Nueva actualizacion! Mientras espero terminar nuevo cap del de CSI, les subo este para que no desesperen todos aquellos que me siguen y leen las dos historias, en especial Juli mi lectora predilecta, la numero uno! Muchas gracias por tus Reviews! Me preocupe que no aparecias, pero despues me dijiste lo del final, espero que te haya ido bien! :D
Bueno como este Fic tiene soundtrack, los temas que le corresponden a este capitulo son: Demons, de Imagine Dragons y Broken Angel, de Boyce Avenue. No se si les resulto esto de la musica, espero algun comentario como siempre.
El conjunto como es habitual esta disponible en Polyvore, pasen por mi perfil y podran apreciarlo! :)
No me queda mucho mas para decir, espero que lo disfruten! A leer!
Chapter Three, Part One: Tale As Old As Time.
-Penélope- dijo la joven paseándose por la oficina donde la habían dejado encerrada, cuando atendió la técnica de rojos cabellos del otro lado del teléfono.
-¡Emma! Ay, cariño, pensé que nunca llamarías; ¿estás bien? ¿Derek ha hecho alguna estupidez?- pregunto con su característica voz cantarina y la joven se detuvo en seco, confusa. ¿A qué se refería?
-¿Qué? ¡No! El no ha hecho nada, pero yo si- dijo acercándose a la ventana que daba al piso de abajo desde donde se podía observar la reunión.
-¿Estás bien? ¿Oh, Emma que has hecho?- dijo alarmada del otro lado y la joven sonrió con ternura. Nunca se habían preocupado tanto por ella; definitivamente se había encariñado con García.
-No es nada de lo que debas preocuparte, pero estoy encerrada en una oficina y el equipo está dando el perfil y no puedo oírlo desde aquí…- dijo ansiosa ya que estaba por comenzar y no necesito explicar más ya que García entendió a la perfección.
-No se diga mas, enseguida lo soluciono- dijo y se sintió ruido a tecleado y números siendo marcados en un teléfono. –Aguarda unos minutos- dijo y puso música de fondo, a lo que Emma sonrió ampliamente, notando que Derek se apartaba del grupo y atendía una llamada telefónica. "¡Oh, no él no! ¿Por qué debía ser justo él?", pensó la joven sin quitarle los ojos de encima al moreno que tras la indicación de la técnica apretó los maxilares y alzo la vista para observarla situada al lado de la ventana con el celular al oído aguardando. A pesar de la distancia, la conexión entre las miradas fue inmediata y él, tras decirle algo a Penélope, dejo distraídamente su celular sobre un escritorio para que a través de la llamada, Emma pudiera oír el perfil.
-Problema resuelto, cariño- dijo alegre del otro lado y la joven rio entre dientes.
-¡Tú sí que eres buena!- alago la joven asombrada por la rapidez y eficacia, y tras despedirse Emma oyó atentamente lo que decían los agentes.
-El sujeto que buscamos es un hombre de unos 35 años, de rasgos aniñados; pederasta y asesino de familias. Posiblemente sufra Trastorno Obsesivo Compulsivo, TOC por haber estado en un psiquiátrico- informo Hotch a los policías.
-Puede ser esquizofrénico paranoide o esquizofrénico desorganizado, ambas concuerdan con el perfil y claramente no está medicado por lo que los brotes psicóticos se darán con mayor frecuencia y sin control absoluto- informo Reid.
-Mata a los padres frente a sus hijos; les quita la inocencia con ello, los hace madurar posiblemente esté relacionado con algo sucedido en su infancia y lo está recreando con las niñas que secuestro y los hermanitos que se ha llevado hace unas horas. Se lleva trofeos significativos para él, de los hogares que destruye. Tal vez joyas de las madres, algunas prendas de los padres. Es antisocial y nervioso por eso elige ciudades grandes y concurridas donde puede pasar desapercibido mientras elige su objetivo; puede hablar solo y hacer gestos y muecas exageradas, todas derivadas de su enfermedad- continuo Rossi.
