En el despacho de Ángela se habían concentrado todos para poder ver la recreación que ella tenía preparada.
Ángela puso en marcha su software y apareció en la pantalla un muñeco tumbado en una camilla y otro de pie a su lado, Ángela fue seleccionando las diferentes herramientas que había encontrado de las características que Hodgins le había indicado y las arrastraba hasta el muñeco que estaba de pie, quien en la animación tomaba la herramienta y cortaba la pierna del muñeco tumbado, entonces Ángela arrastraba las marcas que dejaba la animación en el hueso y las comparaba con la fotografía escaneada de los huesos encontrados.
Probó con un hacha y una gran cizalla y al pasar a una sierra y comparar los resultados, todos comprobaron que aquella debía haber sido el arma utilizada. Ángela amplió la imagen de la herramienta y el trocito de metal encontrado en el hueso.
- Podría tratarse de un pequeño fragmento de uno de los dientes de la sierra – dijo Ángela.
- Si encontramos el arma podremos comprobarlo – añadió Booths.
- Buen trabajo Ángela – dijo Brennan - ¿tienes algún dato sobre su identidad?
- Ahora pasaremos a eso – dijo Ángela mientras cambiaba de software.
En el momento que lo hizo, apareció una calavera en la pantalla, Ángela introdujo datos que le había dado Vaziri sobre edad y sexo y poco a poco los huesos fueron cubiertos por músculo y recubiertos por piel. Añadió pelo oscuro y ojos marrones, según lo indicado en el análisis de ADN que le había dado Vaziri.
- Esta es nuestra víctima – les dijo Ángela.
Los cuatro Neoyorkinos mostraron su cara de sorpresa.
- ¿Qué fiabilidad tiene? – se atrevió a preguntar Castle, aunque los otros tres se lo preguntaban en silencio.
- Puedo asegurarte que de momento es de un 100% - confirmó Ángela
- Fiuuuuu – silbó Castle.
- ¿Puedes buscar en la base de datos de desaparecidos? – preguntó Brennan
- Bien – dijo Ángela – buscaré los desaparecidos en el área de 200 kilómetros alrededor de Nueva York durante los últimos cinco años.
- Podría ser más tiempo Ángela – le indicó Hodgins – al estar todos los restos juntos no puedo determinar con exactitud cual de ellos lleva más tiempo, pero si puedo decirte que el cadáver más antiguo es de hace al menos diez años.
- Está bien – dijo ella – diez años.
Ángela puso en marcha un nuevo software arrastrando la cara que acababa de generar en su programa hasta el programa de comparación, metiendo los datos. Rápidamente una serie de fotos fueron apareciendo sobre la parte derecha de la pantalla cambiando tan rápido que apenas era posible retener una sola imagen. El ordenador devolvía una serie de pitidos según iban cambiando los rostros, hasta que de pronto sonó un tono diferente y la imagen se quedó fija en la pantalla.
Castle abrió tanto los ojos que casi le dolían. Recordaba una vez que Kate se mofó de él cuando se ofreció para encontrar un desaparecido y ella le hizo sentar delante de una gran pila de expedientes, ese era el único método que conocían los policías en Nueva York.
- Aquí está nuestra víctima – dijo Ángela con tristeza – Arthur Warnat, tenía treinta y cuatro años cuando desapareció hace tres, vivía en Brooklyn, su exmujer puso la denuncia cuando él no acudió a buscar a su hija al colegio.
- ¿Consta alguna enfermedad que explique porque pudo perder su pierna? – preguntó Brennan.
- No – dijo Ángela.
- ¿Pero no le amputaron la pierna con una herramienta de construcción? – preguntó Castle a Brennan.
- Si señor Castle – le dijo ella – pero es mejor asegurarse para que nadie tenga dudas ¿verdad?
Castle asintió. Sabía que Brennan se lo decía por sus libros, pero después de ver lo que estaba viendo en ese lugar, tenía que admitir que era normal que a ella le molestasen sus invenciones sobre asesinatos, aunque él había intentado ser lo más fiel posible, pero ahora se daba cuenta que no era tan fácil escribir sobre temas en los que era un simple neófito. Ya se las arreglaría para utilizar sus armas y poder acudir a Brennan para que le ayudase en sus próximos libros, tal vez no era tan glacial como aparentaba.
- ¿Puedo ponerme en contacto con su exmujer e informarle de todo? – preguntó Kate de repente.
