Gracias por leer!

Castle abrió los ojos con el brazo derecho dolorido. Lo tenía bajo el cuello de Kate y la sangre no circulaba con normalidad. Sonrío al comprobar que seguían en la misma postura en la que se habían dormido. Ella abrazada a su cuello y con una pierna doblada y entre las suyas. Él la abrazaba por la cintura y el cuello y con una pierna doblada sobre la cadera de ella. La cara de Kate hundida en la almohada frente a la suya rozándose.

Todo el miedo y la furia que había sentido el día anterior se había evaporado al contacto con sus cuerpos. No pudo evitarlo. La beso.

Kate abrió los ojos y se sumergió en ese azul intenso que tanto le gustaba. Sintió el asfixiante calor aunque sólo estaban cubiertos con el edredón hasta sus cinturas.

- Pensé que les habías pedido que bajasen la calefacción – le dijo besándole.

- No se puede – contestó él – es central y no pueden evitar que en esta planta haga más calor que en el resto, siempre ha sido así.

- No nos dijiste nada ayer – le dijo extrañada mientras acariciaba el pelo de su nuca con ambas manos.

- No pedí que bajasen la calefacción – le dijo besándola la nariz – pedí algo para nuestros vecinos de al lado.

- ¡Ah si! – le dijo – Expo me lo enseñó. Supongo que tú sabrás lo que haces al enfadar a Lanie.

- No se enfadará – aseguró – pero yo si estoy enfadado.

- Lo siento Castle – dijo rozando su nariz – de verdad que lo siento mucho.

- Espero que me compenses – dijo él abrazándola con más fuerza.

- ¿Qué te compense? – le preguntó – voy a recordarte dos nombres Castle, a ver si así compensamos.

- ¿Dos nombres? – preguntó él.

- Kristina Coterra y Meredith… - le dijo – y espero no tener que decirte ninguno más.

- No es justo – le dijo – tu sabes que no paso…

- ¿Nada? – preguntó ella.

- Exacto – exclamó él.

- Si lo sé – aseguró - ¿y sabes por que lo sé?

- ¿Por qué?

- Porque confío en ti Castle – le dijo acariciando su nariz con la de ella – confío en ti.

- ¿Siempre tienes que ganarme? – preguntó él sonriendo.

- No – le dijo después de unos segundos pensándolo – no siempre. Hay cosas en las que no me apetece nada ganarte – le dijo riendo y él pensó en que maldades se cruzarían por su mente.

- Está bien – cede él poniéndose serio – Kate, siento no haber confiado en ti.

- Y yo no sé como pedirte perdón por lo que viste –añadió ella con la misma seriedad.

- Prométeme que no volveré a ver nada parecido – le pidió – me… me ha dolido mucho.

- No puedo prometerte eso – le dijo mirando alternativamente cada uno de sus ojos y extremando su seriedad.

- ¿Cómo? – preguntó él separándose de su cara.

- Verás Castle – empezó a decir ella bajando los ojos y pareciendo culpable – yo…

- ¿Tú? – apremió - ¿tú que?

- Yo… yo no tengo la culpa de ser tan irresistible – le dijo riendo al final de la frase e intentando levantarse de la cama.

- Pero… serás… - le dijo incorporándose para agarrarla y tumbándose sobre ella para inmovilizarla en cuanto lo consiguió.

- No, no, no… - le suplicaba – ¡Rick no se te ocurra hacerme cosquillas! – le dijo dándole pequeños golpes en el pecho para separarle.

Él se paró en seco, mirándola.

- Claro que no – le dijo mirándola de forma que ella pensó que la estaba atravesando para leerla el pensamiento.

- ¿Qué? – le preguntó después de un instante.

- Te quiero Kate – le soltó desde lo más hondo de su ser.

- Y yo a ti – le dijo ella levantando la cabeza para alcanzar sus labios.

