Ya se que lo mio no tiene perdon, pero igual pido disculpas, sobre todo y especialmente a mi lectora nro 1: Juli por hacerla esperar tanto! :S Fueron dos meses medio complicados ya que tuve una especie de atascamiento inspiracional y cuando volvi a inspirarme cayeron todas las ideas de repente, asi que tome medidas drasticas y empece a escribir por donde me parecio mas adecuado y es por eso que le di atencion especial y privilegio a esta historia que es mas corta, para poder terminarla y volver a ocuparme del de CSI, que por cierto ya tengo un nuevo capitulo! Asi que dentro de todo son buenas noticias XD Estoy de estreno ya que subi a esta pagina un One Shot, actualizo esta y en cualquier momento cuelgo el de CSI! Espero que no me hayan abandonado! Sepan disculpar la demora y como ya saben, las reviews son bien recibidas!
Como soy practicamente adicta a la musica, y siempre trabajo (entiendase esto como escribir) con listas de reproduccion que me ayudan a inspirarme, me parecio buena idea que estos capitulos tengan musica. Es por eso que voy a hacer especial incapie en que este Fic tenga banda sonora. Son simplemente las canciones que me inspiraron o que crei adecuadas para esta historia. Por lo que paso a detallar que las que corresponden a este capitulo son: Heart Of Stone de IKO y Drops Of Jupiter de Boyce Avenue. Ante alguna duda o sugerencia me preguntan, estoy abierta a cualquier sugerencia musical ya que me gusta conocer nuevos sonidos. Como ya sabran el conjunto de Emma se encuentra disponible en Polyvore para el que quiera apreciarlo. Nos vemos la proxima! Au Revoir!
Chapter Two: Heart Of Stone.
Nueva York.
-…"Entonces corrieron, entraron a la sala, y se tiraron en los brazos de su padre.
El hombre no había tenido un segundo de tranquilidad desde que dejaron a los niños en el bosque. Mientras tanto, su mujer había fallecido. Grethel vació su delantal, de donde salieron perlas y piedras preciosas que corrieron por el piso, y Hansel vació también uno a uno sus bolsillos para que las joyas suyas se juntaran con las de Grethel.
Entonces toda ansiedad se terminó, y vivieron juntos en perfecta armonía y felicidad. Mi cuento se acabó, por allá va un ratón, y con su cuero, hazte un buen sombrero!"…- hablo la voz profunda aunque infantil, de un hombre sentado en la cama, a dos niños que encogidos de miedo en el rincón más alejado y oscuro de la habitación, se abrazaban para darse fuerzas, sin saber que les deparaba el futuro, oyendo atentos ese fragmento de un cuento infantil. –Bien niños, es hora de ir a la cama. Mañana les leeré otro. Falta cada vez menos para que conozcan a su madre- dijo con dulzura. –Ya pronto seremos una familia unida… Una familia real- dijo antes de cerrar la puerta y el hermanito mayor abrazo a su pequeña hermana que lloraba y pedía por su madre, aunque ambos supieran a la perfección que habían muerto frente a sus ojos…
El avión ya estaba sobre la ciudad y el equipo repasaba los últimos detalles mientras Hotch repartía las tareas, Emma dormitaba en uno de los asientos más alejados conectada a los auriculares de su reproductor de música. Derek le lanzaba miradas furtivas cada cinco minutos e intentaba concentrarse, pero le era imposible. Sus manos descansaban relajadas en su regazo y pudo ver que en el índice de la mano izquierda llevaba un anillo de plata labrada con una hermosa piedra negra y alrededor de su muñeca derecha una pulsera de cuentas hechas de piedras, parecía realmente un ángel. Le era inevitable pensar que él tenía alrededor de la edad que tuvo ella hacia quince años cuando Carl Buford abusaba de él; no solo el destino, en el cual Derek no creía, los unía, sino experiencias parecidas. Ambos sabían lo que era callarse el dolor por años y tener que revivirlo luego, cuando pensaban que ya lo habían superado, pero al agente le resultaba más siniestro y doloroso lo que le sucedía a Emma, cuyo abusador no se conformaba solo con raptar niños, lo cual no era para nada insignificante, sino que asesinaba a sus padres, frente a ellos. Era atroz y verla allí, dormitando con música le producía sentimientos extraños. No era lastima ya que ella le gustaba, sino que era la desesperada necesidad de ayudarla a superarlo y protegerla ya que él también lo había vivido y sabia lo duro que era estar solo en situaciones así. Era la necesidad de saber que estaba bien, que no sufriría mas, que se recuperaría de esa apariencia débil y enfermiza para comenzar una nueva vida segura y tranquila, sin que un loco desquiciado anduviera tras ella.
-Rossi, Prentiss y Reid visitaran las últimas escenas para ver si encuentran algo, JJ y yo iremos a interrogar a los familiares, le pediré a García que busque los archivos de los antiguos casos. Morgan ya que has establecido un vínculo con ella, serás la protección de Emma; estarás a su lado las 24 horas hasta que encontremos al sospechoso; no debe quedarse sola en ningún momento. El detective en jefe me dijo que ya tienen a disposición un departamento en el centro de Manhattan, allí se establecerán- finalizo antes de bajar del avión que ya había aterrizado y Derek pensó que el destino se lo hacía a propósito. Era cierto que él parecía el único al que Emma le tenía más confianza y con el que no se sentía incomoda; pero también era cierto que antes de agente, era hombre y en este caso particular se sentía extraño ya que sus dos mitades se habían despegado para enfrentarse totalmente entre si, haciéndole el trabajo de proteger a la testigo del caso más arduo de lo habitual. El problema residía y él muy bien lo sabía, en que la joven no era una testigo cualquiera por lo que la "mitad agente" debía trabajar duro para ganarle a la tentación e impulsos de la "mitad hombre" que pedían por la joven, y realizar el trabajo con éxito. Nunca le había sucedido de tener que trabajar con alguien por quien sintiera emociones tan fuertes sin conocerla completamente, a pesar de sentir una conexión especial hacia Emma. Sabía que no le sería fácil, pero tampoco pretendía estar lejos de ella, así que acepto silencioso su trabajo, rogándole a los cielos que no se notara la gran contradicción y lucha interna que estaba padeciendo.
