Kate llamó con los nudillos sobre la puerta de la habitación de Espo y Lanie.

- ¡Cinco minutos! – grito Espo desde dentro y ambos pudieron oír la risa de Lanie.

- ¡Estaremos en la cafetería! – gritó Castle sonriendo – parece que no han tenido bastante con dos horas – le dijo a Kate levantando las cejas y ladeando la cabeza.

- Será por que Espo no ha estado mirando a nadie mientras trabajábamos – le dijo ella andando hacia el ascensor.

- O será porque su amiga la detective le ha encubierto ante Lanie – le dijo él correteando tras ella hasta alcanzarla.

Kate se paró frente al ascensor, pulsando el botón de llamada.

- Vamos Kate – le dijo abrazándola por la espalda – no eran miradas intencionadas- le dijo mientras Kate se separaba de él y le miraba de abajo a arriba - ¿podrás perdonarme?

Él puso su carita de gatito de Sherk y Kate le sonrío acercando su cara a la de él.

- Ya veremos – le dijo rozándole los labios con los suyos y separándose rápidamente para entrar al ascensor – pero desde luego para ganártelo necesitarás más de dos horas.

Castle se quedó inmóvil lo suficiente como para que las puertas del ascensor comenzasen a cerrarse, en ese momento él se estremeció y dando un salto entró al ascensor y poniéndose detrás de ella, sin tocarla, acercó sus labios al oído de Kate y sopló ligeramente sobre su oreja.

- ¿Quieres que llame para decir que me he puesto malo y tienes que quedarte para cuidarme? – le dijo separando su pelo y besándola muy despacio en el cuello.

- Será mejor que recuperes fuerzas en esa cena – le dijo volviéndose y riéndose – si quieres conseguir que te perdone.

- Eres terrible detective – le dijo rodeándola con sus brazos y besándola.

Veinte minutos más tarde, Lanie y Espo se apresuraban a entrar en la cafetería.

- ¿Podemos irnos ya? – preguntó Kate dejando su refresco sobre la mesa y poniéndose en pie.

- Lo siento – se disculpó Lanie mirando divertida a Espo.

- Lanie – espetó Kate – no lo sientes en absoluto – le dijo negando con la cabeza- vámonos no quiero hacerles esperar – dijo Kate cogiendo de la mano a Castle que se había levantado de su silla a la vez que ella.

Kate apretó el botón de encendido del coche y busco en el navegador la dirección de Ángela, que apareció entre decenas de direcciones, fijándola como destino. De inmediato una voz en off empezó a darle instrucciones.

- Castle, el cinturón – advirtió Kate ante los pitidos de aviso.

- Si – dijo poniéndoselo mientras jugueteaba con su Iphone.

- ¿Vamos muy lejos? – preguntó Espo.

- El navegador pone que veinte minutos – contestó Kate mirando la pantalla - ¿Qué es esto? – preguntó al ver que en la pantalla aparecía un mensaje de aceptación del dispositivo Bluethoot y Castle se apresuró a dar aceptar.

- Mira esto – le dijo a Kate mientras pasaba a la pantalla de control de audio y comenzaba a sonar una canción de Bruce Springsteen – es mi Iphone – dijo entusiasmado.

- ¿De verdad? – preguntó Espo inclinándose hacía delante – como mola tío.

- ¿A que sí? – dijo con voz infantil.

- Espero que lo dejes como estaba – advirtió Kate.

- Se desconectará en cuanto apagues – le dijo con seguridad.

- ¿Cómo has sabido como hacerlo? – preguntó Kate y él le enseño un manual que dejó en la guantera

- Lo revisé mientras te duchabas – le dijo – también tiene aquí – señalo levantando el reposabrazos central – un dispositivo para conectar un USB, pero no he traído ninguno – dijo con pena.

- Es genial – dijo Espo chocando su mano con la de Castle.

- Brennan tenía razón al pedirte que no les dejases conducirlo – dijo Lanie.

Kate siguió las indicaciones del Navegador. Llegaron hasta la que intuyeron era la casa de Ángela y Hodgins, el Toyota Sequoia de Booths estaba frente a la puerta.

Hodgins les abrió la puerta con Michael en sus brazos. Les hizo pasar, todos estaban esperándoles, Castle entregó a Hodgins las botellas de vino que había pedido al recepcionista del hotel y esté le entregó a Michael para que lo sostuviese mientras las llevaba a la cocina.

- Vaya Castle – dijo Lanie – te sientan muy bien los niños le dijo mirando a Kate.

