Kate se soltó del abrazo de Castle y se puso un jersey. Mientras Castle se cambiaba de ropa, Kate volvió a la sala junto a Alexis, que estaba sentada viendo la televisión.
- Kate siento… - comenzó la chica – no quería molestarte…
- Alexis, no pasa nada – contestó sonriendo – me cuesta asimilar el cambio de vida que me supone salir con tu padre, no me ha molestado.
- ¿De verdad? – preguntó confundida.
- Alexis de verdad, sólo has dicho lo que opinas, no tiene porqué molestarme, al contrario, me alegra saber que estarías de acuerdo en compartir a tu padre con alguien más…– le dijo y Alexis le devolvió la sonrisa.
Minutos más tarde, el sonó el timbre de la puerta y Castle fue a abrir.
- Hola – les dijo haciéndose a un lado – pasad.
- Gracias Castle – contestó Cam entrando seguida de Huesos que llevaba a Christine en brazos y tras ellas Booth con una cuna de viaje plegable.
- Buenas noches – dijo Brennan – tu eres Richard Castle.
- Si – le dijo tendiéndole la mano – tenía muchas ganas de conocerte.
- ¿Por qué? – preguntó ella y Castle se quedó durante un momento mudo por la pregunta.
- Bueno, me gustan tus libros y…
- Huesos ¿puedes dejarme pasar? – preguntó Booth cargado con la cuna - ¿Dónde puedo dejar esto?
- Déjalo aquí mismo – le contestó Castle señalando la entrada – después veremos donde montarla, os presentaré a Alexis, mi hija – les dijo señalándoles la sala.
Kate y Alexis se levantaron y se acercaron a los recién llegados, de inmediato y antes que fuesen presentadas, Alexis miró a la niña, que observaba todo con sus preciosos ojos azules y le tendió los brazos, y para sorpresa de todos, Christine se inclinó hacia ella estirando sus bracitos y Huesos no tuvo más remedio que dejar que la cogiese en brazos. La pequeña cogió un mechón de pelo de la joven mirándolo y tirando levemente de él.
- Vaya – dijo Alexis – parece que te gusta el color de mi pelo, preciosa.
- Ella es Alexis – dijo Castle a Brennan – se quedará con …
- Christine – se adelantó Booth – se llama Christine – dijo acercándose a Alexis – yo soy Seeley Booth – se auto presentó a Alexis – su padre y ella es Temperance Brennan, su madre, parece ser que Christine ha decidido no dormir hoy, no sé si conseguirás que lo haga o tendrás que cansarla un poco…
- ¿Has cuidado niños alguna vez? – preguntó Brennan.
- No – contestó Alexis riendo al notar la manita de Christine entre su pelo.
- Booth no creo que sea la mejor opción… – comenzó a decir Brennan.
- ¡Auch! – gritó Alexis cuando la pequeña le tiró del pelo – no, Christine, así no – le dijo liberando de su manita el mechón – así si – le dijo haciendo que la niña pasase sus dedos con tranquilidad y suavidad por su cabeza provocandole una carcajada.
- Pues yo creo que es la mejor opción – contestó Booth viendo que la niña había congeniado con Alexis – ella es Kate Beckett, detective de homicidios de la policía de Nueva York – le dijo presentándole a Kate.
- Me alegro de conocerte – le dijo Kate tendiéndole la mano y Brennan asintió correspondiendo al saludo.
- ¿Pañales? ¿Crema? ¿Toallitas húmedas? ¿Biberón? – preguntó Alexis.
- Todo lo necesario está en esta bolsa – contestó Brennan - ¿crees que podrás hacerte cargo…?
- Claro – contestó con seguridad Alexis – si tengo alguna duda os llamaré.
- He apuntado aquí – le dijo Brennan mostrándole una libreta – las medidas de la leche, los cereales y la temperatura del biberón.
- ¿Tiene que tomar leche ahora? – preguntó Alexis acariciando a la pequeña.