Bien, para agregarle confusión y dificultad a la situación, el agente Hotchner le había explicado que como ya habían formado una especie de vínculo en el Café aquella mañana, Morgan sería el encargado de protegerla. Por lo que ella lo tendría como su sombra, conviviendo bajo el mismo techo, entiéndase lo que eso significaba para ella que llevaba una vida solitaria, mudándose constantemente y sin la presencia de un hombre en ella, por lo que esto la incomodaba un tanto, pero debía darle la razón al agente cuando dijo que era el único con el que se había familiarizado. Derek le atraía, tenía algo especial, sentía una conexión extraña, como si él pudiera entenderla sin que ella sintiera la necesidad de hablarle, pero le resultaba claro que ella era una testigo como tantas otras con las que habían tenido que trabajar por lo que el moreno estaría acostumbrado a tratar con personas atormentadas como ella, aunque no dejara de incomodarla el hecho de saber que tendría que estar a solas con él una cantidad indefinida de tiempo sumado al hecho que nadie le había dicho aun que era lo que ella hacia allí.
El viaje en taxi, medio de transporte para no llamar la atención, transcurrió en silencio con las maldiciones del taxista debido al tráfico y la música de la radio de fondo. Sentados uno en cada extremo del asiento trasero, Morgan cada tanto la observaba para cerciorarse de que estuviera todo en orden y se encontraba con que la joven miraba curiosa a través de la ventana las concurridas calles que al igual que en Virginia estaban atestadas de gente que hacia las compras navideñas, aun faltando tres semanas.
Uno de los oficiales enviado por el detective, los aguardaba en la puerta del lujoso edificio y mientras Morgan tomaba el bolso de la joven para cargarlo, los dirigió hacia el decimo piso donde se encontraba su departamento. Emma pudo sentir el espíritu navideño del lugar incluso con la puerta cerrada frente a ellos antes de que el oficial los invitara a pasar, ya que desde el hall de entrada había muérdagos y luces por doquier, sin mencionar que los villancicos resonaban por todos lados como música de fondo, y lo comprobó al ingresar seguida del moreno que observo tan atónito como ella, el amplio lugar. Decorado con luces, guías y motivos navideños, el living tenía un gran televisor frente a un mullido sillón, la cocina era amplia y luminosa; la gran y hermosa chimenea, estaba encendida y le daba calidez al ambiente. A su lado, un árbol de navidad decorado y con las luces encendidas le daba alegría y espíritu navideño al ambiente. Emma y Morgan sonrieron al mismo tiempo, maravillados de la decoración.
-Dejare que se instalen aquí; tendrán a nuestros hombres patrullando en los alrededores- dijo y sin más desapareció por el pasillo. Morgan cerró la puerta, puso el código de la alarma y Emma se quito el abrigo e inspecciono el departamento. Él la observo adaptarse a la nueva situación, aunque había algo que claramente la incomodaba; estaba tensa, callada y pensativa, mientras se oían sus pasos caminar por allí. Dejo los bolsos en el sillón y camino hacia ella que observaba por el ventanal, la hermosa vista que tenían del Central Park.
-¿Estás bien?- pregunto y ella pareció sobresaltarse. Giro la cabeza y lo observo con ojos intensos.
-No lo sé… es que…- dijo sonriendo con amargura mientras se cruzaba de brazos. –Cruce el país, viajando de Portland a Virginia, donde me entero que debo estar protegida por agentes del FBI por un caso nuevo que nadie me dice de que se trata, y de Virginia hemos venido aquí. Tengo frente a mí una hermosa vista de Manhattan, estamos a semanas de Navidad y aun no se qué demonios está pasando. ¿Qué hago aquí en Nueva York, porque me llamaron luego de 15 años? ¿Acaso tiene que ver con el asesinato de mis padres?- lo observo desesperada, manteniendo la compostura, con una mirada confusa y un tanto irritada. Morgan la observo sin saber que contestar, debía contarle algo para que este tranquila, pero recordaba que Hotch había mencionado que no debía decirle todo.
-Dos familias han sido asesinadas aquí y el caso tiene muchas similitudes con seis asesinatos anteriores, dentro de los cuales en el último, murieron tus padres- comento con cautela, observando la reacción de la joven que apretó los maxilares y lo observo con temor, al mismo tiempo que asentía una vez asimilando la información.
-¿Es el mismo?- se limito a preguntar controlando la voz y Morgan se acerco a ella que se tenso con violencia en su lugar, junto a la ventana. Él bajo la vista, notando cuanto le afectaba aun la presencia de un extraño y se debatió internamente decidiendo que decirle y que no.
-No lo sabemos aun- dijo finalmente, dejando que el agente ganara. "Derek 0, Agente Morgan 1". –El equipo está en eso-.
-Mientes- dijo observándolo fijamente y él se sintió extremadamente vulnerable bajo esos orbes dorados que parecían ver su alma. ¿Cómo demonios lo sabía?