- ¿Quieres hacerlo? – preguntó Brennan confundida, pues sabía que a nadie le gustaba dar ese tipo de noticias y el hecho que Kate se ofreciese voluntaria no era muy normal.
- Ese suele ser mi trabajo – le dijo muy seria – dar las malas noticias y asegurarme de encerrar a quien lo hizo, para que esas familias sepan que no podrá volver a hacerlo. Es lo que llevo haciendo desde que asesinaron a mi madre.
- Lo entiendo – le dijo Brennan mirándola fijamente – el mío es dar nombre a las víctimas y poder dar descanso a esas mismas familias y que dejen de preguntarse que es lo que ocurrió y donde puede estar su ser querido. Es lo que llevo haciendo desde que mi madre desapareció.
Ambas asintieron, entendiéndose mutuamente. Booths y Castle se miraron, ambos conocían bien a sus respectivas parejas, y tal vez esas dos mujeres tenían más en común de lo que pensaban.
- Kate – dijo Booths – haz esa llamada.
- Gracias – contestó Kate manteniendo la mirada de Brennan.
Ángela se acercó a Kate con un post-it en el que había apuntado los teléfonos de contacto que habían dejado cuando Arthur desapareció.
- Nadie nos ha presentado – le dijo Ángela entregándole el papelito amarillo – soy Ángela Montenegro, la chica normal de este equipo de cerebros – dijo normal formando comillas con sus dedos -Hodgins, mi marido, me hablo de ti ayer.
- Me alegra conocerte Ángela – le dijo Kate – tu trabajo es simplemente excelente – admitió Kate – no sabes cuanto daría por tener a alguien como tú en Nueva York, ni te imaginas la de carpetas que tenemos que estudiar para encontrar un desaparecido.
- ¿Te digo la verdad? – le preguntó en voz baja – no podría hacerlo sin que ellos me diesen sus datos – le dijo señalando a Brennan, Vaziri, Hodgins y Cam. A mi simplemente se me dan bien las artes.
- Y los ordenadores – añadió Kate
- Bueno – admitió ella riendo – hay que renovarse o morir… y no me hubiese importado trabajar para la Pixar… no era esta mi idea cuando me especialice combinando arte y ordenadores.
- Bueno, admito que la Pixar es una opción más agradable que esta – contestó Kate – pero creo que no cabe duda que tu trabajo es muy útil para la gente como yo.
- ¿Eres poli por tu madre verdad? – le preguntó directa.
- Si – dijo Kate haciendo un silencio perdida por unos segundos en sus pensamientos – así es…
- Es curiosa tu similitud con ella – le dijo mirando a Brennan – Tempi es aún más concienzuda con su trabajo desde que identificó los restos de su madre en uno de nuestros casos y por lo que nos ha contado Cam tu eres una de los mejores detectives de homicidios de Nueva York por... tu madre.
- ¿Los identificó ella? – preguntó Kate sorprendida
- Fue una sorpresa para todos – aseguró Ángela – desde aquel día ella encontró la paz que se le había negado durante mucho tiempo. ¿Has cogido tú al asesino de tu madre? – preguntó Ángela sin reparo.
- A decir verdad… - Kate se paró – le maté, aunque él sólo era un asesino a sueldo y yo no quería hacerlo pero…
- ¿No tuviste otro remedio? – preguntó Ángela.
- Si… - contestó seria Kate – así fue.
- Lo siento – le dijo Ángela pasando su mano por el brazo de Kate - ¿atrapaste a quien le pago para hacerlo?
- Ese es un tema complicado – contestó Kate – pero sé quien lo hizo y tarde o temprano cometerá un error y me encargaré que pague por todo lo que ha hecho.
- Vengo a robarte a mi mujer – le dijo Hodgins a Kate – Angie, es la hora de visita a Michael en la guardería.
- Michael es nuestro hijo – aclaró Ángela abrazando y besando a su marido– no podemos evitar hacerle una visita en la guardería del Jeffersonian todos los días.
- Bien… - dijo Kate - ¿hay algún lugar tranquilo donde pueda hacer la llamada?
- Puedes quedarte aquí cariño – le dijo Ángela – todos se marcharán de mi despacho en minutos – dijo Ángela en voz alta para que todos la oyesen.
- Gracias – le dijo Kate sonriendo al ver como todos incluso su propio equipo salían del despacho de Ángela.