- No – contestó Booth – cenó su puré de verduras hace horas pero Christine no perdona su biberón de cereales de las siete de la mañana. Debería montar la cuna ¿Dónde lo hago?
- Creo que será mejor en mi habitación – dijo la chica.
- Vale, yo lo haré – dijo Castle cogiendo la cuna para ir a la habitación de Alexis.
- Richard, es complicado montarla – le dijo Booth.
- No te preocupes – le dijo subiendo las escaleras – no creo que sea más complicada que la que utilizaba Alexis.
- Gracias – dijo Booth - ¿tienes alguna pregunta Alexis?
- Si… ¿tiene algún muñeco para dormir?
- Está aquí dentro – dijo Brennan cogiendo una jirafa de peluche de la bolsa - ¿puedes apuntar mi número de móvil y enviarme una foto de Christine cada hora?
- Huesos… no empieces – dijo Booth.
- Claro – dijo Alexis sonriendo – pero en cuanto nos quedemos dormidas no pienso despertarme para enviar ninguna foto – aseguró.
- Lo entiendo – contestó Brennan convencida por la respuesta - ¿Qué harás si comienza a llorar?
- Intentar averiguar que puede ocurrirle – contestó la chica rápidamente.
- ¿Y si no lo consigues?
- Mi abuela esta arriba durmiendo, ella podrá ayudarme, o tendré que llamaros por teléfono – contestó.
Cam observaba divertida la escena y negó con la cabeza entrecerrando los ojos a Kate que estaba sorprendida, dándole a entender que eran cosas normales en ella. Brennan comenzó a darle instrucciones sobre pañales y cremas y Alexis sonreía divertida, Kate se dio cuenta que Alexis no la prestaba demasiada atención.
- ¿Crees que podrás hacerlo? – le preguntó después de unos minutos.
- ¿Puedo preguntarte algo? – le dijo Alexis.
- Claro – contestó Brennan.
- ¿Cómo aprendiste tú a hacerlo? ¿Quién te enseño? – Kate se quedó helada ante la pregunta de Alexis y miró a Cam y Booth este último la cogió del brazo para que no interviniese.
- No me enseño nadie – le dijo pensativa Brennan – simplemente nació Christine y lo hice.
- Bueno – le dijo Alexis moviendo la cabeza afirmativamente – creo que yo también podré… simplemente hacerlo – aseguró.
- Si… supongo que puedes simplemente hacerlo – contestó Brennan descubriendo que le gustaba la seguridad e inteligencia de la chica.
- Bien – contestó Booth – esta claro que puede hacerlo.
- Ya esta montada – dijo Castle bajando por la escalera.
- Estupendo – dijo Booth – ¿podemos marcharnos entonces?
A Christine no le importó que sus padres la dejasen con Alexis, se limitó a sonreírles mientras ellos la besaban para despedirse, sin soltar el pelo de la joven.
Cam prefirió acompañar a Kate y a Castle en el coche oficial de la primera, mientras que Booth y Huesos les seguirían en su coche.
- Kate – le dijo Cam en cuanto subieron al coche – la doctora Brennan es especial, siempre dice lo que piensa sin importarle si puede herirnos. Es directa y muy inteligente y trata a los demás haciendo uso de su superioridad mental. Richard, puedo asegurarte que tu hija le ha plantado cara y ha ganado.
- ¿Qué me he perdido? – preguntó Castle.
- Bueno, por un momento pensé que Brennan se llevaría a su hija – le dijo Kate – interrogó a Alexis y si yo hubiese sido ella…
- Cualquier otro la hubiese mandado cerca – aseguró Cam – pero Alexis supo contestar de forma inteligente. Estuviste a punto de decirle algo ¿verdad?
- Si – contestó Kate – Alexis le hace un favor y ella la somete a un examen de capacidad… - dijo molesta queriendo defender a toda costa a Alexis.
- Seeley es quien mejor la conoce, hizo bien en pararte – aseguró.