A las siete menos tres minutos, la puerta de la habitación de Espo y Lanie se abría, y el primero salía de espaldas riendo y arrastrando de las manos a Lanie que también reía. Lanie se dejó arrastrar hasta chocar contra él que la besó en los labios. Cuando se separaron y comenzaron a andar hacia el ascensor, se encontraron con Kate y Castle abrazados con sus caras muy pegadas y mirándoles de lado sonriendo.

- Vaya, vaya – comenzó Castle – Que relajaditos estamos hoy ¿eh?

No dijeron nada, pero Espo levantó su mano chocándola con la de Castle quien soltó a Kate de la cintura pasándole el brazo por los hombros para entrar al ascensor. En ese momento Castle cruzó su mirada con Lanie, que arrugó su boca ligeramente y le dio un leve asentimiento de cabeza.

Después de desayunar bastante relajados, fueron hasta el parking y Kate le pidió la llave del coche a Castle, que se la entregó con un beso. Kate se sentó y ajustó el asiento, demasiado cerca del volante, sin duda movido por Lanie. Miró a Castle disimuladamente y le vio lanzar una sonrisita a Lanie. Kate arrugó su entrecejo.

Llegaron al Jeffersonian veinte minutos después y Cam, como era habitual, firmó las autorizaciones y les dio el carnet para que se lo colocasen a la vista.

- Hemos preparado una sala para vosotros – le dijo Cam a Kate caminando por detrás del resto.

- Gracias Cam – le contestó ella sonriendo.

- Y he pedido que te traigan una pizarra – le dijo – y tus rotuladores de colores – añadió mirándola divertida.

- Después de trabajar aquí te parecerán arcaicos mis rotuladores ¿verdad? – le preguntó

- Pues… - contestó ella – la verdad es que no he visto nada por aquí que pueda sustituírtela.

- Mira que me extraña – le dijo.

- Por cierto Kate – le dijo bajando la voz – tengo que advertirte algo.

- ¿Si? – preguntó.

- Ayer pasó por aquí Jared, y es posible que vuelva a venir de vez en cuando – advirtió – viene a ver a su sobrina.

- Lo sé Cam – le dijo Kate – le vi ayer – dijo suspirando.

- ¡Vaya! – le dijo - tendría que haberte advertido antes.

- No te preocupes Cam – suspiró Kate – ya no tiene solución.

- ¿Por qué dices eso? – preguntó extrañada Cam.

- Porque Castle nos vio cuando él me besó – admitió ella.

- ¿Qué? ¿Te dejaste o…? – le preguntó parándose en seco

- Nada de eso – contestó – y si llego a saber que Castle nos estaba mirando le hubiese matado.

- Jared – suspiró Cam – yo pensé que había cambiado – dijo negando con la cabeza.

- Y creo que lo ha hecho – afirmó – le acompañé a ver a Christine y no paró de hablarme de su mujer.

- ¿Se puede saber que hacéis aquí paradas? – preguntó Lanie retrasándose.

- Jared – dijo Cam mirando a Castle y a Espo que seguían andando a su aire.

- ¿Jared? – preguntó Lanie como si fuese algo nuevo para ella

- Lanie, Lanie – dijo Kate – me debes una charla ¿sabes? – le dijo presionándole con su dedo índice sobre el hombro.

- ¿Qué? – preguntaron a la vez Cam y Lanie.

- Lanie soy detective – le espetó – esta mañana Castle me dijo que había conducido el coche de Brennan y cuando voy a conducirlo, esta preparado para tu medida.

- ¿Me vais a explicar que esta pasando? – preguntó Cam.

- Intuyo que mi novio y mi mejor amiga tuvieron una conversación anoche en algún bar entre el Jeffersonian y nuestro hotel – dijo Kate mirando a Cam y sorprendiéndose ella misma por como acababa de definir a Castle– y espero que me lo cuentes todo – le dijo a Lanie.

- ¿Deberías preguntarle a él no crees? – le dijo molesta recordándole sus palabras dos días antes.

- Lanie no tiene comparación – le dijo Kate – una cosa es picarte sobre algo inexistente y otra que ocultes a una amiga cosas sobre su…

- ¿Novio? – preguntó Lanie enfatizando su voz para fastidiarla.