- Estaremos en la zona de descanso – le dijo Booths a Kate señalando la zona superior y ella asintió.
Kate respiró hondo mientras miraba el número de teléfono, negó con la cabeza y comenzó a marcar los dígitos en su móvil.
- Oye Kate – le dijo Lanie entrando en el despacho de Ángela de nuevo.
- ¿Si? – contestó ella
- ¿Estás bien? – preguntó la forense
- Si… si claro ¿porqué? – preguntó confundida.
- Por lo que le has dicho a Brennan.
- Estoy bien Lanie – le dijo sonriendo – en realidad estoy muy bien, no tener a Gates es…
- Vale, vale… - contestó Lanie riendo – creo que no hace falta que te pregunte más, me basta con ver tu cara.
- ¿Me dejas llamar? – le dijo apremiándola para que se marchase de allí.
- Si, pero… - le dijo con sonrisa maléfica – que sepas que tu escritor miraba a la pintora con muy buenos ojos.
- ¡Lanie! – reprendió Kate – no malmetas.
- Vale – le dijo moviendo las manos – ya me voy, pero quiero saber si Javi…
- ¡Vete! – le dijo riendo – pregúntale a él.
- Claro, como tú sabes de sobra que tu escritor no tiene nada que hacer con la pintora – protestó Lanie.
- ¡Lanie! – volvió a regañar Kate – será porque no soy tan malpensada como tú y confío que mi escritor – dijo con énfasis -no quiere nada con la pintora.
- Esta bien – dijo Lanie saliendo del despacho – le haré un interrogatorio a Javi.
Kate sacudió la cabeza riendo y marcó el número de la ex mujer de Arthur.
En la zona de descanso, Castle escuchaba atento la teoría que planteaba Sweets sobre la personalidad del asesino.
- No tengo aún datos para poder concretar – decía el joven psicólogo – sin embargo la forma con la que parece haber mutilado a sus víctimas deja claro que tiene algún tipo de trauma relacionado con alguien a quien le faltaba una pierna, alguien que pudo tratarle mal en algún momento de su vida, y recrea la situación en la que nuestro asesino toma el control, maltrata a su víctima como venganza y cuando deja de recordarle a esa persona, se deshace de ellos y busca un nuevo sujeto, en quien volverá a recrear de nuevo su venganza o quizá se deshace de ellos cuando ya tiene otra víctima en su punto de mira o le ha dejado de recordar a su maltratador.
- Tendrás más datos pronto – le aseguró Brennan.
- Necesitaré saber que datos físicos tienen en común, altura, peso, color de pelo, color de ojos – le dijo Sweets a Brennan – y me sería muy útil saber si todas los sujetos tenían en su vida algo en común, una profesión, un hobbie algo que nos diga porque se fijó en ellos – le dijo a Booths.
- ¿Necesitas algo más? – le preguntó Cam.
- Quiero ver el informe de la autopsia – pidió – necesito saber con que ensañamiento maltrató a la última víctima.
- Bien – dijo Booths – pues creo que nosotros saldremos a comer en cuanto vuelva Kate – dijo mirando a Brennan.
- Podemos salir a comer al Royal Diner – dijo Brennan – avisaré para que nos preparen una mesa para todos.
- Somos once, Huesos – le dijo Booths.
- También podemos pedir que nos la traigan aquí – sugirió Cam.
- Eso sería buena idea – confirmó Espo – sólo nos dejarán estar aquí una semana cuanto más podamos avanzar…
Kate terminó de hablar con la mujer de Arthur Warnat y subió a la zona de descanso donde la esperaba el resto del equipo, excepto Ángela y Hodgins.
- ¿Has averiguado algo? – le preguntó Booths en cuanto la vio aparecer.
- Me ha contado su vida resumida en minutos – afirmó Kate suspirando.
- Eso no es posible – afirmó Brennan sin mirarla.
- Huesos – dijo Booths – es una ironía, quiere decir que le ha contado más de lo que tenía que contar.
- ¡Ah! – dijo ella – y ¿eso es algo bueno o algo malo?
- Más bien es algo aburrido – le contestó Kate sonriéndola – se conocieron en la universidad, terminaron sus carreras, encontraron trabajo, se casaron, tuvieron una hija en común, las cosas se enfriaron, ella se enamoró de su compañero de trabajo y se divorciaron de mutuo acuerdo amistosamente. Él no tenía familia, incluso cenaba con ellas y nuevo marido en Acción de gracias y Navidad. Se turnaban para recoger a la niña del colegio, no tenían pactos de visitas, no tenían problemas para ocuparse de su hija.