- No empieces tú también Lanie – le dijo ella dándole un pequeño codazo

- ¿También? – preguntó Lanie - ¿Cómo que también?

- Ya te lo explicaré otro día – le dijo - ¿donde esta Christine? – preguntó a Booths

- Nicole ha ido al baño a lavarle las manos – le contestó él – ha estrujado una galleta de chocolate que le ha dado Ángela.

- ¿Nicole? – preguntó Kate a Cam - ¿tu Nicole?

- Si – le dijo Cam – mi hija Nicole.

Segundos después la muchacha aparecía por el pasillo riendo con Christine en sus brazos.

- Hola – les dijo mirándoles y sonriendo.

Christine extendió sus brazos hacía Kate inclinándose peligrosamente, esta la atrapó rápidamente.

- Hola preciosa – le dijo a la niña dándole un beso – Hola Nicole, yo soy Kate.

- Nicole, ellos son Lanie, Javier y Richard – le dijo mientras les presentaba.

Castle dio varios pasos hacia Kate, poniéndose a su lado para saludar a Nicole. Ambos advirtieron que Lanie y Javi les miraban sonriendo.

- ¿Qué? – preguntó Castle mirándoles

- Creo que me encantará ser tío – dijo Espo riendo.

- A mi también me gustará – añadió Lanie.

Kate y Castle se miraron, ambos sujetaban un bebé en los brazos, no pudieron evitar sonreír.

- Oh, no, no, no – dijo Kate – Ryan y Jenny…

- Ellos van primero – se adelantó a decir Castle – aún es pronto para nosotros – dijo mirando a Kate.

- Pero no esperéis demasiado – dijo Brennan acercándose con una bandeja llena de aperitivos – el señor Castle se acerca a la edad en la que la producción de espermatozoides sufre un severo descenso en cantidad y calidad.

- ¿Qué? – exclamó Castle ante las risas - ¿Qué mis…. qué? – dijo balbuceando – chicos, chicos, mis soldaditos están perfectamente entrenados para entrar en acción… no han fallado nunca.

- ¿Ah si señor Castle? – le preguntó Brennan.

- ¡Pues claro! – dijo Castle de inmediato.

- ¿Cuántos hijos tiene? – le preguntó a Castle.

- Sólo Alexis ¿Por qué? – le inquirió mirando a Kate que le sonreía.

- ¿Cuántos años tiene Alexis? ¿dieciocho? – le dijo casi afirmando Brennan.

- Si, dieciocho – admitió él.

- ¿Entonces como puede estar tan seguro que sus espermatozoides siguen estando cualificados para que pueda tener otro hijo? – le preguntó sonriendo.

- Bueno yo… yo jamás – intentó explicarse Castle.

- Huesos… – dijo Booths

- Que conste que yo no he puesto en entredicho su virilidad – sonrío Brennan – tan sólo he hecho una broma sobre la edad y… - miró a Castle – era una broma señor Castle – le dijo riendo sonoramente – no tiene que preocuparse, la punta de edad fértil en el hombre esta comprendida entre los treinta y los treinta y cinco años, pero aún puede estar tranquilo, hasta los cincuenta y cinco no empezará a tener problemas.

- ¿Una broma? – dijo Castle – era una broma – afirmó mirando a todos, por eso me llama señor Castle todo el tiempo…

- Si claro, era una broma – confirmó Brennan – y ha sido graciosa – dijo volviendo a reír sonoramente.

- Una broma – dijo de nuevo Castle dando un suave beso a Kate e intentando controlar su nerviosismo.

- Si – le dijo Kate – creo que Brennan te ha llamado viejo – le dijo riendo y provocando las risas del resto – pero no te preocupes – dijo acercándose a él para besarle – yo no tengo ninguna queja – aseguró ella provocando que el resto comenzasen a jalearles y aplaudirles.

- ¿Habéis oído? – le dijo Castle – ¡Esta es mi chica! – le dijo rodeando la cintura de Kate con el brazo libre y atrayéndola hacia él para besarla.

- Ahora si que parecen una familia – dijo Vaziri mirándoles y sonriendo.

Ante el comentario de Vaziri, el resto miraron a la pareja, que aún sostenían en sus brazos a los pequeños Michael y Christine mientras se besaban.

- ¿Qué tal si cenamos? – preguntó Ángela entrando en la sala con una gran bandeja de ensalada entre las manos y parándose al notar el silencio de la sala y a la pareja besándose - ¿Qué me he perdido? – preguntó riendo.