-Hace quince años, su objetivo eran niñas de nueve a trece años, de rasgos muy particulares y diferentes como verán en las fotografías de la pizarra…- dijo Prentiss señalando sobre una pizarra las fotos de niñas que tenían el cabello rubio y lacio, otras eran crespas y morenas, y Emma sintió como un escalofrió recorría su espalda. –A las cuales secuestraba luego de asesinar a sus padres y abusaba sexualmente de ellas en su casa, siguiendo los dictámenes de sus delirios para luego matarlas. Puede que las haya enterrado en su jardín o aun las conserve en alguna habitación de su casa. Creemos que buscaba algo en ellas, algún parecido específico con personajes de su mente, que responden a su fantasía- finalizo y un policía de la primera fila alzo la mano.
-¿Qué tipos de delirios?- pregunto un tanto confuso.
-Ha tenido experiencias traumáticas de niño, debido a la posible pérdida de sus padres y como consecuencia de ello se ha desencadenado la enfermedad con la cual delira y tiene distorsionada la realidad. Está intentando formar una familia unida y feliz como se ve en los cuentos infantiles que de niño fueron tan importantes para él ya que le arrebataron la suya- comento JJ observando a Reid que continúo:
-El problema es que ha transformado esos cuentos infantiles en algo serio y como objetivo de su vida, que debe seguir al pie de la letra, con rigurosidad. Realmente cree que pertenece a la realeza y está buscando a su princesa que le fue arrebatada hace quince años y estará dispuesto a matar a cualquiera que se cruce en su camino porque su mente así se lo ordena. De hecho ha estado matando, pensando que atraerá a la joven con crueldad- comento el joven doctor de manera rápida y precisa: -En su mente es todo verdadero y funciona de esa manera por lo que es peligroso para la joven a la que está persiguiendo, que tenga una crisis. Lo mejor en estos casos es seguirle el juego hasta comprobar que los niños están a salvo, sin que sea necesario entregar a la joven a cambio ya que una vez que este a su lado, jamás la dejara ir-.
-Se ha vuelto organizado y muy cuidadoso, pero sobretodo despiadado ya que las ultimas familias han sido asesinadas solo para llamar la atención de la joven. Luego de estos quince años, ha dejado de abusar sexualmente de niños ya que solo quiere una joven en particular. Ha cambiado su metodología por ella- comento Hotch seriamente y Morgan alzo la vista hacia la ventana desde donde Emma observaba la reunión y contenía el aliento, mientras la mano que tenía el celular cerca de su oído le temblaba terriblemente.
-¿Por qué ha dejado de abusar niños? ¿Por qué ahora solo mata?- pregunto otro policía.
-Por que se ha enamorado de su ultima víctima que ha sobrevivido a su secuestro; para él ella es especial, única y el centro de su universo. No hay que correr riesgos con su inestabilidad emocional ya que cualquier detalle que esté relacionado a la mujer que busca lo hará enfurecer y será el detonante para que decida arriesgarse por ella- finalizo Hotch apretando los maxilares.
-¿Se sabe quién es esta ultima victima, la joven a la que está buscando?- pregunto otro policía.
-Sí, su nombre es Emma Grant, hija del último matrimonio asesinado hace quince años, la única que ha estado con él más de tres semanas y ha escapado con vida. Es la niña de quien se ha enamorado y su obsesión ha sido tal que desea tenerla para él, así de ese modo lograr que sea la madre de sus hijos. Para él, Emma es el ideal de princesa que tiene su mente. Ella tiene todo lo que una princesa necesita a sus ojos y no descansara hasta tenerla con él- dijo Hotch señalando una foto de la joven pegada sobre la pizarra. Emma sintió como un intenso escalofrío recorrió su espalda, al oír aquello y notar que el moreno no quitaba su vista de ella. –Como verán, Emma tiene rasgos muy particulares y su hermosura se destaca por sobre las demás mujeres, desde que era una niña- comento Hotch con seriedad y Morgan que había estado callado en todo momento, se removió inquieto. -Creemos que el sospechoso ha visto algo en ella, algo especial, tal vez le recuerde o sea parecida a alguien y ha cubierto sus expectativas; por esa razón creemos que la desea tanto-.