- Me lo vais a contar todo ahora mismo mientras tomamos un café – ordenó Cam tirando de ambas para llevarlas a la zona de descanso.

Espo y Castle llegaron a la sala central y miraron hacia atrás descubriendo que las tres mujeres no les seguían.

- Ya aparecerán – aseguró Castle – vamos a ver a Hodgins tío, ya verás como mola su laboratorio.

Entraron al laboratorio y Hodgins reía con Vaziri.

- Hey tíos – les dijo Hodgins – ya veréis como mola el experimento que estoy preparando.

- ¿Qué vas a hacer? – preguntó Castle entusiasmado.

- Haremos un hombrecito de mortadela – les dijo – y probaremos a clavarle una horca hasta que averiguemos la altura a la que estaba nuestra víctima cuando le mataron.

- ¿Mortadela? – preguntó Espo mirando a Castle

- Si – dijo Castle con voz infantil – mortadela tío.

Kate, Cam y Lanie llegaron hasta la sala de descanso y Ángela, que estaba preparándose un café, se giró y no pudo evitar preguntar por la conversación que ellas estaban manteniendo.

- ¿Quién beso a quién? – preguntó Ángela.

- ¡Oh! – dijo Cam – nadie – dijo queriendo esquivar la pregunta – nadie a nadie.

- Eres muy mala mintiendo Cam – le dijo Ángela riendo y agitando su café.

- Esta bien – dijo Kate – no importa Cam – le dijo Kate – Jared Booths me besó – le dijo a Ángela.

- ¡Vaya! – exclamo Ángela – no esperaba eso.

- Ni yo – dijo Kate resignada.

- Tampoco tienes que ponerte así – le dijo la pintora – hay que reconocer que esta muy bueno – le dijo sonriendo – aunque ¿tu no estás saliendo con Richard? – añadió extrañada.

- Ángela – intervino Cam.

- Si… Rick y yo ahora – intentó explicar Kate – pero también Jared y yo tuvimos…

- Salieron durante unos meses hace mucho tiempo – explicó Lanie – pero ahora esta con el escritor y ahora es cuando Kate tendrá que explicarnos porque lo beso.

- Lanie yo no le besé – se defendió Kate – fue él quien me beso a mi. Y tú deberías explicarme que hiciste ayer con Castle.

- Creo que esto se pone interesante – dijo Ángela sentándose – tu turno Lanie – le dijo divertida - ¿Besaste tu a Castle?

- ¿Qué? – preguntó furiosa Kate

- ¡Para! – cortó Lanie – nada de eso – dijo mirando a Ángela – yo sólo le escuche mientras se bebía media botella de bourbon – dijo elevando mucho la voz.

- ¿Queréis ser discretas? – pidió Cam.

- Si – dijo Kate – será mejor que lo dejemos para otro momento.

- De eso nada cariño – dijo Ángela – no podéis dejarme así – le dijo mirando a Kate mientras mordisqueaba una galleta.

- ¿Por qué le besaste? – le inquirió Lanie.

- No le bese – insistió Kate – A ver… nos saludamos, tiró de mi brazo y me beso – continuó Kate – fue un instante, me separé de inmediato yo… no esperaba que fuese a hacerlo.

- Pues Castle te vio desde aquí – le dijo Lanie – y te fuiste con él de la mano.

- Eso no es… - Kate paro - ¿te ha contado todo? – le preguntó extrañada.

- Explícanos tú primero y luego te lo contaré – le dijo Lanie.

- Me pidió que le acompañase a la guardería a ver a Christine – explicó Kate – tiró de mí.

- ¿Y? – preguntó Lanie ladeando la cabeza.

- Vimos a Christine – dijo ella resignada – no paró de hablarme de su mujer y Espo me llamó, teníamos que volver al FBI.

- Pensé que habría algo más – dijo Ángela algo decepcionada.

- ¿Algo más? – repitió Lanie mirándola - ¿Tú sabes cuanto les ha costado a estos dos decidirse a salir juntos? – preguntó señalando a Kate.