- ¿Pararte? – preguntó Castle - ¿Me podéis contar que pasó? – preguntó preocupado.
Cam y Kate le contaron lo sucedido, haciendo que se sintiera orgulloso de Alexis.
- La doctora Brennan es muy brillante. Es una científica concienzuda y no se rinde hasta encontrar una causa para todo – les dijo Cam – pero no esperéis que entienda una broma o sepa leer una emoción en vuestras caras, para ella todo es como se demuestra que es, para ella no existe el azar, la casualidad o el destino.
- Castle me dijo que era muy racional – contestó Kate.
- Lamento comunicarte que te quedas muy corto Richard – le aseguró – ya lo comprobaréis. Al igual que descubriréis su gran talento. Espero que no os moleste su sinceridad, aprenderéis que no lo hace con intención de dañar a nadie.
- Esta bien – dijo Castle – por mi no hay problema.
- Creo que voy a llamar a Alexis – dijo Kate cogiendo su móvil y llamando a la joven.
- No creo que sea necesario – le dijo Castle – Alexis se las apañará bien.
Kate no le hizo caso, sentía la necesidad de proteger a Alexis, aunque Cam le hubiese asegurado que había salido victoriosa de la batalla contra aquella mente privilegiada de la doctora Brennan.
- ¿Alexis? ¿Estás bien? – preguntó Kate
- Si Kate – contestó ella – todo va bien ¿ocurre algo?
- No Alexis, sólo quería decirte que me llames si necesitas algo ¿vale?
- Vale Kate.
- Sólo era eso, mañana te veo.
- Hasta mañana.
Llegaron hasta la estación de City Hall, uno de los policías que custodiaba el acceso, les dejo pasar y volvieron a bajar a la estación, tras saludar a Ryan que trabajaba con los CSI.
Espo y Lanie estaban sentados sobre el andén de la estación, con las piernas colgando sobre las vías, charlando animadamente.
- Hola chicos – dijo Lanie – si no puedo llevarme el cadáver, no tengo nada más que hacer aquí – les dijo.
- Lo siento Lanie – contestó Cam – Hodgins no tardará mucho en llegar – Lanie Parish, forense de la policía de Nueva York, la doctora Temperance Brennan, antropóloga del Jeffersonian – dijo presentándolas y Lanie la estrechó la mano después de levantarse.
- Me alegra conocerte – le dijo Lanie – Cam me ha hablado de tu gran trabajo.
- Gracias – contestó ella – yo también he oído hablar del tuyo.
- Pues lamento mucho que el mío este incompleto hoy – les dijo a todos - ¿Cuánto tiempo tardará vuestro científico en dejarme abrir a mi chico? – preguntó señalando con el pulgar hacía atrás, a la rejilla.
- ¿Tu chico? – preguntó Brennan - ¿lo conocías?
- Es una forma de hablar Huesos – cortó Booth – lo lamento Lanie, pero si está relacionado con los demás restos, no podrás llevártelo, irá al Jeffersonian.
- ¿Y cuando puede ser eso? – preguntó Lanie sabiendo que podía llevar muchísimo tiempo averiguarlo.
- En cuanto yo vea los restos – aseguró Brennan - ¿podéis decirme donde están?
Kate miró a Cam que la asintió en silencio. Era complicado no sentirse incómodo por la seguridad con la que la antropóloga afirmaba que su intervención era crucial para determinar la relación.
- Es por aquí – le dijo Booth – vamos Huesos deberías intentar ser un poco más natural con ellos, aún no te conocen – le dijo cogiéndola del brazo y diciéndoselo al oído para que sólo ella le oyese.
- ¿No estoy siendo normal con ellos? – le preguntó confundida.
- Da igual Huesos, vamos a ver esos restos – dijo.
La estrecha rejilla estaba totalmente iluminada por los focos que los CSI habían colocado al hacer fotografías. Nadie había tocado nada, por petición del agente del FBI y a la espera que tanto la doctora Brennan como Hodgins les dejasen continuar. Ella se acercó revisando por encima los restos.