-¿Qué?- pregunto atónito de que la joven percibiera tan bien sus emociones y su lenguaje corporal con apenas horas de conocerlo.
-No sé cómo, pero sé que estas mintiéndome, puedo verlo en tus ojos Derek- dijo con seriedad. ¿Por qué le gustaba tanto como lo llamaba? Su nombre no sonaba diferente saliendo de sus irresistibles labios, ¿o sí? –Hay algo que sabes pero no quieres decírmelo- dijo irritada alejándose de la ventana y acercándose a él que se debió de todo su autocontrol para permanecer firme sin que lo afectaran esos hermosos orbes pidiéndole a gritos ayuda. –No quiero que me tengas lastima, soy lo suficientemente fuerte como para comprender, que es lo que ocurre; para soportar que me digas si es él y ha vuelto, y si estoy involucrada en medio de sus planes por lo que sucedió hace quince años- dijo mordaz, observándolo fijamente, sin alzar en ningún momento la voz.
-Emma, lo siento pero debo protegerte y para hacerlo no puedo decírtelo- dijo evitando la intensa mirada de la joven, observando hacia un costado.
-¿No puedes o no quieres?- espeto la joven frustrada, claramente irritada y el silencio por parte del moreno que comenzaba a conocer el verdadero temperamento de ella, le contesto. –Bien, llevare el bolso al cuarto y me daré una ducha caliente, ¿algo más que necesites saber de mi futura ubicación?- le informo en un tono sarcástico y él apretó los maxilares mientras sentía los pasos de la joven alejarse por el corredor hacia una de las habitaciones. Eso se estaba tornando más difícil de lo que había imaginado y si no se controlaba lo suficiente se iría todo al diablo ya que no podía ganar la mitad hombre en él; no en ese caso, no con ella.
Las horas pasaron y la noche cayó sobre Manhattan con una nevada intensa, que calaba los huesos del que se atreviera a salir a caminar por las calles. Morgan fue testigo de ello ya que salió en busca de comida, dejando a Reid con Emma, y llego con los pies entumecidos por el frio y húmedos por la nieve que se acumulaba en las calles. Había pasado por la estación de policía y visto al equipo que aun no tenía nada del perfil ya que no había noticias del sospechoso. Tomo una copia del informe con las fotos y se lo llevo ya que tenía algunas dudas y quería ayudar en el caso desde el departamento, y Hotch le pidió que intentara extraerle a la joven la mayor información posible para el perfil. Cualquier cosa que recordara.
Sonrió con ternura al ingresar al departamento y encontrarse con que Reid y Emma reían mientras jugaban al ajedrez y hablaban de literatura. Se acerco a ellos sonriendo y ambos alzaron la vista y lo observaron.
-Traje la cena- se limito a decir. –¿Reid te quedas?- el joven lo observo sonriente pero a pesar de sus limitaciones emocionales, comprendió que sobraba allí.
-No gracias, debo volver a la estación de policía para seguir con la investigación. Emma fue un placer ser tu niñera por un par de horas y la próxima vez, seguro te ganare- dijo sonriente y la joven le contesto con una amplia sonrisa y se despidió de él para que Morgan lo acompañara a la puerta.
-¿Has podido hablar del caso con ella?- susurro el moreno con seriedad y el joven negó con la cabeza, claramente preocupado.
-Las secuelas son peores de lo que pensé; no quiso hablar de eso, está demasiado encerrada en su coraza, no recuerda casi nada; pero hay algo que me inquieto y no pude encontrar el significado. Está estudiando literatura universal, tal vez ella no lo recuerde, pero hemos encontrado citas de cuentos de hadas en las escenas… Tal vez su inconsciente este buscando respuestas relacionadas al asesinato de sus padres y haciendo la carrera, las encuentre - dijo pensativo y Morgan lo observo con el ceño fruncido al hacer la conexión. –Esta por el tercer año y debe rendir un examen después de Año Nuevo. Estoy seguro que si ella las lee sabrá de que autor y que libro son, pero me aseguró no recordar nada de eso, además de que pueden impactarla las fotografías de las escenas, claro. Debes manejarlo con cuidado, pero tampoco contamos con el tiempo suficiente; creo que es demasiado fuerte para enfrentarse a las fotografías, ella es la única que puede ayudarnos- finalizo antes de irse, dejando al moreno pensativo en el umbral de la puerta.
Cenaron temprano y en silencio. Más tarde, mientras ella leía un libro en el sillón, con la televisión encendida y en un volumen muy bajo para sentirse acompañada, pero para que no la desconcentre, él sentado en la mesa de la cocina revisaba los informes preocupado por el asesinato de una pareja con los mismo patrones, que JJ le había informado a través de un mensaje mientras cenaban. Cada tanto le lanzaba miradas furtivas para encontrarse con que la joven estaba muy concentrada en su lectura, y sintiendo que eso no podía seguir así, se puso de pie decidido a contarle algo que tenía guardado en lo más profundo de su ser pero que le ayudaría a ambos a entenderse mutuamente.
-Carl Buford- se limito a decir rompiendo el silencio con su suave y grave voz, cuando se sentó a su lado, lo suficientemente cerca como para captar la atención de Emma que alzo la vista para observarlo con curiosidad.
-¿Qué?- pregunto ella sin comprender, sintiendo el suave y masculino perfume de él, que estaba tenso a su lado.
–Ese es el nombre del hombre que abusaba de mi cuando tenía diez años- dijo con rostro inexpresivo, observando la televisión que estaba encendida, sin mirarla y Emma lo observo atónita, como si la hubieran sumergido en una pileta de agua helada.