-Debemos ser cuidadosos para que ella no corra riesgos y poder rescatar a los niños antes de que sea tarde. Gracias por su tiempo- dijo Rossi amablemente mientras se desconcentraba la agrupación de detectives y Morgan subía para buscarla e irse de allí cuanto antes.
El viaje de regreso se realizo en un silencio total. Emma, cada tanto, lanzaba miradas furtivas a Derek que manejaba ceñudo aun y tomaba con fuerza el volante, por lo que intuyo una gran reprimenda al llegar al departamento donde se alojaban.
Claramente fue la calma que precedía la tormenta, porque el agente no hizo más que dejar las llaves en el aparador del vestíbulo que se acerco a ella tal vez sin medir la distancia ya que se encontraban muy próximos, con el rostro transformado por la ira.
-¿Qué ha sido eso?- pregunto de repente rasgando con su grave y afectada voz el silencio de ultratumba que los rodeaba. Ella lo observo entre asustada y nerviosa por su actitud violenta y la cercanía de los cuerpos; trago en seco y lo observo con ojos desmesuradamente abiertos.
-Estas demasiado cerca, Derek- dijo con los dientes apretados, intentando escapar por algún lugar libre, pero la pared contra la que el moreno la había acorralado, se lo impedía. Comenzaba a faltarle el aire y sentía que una fina capa de sudor frio le perlaba la pálida piel. La presión que sentía en las paredes internas de la nariz le indicaba que aquello no terminaría bien.
-¡Contéstame!- dijo furioso, provocando que la joven diera un respingo y que posara sus manos en el pecho de él para impedir que se acercara más a ella que intentaba fundirse en la pared. Aquello no le estaba gustando nada ya que le traía recuerdos oscuros y dolorosos. Se dijo que nunca volvería a someterse ante alguien, pero lo que sentía en ese momento con el moreno tan cerca fue diferente. La estática entre ambos cuerpos era obvia; se atraían mutuamente a pesar de la tensa situación; el cuerpo de Morgan pedía por el de Emma y él de ella deseaba estar pegado al de él y nunca más tener que separarse, pero a pesar de ello, Emma estaba realmente nerviosa y asustada. En poco tiempo estaba intentando vencer las limitaciones y traumas que su experiencia le había provocado, sumado al hecho de que se había enterado que el asesino estaba enamorado de ella, que a su vez sentía una química de otro planeta por el moreno y no sabía cómo manejarlo ya que nunca le había sucedido algo tan intenso con alguien. Pero aquello era demasiado; demasiada presión, demasiada cercanía y demasiado temperamento. Lo observo fijamente, claramente molesta decidida a enfrentarlo ya que eso parecía ser lo que él deseaba, sintiendo como el interior de su nariz se llenaba de un líquido carmín y espeso que sabía perfectamente que era.
-¿Me hubieras llevado si te lo hubiese pedido?- pregunto observándolo irritada y él pudo notarlo en sus brillantes ojos.
-No me respondas con otra pregunta- se atajo un tanto más calmado, pero aun así con mirada intensa, y al notar cuan cerca estaba de ella, se alejo unos pasos.
-¿Tu me hubieses dicho que era lo que sucedía?- insistió ella y él la observo fijamente sin decir nada. Emma se sintió mareada y notó como el líquido color carmín acumulado en su nariz descendía lentamente hacia sus labios. –Eso pensé- se limito a contestar burlona mientras tomaba aire por la boca, y se secaba la sangre que salía de sus fosas nasales para luego observarla en sus blancas manos, bajo la mirada horrorizada de Derek que no comprendió que le sucedía.
-Emma estas sangrando- dijo desconcertado, con pánico en sus ojos y la joven se encogió de hombros.
-No es nada- dijo con frialdad, pasando por su lado y yendo a su habitación para limpiarse en el baño. Él no dudo en llamar de inmediato a García que atendió alegre.