- Aquí esta el vino – dijo Hodgins con las botellas de vino abierto detrás de Ángela – ¡Guau! – exclamó Hodgins – que bonito chicos, pero vamos a cenar – les dijo y Castle y Kate se separaron sonriéndose.

- Si – dijo Castle – será mejor que vayamos a cenar – susurro mientras apoyaba su frente contra la de Kate.

- ¿Dejáis a Christine y Michael en el parquecito? – les preguntó Ángela señalándoles con la cabeza el enorme y octogonal parque infantil lleno de muñecos que estaba a un lado de la sala.

- Claro – dijo Kate caminando hasta el pequeño recinto y besando a la pequeña antes de sentarla en el suelo.

- Y ahora tú campeón – dijo Castle a Michael dejándole junto a la niña.

Castle puso su mano en la parte baja de la espalda de Kate, conduciéndola hasta la mesa donde el resto empezaban a tomar asiento.

Cenaron entre risas y anécdotas de unos y otros. Sweets se mantenía la mayor parte del tiempo callado, observando y anotando mentalmente miradas y respuestas.

- Huesos – dijo Booths – Christine y Michael se han quedado dormidos, creo que deberíamos marcharnos.

- Si – dijo Cam mirando su reloj – se ha hecho tarde.

- Podéis dejar aquí a Christine – les dijo Ángela – puede dormir en la cuna de Michael, él ya esta durmiendo en su cama.

- Prefiero llevármela – dijo Brennan – apenas paso tiempo con ella.

- Te entiendo cariño – le dijo Ángela – me pasa lo mismo con Michael.

- Kate – dijo Sweets - ¿podríais dejarme en casa? Os pilla de camino al hotel, no he venido en coche.

- Claro – contestó ella – bueno, si Brennan nos deja llevarnos su coche claro…

- Si Be… - le dijo Brennan mirándola – Kate – terminó forzando – podéis utilizar mi coche mientras estéis en Washington, Booths nos llevará a Christine y a mi.

Lanie se despedía de Nicole.

- Cuando quieras visitar Nueva York – le decía – avísame y te quedarás en casa.

- Te presentaremos a Alexis – le dijo Castle – tiene tu edad y seguro que lo pasaríais bien de compras, de juerga y eso…

- Muchas gracias – les dijo – quizá os llame…

Vaziri subió al asiento de atrás del coche de Cam, que se ofreció a llevarle a casa ante las sonrisas disimuladas de Kate y Lanie y la mirada de Sweets que se percató tanto de las miradas como del cambio del tono de voz de Ángela y Hodgins al despedirse de Cam. El joven psicólogo negó con la cabeza, agachándola levemente y sonriendo, pensó que el Jeffersonnian se estaba pareciendo cada vez más a una agencia matrimonial que a un serio y prestigioso instituto de investigación, a su mente acudió la imagen de Daisy y la sonrisa le desapareció de su cara.

Sweets subió al coche y se sentó detrás de Castle, Lanie quedó en medio.

- ¿Estáis cómodos? – preguntó Kate

- Si – dijo Espo con una gran sonrisa pegando a Lanie contra él – claro que sí.

- ¿Por donde voy? – preguntó Kate a Sweets.

- Busca en el navegador – dijo él mirando por la ventanilla y despidiéndose de Ángela y Hodgins – Brennan tendrá grabada mi dirección.

- Ya lo hago yo – dijo Castle emocionado tocando la pantalla y marcando la dirección de Swetts como destino.

A Kate le pareció, al ver el itinerario del mapa, que la casa de Sweets no les pillaba tan de camino como él había dado a entender. Pensó que quizás al psicólogo no le apetecía tener que llamar a un taxi y volver solo a su casa.

- Es aquí – dijo Sweets a Kate y ella paró el coche en doble fila – lo he pasado muy bien – les dijo – gracias por traerme a casa.

- No hay de que – le dijo Kate.

- ¿Puedo hablar un momento contigo Castle? – le preguntó mientras salía del coche.

- Si claro – dijo él extrañado mirando a Kate mientras salía del coche.

Castle cerró la puerta y siguió al joven que se alejó unos pasos poniéndose detrás del coche.

- Preferiría que no hablases con ellos sobre lo que voy a contarte – le dijo a Castle.

- Está bien – contestó él – te doy mi palabra.

- No voy a hacerte un análisis de personalidad – comenzó Sweets - aunque si puedo asegurarte que has sido una persona muy solitaria, posiblemente desde que tus libros comenzaron a ser éxitos y te diste cuenta que la mayor parte de tus amigos lo eran por interés – le aseguró y Castle intentó decir algo pero Sweets levantó la mano para que le dejase continuar – es posible que los amigos más sinceros que hayas tenido desde entonces estén dentro de ese coche y en la comisaría a la que vas a diario – continuó- pero has perdido la confianza en ellos desde que te viste envuelto en esa acusación de asesinato.