- Los cinco cráneos corresponden a varones – dijo Brenan tranquilamente – sus arcos cigomáticos son pronunciados.
- Guau – dijo Castle - ¿estás segura? ¿solo los has visto de lejos?
- Estoy completamente segura señor Castle – contestó Brennan sin mirarle – las mandíbulas son pronunciadas – continuó agachándose – y el tamaño de los dientes lo confirma.
- ¿Qué más puedes decirnos Huesos? – preguntó Booth mientras ella limpiaba con una brocha restos de hojas secas para descubrir más.
- Sus edades están comprendidas entre 35 y 40 años, podré asegurar más cuando los llevemos al Jeffersonian – le dijo – mira esto Booth, dos de ellos sufren amputaciones del miembro inferior derecho, tendré que separar los cuerpos para comprobar los otros tres…
- Kate – le dijo Booth – tu caso pasa a manos del FBI.
- Está bien – contestó ella al entender el dato– informaré a mi superior.
- ¿Hay algún sitio donde podamos revisar los datos que ha recogido tu gente? – preguntó Booth.
- En comisaría – le dijo Kate.
- Huesos no nos necesita aquí – aseguró - ¿podemos irnos?
- Claro – contestó ella
- ¿Puedo quedarme para observar su trabajo? – preguntó Castle emocionado.
- Eso no depende de mí, amigo – dijo Booth - ¿Huesos?
- Puede quedarse si no toca nada y no molesta señor Castle – le dijo ella sin dejar de limpiar los restos y sin mirarles.
- ¿Qué pasará con mi chico? – preguntó Lanie observando el trabajo de Brennan.
- Lo llevaremos al Jeffersonian Lanie – aseguró Cam – yo me ocuparé de él, me vendrían bien tus anotaciones.
- Te las mandaré por correo – aseguró Lanie.
El teléfono de Kate comenzó a sonar.
- Beckett… – contestó ella - está bien, acompáñale hasta aquí Ryan – le dijo
- ¿Hodgins? – preguntó Cam y Kate asintió.
- Bien, si ya tenemos aquí a Hodgins podemos irnos para estudiar si tenemos alguna pista – dijo Booth.
Kate cogió del brazo a Castle, separándole un poco del resto para poder hablar con él.
- Castle… - comenzó
- Sé lo que vas a decirme – cortó él – que no moleste, que no toque nada… me portaré bien Kate.
- Iba a decirte que me llamases luego – le dijo Kate sonriendo - creo que ella – señaló a Brennan con la cabeza – te mantendrá más a raya de lo que lo he hecho yo nunca.
- Espero que tú también te mantengas a raya – le susurró él al oído – con el tío bueno del ejército.
- No seas bobo – le dijo riendo.
- Ven aquí – le dijo él lanzando una rápida mirada alrededor cerciorándose que nadie les miraba y dándole un rápido beso en los labios.
Ryan apareció junto a Hodgins, este último arrastraba un maletín con ruedas.
- Buenas noches – exclamó Hodgins.
- Hola doctor Hodgins – saludó Cam – voy a presentarte… Lanie Parish forense de la policía de Nueva York, Espósito, detective – le dijo y Hodgins les tendió la mano para saludarles – y aquí – buscó a Kate y Castle que se acercaron – la detective Kate Beckett y el escritor Richard Castle, que colabora como asesor.
- ¿Richard Castle? – preguntó con una gran sonrisa – vaya tío, me gustan tus libros – le dijo dándole un fuerte apretón de manos.
- Me alegro que sea así – contestó Castle.
- Me gustaría comentarte un par de detalles sobre una de mis teorías de la intervención del gobierno en el caso de…
- Doctor Hodgins – cortó Cam – tiene trabajo aquí…
- Está bien, Cam… - le dijo – pero me gustaría contártelo en algún momento – le dijo a Castle.
- Claro – contestó Castle – voy a quedarme por aquí – le aseguró.