-Lo siento yo no…- dijo sin saber que contestar ya que la había pillado totalmente desprevenida, leyendo una novela para rendir el examen. Cerró lentamente el libro y direcciono el cuerpo hacia él, para observarlo mejor.
-No tenías porque saberlo- dijo con seriedad, clavando sus ojos en los de ella que lo observaron atónita. -Pero debes comprender que no estás sola en esto, Emma. Sé por lo que pasaste y pasas aun, hoy en dia. El miedo con el que vives, la inseguridad, el esfuerzo que haces para poder encajar cuando los demás hacen parecerlo tan fácil, la desconfianza, los problemas para relacionarte- dijo observándola fijamente y su voz sonó suave y dulce a pesar de la dura expresión de su rostro. Estaban a escasos centímetros pero ella ya no se sintió incomoda. Vio el alma desnuda y expuesta de Derek frente a sus ojos; pudo ver, a través de esos orbes oscuros y profundos, su corazón. –Sé lo que es estar en estas situaciones, pero créeme cuando te digo que lo que siento por ti no es lástima. Sino que es una conexión que se escapa a mi conocimiento; es algo que no puedo explicar con palabras, pero que siento desde que nos chocamos en el Café. Te miro y te siento cerca, se que debo estar a tu lado y protegerte, que nadie debe hacerte más daño, siento que tengo la necesidad de protegerte para que no sufras, para que superes de a poco todo lo que viviste, que no debas afrontarlo sola como yo lo hice por muchos años. No me rige la razón cuando estoy a tu lado, contigo solo siento, Emma- dijo y ella lo observo con ojos acuosos producto de las lagrimas contenidas, sintiendo que solo él era capaz de comprenderla, de sentir impotencia y temor al mismo tiempo, nervios y ansiedad, que solo él podía verla con ojos profundos y sinceros, saber por lo que estaba pasando.
-Lo siento- se limito a decir, comprendiendo que no le era fácil decirlo y él tomo con suavidad su mano que descansaba sobre el libro cerrado en su regazo, y por primera vez en muchos años Emma no sintió rechazo, no sintió esas repulsivas ganas de apartarse y echarse a correr por temor a que la hieran. Con él sintió una extraña calidez en el pecho, supo que Derek era especial. Alzo la vista de sus manos entrelazadas a los ojos de él que la observaban con fijeza y serenidad.
-No estás sola- dijo sonriéndole levemente. Dios como deseaba acariciarle ese perfecto y hermoso rostro pálido de mejillas rosadas, labios carnosos y ojos brillantes que lo observaban de una manera extraña, como si fueran dos amigos que luego de mucho tiempo se reencontraban, como dos piezas de rompecabezas que encastraban a la perfección, como dos almas desnudas y expuestas una frente a la otra, sin secretos, tan transparentes como el agua, entendiéndose en silencio; como dos almas gemelas.
-Mi tía siempre me dijo que tenía el corazón de piedra, pero yo sabía que solo era una coraza para ocultar todo el dolor y la vergüenza que sentía por lo que me había sucedido- dijo luego de un cómodo silencio en el que ambos se sumieron por unos minutos. -15 años llevo ocultándolo porque sé que mis lamentaciones no traerán a mis padres de vuelta y cada día duele más. Es como un agujero negro que te consume de a poco, día a día el alma hasta matarte en vida; hasta dejarte como un ente, vacío y sin emociones. Jamás se lo conté a nadie porque por alguna extraña razón sabia que nadie me entendería, y supongo que tú has hecho lo mismo- dijo observándolo y el asintió.
-Jamás lo dije, ni siquiera mi madre lo sabía y estaba tranquilo porque pensé que nunca me alcanzaría el pasado que tenía enterrado en mi corazón de piedra- dijo sonriendo con tristeza mientras Emma lo escuchaba atenta y asentía. –Pero debido a un caso, debí enfrentarme a ello y matar los demonios que tenía en mi interior y que por tantos años me atormentaron y yo se que tu harás lo mismo Emma. Eres fuerte y nos tienes a nosotros, me tienes a mí. Puedes confiar en que te protegeremos con nuestras vidas si es necesario- dijo serio, pero observándola con una ternura y amabilidad infinitas que hicieron palpitar desenfrenado el corazón de la joven que sonrió.
-Pensé que era la única en el mundo, pero te he encontrado a ti- dijo observándolo fijamente con una media sonrisa en él rostro, que el devolvió ampliamente, cargada de amabilidad.
-Aquí me tienes- dijo serio, en un tono bajo de voz. –Jamás dejare que te suceda nada- aseguro y la joven sintió un nudo en el estomago porque ella también sentía esa extraña conexión que él había descrito anteriormente.
-¿Lo prometes? ¿Prometes que estarás a mi lado, que nunca te iras?- pregunto no muy convencida, observándolo como si hubiera un truco tras sus palabras, pero el moreno se limito a sonreír con dulzura, y acercando la blanca y menuda mano de la joven a sus labios, beso el dorso sellando la promesa.