-Aquí Penélope García, lista para servir- atendió su alegre amiga del otro lado. –Aunque has interrumpido una subasta importante de vestidos de diseñador muy extraños- dijo riendo entre dientes mientras él sentía voces que ofertaban dinero del otro lado.
-¿Subasta de vestidos? ¿Qué haces viendo una subasta de vestido por internet?- pregunto extrañado.
-Oh, Derek ¿nunca entenderás a las mujeres verdad? Es obvio, cariño, que si no puedo presenciarla y llevarme algún hermoso vestido, lo voy a observar por internet. ¡Hay cosas realmente hermosas aquí! Sabes, hay una mujer que se acaba de llevar…- comenzó pero Morgan no tenía tiempo para aquello.
-¡Bebe, bebe! Necesito tu ayuda, ¿podrías dejar la subasta por unos momentos?- pidió, y la prisa y la preocupación en su voz lo delataron.
-¿Qué sucede? ¿Es Emma, verdad?- pregunto como si pudiera leerle los pensamientos y el moreno atónito no supo que contestar.
-¿Qué? ¿Cómo es que sabes…?- comenzó a quejarse y del otro lado la analista rio entre dientes.
-¿Acaso no es obvio? ¿Qué le has hecho Derek Morgan?- pregunto con voz acusadora y se produjo un silencio incomodo.
-No, antes necesito que busques el historial médico de Emma. Necesito saber algo- se atajo y sintió del otro lado el ruido del teclado a la velocidad de la luz.
-Mmhh, veamos que tenemos… Es una joven bastante sana, aunque su palidez característica diga lo contrario… ¡Oh!- se interrumpió.
-¿Qué? ¿Qué tienes?- pregunto desesperado.
-Mmhh problemas de mala coagulación… Aquí dice que es propensa a que le sangre la nariz por estrés, o nervios… Y… Ha ingresado de urgencia al hospital por varias heridas de pequeña, ya que por este problemas es propensa a perder más sangre de la normal. Eso es todo, no hay nada más, aunque lo que te dije no es poco- informo un tanto preocupada, al igual que él. –Ahora dime, ¿qué has hecho? Y no me engañes porque sé que puedes llegar a ser demasiado temperamental y terco con algunas cosas, sin mencionar que la sensibilidad a veces ni existe para ti- dijo y el moreno bufo negando con la cabeza.
Cuidando que la joven no oyera, le conto rápidamente todo a su amiga sin omitir lo que sentía y se estaba intensificando con el correr de las horas junto a ella.
-¡Oh, Derek debes controlarte con ella! Está pasando un momento difícil; piensa lo confusa y atosigada que debe sentirse por todo. Toda las cosas que le han dicho del asesino, el perfil… Es normal que quiera saber que les sucedió a sus padres y lo que sucede a su alrededor- dijo atropelladamente un tanto irritada. –Es que… ¡Arghh! ¡No comprendo cómo siendo tan noble y dulce con las personas, a veces seas tan bestial!- acuso y él se tomo la cabeza avergonzado.
-Lo sé, lo sé… Es que… me deje llevar. Me asuste cuando no la encontré aquí y no sabía donde había ido y… pensé lo peor. Ahora no se qué hacer, pero no quiero alejarla de mi lado, no quiero perderla García. Temo que le hagan daño, que el secuestrador vuelva a llevársela- dijo tragando en seco, sintiendo un nudo en el estomago y del otro lado nadie contesto. -¿Cariño, sigues allí?- pregunto alarmado.
-Hay algo extraño en tu voz, mi dulce hombre de chocolate- dijo pensativa y el exhalo de repente el aire contenido. -¿Acaso ella te…?-
-Si, García- se atajo antes de que la de rojos cabellos siguiera.
-¿Y ella te corres…?- pregunto a su vez y su voz se iba agudizando debido a la emoción que sentía.