Kate apretó el brazo de Castle cuando pasó por su lado alejándose de las vías en dirección a la salida.
- ¿Nos vamos? – les dijo a Booth, Ryan y Espo.
- ¿Cam? – preguntó Booth - ¿Qué vas a hacer?
- No puedo hacer nada más hasta que el doctor Hodgins no termine y podamos trasladar el cadáver al Jeffersonian – le dijo – iré a descansar.
- Te dejaremos en tu hotel de camino a comisaría – le dijo Kate.
- Cam está en mi casa – aclaró Lanie – puedes dejarnos allí.
- Ryan, Espo ¿habéis venido juntos? – preguntó Kate.
- Si – contestaron ambos a la vez.
- Espo ¿Qué tal si acompañas a Booth hasta comisaría para que no se pierda? – preguntó Kate – en cuanto deje a Lanie y Cam iré allí.
- Claro – dijo él – así podremos ponernos al día.
Salieron de la estación, dejando a Hodgins cogiendo muestras del cadáver y a Brennan con los demás restos bajo la atenta mirada de Castle.
Kate puso en marcha su coche, y en cuanto lo hizo giró su cabeza para mirar directamente a Cam a los ojos.
- ¿Qué hay de cierto en eso que me ha dicho Castle que tienes una hija? – le preguntó - me ha contado que os oyó hablar en la estación y se lo negué porque aseguró que tenía la misma edad de Alexis.
- Es cierto Kate – le dijo – Michelle, y si, ambas tienen la misma edad.
- ¿Pero? ¿Cómo? – preguntó Kate conduciendo su coche fuera del parque.
- No es mía. Me hice cargo de ella cuando murió su padre hace dos años. Yo vivía con él cuando tú empezaste a trabajar como policía – le dijo.
- Si, recuerdo que vivías con alguien y que después de cortar empezaste a salir con Lanie y conmigo los sábados – le dijo Kate – vaya Cam… que sorpresa.
- Ser madre primeriza y de una adolescente es bastante complicado – le dijo – supongo que ya lo sabes.
- Bueno – contestó Kate – puedo imaginarlo, pero no lo sé – le dijo riendo.
- ¿Alexis? – preguntó Cam.
- Es hija de Castle, no mía – le dijo Kate extrañada.
- Aun no siendo tuya, la convivencia…
- Castle y yo no vivimos juntos… - contestó Kate.
- Aún… – añadió Lanie
- Si, bueno, aún… - confirmó Kate sonrojándose.
- Por como has sacado las uñas cuando Brennan la ha cuestionado, pensé que…
- ¿Brennan la ha cuestionado? – preguntó Lanie - ¿Y tú has sacado las uñas?
- Lanie ya conoces a Alexis… - dijo Kate.
- La persona más responsable de su edad que conozco – confirmó Lanie – Cam, deberías ver su trabajo durante los meses que estuvo haciendo prácticas conmigo.
- ¿Ha hecho prácticas contigo? – Lanie asintió – Claro… aquel día que te llame y estabas ocupada pero aprovechaste para preguntarme sobre un caso, ¿era ella quién me explicó todo verdad?
- Si – afirmó Lanie – era ella.
- Vaya… - dijo Cam – no me lo hubiese imaginado.
- Volvamos a lo de antes… - dijo Lanie - ¿sacaste las uñas? – le dijo a Kate mirándola.
- No pude – afirmó Kate – Booth intervino.
- En cuanto tratéis con ella unos días – aclaró Cam - os daréis cuenta que todo lo que dice es simplemente lo que piensa, y normalmente si lo piensa es porque tiene razones lógicas y probadas para hacerlo.
- ¿Y que paso contigo y con Booth? – preguntó con curiosidad Kate.
- ¿Cuándo volvimos a vernos? – dijo Cam – bueno, supongo que pasó lo que tenía que pasar…
- Os volvisteis a liar – aseguró Lanie - ¿no es cierto?