- Todo un padrazo – dijo Espo.
- No ha parado de adularle en toda la conversación – afirmó Kate.
- Ojala todos los ex acabasen igual – dijo Booths
- Bueno, mis ex y yo nos llevamos bastante bien – dijo Castle arrugando la boca.
- No me lo recuerdes – le dijo Kate.
- Advierto que han tenido algún problema reciente con eso – dijo Sweets riendo – aunque claro esta que lo han superado, eso demuestra una gran madurez por parte de ambos.
- Espera conocer mejor a Castle y tu concepto de madurez habrá cambiado por completo – le dijo Kate a Sweets.
- Interesante – dijo Sweets – estaré atento – aseguró – volviendo al caso ¿a que se dedicaba nuestra víctima?
- Trabajaba en un banco – le dijo Kate.
- ¿Te ha comentado si tenía algún hobby?
- Bueno – dijo ella algo confundida – no sabía que debía preguntarlo – se lamentó – aunque como me ha contado todo con pelos y señales, ha dicho que hacía footing todos los días, iba a nadar tres veces a la semana y le gustaba trabajar con madera.
- Vaya chica – dijo Lanie – para no haber sabido que le tenías que preguntar…
- Su ex mujer sigue pensando que fue un error divorciarse – dijo Sweets – lo hicieron porque ella se acostó con su compañero y su marido se enteró.
- Si – le dijo Kate sorprendida – eso me dijo… ¿Cómo…?
- Eso es fácil, si vosotras sois las engañadas – le dijo Sweets – las visitas a los hijos son con cuenta gotas. El trato tan amistoso por parte de ella implica culpabilidad.
- Ahora lo entiendo todo – dijo Castle sonriendo – aunque a mi no me invito nunca a cenar en Acción de gracias – dijo arrugando la nariz pensativo.
- Castle – le dijo Kate – eso era porque tú eres tan tonto que encima la invitarías a ella.
- Puede ser – le dijo señalándola con el dedo índice y arrugando su cara pensativo.
- En culturas antiguas - dijo Brennan - como la Griega el marido si había sido engañado podía exigir la devolución de la dote y si no la denunciaba él podía perder sus derechos civiles, en cuanto a los Babilonios condenaban a muerte a la adultera. El hecho de que se tratasen bien no es lo habitual – confirmó Brennan.
- Vaya – dijo Kate – toda una cultura la Babilonia – dijo sonriendo a Castle pensando en Meredith.
- Va a ser bastante interesante trabajar con vosotros – dijo Sweets.
- No te haces una idea – dijo Lanie torciendo la boca.
- ¿Vamos a comer? – preguntó Hodgins que volvía de la guardería con Ángela de la mano.
- Os estábamos esperando – dijo Booths – pediremos algo de comer al Royal Diner.
- Cam ¿Habéis acabado ya con el cadáver? – preguntó Hodgins.
- Si – le dijo Cam – puedes comenzar con la limpieza cuando quieras.
- Estupendo – dijo él – yo quiero una de esas hamburgesas especiales y un batido de fresa – dijo a Ángela – vente Castle – le dijo al escritor – verás en acción a mis chicos.
- Claro – dijo Castle dando un salto de su asiento – Kate tu…
- Ve – le dijo ella – yo pediré por ti.
- Os acompañaré – les dijo Vaziri ante la interrogante mirada de Espo.
- Sus chicos son escarabajos que dejarán el cadáver sin carne – explicó Booths – interesante pero no apto para estómagos sensibles – añadió.
- Entonces no le pediré nada fuerte a Castle – dijo Kate sonriendo.
Castle escuchaba con atención las explicaciones de Hodgins sobre el tiempo que tardarían sus chicos en limpiar de carne el cadáver. Le siguió hasta su laboratorio, con Vaziri a su lado, el cadáver estaba sobre una camilla metálica, Hodgins colocó una gran urna de PVC transparente cubriendo todo el cadáver. Castle se fijó en la abertura de la parte de arriba de la urna. Hodgins sonreía todo el tiempo, asintiendo a Castle de vez en cuando, emocionado.