- No – afirmó Ángela mordiendo otra galleta - ¿Cuánto?

- ¿Queréis parar? – dijo Kate – estoy aquí.

- ¿Cuánto? – preguntó Cam divertida obviando a Kate.

- Cuatro años – dijo Lanie remarcando la cifra – no sabéis bien lo que es todo ese tiempo en medio de una tormenta eléctrica.

- Créeme – dijo Ángela – nos hacemos una idea – dijo mirando a Cam que asintió – conocemos un caso parecido.

- Cuatro años siguiéndola como un perrito sin casa – añadió Lanie – y escribiendo novelas basadas en ambos… y que novelas – dijo Lanie con énfasis.

- Lanie – dijo Kate sonrojándose.

- Ahora me gustaría oír la parte de la amiga confidente – dijo Cam a Lanie.

- Kate le prometí que no te contaría nada – le dijo levantando el dedo y señalándola.

- ¿Pero me lo ibas a contar verdad? – preguntó ella

- ¿Qué clase de amiga seria si no lo hiciese? – le dijo levantando una ceja – sólo te pido que lo recuerdes.

- ¿Qué clase de idiota sería si se lo dijese? – preguntó a su vez Kate - ¿no crees que gano más si no se lo cuento?

- Buen punto – dijo Ángela y Cam asintió.

- Mientras volvíamos al hotel – comenzó Lanie – me pareció que necesitaba desahogarse y paramos en un bar. No tuve que preguntar demasiado estaba asustado – dijo mirando seria a Kate – me contó todo lo que había visto. Y yo pensando que tendría que matarle a él y esta vez era por tu culpa. Estaba destrozado Kate.

- Que mono – dijo Ángela.

- ¡Y que sed le da el miedo! – añadió Lanie sonriendo.

- La próxima vez me lo cuentas antes – le dijo Kate.

- ¡Chica! – exclamó Lanie – ¡No me has dado tiempo! Que rapidez para hacer las paces.

- ¿Qué tal besa Jared? – preguntó tranquilamente Ángela.

- ¡Ángela! – dijo Kate – eres como Lanie – le dijo frunciendo el ceño – y como a ella, no pienso decirte nada.

- Vale. Sólo era curiosidad – sonrío Ángela – ese uniforme le sentaba tan bien…

- Pero… - dijo Kate mirándola

- No te puedes imaginar - dijo Cam – que momentos ha pasado Ángela antes de casarse – dijo mirándola divertida.

- Oye Cam – replicó la pintora – que tú no te has quedado atrás – le echó en cara.

- Creo que ahora nos toca escuchar a nosotras – le dijo Lanie a Kate y ésta asintió riendo.

- ¿Quién empieza? – preguntó Kate

- Creedme – añadió Lanie – si no empezáis le diré que os interrogue…

Ángela admitió, acusada por Cam, de una aventura con Wendell, uno de los ayudantes de Brennan, así como haberle tirado los trastos a otro, Clark, Ángela río al comentar como había escandalizado a todo el Jeffersonian al admitir que salió con una chica en sus años universitarios y como después de todo, termino casándose con Hodgins y tranquilizando su vida.

Por su parte Cam, intentó cambiar de tema un par de veces cuando Ángela comenzó a relatar su historial, desde Booths, al ginecólogo de su hija pasando por el ex marido de Ángela y terminando con Vaziri.

- ¡Ángela! – le dijo Cam – tú no deberías saber lo de Vaziri.

- No pasees por los jardines con tu chico cuando hay gente en la azotea – admitió Ángela.

- Ángela – rogó Cam – dime que nadie sabra lo de Vaziri.

- ¿Qué Vaziri y tú estáis saliendo? – preguntó Brennan accediendo a la sala de descanso.

- ¿También tú? – preguntó Cam abriendo mucho los ojos.

- Habla de ti en sus poesías – afirmó Brennan – es obvio.

- Veo que aquí no se puede guardar un secreto – dijo Kate.

- ¿Y por qué lo quieres mantener en secreto? – le preguntó Brennan a Cam.

