea de lo que sería tener un hermanito – les dijo riendo – ya me entendéis, por si algún día os decidís y…

- Iré a cambiarme de ropa – dijo Kate totalmente ruborizada encaminándose hacia la habitación.

- ¿Crees que la ha molestado? – preguntó algo preocupada Alexis a Castle en cuanto Kate desapareció de la sala.

- No te preocupes cariño, no es por ti – le aseguró – Kate esta convencida que si Gates se entera de lo nuestro no podremos volver a trabajar juntos, aparte de que le caería una nueva sanción. La niña que vas a cuidar es la hija de un agente del FBI y su compañera de trabajo, supongo que…

- Lo entiendo papá… - le dijo Alexis - ¿deberías ir con ella no crees?

- Si… - afirmó algo furibundo – supongo que debo hacerlo, si oyes que me grita no te asustes – le dijo jocoso.

- Hazlo bien y no creo que te grite – le susurró al oído mientras le empujaba hacia su habitación – vamos, ve – y Castle la sonrío sabiendo que era su mejor aliada.

En la fiesta presentación del último libro de Temperance Brennan, Booth buscaba nervioso a su pareja entre los invitados. Cam le había asegurado que prefería esperarles en el coche, no le apetecía enfrentarse a una de las largas y racionales conversaciones de la doctora interrogando sobre porqué habían desaparecido de allí.

Para sorpresa de Booth, Huesos no puso ninguna pega cuando él la pidió que abandonase la fiesta para dejar a su pequeña con una desconocida jovencita en la casa de un escritor, para que ellos mientras tanto, pudiesen adentrarse en unos oscuros y viejos túneles de metro e investigar porque al menos cinco cadáveres habían aparecido en un hueco de ventilación.

- Hola Cam – dijo Huesos entrando en el coche.

- ¿Qué tal ha ido la presentación doctora Brenan? – contestó ella.

- Será un éxito – aseguró ella con tranquilidad – todos mis libros lo son.

- ¡Ah! Bien – dijo Cam sonriendo mirando a Booth mientras este entraba al coche– me alegro por ello.

- Y bien… ¿De que se trata el caso? – preguntó poniéndose el cinturón.

- Desde el principio – pidió Cam a Booth – por favor.

- Esta bien – contestó él – verás Huesos, Cam estaba en la fiesta con una amiga suya, esa forense para la que te pidió invitación ¿recuerdas?

- Si – dijo ella - ¿tiene algo que ver con el caso?

- Bien – prosiguió él - pues con ella estaba una detective de homicidios y su acompañante, un escritor, uno de mis favoritos, Richard Castle.

- Si, se quién es… ha mejorado, pero alguno de sus formas de asesinato eran totalmente imposibles – aseguró.

- Escribe ficción Huesos – le dijo – pero eso no importa ahora, el caso es que les llamaron para avisarles que había aparecido un cadáver y… bueno… aprovechando que estábamos allí, ellos nos pidieron ayuda – dijo mirando a Cam a través del retrovisor y viendo como ella negaba mirando el suelo.

- ¿Un cadáver? ¿Y porque quieres que vaya yo a ver un cadáver? – preguntó – eso es un tema de la doctora Saroyan, no mío.

- A unos metros de ese cadáver han aparecido restos de varias personas Huesos – explicó – y necesitamos tu ayuda.

- Bien – afirmó - ¿tienes informes de la niñera con la que vamos a dejar a Christine? – preguntó mientras Cam se tapaba la boca para contener una risa.

Castle entro a la habitación, Kate estaba de espaldas a él, vestida únicamente con un pantalón vaquero cuyo botón estaba abrochándose. Castle se acercó a ella, abrazándola y entrelazando sus manos sobre la tripa de Kate, apoyando su cabeza en el hombro de ella.

- Lo siento – le dijo muy bajito en su mejilla

- ¿Por qué Castle? – contestó ella agarrándole los brazos con sus manos y apretándole contra ella.

- Lamento que te sientas presionada por mi o por Alexis… - le dijo dándole un beso en la mejilla.

- No me presionas Castle – le dijo volviéndose en su abrazo para estar frente a él – no es cosa tuya, soy yo. Supongo que soy demasiado egoísta y me gusta estar como hasta ahora, viéndote a diario en comisaría, ayudándonos… - continuó mirándole a los ojos - no me apetece pensar que pasaría si no pudieses hacerlo, me he acostumbrado a ti…

- Creo que olvidas que si eso pasase – le dijo con media sonrisa- te iría a buscar a comisaría todos los días para traerte a casa y no perder ni un segundo de estar a tu lado.

- No lo olvido, pero… - le dijo rozando su nariz con la de él – prefiero tenerlo todo a tener la mitad…

- Alexis no quiso incomodarte – le dijo sin poder reprimir besarle rápido en los labios.

- No me ha incomodado – aseguró – tan sólo me ha pillado por sorpresa. No me había parado a pensar que ella, tu madre o incluso mi padre, nos vean así y puedan esperar que tengamos un hijo, es más, es que no me había parado a pensarlo ni yo misma – dijo volviendo a ruborizarse.

- Bueno, es una posibilidad ¿verdad? – le dijo sonriendo.

- Si claro… - contestó ella devolviéndole la sonrisa – es una posibilidad…