- Aquí están mis chicos – dijo Hodgins cogiendo un gran tarro de cristal.
- ¿Qué es eso? - preguntó Castle.
- Escarabajos carnívoros – dijo Hodgins – mis chicos – afirmó riendo y comprendiendo la confusión de Castle.
- Y los vas a poner ahí – dijo Castle – y ellos…
- Ellos dejaran sólo los huesos – confirmó Hodgins.
- ¿Puedo? – dijo Vaziri cogiendo otro tarro
- Claro tío – le dijo Hodgins mientras Vaziri iba vertiendo el contenido del tarro por la abertura de la urna.
Los insectos fueron cayendo como si fuesen agua sobre el cadáver, moviéndose con rapidez, Hodgins le tendió el tarro a Castle haciéndole una señal para que fuese él quién lo vertiese, haciéndolo con lentitud.
- Volveremos después de comer – les dijo Hodgins – y lo tendrás limpió para examinarlo – le dijo a Vaziri.
- ¿Tan rápido? – preguntó Castle –
- Ellos tardan en comer su comida lo que tu en la tuya – respondió Hodgins sonriendo.
Minutos después ambos equipos estaban sentados en la mesa de la zona de descanso comiendo sus respectivos sándwich y hamburgesas.
- No puede seguir haciendo teorías sobre los asesinatos señor Castle – dijo Brennan a Castle – no puede dar datos erróneos a los lectores.
- Bueno – se defendió él – es ficción.
- Si Huesos – intervino Booths – solo es ficción.
- Aunque tengo que reconocer – dijo Brennan – que en sus últimos libros ha cambiado, ahora son más reales con las causas.
- Sin duda eso es gracias a mí – intervino Lanie sonriendo.
- En parte – le dijo Castle mirándola y frunciendo el ceño – la otra parte es gracias al asesino de turno, además – dijo mirando a Brennan – gracias a muchas de mis teorías inventadas hemos resuelto asesinatos.
- Tengo que reconocer que eso es verdad – intervino Kate – Castle nos aporta un punto de vista diferente – admitió – menos frío… más… humano.
- Te felicito Castle – dijo Ángela – creo que tu y yo nos sentimos igual entre ellos – dijo girando su dedo señalando toda la mesa – sólo ven datos, cadáveres y chicos malos y tu y yo utilizamos el arte para hacerlo más humano.
Siguieron hablando durante un rato, poco a poco la conversación fue tomando un giro.
- ¿Entonces tuviste que huir de Pelant? – preguntó Castle.
- No podía defenderme desde la cárcel – dijo – y sólo yo era capaz de encontrar sus errores.
- El tipo es bastante inteligente – dijo Booths – manipulaba las pruebas, se metía en nuestros sistemas…
- ¿Dónde esta? – preguntó Castle.
- En Egipto – dijo Booths enfadado – se inventó un pasado sobre su nacimiento en Egipto y su traslado cuando era sólo un niño. El gobierno Egipcio reclamó su custodia.
- Es frustrante saber que tu enemigo está por ahí planeando como volver a hacerte daño – afirmó Castle.
- ¿Os ha pasado algo parecido? – preguntó Brennan.
- Nuestro Pelant particular intentó implicarme en un asesinato – dijo Castle muy serio.
- Afortunadamente no lo consiguió ¿no es así? – dijo Cam
- No – dijo él mirando a Espo a Lanie y a Kate – pero hizo mucho daño. Les hizo dudar de mí.
- ¿Dudasteis de él? – pregunto Ángela.
- Bueno – dijo Espo nervioso – todas las pruebas… todas le apuntaban.
- ¿Tuviste que huir como yo? – preguntó Brennan.
- Me fugué de la comisaría – dijo él con tristeza – si no lo hubiese hecho me habría matado – Kate le apretó la mano.
- Eso no habría pasado – le dijo mirándole– te lo prometí.
- ¿Lo encerrasteis? – preguntó Sweets.
- Se escapó – dijo Castle.
- Eso no es verdad – negó Kate – tu lo disparaste y cayó al Hudson.
- Su cuerpo no apareció – dijo él con fastidio.
- Yo te vi disparar – dijo Kate algo enfadada – no pudo sobrevivir.
- Volverá – afirmó Castle.
- Tranquilo tío – le dijo Hodgins apretándole el brazo – si algún día vuelve, te ayudaremos a pillarle – aseguró y Castle asintió forzando una pequeña sonrisa.