- Doctora Brennan yo firmo sus contratos – le dijo intentando que ella comprendiese el problema.

- Eres una profesional totalmente capacitada y sabes valorar los conocimientos y la valía del señor Vaziri por encima de lo demás - le dijo – no entiendo el problema.

- Ya – dijo Cam negando con la cabeza – da igual ya parece que todo el mundo lo sabe.

- Por cierto Kate – le dijo Brennan – Jared besa muy bien pero quizá no te haya dicho que esta casado – informó la doctora ante el asombro de Kate.

- ¿Cómo? – preguntó ella.

- Bueno os vi ayer mientas subía a por agua – admitió – y quizá el señor Castle también… él estaba aquí cuando yo llegue.

- Cariño – dijo Ángela – Jared y Kate solo se saludaron, salieron hace años.

- Ah… - dijo la doctora – entonces ya sabías como besaba – Kate miró a Ángela que le asintió.

- Bien – dijo Kate frunciendo el ceño- ¿Qué tal si vamos a trabajar ahora que todos sabemos todo de todos? – preguntó saliendo de la sala – Dios ¿Qué pasa aquí? ¿inhalan productos químicos?– preguntó a Lanie sonriendo en voz baja para que nadie la oyese – porque si es eso, empiezo a entender lo tuyo – le dijo riendo.

- Ehhh – contestó dándole un manotazo en el brazo – no compares.

Pasaron el día en el Jeffersonian, Kate utilizando su pizarra, cosa que sorprendió a Booths, al que le pareció útil.

Tenían identificada a la tercera víctima y Ángela trabajaba sobre el cuarto cráneo. Ryan había llamado desde Nueva York después de hablar con la familia de la tercera víctima y Kate escribía sobre su pizarra los datos que este le había dado. Booths y Espo habían ido al FBI para que el primero firmase unos documentos.

Sweets cada vez tenía más datos para poder realizar el perfil del asesino, Kate le sorprendió mirando su pizarra y el joven indicó que no era asesino si no que estaba convencido de que se trataba de una mujer.

- ¿Seguro? – preguntó Kate separando el rotulador de la pizarra y levantándose para mirarle.

- Creo que es una venganza emocional, quizá por rechazo – le indicó el joven.

- ¡Ah! – dijo Kate – es increíble lo que puede hacer la gente.

- Las relaciones y la confianza – le dijo él – son muy importantes para nosotros y cuando alguien las rompe puede provocar que el ser más tranquilo e inofensivo se vuelva impulsivo y agresivo – indicó.

- Ya… - le dijo Kate – veo muchos seres impulsivos y agresivos en Nueva York.

- ¿Puedo hablar contigo sobre algo que no sea el caso? – le preguntó directo Sweets.

- Claro – le dijo Kate tapando el rotulador y dejándolo sobre la mesa - ¿en que puedo ayudarte?

- Verás – comenzó Sweets – no quiero que te enfades por lo que voy a decirte.

- ¿Debería? – le dijo ella frunciendo el ceño.

- No, sólo quiero ayudar – le dijo sonriendo – mi trabajo también consiste en hacer que una relación entre compañeros funcione o mejore si se ha estropeado.

- ¿Y? – le dijo Kate

- Que la vuestra esta un poco deteriorada desde que a Richard le acusaron de asesinato – le aseguró.

- Yo no lo creo así – contestó algo molesta Kate.

- Kate, verás – comenzó él – cuando las personas a las que quieres desconfían de ti, se abre una brecha que aunque cierre, dejará cicatriz.

- Castle necesita tiempo – dijo Kate.

- No todo el mundo es igual de fuerte Kate – le dijo tranquilo- y a menudo la persona que se toma la vida como si no pasase nada, es el que más sufre. El tiempo cura, pero hablarlo y aclararlo cura con más rapidez.

- Ya lo hemos hablado – le dijo Kate cada vez más molesta.

- No lo suficiente – aseguró de inmediato Sweets – Richard tiene que saber que confiáis en él y le protegéis igual que lo hacíais antes.