- Oye mira – dijo Castle – no creo que…

- No crees que sea asunto mío – le dijo – ya lo sé, y créeme, no lo es – le afirmó – pero mi trabajo también es solucionar los problemas de los agentes del FBI, y aunque vosotros no lo seáis, sois ahora mis compañeros.

- Ya bueno – intentó decir Castle – yo te agradezco tu interés, pero no tenemos ningún problema.

- Claro que lo tenéis – le dijo – y tú eres el más afectado. Ya no confías en ellos desde que pensaron que habías matado tan cruelmente a esa chica, colgándola en el techo de su propia casa con alambre de espinas y supongo que Kate llegó a pensar que la estabas engañando con todas esas falsificaciones de mails…

Kate fue a mover un poco el coche para no estorbar, y al meter la marcha atrás y activar la cámara de visión trasera, vio en la pantalla del navegador a Castle y Sweets gesticulando, Castle le pareció enfadado.

- ¿Qué estará pasando? – preguntó Espo observando también la pantalla

- Ni idea – contestó Kate y puso en punto muerto el coche y la imagen de la pantalla desapareció.

Kate miró por el retrovisor.

- ¿Cómo sabes todo eso? – le preguntó Castle indignado sabiendo que no se había informado a la prensa de tantos detalles.

- Me he documentado – le dijo con tranquilidad Sweets – trabajo en el FBI no lo olvides.

- No te he pedido ayuda – le dijo enfadado.

- Lo sé – contestó Sweets – pero formais un equipo increíble, he visto vuestras estadísticas. Sería una pena que decayesen porque no superéis esa desconfianza.

- Te escucho – dijo Castle interesado.

- Después de los años que te ha costado tener verdaderos amigos, un par de días fueron suficientes para que todo se hiciese añicos – le dijo – y te cuesta superarlo, volver a confiar por el miedo a que todo vuelva a fracasar.

- Puede que tengas algo de razón – le dijo.

- Castle, los fracasos no destruyen a los verdaderos amigos – aseguró – no puedes rendirte en cuanto te hundes, hay que hacer un esfuerzo y volver a empezar de cero, y tienes que aprender a valorar el trabajo que ellos están haciendo para hacer lo mismo. Ahora estáis todos paralizados ante el miedo al fracaso y os tratáis con rigidez y cuidado para no dañaros mutuamente. Tu enrabietado y dolido, ellos arrepentidos y avergonzados.

- ¿Y que pretendes que haga? – le dijo sabiendo que tenía razón.

- Tenéis que hablar – aseguró – y tú debes ser quien les pida hacerlo.

- Eso no será fácil – contestó.

- Eso ya lo veremos – le dijo sonriendo - y ahora… debería entrar en casa, diles que hablábamos de la broma de Brennan – le dijo – porque te preguntarán… hasta mañana Castle.

- Hasta mañana.

Castle entró en el coche, Kate le miro y el cambió su semblante fingiendo una de sus mejores sonrisas.

- ¿Nos vamos? – preguntó.

- ¿Qué pasaba? – le dijo Kate sin dejar de mirarle

- Nada – contestó él – Brennan y su trato, sólo es eso. Todos nos tienen que estar diciendo como tratarla y como debemos tomarnos sus contestaciones y sus bromas.

- La protegen – dijo Espo.

- Cam – intervino Lanie - me contó que cuando llego al Jeffersonian, amenazó a Brennan con echarla y todo el equipo le dijo que si ella se iba porque la echase o dimitiese, ellos también lo harian.

- Eso son compañeros y no los mios – dijo Kate riendo – que dimito y se quedan tan frescos.

- ¡Eh! Eso no es justo jefa – dijo Espo – a mi me suspendieron de empleo y sueldo por ayudarte y fue un mes duro sin cobrar.

- No puedes compararnos – dijo Lanie – además estos cerebritos tienen trabajo allá donde quieran sólo con presentar sus currículum.

- Vamos no vengáis con esas además – contesto Kate mirando a Espo – pobrecito Javi ¿por eso pediste a Lanie que te acogiese en su casa eh? ¿no podias mantenerte solo?

- Kate creo que deberías callarte ¿eh? – le dijo Lanie inclinándose hacía delante y presionándole con el dedo índice sobre el brazo – tu fuiste la que mejor te lo pasaste en durante ese tiempo.