- Si – afirmó Cam – pero duro bastante menos que la vez anterior… y tú Kate ¿no vas a preguntarme por Jared?
- ¿Debería? – preguntó Kate algo incómoda.
- Pensé que te interesaría saber que ha sido de él – dijo Cam.
- Vamos, Cam, no llegamos a salir ni un mes… - aseguró Kate - ¿ha sentado ya la cabeza?
- Eso parece – le dijo – se ha casado con una chica Hindú que conoció en la India, en un viaje en busca de su "existencia" que hizo después de que le echasen de la Marina por saltarse los protocolos y ayudar a su hermano, si no hubiese intervenido, hoy Seeley estaría muerto.
- Le va bien entonces – aseguró Kate.
- Digamos que ya no es un problema para Seeley.
- Y hablando del lejano oriente – añadió Lanie - ¿No tienes que contarnos algo sobre un iraní?
- Esa es una historia muy larga Lanie – dijo Cam.
- Tenemos tiempo hasta que lleguemos a su casa – aseguró Kate a quien le picaba la curiosidad.
- Es uno de los asistentes de Brennan – les dijo Cam – y por favor, jurarme que esto no saldrá de aquí, nadie sabe nada de lo nuestro.
- Vaya – dijo Kate – parece ser que no soy la única en tener que esconderse.
- Es uno de nuestros asistentes Kate – le dijo seria – soy yo quien firma sus horas de trabajo y quien decide sobre sus contratos…
- No hace falta que nos des explicaciones – añadió Lanie – ambas tenéis vuestros motivos.
- Te recuerdo Lanie que tú también escondiste lo de Espo - le dijo Kate.
- ¿Así que tú y Esposito también…? – preguntó Cam.
- A ratos – confirmó Lanie y las tres comenzaron a reír.
En la estación de metro, Castle observaba el trabajo de la antropóloga, que limpiaba alrededor de los huesos del cadáver que estaba por encima del resto. Castle se mantenía callado, no quería molestar y tampoco sabía muy bien como entablar una conversación con ella, después de lo que Cam y Kate le habían contado en el coche. En ese mismo momento, el móvil de Brennan sonó y ella lo miró sonriendo.
- Parece que Alexis ha conseguido dormir a Christine – le dijo mostrándole la foto de la pequeña dormida.
- Alexis es única– afirmó Castle.
- Todos somos únicos señor Castle – dijo ella – de los posibles 200.000 óvulos con los que nace una niña, sólo uno es fecundado por uno de los casi 400 millones de espermatozoides producidos en una eyaculación, un solo cambio de una de esas células, dan origen a un ser diferente, pues cada una de ellas lleva una configuración de ADN completamente distinta.
- Ya - dijo Castle – doctora Brennan no me refería a ella como única genéticamente, me refería a su personalidad, su carácter… Alexis es mi niña… para su padre todo lo que hace una hija esta bien hecho – aclaró – cuidar de Christine también, mi hija es especial, maravillosa, estoy muy orgulloso de ser su padre.
- Su hija también esta dotada de una gran inteligencia – afirmó ella.
- Si – dijo él riendo – eso también, responsable e inteligente, todo un reto para su padre.
- ¿Por qué es un reto? – preguntó Brennan confundida – ¿No debe ser eso lo que todos los padres buscan en sus hijos?
- Será porque yo siempre he sido un tonto irresponsable – le dijo él.
- Eso no es cierto señor Castle – respondió ella – en sus libros demuestra lo contrario, aunque debo corregirle, algunos de los asesinatos que describe son técnicamente imposibles – aseguró – debería venir a visitarnos al Jeffersonian, le demostraríamos lo equivocado que está.
- ¿De verdad? – preguntó él
- Si, de verdad está muy equivocado.
- No, no es eso – dijo él - ¿de verdad podría visitarles en el Jeffersonian? – preguntó entusiasmado.
- Claro – le dijo ella mirándole por primera vez
- Yo podría enseñarte mi laboratorio – dijo Hodgins a su espalda – y Ángela, mi mujer, te enseñaría como reconstruir un asesinato partiendo de los daños de la víctima.