- Mira Sweets – comenzó ella – no creo que esto sea…

- ¿Asunto mio? – preguntó y ella asintió – no estoy metiéndome en vuestras vidas para dar opiniones y críticas de vecino – explicó – creo que Richard está dolido y decepcionado y que vosotros estáis arrepentidos y veo que no conseguís estar en el mismo camino para solucionarlo, andáis por caminos paralelos, él en uno, vosotros en el otro… él sabe que os esforzáis, pero tenéis que hablar. Volver a esos días no os hará daño.

- ¿Y a él? – le preguntó Kate moviendo la cabeza

- A él tampoco – aseguró Sweets.

- Bien – dijo Kate – lo…

- Lo pensarás – acabó él – espero que lo hagas… y preferiría que no hablases con él de esta conversación.

- De acuerdo – afirmó Kate.

- ¿Volvemos a nuestra asesina? – preguntó Sweets

Durante el día, la cuarta víctima fue identificada y no se dieron cuenta de la hora hasta que Ángela llegó con Michael y Christine en sus brazos, la guardería había cerrado.

Camino del hotel los cuatro neoyorkinos cenaron en un restaurante oriental, donde rieron cuando se intercambiaron la información de los líos amorosos que ellas sabían de las chicas y ellos de los chicos.

- Gates echaría chispas – aseguró Espo riendo – si esto pasase en la doce.

Cuando Castle abrió la puerta de la suite y dejó pasar a Kate, ésta le recordó que debía llamar a Alexis y él lo hizo mientras Kate se duchaba.

Kate salió del baño y él seguía hablando con Alexis.

- Espera y te la paso – le dijo a la pelirroja despidiéndose con un beso sonoro al aire.

- Hola Alexis – le dijo Kate al coger el móvil - ¿Qué tal va todo?

- Me ducho – susurro Castle en su oído.

Kate terminó de hablar con Alexis y se deshizo del húmedo albornoz entrando al vestidor. Oyó a Castle en la ducha y se dio prisa para ir al mini bar, donde preparó dos vasos con hielo y vertió en ellos el contenido de dos botellitas de bourbon.

- ¿Dónde estas? – preguntó Castle al salir del baño mientras se ponía el pantalón de su pijama – si sigues saliendo a la terraza vas a coger frío.

- Estoy aquí – le dijo ella desde la sala.

Castle se colocó una camiseta y salió a la sala.

- ¿A oscuras? – le preguntó Castle - ¿Qué haces?

- Esperar a que me cuentes la segunda parte de tu vida – aseguró ella.

- Pensé que se te habría olvidado – dijo apagando la luz de la habitación y caminando despacio para no chocarse con nada mientras sus ojos se acostumbraban a la luz que entraba por el ventanal.

- No pienso olvidarlo – le dijo dando unos golpecitos sobre el sofá invitándole a sentarse a su lado.

- Veo que has pensado en todo – afirmó Castle viendo los vasos y las botellas de agua sobre la mesa y sentándose a su lado.

- Por si me dices que tu boca se seca – le dijo poniendo sus piernas sobre las de él y hundiéndose en su cuello mientras él la abrazaba.

- Ven aquí – le dijo él abrazándola para levantarla y colocarla sobre él - ¿Dónde me quedé?

- Tiraste de las coletas a Ruth – aseguró ella dando un sorbo a su vaso.

- Ah si… - dijo él recordando - y mi madre me castigo sin televisión y me hizo redactarle una nota de disculpa – dijo besándola - ¿Llevas algo bajo esa bata? – preguntó intentando colar la mano por debajo para acariciarla.

- Quieto – le dijo ella parando su mano – eso no lo descubrirás hasta que no termines.

- Eres perversa – contestó dando un sorbo a su bebida.

- Y no lo descubrirás si no me gusta lo que oigo – le aseguró.