Sweets observó la mirada entre el escritor y la detective, y las señales corporales de Espo y Lanie. El joven sacó sus propias conclusiones. Estaba claro que aquella situación había minado la confianza del escritor con sus compañeros de trabajo, el escritor no había perdonado a ninguno de los tres. Buscaría el momento en los próximos días y hablaría con él.
Cuando Hodgins volvió a su laboratorio junto a Castle, este último comprobó el trabajo que habían hecho aquellos insectos sobre el cadáver, que ya no era tal. Hodgins y Vaziri comenzaron a sacar los huesos de la urna, quitando la parte superior de la misma. Ayudándose de unas suaves brochas, fueron barriendo los insectos de los huesos, que Vaziri fue colocando uno a uno sobre otra camilla, haciéndolo en perfecto orden.
En el momento en el que tuvieron los huesos limpios y ordenados Vaziri se los llevó para poder examinarlos junto a Brennan, que estudiaba otro de los cadáveres, pasando antes por el despacho de Ángela y dejándole la calavera para que pudiese hacer la reconstrucción facial.
- Entonces – dijo Kate a Sweets ante las miradas de Espo y Booths – en cuanto tengamos la identidad de otro de los cadáveres, tendremos que buscar si tiene algo en común con Arthur Warnat.
- Así es – dijo Sweets – puede ser un hobby, su profesión, el colegio donde estudio, el sitio donde comía, su tienda de ropa… el abanico es amplio – dijo – pero estoy seguro que hay algo que les une, no creo que sean víctimas escogidas al azar.
- Esta bien – dijo Kate – llamaré de nuevo a la ex mujer de Arthur Warnat.
Pasaron las horas estudiando y recopilando datos, Castle había abandonado el laboratorio de Hodgins y había pasado la tarde observando como Ángela hacía bocetos e introducía datos en el ordenador para ir poco a poco poniéndole cara a la víctima.
- Richard – le dijo Ángela – Hodgins y yo habíamos invitado esta noche a cenar en casa a los chicos ¿os apuntáis? – le preguntó.
- Gracias Ángela – dijo sonriendo Castle – yo estaré encantado de ir, pero…
- ¿Les preguntas? – apremió Ángela.
- ¿Quieres que les llame? – inquirió él.
- Puedes ir a buscarles, no creo que anden muy lejos – le dijo ella – suelo preparar más comida de la necesaria pero …
- Ahora vengo – dijo Castle saliendo del despacho de Ángela.
- Cuando vuelvas creo que tendré rostro para nuestra víctima – dijo y él asintió.
Castle recorrió las instalaciones en busca de Lanie, Espo y Kate. Encontró a la primera en el laboratorio de Cam, trabajando junto a ella analizando con el microscopio las muestras tomadas en las horas anteriores en el cadáver.
Castle las interrumpió preguntando a la forense que no pudo contestar.
- Si – dijo Cam – por favor Lanie así te presento a Nicole.
- Creo que eso es un sí Castle – dijo Lanie.
- ¿Sabéis donde puede estar Kate? – preguntó
- En la sala de reuniones – le dijo Cam – sigue avanzando y la tercera puerta.
- Gracias – dijo él saliendo del laboratorio de Cam.
Castle encontró la sala de reuniones. Kate y Espo asintieron ante la pregunta de Castle, agradecidos por la hospitalidad de sus nuevos compañeros.
Tres horas después y tras conocer el nombre de la víctima más reciente Brad Glover y localizar a sus familiares, decidieron aparcar el trabajo hasta la mañana siguiente. El equipo de Nueva York se daba por satisfecho al poder tener el nombre de dos de las seis víctimas en su primer día de trabajo en el Jeffersonian.
Los once se reunieron junto a la puerta de salida.
- Os vemos en tres horas en casa – dijo Ángela
- ¿Nos das la dirección? – le dijo Kate
- Oh claro – dijo Ángela – vosotros no sabéis donde vivimos ¿os dará tiempo? ¿Dónde está vuestro hotel?
- El Hay Adams – dijo Castle
- Vaya – silbó Ángela – vaya elección.
- Huesos – dijo Booths - ¿les dejas tu coche y te vienes conmigo?
- Si claro – dijo ella entregándole un mando a Kate – no te hará falta la dirección, esta grabada en el GPS.
- Bien – dijo Kate.