-Lo prometo- aseguro observándola fijamente y Emma le pidió a todos los dioses y cielos existentes que no se oyeran los fuertes repiqueteos que su corazón estaba dando debido al gesto del moreno. –Es hora de ir a la cama- dijo sonriente poniéndose de pie. Emma lo imito aunque sabia en lo mas profundo de su ser que no podría conciliar el sueño aquella noche, tenia mucho en que pensar…
Y dicho y hecho, así fue. Dio vueltas en la cama en busca del sueño, pero le fue imposible. Los ojos del moreno y su voz contándole su dolorosa experiencia, no le permitían pensar en nada más. Sigilosa, se calzo la bata y descalza, para no hacer ningún tipo de ruido salió de la habitación en busca de un vaso de leche para poder dormir, aunque sabía que buscaba otra cosa. Tenía un horrible presentimiento y lo encontró sobre la mesa de la cocina. Morgan se había olvidado las carpetas con los informes y las fotografías de los casos allí, y como Emma buscaba respuestas y sabia que el moreno no se las daría, con una seguridad precisa abrió las carpetas y observo todo con detalle de una manera fría y objetiva. No era la primea vez que veía sangre o un asesinato, por lo que no la afectaba tanto aquello, sino que la impacto el hecho de encontrar similitudes con el asesinato de sus padres y su nombre escrito con sangre en las paredes de las casas. Frases que rezaban: "Emma, regresa a mi" o "Emma mi princesa, regresa a mi". Con ojos vidriosos paso las hojas del informe que leyó con rapidez y desesperación. Decía algo así como que se lo vinculaba a diez casos anteriores, y que sin duda era el mismo sospechoso. Leyó que de todas las familias la única víctima que había sobrevivido era la hija de los Grant, Emma en el último caso y que luego de quince años había vuelto para llevársela. "Quiere llamar su atención", "seguirá matando", "otras dos familias muertas", "Trauma de pequeño que le derivo en inestabilidad mental", "Posible estadía en psiquiátricos", "Trastorno obsesivo compulsivo: ver", "Delirios", "Un solo objetivo: poseerla", "Piensa que ella le pertenece"… leyó intentando no descomponerse allí ya que sentía nauseas y creyó que moriría cuando llego a la última hoja y encontró una foto de ella, junto con la de dos niños, dos hermanitos de rubias cabelleras y ojos azules que sonreían felices junto a sus padres asesinados, que había raptado al igual que ella hacia quince años y una frase rezaba al lado de las fotos: "posibles blancos". Emma pensó que si ella estaba a salvo y tenían una foto suya, ¿entonces donde se encontrarían los pequeños?. Continuo leyendo desesperada para saber si esos hermanitos estaban bien, pero de pronto se topo con la palabra "Desaparecidos" en medio del informe. "Niños como señuelo, para llamar la atención de la testigo", "No se sabe que les hará", "Posiblemente mueran", "Quiere a Emma con él", "Protegerla"… Emma se llevo impresionada una mano a la boca para no emitir ningún ruido. Era su culpa. Por su culpa ese maldito enfermo había secuestrado a los niños y ahora solo sabia Dios que era lo que les haría.
-¡Dios mío!- susurro horrorizada, cuando noto que ella conocía las citas escritas con sangre; no por nada ya estaba en su tercer año de literatura universal, pero no estaba segura si les serian de ayuda a los agentes. Con rapidez, intentando que sus manos no estén torpes a causa del temblor que sacudía todo su cuerpo, dispuso sobre la mesa de la cocina, las fotos de las paredes de las distintas casas en las que el sospechoso había matado y las leyó desesperada logrando saber de que se trataban, a que libro, autor y cuento pertenecían.
Con el corazón palpitándole a mil revoluciones por segundo y su mente en un estado de shock luego de hacer las conexiones y de sacar conjeturas, volvió a su cuarto, se vistió en silencio bien abrigada, se tapo el rostro con la bufanda, se puso un gorro para que no la reconocieran y tras cerciorarse de que Derek dormía profundamente, salió con prisa de allí para correr hacia la estación de policías que se encontraba a unas cuadras, en busca de respuestas.
-¡Emma! ¿Qué haces aquí? ¿Ha sucedido algo?- pregunto Reid, llamando la atención de Rossi, JJ y Prentiss, en cuanto la vio ingresar por las puertas del edificio y se acerco a ella que tenía los ojos llorosos, las mejillas encendidas fuego por el frio destacando mas la palidez de su rostro y su respirar era irregular debido a la carrera que había dado mientras se quitaba el gorro y la bufanda.
-Necesito ver a Hotch, ahora- se limito a decir con ojos suplicantes y sin decir mas, Reid la condujo por los pasillos hacia la oficina que el supervisor en jefe tenia allí, en la policía de Nueva York y en la cual aun estaba trabajando.
-¿Morgan sabe que estas aquí?- pregunto Hotch preocupado, pero aun así con rostro severo y la joven negó con la cabeza, a lo que él apretó sus maxilares con aprehensión. Reid la había acompañado hasta la puerta y Emma tras entregarle el abrigo que le había pedido, decidió ingresar sola, tras darle las gracias al doctor; había golpeado al puerta y tras la sorpresa inicial, el agente supervisor había comenzado a hablar. –Emma no puedes hacer eso, ¿sabes el peligro que corres estando sola por las calles? ¿Estando aquí? ¿Haber venido sin ningún tipo de protección?-.
-Se que fue imprudente de mi parte y lo siento, pero Derek no me hubiera permitido venir a hablar con usted, señor- dijo con determinación, observándolo fijamente y él noto cuan preocupada y ansiosa estaba. –Debía venir. Necesito saber que está pasando, porque esta mi nombre en las escenas del crimen, porque me ocultan información, porque no me lo han dicho todo ya. Quiero saber porque me han llamado luego de 15 años- dijo con voz ahogada acercándose al escritorio y dejando la carpeta de Morgan frente al agente que la observo un tanto desconcertado. Había pánico en sus dorados ojos por lo que podría descubrir si él le decía la verdad, pero también noto la determinación y seguridad que le indicaron que estaba lista para saber todo. Emma a su vez, noto el debate interno del agente que la observaba con una mueca furiosa en su severo rostro, y agrego: -Por favor Hotch, necesito saber si esos niños fueron secuestrados por mi culpa; necesito saber si él aun esta buscándome y de ser así, porque lo hace- dijo con un dolor contenido por años en su mirada, pero con voz suave y firme.