-No lo sé- corto él preocupado y del otro lado dieron un fuerte grito lleno de emoción y felicidad, que provoco que el moreno alejara el celular de su oído para no quedar sordo.
-Bebe, solo hay una manera de solucionarlo: siendo tu mismo- dijo con dulzura cuando se tranquilizo y el lanzo una carcajada despectiva al aire.
-Ya vimos lo que paso por ser yo mismo- dijo desilusionado.
-Pero así le gustas; créeme que ella debe sentirse igual que tú en estos momentos. Ella es especial, Derek- dijo con tono maternal. –Al igual que tu lo eres, tienen más cosas en común de lo que creen… ella sabrá comprenderte. Solo háblale de esa manera dulce y amable con la que tan bien te expresas, no servirá ser avasallante con ella, amor mío- aconsejo y él sonrió ampliamente.
-¡Eres una luz, mujer!- dijo el moreno. –Mi luz-
-Claro que sí, pero ahora ve por ella- dijo su amiga cortando con una risa cantarina.
-¡Maldición!- murmuro Emma inclinada sobre el lavabo mientras intentaba enjuagarse la nariz que sangraba mucho menos. Si tan solo la hubiera dejado explicarse, pero no; le gustaba hacer todo a la fuerza, mediante interrogatorios y presión, tal cual un agente del FBI. La joven bufo indignada del actuar de su compañero de departamento, sin percatarse de que estaba en la puerta de la habitación, lo cual la sorprendió cuando salió del cuarto de baño dispuesta a descansar un buen rato. –¡Dios, me asustaste!- se quejo con suavidad tomándose el pecho donde el corazón latiendo a toda velocidad parecía querer salírsele por la boca. -¿Acaso no sabes tocar?-.
-Lo siento- dijo él acercándose, mientras notaba como se secaba la nariz y aun había vestigios de sangre en la toalla. -¿Estás bien?- pregunto con suavidad acercándose más a ella que se tenso en su lugar y lo observo fijamente con sus dorados y brillantes ojos.
-Oh, sí. Es solo que… tengo problemas de coagulación y me sucede cuando estoy asustada o nerviosa, o bajo un gran estrés- dijo con naturalidad y él la observo preocupado. –Enserio Derek estoy bien, no hay de qué preocuparse, me pasa a menudo, solo tengo que cuidarme de no lastimarme y estar relajada- dijo con seguridad para tranquilizarlo, llevando nuevamente la toalla al baño cuando se aseguro que ya no sangraba y al colocarse nuevamente frente a él, Morgan le tomo el rostro con suavidad y lo direcciono hacia él para que lo observara. Estuvieron unos instantes reconociéndose nuevamente y a Emma la tranquilizo el hecho de que sus ojos brillaban con normalidad y estaban serenos; había vuelto a ser él.
-Lamento haberte asustado por la reacción violenta, es que… no se ser de otra manera. Supongo que soy un tanto…- comento avergonzado.
-Temperamental- interrumpió ella, sonriendo ampliamente mientras sus mejillas habitualmente sonrosadas, se teñían de un rojo intenso y apoyaba su mano en el antebrazo extendido de él que le acariciaba con el pulgar el rostro, para que no se preocupara. Él sonrió, deslumbrándola debido a la proximidad y ella sintió un nudo en el estomago.
-Sí; es que me has asustado. Pensé que habías ido a cometer alguna estupidez por ver las fotos de las escenas y pensé que…- dijo perdiéndose en sus hermosos ojos que lo observaban fijamente, atrayéndolo como si ella fuera un potente imán y el un simple trozo de metal, vulnerable a su magnetismo. –Pensé que te habías ido de mi lado, jamás me podría haber perdonado que te sucediera algo, Emma…- dijo apenado, haciendo una mueca de dolor que derritió a la joven que sonrió con dulzura. –No vuelvas a hacerlo; no puedo perderte- dijo en un susurro y ella asintió observándolo con fijeza sin saber que demonios contestar ya que lo que le estaba confesando era realmente intenso. El inmenso cariño con el que la observaba era indescriptible en sus oscuros y brillantes ojos y la joven sintió como su cabeza comenzaba a dar vueltas debido a que se había olvidado de respirar.