- Había que recuperar el tiempo perdido – intervino Castle mirando a Kate que se ruborizó.

- No me lo recuerdes – dijo Lanie – no creo que te perdone jamás que no me lo contases – le dijo a Kate.

- Lanie – contestó ella – tú también te escondiste cuando os liasteis.

- Eso era distinto – dijo la morena.

- ¿Ah si? ¿Por qué lo tuyo era distinto y lo mio no? – le preguntó Kate.

- Tú no me preguntabas – contestó Lanie.

- Vamos Lanie – le dijo Kate – no tengas cara.

Kate aparcó en el parking subterráneo del hotel y entraron en el ascensor. Castle se puso detrás de ella, frente a Lanie y Espo, estiró su brazo y cogió a Kate por la cintura tirando de ella y pegando la espalda de la joven contra su pecho. Kate rodeó los brazos de Castle con los suyos y siguió hablando con Lanie.

- Mañana a las siete en la cafetería – les dijo a ambos.

- Que si – contestó Espo mirando a Lanie y sonriendo.

- A ver si sois puntuales – dijo Castle apoyando su barbilla en el hombro de Kate – que luego la enfadáis y pago yo el pato.

- Eso no es verdad – le dijo Kate girando la cara hacia él que aprovecho para darle un beso – mi enfado no tenía nada que ver con ellos.

- Vaya, vaya – dijo Lanie – ¿intentando cargarnos el muerto escritor?

- Eso tío – dijo Espo – a ver si ahora la culpa de que estes mayor – dijo enfatizando la palabra - vamos a tenerla nosotros – le dijo riendo y llevándose un manotazo de Kate.

- No esta mayor – le defendió Kate – solo un poco… distraído – agregó mirando a Castle que la sonrío.

- Uh, Uh – dijo Lanie – vas a tener que ponerte las pilas.

- Creo que voy a bajar a la cafetería a por una bebida energética – dijo pensativo Castle y los cuatro se echaron a reír saliendo del ascensor.

Castle dejó pasar a Kate y cerró la puerta detrás de ella, que se volvió para mirarle.

- ¿Qué ha pasado con Sweets? – le preguntó directa mientras cruzaba sus manos en la espalda de él.

- Ya os lo dije, Brennan – contestó él abrazándola.

- Castle

- ¿Qué?

- ¿Después de cuatro años sigues pensando que no me entero cuando mientes?

- Me dijo que no os dijese nada – admitió Castle después de unos segundos manteniéndola la mirada – dice que nota que me falta confianza en vosotros y que deberíamos hablar sobre ello, sobre mi detención y como llegasteis a pensar que yo era culpable…

- ¿Y tú que le has dicho? – preguntó Kate descansando su cara sobre el pecho de él.

- Que no era fácil – admitió y ella se separó para mirarle.

- Admito que las pruebas estaban en tu contra y era difícil creer en ti – le dijo – estaba todo muy bien tramado.

- Aun así tu confiaste en mí – le dijo besándola en la frente.

- Pero también tuve mis dudas – admitió Kate – aunque supongo que en el fondo sabía que no eras capaz de hacer todo eso, una cosa es tu imaginación y otra como eres en realidad.

- ¿Llegaste a pensar que salía con esa chica? – le preguntó.

- Si – le dijo ella mirándole fijamente a los ojos – pero al leer una y mil veces esos correos que supuestamente os cruzabais, supe que no eran tus palabras, no era tu forma de escribir, no eras tú.

- ¿Y como soy yo? – le preguntó con una media sonrisa ladeada.

- Tu luchas por lo que quieres – le admitió – no juegas a dobles juegos y si en ese momento no hubieses querido estar conmigo, no lo habrías hecho, te habrías ido de comisaría y estarías con esa chica o con la que fuese, pero no conmigo.

- Gracias – le dijo sonriéndola abiertamente – quizá Sweets tuviese razón y necesitábamos hablar de ello.

- Es sólo observación Castle – le dijo – has sido un pedante mujeriego, pero jamás has engañado a nadie.

- ¿Admites entonces que no miraba a la pintora? – le dijo mirándola serio.

- Admito que como te pille en algún momento te dispararé – le dijo igualmente seria.

- Eso ya lo tenía claro – contestó él.

- Debo recordártelo por si se te olvida – dijo acercándose a su oreja y besándole en la mejilla.

- ¿Perdonado entonces? – preguntó mientras iniciaba un camino de besos hasta sus labios.

- Creo que deberías mirar si en la nevera hay alguna bebida energética…

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