-Toma asiento por favor- pidió él con delicadeza, y al mismo tiempo que la joven obedecía, sonó su celular sobre el escritorio, por lo que atendió: -Morgan-.
-¡Hotch, Emma ha desaparecido y no la encuentro por ningún lado, nadie la ha visto salir del edificio!- dijo el moreno desesperado del otro lado, elevando su tono de voz unas octavas más de lo habitual y el mayor clavo su mirada en ella. –He llamado a García y me ha dicho que el GPS de su celular figura en la estación, pero pudo haberlo botado allí y luego escapado, vio el informe Hotch, ha visto las fotos. ¡Dime que está contigo y que no ha hecho ninguna locura; dime que está a salvo, que se encuentra bien!- pidió alterado alzando la voz más de lo habitual y el aludido noto que estaba involucrado más de lo que él lo hacía comúnmente con cualquier otro caso, pero decidió que lo hablaría luego con él.
-Tranquilo, ella está aquí, y a salvo. Ha venido a hablar conmigo- informo escuetamente sin apartar la vista de Emma.
-Estoy llegando- dijo el moreno del otro lado y se sintió el ruido del motor detenerse, el portazo del auto y los pasos apresurados.
-Morgan puede que ya haya un perfil- aviso notando como del otro lado se detenían en seco y comprendían de que se trataba.
-Quiero estar presente- dijo apresurado retomando la caminata.
-Se cauteloso, nadie debe notar que estas allí- hablo Hotch en código que paso desapercibido a los oídos de Emma, pero que Morgan comprendió a la perfección. Ambos cortaron y Hotch se sentó tras el escritorio, frente a Emma y se limito a observarla en silencio, pensando como encararía la situación tan delicada para la joven.
-Emma necesito que me digas lo que recuerdas de aquella noche y de tu secuestro- dijo con cautela y voz suave. Debía tener cuidado ya que la joven había pedido hablar con él porque se sentía segura, pero por su parte él debía hacer el trabajo cuidadosamente para extraer toda la información que le era posible de los recuerdos de la joven que había sido testigo de algo atroz. Ella lo observo atónita, no se le había cruzado por la cabeza la idea de que tal vez le pidieran ese ejercicio de memoria para recordar su pasado, pero si eso ayudaría a encontrar a los niños, lo haría porque sabía el infierno que estaban viviendo, además de haber recordado todo al leer el informe. –Puedes cerrar los ojos si eso te ayuda a visualizar mejor lo que sucedió- dijo serio aunque con suavidad en la voz y ella negó con la cabeza sintiendo como las nauseas la asaltaban de repente.
-No será necesario, lo recuerdo todo con claridad- dijo extrañada de que recordara todo lo sucedido con lujo de detalles. Hotch la observo preocupado, pero aun así asintió. Emma tomo aire y comenzó; era más fuerte que ella el rechazo que le producía, pero como le había dicho Derek era tiempo de que se lo quitara de encima. Una silueta se apoyó silenciosa, en el marco de la puerta sin que ella lo notara, ansiosa por oírla hablar, e intercambio miradas expectantes con Hotch.
-Era una noche de verano templada y serena, entre risas y bromas; mama cerro todas las ventanas a la hora de dormir por precaución, como siempre lo hacia- sonrió Emma con tristeza, controlando la voz para que no le flaqueara ya que era como estar viéndola frente a sus ojos. –Ambos me dieron las buenas noches y se fueron a su habitación. Recuerdo que debí haber estado en casa de mis abuelos, pero esa mañana había tenido unas líneas de fiebre y papa no quiso arriesgarse a llevarme, por lo que dejaron esa noche el velador encendido por si me sentía mal y debía levantarme a la madrugada- dijo conteniendo las lágrimas que se agolpaban en sus dorados ojos. –¡Yo no debería haber estado allí!- dijo llevándose una mano a la boca para acallar cualquier tipo de sollozo. Hotch miro con severidad a la figura que avanzo unos pasos con intensión de acercarse a la joven para consolarla, pero inmediatamente regreso a su lugar en el umbral de la puerta al comprender lo que indicaba la mirada del jefe.
-No fue tu culpa, Emma- dijo con cierta dulzura en su voz y la joven lo observo sin comprender, mientras se secaba las lágrimas que caían silenciosas por su pálido rostro. -¿Qué más recuerdas?- insto a seguir y ella asintió tras tomar aire nuevamente.
-Recuerdo que me dolía la cabeza y que los gritos de mama me despertaron de una pesadilla. Fui corriendo a su habitación para preguntarle que sucedía, si estaba bien y…- lloro mirando un punto fijo en el escritorio de Hotch que aguardo paciente. –Allí estaban sus cuerpos rígidos, observándome con sus ojos vacios y sin vida, mientras la habitación estaba llena de sangre. –Recuerdo que grite, llamándolos para que despertaran pero no respondían- dijo Emma callando abruptamente mientras fruncía el ceño y tensaba su cuerpo.
-¿Qué paso Emma?- pregunto Hotch inquieto, intuyendo que se acercaba el momento de su secuestro.
-No comprendía que sucedía; quería tocarlos, cerciorarme de que no era una pesadilla de la que me estaba costando despertar. Había algo que no estaba bien ya que el anillo de mama no estaba en su mano…- dijo perdida en sus recuerdos.