- ¡Kate! – se quejo – eso no es justo, si tengo que llegar hoy hasta los veinte tendrás que oír cosas de mis novias y mi…

- ¿Tu primera vez? – le preguntó separándose de él y sonriendo

- Iba a decir mi primera juerga – le dijo abriendo mucho los ojos

- Ah no, no, no – le dijo metiendo su mano por debajo de la camiseta de él - quiero oír todo Rick… TODO – aseguró pellizcándole suavemente sobre el ombligo.

- Ays… - exclamó él – eso es trampa… no puedo resistirme si me llamas Rick.

- ¿Ah si? – preguntó ella provocativa – Rick empieza por contarme tu primera vez…

- Sólo si tu me cuentas la tuya – retó él.

- Estamos con tu vida, no con la mía – le dijo ella pegando su cara tanto a la de él que sus ojos casi bizqueaban

- ¿Y que gano yo? – se quejó.

- Bueno… vale… - cedió ella – dejaré que metas la mano bajo mi bata – le aseguró sonriendo

- Trato hecho – dijo él lanzándose sobre ella.

- ¡Eh! – regañó quitándole la mano – primero me lo cuentas…

- Detective – le dijo él muy serio – ¿Porqué tengo la sensación que siempre sales ganando?

- No tengo ni idea – le respondió ella con cara inocente acariciándole el pecho por debajo de la camiseta – pero cuanto antes empieces…

- Promete que no se lo contarás a nadie Kate – le dijo muy serio.

- Vamos ¿tan mal te salió? – le dijo riendo.

- No es por eso – contestó él – promete que no se lo dirás a nadie.

- Vale… palabra de girl scouts – dijo ella levantando la mano derecha.

- ¡Eso no vale! – protestó – tu nunca fuiste girl scouts

- Rick, Rick – insistió juguetona acariciándole con su dedo índice uno de sus pezones – vamos… no diré nada.

- Madre mía…. – dijo él llevando su mano al cinturón de la bata de Kate y parando en seco al ver como ella levantaba una de sus cejas – no dirás nada – inquirió.

- No diré nada Rick.

- Ufs… tenía quince años – le dijo- y estaba en el estreno de una obra de teatro de mi madre, un rollo ¿sabes? porque encima estaba haciendo de acompañante de una de sus amigas y …

Se metió a la cama rápidamente después de abrir la ventana, colándose como pudo bajo el cuerpo de ella y obligándola a que casi se tumbase sobre su pecho, la rodeó con sus brazos fuertemente y la besó en la cabeza.

- Es insoportable el calor que hace – le aseguró jugueteando con sus dedos sobre la espalda de ella.

- No lo noto. Sigo en shock – le dijo ella levantando la cabeza para mirarle – no me lo puedo creer.

- ¿Por qué? – le preguntó – no creo que haya sido el primer menor seducido por una mujer…

- No es por eso – rio ella - ¿la mitad de las mujeres de este país envidiándola por su marido y ella cuela a un niñato virgen en su cama?

- Soy irresistible – le dijo riendo y encogiéndose de hombros – le gustaba jugar con fuego.

- ¿Tú eras el fuego? – le inquirió sonriente.

- Bueno, tu misma lo has podido comprobar – contestó para picarla besándola – pero me refería a su marido, sigo sin entender como no nos pilló.

- ¿No dijiste que estaba en Hollywood rodando? – preguntó

- Si pero… Kate – suplicó – esto no debe saberlo nadie.

- Ya me lo has dicho – le confirmó – Martha te mataría.

- No es sólo por mi madre – le dijo serio - estuvimos viéndonos casi un año – confesó.

- ¿Un año? – le dijo incorporándose sorprendida.

- Si – le dijo con voz entusiasta – un año académico sorprendente… y bien aprovechado ¿a que si?

- Por favor, Castle – le dijo – ¿Cómo podías? además tiene dos hijos de mi edad ¿no? ¿Qué pasaba con ellos cuando ella y tú?

- Estaban con su cuidadora – respondió él - ¿vuelvo a ser Castle?

- La costumbre…- le dijo mirándole – no entiendo como pudiste hacerlo.