-Está bien; soy yo la que debe disculparse. No fue correcto haber desaparecido sin avisarte, pero ¿comprendes porque debía hablar con Hotch? Sabía que él era el único que me diría la verdad, sin ocultarme nada- dijo ella amable, con su suave voz sintiendo una laguna mental debido a las intensas emociones que atravesaban su cuerpo y se distancio unos centímetros de él que asintió con seriedad. –No quería que estuvieras presente. No quería que oyeras toda la historia- dijo pasándose una mano por los cabellos, nerviosa, observándolo con temor y para su asombro él le devolvió una amplia sonrisa, mientras reía entre dientes.
-¡Realmente eres única, Emma!- dijo divertido y la joven desconcertada lo observo fijamente.
-¿Disculpa?- dijo cruzándose de brazos, a la defensiva. No sabía si tomarlo como un cumplido o una burla.
-Primero quieres estar al tanto de lo que sucede con el caso, sin importar el impacto y las consecuencias emocionales que eso te dejara; y luego pretendes que no esté al tanto de tu historia, que no desee saber más de ti, que no estuviera allí para comprender como te sentías, que pensabas, como te expresabas, que tan profundas eran las cicatrices- dijo desconcertado sin borrar la sonrisa de su rostro, como si no diera crédito a sus oídos por escucharse decir aquellas palabras. Emma lo observo desconcertada, sabiendo que tenía razón, pero sabía que si él sabía eso de ella, ella se sentiría más vulnerable bajo su mirada, como si estuviera desnuda sin ninguna coraza que la revistiera. –Dame una explicación para esto, porque realmente me está costando trabajo seguirte- dijo frunciendo el ceño levemente.
-Es que… No quiero sentirme vulnerable contigo. Siento que ya sabes todo de mí cuando me miras de esa manera, ¡justo como estás haciendo ahora! Que no tengo nada que esconder para ti, que puedes leerme con tanta facilidad… Jamás he compartido una casa a solas con un hombre, no estoy acostumbrada a estar acompañada, a recibir tanta atención, a este tipo de cosas y tu… tu me… descolocas- dijo atropelladamente, nerviosa pillando desprevenido al moreno que cambio la expresión de su rostro como si le hubiesen dado una abofeteada. –Eres impredecible y temperamental, pensé que eras de una manera cuando cruzamos esas palabras en el Café, el típico mujeriego que consigue ligues inmediatamente al ingresar a un club por su irresistible sonrisa, y resultaste ser de una muy diferente, eres dulce, amable y… siento esta conexión que es de otro planeta cuando te miro a los ojos… Simplemente me siento vulnerable estando contigo, como si ya no tuviera nada, como si vieras mi alma desnuda y supieras quien soy, como soy; como si la gran coraza que me llevo años construir se hubiera hecho trizas por ti. Siento que te conozco de toda la vida- finalizo observándolo desesperada, tan hermosamente desesperada y sincera que dejaron al moreno sin aliento ni palabras. ¿Acaso eso era una confesión? ¿Acababa de confesarle lo que sentía por él? Derek juró que si hubiese sido en otro lugar y en otra situación, no hubiese dudado ni un segundo en acercársele y besarla como era debido, pero que tuvo que utilizar todo su autocontrol para no hacerlo, para que el "agente" ganara la partida otra vez ya que estaban en medio de un caso, por lo que, furioso con él mismo, se limito a observarla completamente desconcertado por lo que acababa de decir la joven que noto todo lo que había dicho e instintivamente se tapo la boca avergonzada. -Lo siento, no debí decir nada. Es que todo esto es nuevo y confuso para mí- dijo avergonzada, observando hacia un costado, deseando realmente que la tierra la tragara viva.
-No debes disculparte, es normal sentirse abrumado en este tipo de situaciones. Pero yo solo estoy aquí para protegerte, Emma- dijo y se odio a sí mismo por hacerlo. Ella sonrió con tristeza, a modo de disculpa por haber malentendido sus palabras. "Derek 0, Agente Morgan 2".