-¿Anillo?- pregunto Hotch con interés ya que aquel podría haber sido el trofeo del asesino que ellos no habían notado de aquel crimen.
-Sí, mi abuela se lo había regalado cuando se caso con mi papa. Tenía el sello de la familia, uno antiguo con inscripciones y una mariposa- dijo tomándose la cabeza, intentando recordar. Ni siquiera eso le había quedado para recordar a su madre ya que el asesino se lo había llevado.
-¿Pudiste acercarte a ellos?- pregunto el agente, observándola fijamente y ella negó con la cabeza.
-Dos manos alrededor de mi cintura me lo impidieron, me arrastraron escaleras abajo y me tapo la boca y la nariz con un pañuelo de olor penetrante para que no gritara- dijo horrorizada, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. Ya había desistido de secarse las lágrimas porque seguían saliendo de sus ojos a pesar de controlar perfectamente su voz para que no se quebrase. –Desperté en una casa desconocida; en una habitación blanca y luminosa con dibujos de princesas, castillos y bosques. En el suelo había varios libros gruesos, de ese tipo de cuentos infantiles. Nunca me imagine detestándolos tanto. Todo estaba ordenado rigurosamente, no parecía la habitación de un niño- comento con ira contenida y Hotch noto como se aceleraba su respiración y las pupilas se dilataban debido al pánico que sentía de tan solo recordarlo. –¡Dios!- dijo con repulsión. –Recuerdo que me vestía con vestidos rosas, o violetas y me decía que era su princesa, como la de los cuentos que me leía y que debía comportarme con él- dijo impresionada sintiendo nauseas. –Decía que era un príncipe, que había heredado un reino por la muerte de sus padres y que si me comportaba y hacia lo que él me decía yo sería la princesa de su reino; me leía esos cuentos antes de dormir-.
-¿Recuerdas su rostro… algo de él?- pregunto Hotch apenado de tener que pedírselo, pero era lo que terminaría de completar el perfil.
-Era joven… tal vez unos… 25 y tenia… tenia ojos celestes, muy fríos, y espeluznantes. Sus manos…- dijo con repulsión sintiendo escalofríos. –Sus manos eran grotescas, demasiado grandes como para ser de él ya que era menudo, estaban descuidadas y cuando… cuando me tocaban eran ásperas, frías y brutas, con apuro, desesperadas- dijo con voz entrecortada, temblando de la impresión y la impotencia que sentía y la figura que estaba en el umbral de la puerta se removió entre nerviosa, tensa y furiosa, mientras Hotch apretaba sus maxilares al oír el relato de la joven. –Lo hacía por las noches, me dejaba en una oscuridad total y él entraba silencioso en ropa interior y comenzaba a desvestirme…- dijo y se detuvo para juntar sus manos en su regazo ya que temblaban con violencia. Hotch la observo fijamente, intentando ocultar la admiración y el asombro que sentía por ella, ya que nunca había visto semejante autocontrol en víctimas de ese tipo, ni siquiera Morgan con el entrenamiento que tenía pudo controlarse cuando sucedió lo suyo hacia años. –Luego encendía el velador para poder observarme. Recuerdo que sonreía mientras yo lloraba y le pedía que se detuviera- dijo con asco cerrando fuertemente los ojos, sintiendo una repulsión inmensa y una vergüenza atroz. –El maldito hijo de perra me decía que no pasaba nada, que se trataba solo de un juego… Que todo estaría bien… que sería su princesa-.
-Sé que esto es difícil para ti, Emma, pero lo que estas contando servirá para el perfil del sospechoso. ¿Qué mas recuerdas?- dijo Hotch con suavidad y la joven clavo sus dorados y vidriosos ojos en él que la recordó de pequeña, con el mismo temor e incertidumbre en sus ojos, pero la seguridad y precisión en su actuar.
-Luego de unos días, me dijo que su nombre era Jacob y que no me mataría, cuando le pregunte que había hecho con las otras niñas; me dijo que estaría con él para siempre…- dijo y se interrumpió con el ceño fruncido, estaba tan confusa e impresionada de recordar con tanto detalle los hechos ya que pensó que jamás sería capaz de hablar de eso con otra persona; supuso que Derek había tenido que ver en esa decisión. –Ehmm, recuerdo que dijo que nos iríamos esa noche de allí, a su verdadero castillo; supuse que lo estaban buscando y necesitaba desaparecer del mapa. Había escuchado desde la habitación, que en las noticias decía que el FBI estaba detrás de la investigación y al pensar que tenia aunque sea la mas mínima posibilidad de que me encontraran con vida, me convencí de que debía ser fuerte y hacer algo para escapar de allí- conto tragando en seco. –Creo que pensó que era tan sumisa que no haría nada, porque me llevo a la cocina para salir por la puerta trasera, sin atarme o siquiera amordazarme, y en el apuro de escapar de allí que ya habíamos sentido las sirenas de los autos de la policía, tome un cuchillo de la mesa, el mismo con el que había matado a mis padre y me había amenazado, se lo clave en el estomago y salí corriendo de allí. Fue cuando ustedes me encontraron- finalizo y lo observo fijamente recordando lo que le siguió luego de salir de la casa y sentir la brisa fresca de la noche golpear contra su piel febril y mojada debido a las lágrimas, sintiéndose libre finalmente. Lo observo asombrada de que todo fuera tan claro frente a sus ojos. –Ahora te recuerdo. Me tomaste en brazos cuando salí de la casa y me dijiste que todo estaría bien; fuiste al que Rossi le dijo que había escapado luego de inspeccionar la casa y que no estaban allí las tumbas de las niñas que había matado. Que no habían podido atraparlo, pero que estaba herido y creían que no llegaría muy lejos- dijo frunciendo el ceño, pensando que todo había sido una gran ironía, porque allí estaban los dos, luego de quince años porque ese loco estaba suelto, matando por allí y el agente la observo serio sin saber que contestar. –Supongo que fue por eso que debía mudarme de estado cada dos años; que aun hoy en dia le tengo pánico a la oscuridad, que no puedo usar vestidos, ni comenzar ninguna relación seria, ni tener un trabajo estable- comento al aire, con seriedad mientras se secaba los últimos vestigios de lágrimas que había en su rostro.