- ¿Qué hacías tú con quince años detective? ¿Algo que recordar? – le preguntó dejándola pensativa– si te soy sincero no me arrepiento de lo que pasó, pero si puedo decirte que un par de años después no lo hubiese hecho.

- Lo más sorprendente es que sigue siendo un matrimonio envidiado – dijo ella – de los pocos que quedan en Hollywood juntos.

- No sabía que leías prensa rosa – le dijo riendo.

- La peluquería… - contestó ella – es inevitable… él era mi ídolo cuando era pequeña.

- Pues espero que sigan siendo un matrimonio envidiado mucho tiempo – contestó él - ¿entiendes porque nadie puede saber nada? Jamás se lo he dicho a nadie.

- ¿Ni a tus ex? – preguntó extrañada.

- ¿Bromeas? – le dijo abriendo mucho los ojos – Meredith lo hubiese utilizado para dañar a mi madre, ya sabes lo que se quieren. Y Gina lo habría utilizado para que cualquiera escribiese un libro contándolo.

- Entiendo – le dijo volviendo a recostarse sobre su pecho.

- Mi madre se enfadaría – comenzó él – pero soy su hijo y hace ya demasiado tiempo, pero a Bárbara le costaría su matrimonio, las carreras de sus hijos en televisión, sería un escándalo que podrían aprovechar sus enemigos para hundirla.

- Ya veo – le dijo levantando la cabeza y besándole – puedes estar tranquilo.

- Por no hablar de lo que pasaría conmigo si saliese a la luz– advirtió – supongo que puedes imaginar como bajarían mis ventas y además ahora podría salpicarte a ti, a Alexis… ¿y a mi madre? Imagínate lo que podrían decir…

- Tu secreto esta a salvo conmigo – le aseguró besándole – por la cuenta que me trae.

- Lo sé – le dijo mirándola y ella se estremeció pensando en su conversación con Sweets.

- Rick – le dijo ella después de unos segundos callados.

- ¿Qué? – preguntó él saliendo de sus pensamientos.

- ¿La has vuelto a ver? – preguntó curiosa y él comenzó a reír.

- Me extrañaba que no hubieses preguntado antes – le dijo -si Kate, aún es amiga de mi madre aunque ahora viva en Los Ángeles siguen viéndose y yo también – confirmó – si es eso lo que preguntas, porque si preguntas si volvimos a… eso nooo, jamás…

- ¿Martha no se enteró de nada? – preguntó extrañada

- No. Entre sus obras, sus ligues y que se suponía que Bárbara me ayudaba con las clases de piano, no se enteró de nada – aseguró – yo por aquel entonces estaba en el internado, pero tenía permiso para salir a esas clases.

- Y … ¿Ya no te atrae? – preguntó ella riendo

- ¿Bromeas verdad? – le dijo separándola para mirarla mejor – hace veinticinco años si, pero ¿ahora? ¿tú la has visto no? es como mi madre.

- Bueno, lo era también hace veinticinco años y no te importó – contestó con una sonrisa.

- No era igual, ella era una mujer atractiva, yo era un crío y…

- ¿Y…?

- Era un crío, no sé si estaba entusiasmado con la maestra o con la materia…

- Conociéndote – le dijo – seguro que con la materia. ¿Qué paso?

- Conocí a una chica – afirmó – con la que podía compartir más cosas que la cama y deje de aparecer por su casa.

- Ya te habías graduado en la materia… - le dijo casi preguntando Kate.

- Es posible – contestó abrazándola con fuerza – deberíamos dormir, es tarde.

- ¡Richard Castle! – le dijo incorporándose y poniéndose a horcajadas sobre él – ya sabía yo que si te dejaba mirar bajo mi ropa acabarías poniendo excusas para continuar contándome…

- Kate – le contestó riendo - ¿no ha sido suficiente revelación por hoy? te prometo que mañana seguimos – dijo llevando su mano a la espalda de ella y atrayéndola hacía él para besarla.

- ¿Mañana? – preguntó ella en su boca

- Te lo prometo – aseguró él mientras la agarraba por la nuca y profundizaba el beso dejándose llevar por la noche.