- Eso sería un sueño – dijo Castle
- Eso puede ser realidad si estáis colaborando en este caso – afirmó Hodgins – doctora Brenan, yo ya he terminado de tomar muestras ¿algo interesante aquí?
- Voy a pedir que trasladen los cuerpos tal y como están al Jeffersonian – dijo ella – es incómodo trabajar aquí, necesito más luz.
- Nuestra última víctima murió hace venticuatro horas – afirmó Hodgins.
- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Castle acostumbrado a Lanie
- Larvas amigo… - le dijo Hodgins – el mejor reloj de un cadáver.
Avanzaron un par de horas, mientras Brennan y Hodgins daban instrucciones para el traslado de los restos. Castle, tras observarlo todo llamó a Kate, tal y como ella le había pedido.
- ¿Te has aburrido ya? – le dijo Kate como respuesta
- Dime que me echas de menos – contestó él.
- Lo hago – aseguró Kate
- Están trasladando los restos al Jeffersonian ¿quieres que vaya a comisaria o me voy a casa? – preguntó.
- Aquí también hemos terminado – le informó ella – Gates ha pedido que nos dejen ir a Washigton y seguir la investigación, y Booth ha aceptado.
- ¿Gates ha hecho eso? –preguntó - ¿Por qué?
- Porque sabe que no pueden negarse, aunque Booth sea del FBI esta no es su zona de acción – contestó Kate
- ¿Y cuando nos vamos? – preguntó él.
- Gates no ha dicho nada de ti – le dijo Kate.
- ¿Cómo? – preguntó molesto
- Iremos Espo y yo – informó.
- Oh vamos Kate… ¿no pensarás dejarme aquí? – suplicó.
- ¿Podemos discutir esto más tarde? – le dijo Kate – estoy cansada.
- ¿Dormirás en mi casa? – preguntó él esperanzado.
- Salgo en cinco minutos – aseguró Kate.
Castle intentó convencer a Brennan para que dejase a Christine dormida y a cargo de Alexis en su casa y se fuese a descansar en su hotel, necesitó la llamada de Booth para terminar de convencerla. Salieron al parque, y Castle tomó un taxi hasta su casa, Brennan y Hodgins tomaron otro en dirección al hotel.
Cuando bajaba del taxi, vio a Kate aparcando su coche y se acercó hasta ella. Ella le sonrío a través del cristal y terminó la maniobra, saliendo del coche.
- Te he echado de menos – le dijo él abrazándola.
- Y yo a ti – contestó hundiéndose en su pecho – estoy cansada ¿subimos?
Kate se apoyó en él en cuanto entraron al ascensor y Castle la abrazó besándola el pelo. Castle la atrajo por la cintura y apoyándola en él en cuanto las puertas se abrieron, dirigiéndola hasta la puerta de la casa. Entraron y Kate fue directamente al baño, necesitaba una ducha ardiendo. Castle fue a ver a Alexis.
- Alexis – dijo muy bajito sentándose en su cama.
- ¿Qué pasa papá? – preguntó ella.
- Kate y yo estamos en casa cariño – le dijo – los padres de Christine han ido a su hotel ¿podrías ocuparte de ella si no me despierto? – preguntó.
- Papá, ve a descansar – reprendió Alexis – yo me ocuparé de ella lo que haga falta, mañana no tengo clase.
- Gracias cariño – le dijo besándole la frente y Alexis le señaló la puerta para que se marchase a descansar.
Cuando Castle entró a su habitación, Kate acababa de meterse en la cama.
- ¿Quieres que te traiga algo? – le preguntó sentándose a su lado y colocando un mechón de pelo húmedo tras su oreja.
- A ti, cuanto antes – contestó ella.
- ¿No estas cansada? – le preguntó con picardía.
- Mucho, no te hagas ilusiones Castle – le dijo – pero necesito que me abraces para dormir…