- Huesos mientras les enseño tu coche, ve a por Christine y nos vemos en el garaje – apremió Booths comenzando a andar.
- Detective Beckett – dijo Brennan.
- Puedes llamarme Kate –le dijo ella.
- Si, Kate – dijo forzada - no dejes que lo conduzca ninguno de ellos – dijo señalando a Castle y Espo – las estadísticas confirman que conducen peor que nosotras – afirmó.
- Esta bien – asintió Kate divertida – yo lo haré.
- Huesos – regaño Booths – siempre con lo mismo.
- Iré a por Christine – contestó ella sonriendo.
Llegaron al garaje y Booths les llevó hasta el Toyota Prius azul de Brennan.
- Es un coche híbrido – les dijo Booths – Huesos está muy orgullosa de él.
- ¿Hay que conectarlo a la luz? – preguntó Castle intrigado.
- No – contestó él – las baterías se cargan cuando frena. Bastará con que lleves el mando encima y podrás abrir las puertas así – le dijo mostrando como abría simplemente tirando de la puerta – y cerrar así – dijo poniendo su dedo sobre la maneta de la puerta y está se cerró automáticamente.
- Mola – dijo Castle.
- Enciéndelo con el botón que hay al lado del volante – le dijo abriendo el coche y enseñándole el botón – tienes que pisar el freno para hacerlo. Cuando lo aparques que no se te olvide pulsar el botón para apagarlo, a mi se me olvidó una noche y Huesos casi me mata por tenerlo encendido toda la noche.
- ¿Cómo es posible que lo olvidases? – preguntó Espo.
- Te lo mostraré – dijo Booths sentándose al volante y encendiendo el coche - ¿oyes algo? – le dijo
- No – contestó Espo
- Sin embargo está encendido y si pisas el acelerador se moverá en silencio – les dijo – este es el navegador – señalo él enseñándoles la pantalla central, es táctil, o bien pulsas este botón del volante y comenzará el reconocimiento de voz – dijo Booths haciendo que saltase el dispositivo. Como puedes ver, todo se controla desde el volante y desde la pantalla. Quitaré la silla de Christine para que podáis ir cómodos – les dijo pasando a los asientos traseros y desenganchando la silla metiéndola en el maletero.
- Bien – dijo Kate sentándose al volante – nos vemos a las nueve.
- Hasta luego – les dijo Booths alejándose hacía su coche.
Lanie y Espo se subieron detrás y Castle se sentó junto a Kate.
- Parece un coche del futuro – dijo Lanie – todo lleno de botones y digital.
- En marcha – dijo Kate pisando el acelerador sorprendida por el silencio del coche al moverse.
Aparcaron en el garaje del Hotel.
- Es muy cómodo – dijo Kate – poder ver la velocidad y las indicaciones del navegador en el cristal delantero sin tener que mover los ojos del camino…
- Y parece potente – dijo Espo – pensé que estos coches no tendrían fuerza.
- Todo bajo control – dijo Lanie – el coche es como ella – dijo y los demás rieron.
Se despidieron en la puerta de la habitación de Lanie y Espo.
- Dos horas – advirtió Kate sonriendo.
- Dos horas – confirmó Lanie devolviéndole la sonrisa y mirándoles mientras Castle y ella se alejaban hasta su habitación - ¿o necesitas más?
- Lanie – le dijo Kate poniendo sus ojos en blanco mientras Castle abría la puerta.
Castle esperó a que Kate entrase y pasó detrás de ella cerrando la puerta. En ese momento Kate se dio la vuelta empujándole bruscamente contra la madera.
- Pero… ¿que haces? – dijo Castle llevando su mano a la espalda y frotándose justo en el lugar donde había chocado contra el picaporte.
- ¿Qué que hago? – le dijo Kate volviendo a empujarle – esto no será nada como yo te pille mirando a la pintora…
- Vamos Kate – le dijo suplicante - ¿te has enfadado por eso? Reconoce que la chica es guapa.
- ¿Ah si? – le dijo pegándose a su cara – ¿Qué lo reconozca eh? – le dijo y el asintió- muy bien, hoy dormirás en el sofá – dijo dándose la vuelta y empezando a andar hacia la habitación.
- No, no, no – dijo él apresurándose tras ella que no podía contener la sonrisa sabiendo que él no podía verla – eso no es justo Kate yo… escucha yo… Kate no puedo dormir en el sofá…
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