-¿Qué piensas si esta noche preparo yo la cena?- pregunto la joven luego de un momento de incomodo silencio, intentando cambiar de tema y él sonrió con dolor por tener que aparentar una frialdad y objetividad que no sentía. Ser alguien que en ese momento, a diferencia de muchos otros, no quería ser: agente del FBI. No allí, no con ella.
-Me parece genial- dijo sintiendo un gusto amargo en la boca y tras decirle que lo esperaba en la cocina, Emma desapareció de allí con un nudo en la garganta incapaz de decir nada mas por un largo tiempo.
Dos días habían transcurrido desde aquella incomoda noche. Dos días en los que no hubo señales de Jacob, en los que Penélope García estaba volviéndose loca ya que no encontraba nada de él y en los que la relación de Emma y Derek se había consolidado, sin mencionar claro nada romántico, acostumbrándose a convivir bajo el mismo techo. Por lo que cuando Emma no leía novelas para rendir sus exámenes, y Derek no llamaba a la estación o recibía informes, veían películas juntos, la joven le enseñaba a jugar ajedrez al agente o simplemente hablaban sentados en el sillón del living pasando las horas. Así Derek se entero que Emma nunca había vivido en Nueva York ya que debía evitar las ciudades con grandes concentraciones y que su sueño era recorrer Central Park en invierno en las fechas de Navidad cuando las personas paseaban con abrigos coloridos y felices por celebrar la Navidad; le costaba relacionarse con las personas, llevaba una vida solitaria y pintaba cuadros que escondía en su sótano. El agente no pudo evitar ser cautivado por su dulzura e inteligencia. Era una joven suspicaz y curiosa pero perfectamente educada y con un temperamento fogoso, algo más que lo cautivo completamente de ella. Emma por su parte se entero que era nativo de Chicago, que su infancia, al igual que la de ella, no había sido para nada fácil, que tenía madre y dos hermanas, que era extremadamente dulce y sobre protector, cuanto apreciaba al equipo que era más como una familia. Emma no podía evitarlo, definitivamente sentía algo por ese moreno, pero había quedado más que claro que nada podía suceder entre ambos, así que intento ocultar lo mejor posible sus emociones en esos días que compartió con él, prestando atención en cada detalle para no olvidarlo cuando todo eso terminara y debieran separarse.
Había algo que la inquietaba con respecto a las citas de las escenas del crimen. Ella las conocía, había tenido que estudiarlas en primer año de la carrera, pero no estaba lista para decirlo; cuando pensaba en ello y en el porqué de la elección de la carrera se le revolvía el estomago provocándole nauseas. No entendía aun porque había elegido irónicamente, estudiar literatura universal si su secuestrador la había torturado leyéndole cuentos de hadas. Tal vez pensó que encontraría respuestas en los textos, que le explicaran porque lo había hecho, porque le habían arrebatado a sus padres; tal vez pensaba que estudiar aquello la mantenía cerca del recuerdo de sus padres, que era la única conexión hacia ellos que tenia. Estudiar la mente humana no estaba dentro de su intelecto y decidió que tendría que hablarlo con Derek cuanto antes porque tal vez le seria de ayuda a ellos.
Emma se había ido a dormir hacia más de dos horas y lo envolvía un silencio de ultratumba, el indicado para repasar los informes y sentir nuevamente que algo aun les faltaba. Sabía que el equipo estaba haciendo lo mejor posible en la estación, pero estaban estancados, no tenían nada además del perfil y las muertes habían cesado en las últimas horas. Emma era la clave, él bien lo sabía, pero no podía presionarla más de lo que ella misma hacia por intentar recordar detalles que su memoria había borrado, lo habían intentado ya, y no había dado buen resultado. Confundido e irritado estaba dispuesto a irse a dormir cuando su celular sonó recibiendo una llamada de Hotch; aquello no era nada bueno…