-Lamento que por nuestra culpa hayas tenido que hacerlo, Emma y estoy de acuerdo en que necesitas saber lo que ocurre. Lo que acabas de contar, asegura que el que mato a estas familias en las últimas dos semanas es el mismo que mato a tus padres y luego te secuestro. Ha cometido hasta ahora 14 asesinatos, dentro de los diez de hace quince años, los cuatro primeros fueron experimentos, secuestraba niños, mataba a sus padres y tomaba trofeos para sentirse seguro, evolucionar y no cometer errores luego. Buscaba niñas, diferentes las unas de las otras, sin ningún patrón especial excepto la edad, para cumplir con sus fantasías que creemos están relacionadas a los cuentos que lee, mataba a sus padres y las secuestraba llevándose un objeto de la familia de valor para él, un trofeo que le recuerda lo que ha hecho. Contigo ha sucedido lo mismo, pero no ha querido matarte, tú has cambiado su patrón, ya no viola niños, mata solamente a familias y de las últimas cuatro ha secuestrado a dos niños, como viste en el informe. Quiere algo y no se detendrá hasta obtenerlo y los niños que secuestro lo ayudaran a obtenerlo- dijo con honestidad, bajo la mirada horrorizada de la joven que se puso de pie lentamente, intentando asimilar la información.
-¿Qué tengo que ver yo en esto?- pregunto confusa, intuyendo la respuesta.
-Ingresaste al programa de protección de testigos porque él nunca dejo de buscarte; te ha seguido los pasos todos estos años porque está viviendo su delirio, propio de los cuentos que ha leído y que han sido tan importantes para él, hasta el punto de creer que son ciertos y que debe cumplirlos al pie de la letra. Ha secuestrado a estos dos niños para llamar tu atención ya que sabe que estas con nosotros. Piensa que si te presenta a la familia perfecta que podrían llegar a tener juntos, tú accederías a estar a su lado- comento Hotch y Emma negó con la cabeza, aun procesando la información que se resistía a ser entendida del todo en su revuelta mente. Intento controlar la respiración y el corazón desbocado.
-¿Por qué de esta manera? ¿No le bastaba con secuestrarme nuevamente?- sintiendo que comenzaba a faltarle el aire ya que tenía la sensación de que la oficina se hacía cada vez más pequeña. Sin que ella lo notara, Hotch observo la figura que había estado en la puerta y finalmente se acercaba a ellos.
-Aunque a nosotros no nos parezca, todo esto tiene sentido en su cabeza; lo hace porque siente que debe ser así, paso por paso, pensando todo y cada uno de los detalles para que sea perfecto- contesto Hotch notando la palidez extrema en el rostro de la joven.
-¿Por qué reapareció luego de quince años? ¿Por qué no se detiene? ¿Qué es lo que quiere?- pregunto inquieta, sin comprender.
-Tú eres parte de su ideal de familia perfecta- dijo la voz grave y serena de Morgan a su espalda y ella volteo para observarlo con el pánico resplandeciendo en sus ojos ya que no sabía cuánto había oído de su relato. Su rostro era inexpresivo, pero sus oscuros ojos estaban desquiciados y la observaban de una manera que le provoco temor a la joven, y le indicaron que había oído todo.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?- pregunto horrorizada al notar la mueca severa y la ira contenida en su rostro, claramente estaba enojado por algo.
-Todo este tiempo su único objetivo has sido tú; no quiere a nadie más. Piensa que matando llamara tu atención, lo mismo ha sucedido con los niños- dijo observándola fijamente, provocando que la joven se incomodara bajo esa mirada tan intensa que le dio el moreno. –Tú eres la última pieza de su retorcido rompecabezas. Te quiere con él porque está enamorado de ti, Emma- dijo de una manera extraña, ceñudo y de brazos cruzados, como si lo molestara, o como si estuviera celoso y el tono no paso desapercibido ni para la joven que lo observo atónita, ni para Hotch que lo observo comprendiendo de que se trataba todo aquello. Emma sintió que todo a su alrededor se desmoronaba y que la figura de Derek se hacía más pequeña a medida que se alejaba de ella; no, no podía desmayarse en aquel momento, debía ser capaz de resistir. –Ha estado enamorado de ti desde que eras una niña y reapareció luego de quince años porque ya tienes edad suficiente como para ser la madre de sus hijos- dijo el moreno y ella volteo para observar a Hotch que lo confirmo con su mirada seria.
-Estamos listos para el perfil. Emma quédate aquí- se limito a decir mientras la joven volvía su vista al moreno, desesperada, pidiendo más explicaciones y este se la devolvía serio, con ira, sin decir una sola palabra. No quería que él lo supiera, ¿por qué había tenido que oir todo lo que dijo? –¡Morgan!- llamo desde el pasillo, él dio media vuelta y desapareció de allí bajo la mirada desesperada de Emma que no pudo hacer otra cosa más que sentirse extremadamente vulnerable y asimilar la terrible información que le habían dado.
