Lanie y Espo miraron a su alrededor cuando llegaron a la recepción del hotel, no encontrando allí ni a Castle ni a Kate. El recepcionista les miró sonriendo y decidieron acercarse para preguntar si les habían visto por allí.
- Llegaron hace unos quince minutos – les dijo el joven – dejaron un paquete y volvieron a salir a la calle.
- Gracias – le dijo Lanie – vayamos a buscarles – le dijo a Espo - quizá estén esperándonos fuera.
Salieron de la mano por la puerta del hotel mirando a ambos lados de la calle, Espo dio un pequeño tirón de la mano a Lanie, señalándole uno de los coches aparcados allí. Ambos se miraron sonriendo y se acercaron a ellos. Kate estaba apoyada en la puerta trasera del coche, mientras Castle se apoyaba sobre ella, con una mano sobre el techo del coche y con la otra rodeando el cuello de Kate y besándola. Kate tenía ambas manos sobre el pecho de Castle. Se separaron levemente sonriéndose y volvieron de nuevo a besarse.
Vieron como un matrimonio de avanzada edad que pasaba junto a ellos, miraba a la enamorada pareja y negaban con la cabeza y Espo y Lanie volvieron a sonreírse negando a su vez ellos.
- Policía de Nueva York – dijo Espo en la espalda de Castle – quedan arrestados por escándalo público.
Castle separó la mano del techo del coche y le hizo un gesto pidiéndole un minuto sin dejar de besar los labios de Kate.
- Vamos escritor – se quejó Lanie – vas a dejarla sin respiración.
Kate se separó lentamente de Castle y ambos abrieron los ojos, mirándose y comenzando a reír.
- ¿Ya son las ocho y media? – preguntó Castle sin apartar su mirada de Kate.
- ¿Lleváis así toda la tarde? – preguntó directa Lanie – bonita forma de recuperar el tiempo perdido – aseguró la forense.
- ¿A que sí? – le dijo Castle riendo y volviéndose hacia ellos mientras atrapaba la cintura de Kate y le ayudaba a incorporarse.
- Vamos "muchachitos" – dijo Espo enfatizando la palabra mientras comenzaba a andar abrazando a Lanie – tengo hambre.
Ambas parejas caminaron abrazadas por la calle hasta llegar a una cafetería no muy lejana que les había recomendado uno de los recepcionistas del hotel días atrás.
Se sentaron en unos bancos de cuero marrón, alrededor de una mesa rectangular, Castle y Espo junto a la ventana, las chicas en el lado de fuera. Pidieron sándwich y cerveza y hablaron sobre el paseo que Espo y Lanie habían dado aquella tarde, siguiendo las recomendaciones de Castle y Kate.
Los cuatro estaban relajados y tanto una pareja como la otra no evitaban en ningún momento manifestar muestras de cariño, dándose besos y dedicándose caricias mientras conversaban.
Kate respondió la llamada de teléfono de su padre, saliendo del local para evitar el ruido y poder hablar con él. Espo se excusó y se levantó a su vez para ir al lavabo.
Lanie miró a Castle y le sonrió.
- Dime que no volveréis a discutir más – le dijo Lanie – me encanta ver a la Kate de ahora.
- No pretendo hacerlo Lanie – contestó él – a mi también me gusta verla feliz, sólo espero que no se aburra nunca de mí.
- Eso dependerá de ti escritor – afirmó Lanie.
- Tengo que andar con pies de plomo – rio él – en cuanto a Javi y a ti, ¿crees que duraréis más que la anterior vez?
- Es complicado escritor – afirmó la forense.
- No sé que pesada carga llevas contigo Lanie – se sinceró él – intuyo que debe ser dura para que quieras tener a Javi a cierta distancia, cuando está claro que entre vosotros hay algo más fuerte que un simple lío pasajero, pero si en algún momento necesitas mi ayuda para superarla o crees que hay algo que pueda hacer yo por aliviarla– dijo cogiendo su mano por encima de la mesa – puedes contar conmigo.
Lanie no dijo nada, sólo puedo asentir en silencio, agradeciendo las palabras de Castle, preguntándose que es lo que sabría sobre ella.
- ¿Se puede saber que pasa aquí? – dijo Kate mirándoles las manos con falsa indignación.
- Ya sabes que soy un mujeriego incorregible – dijo Castle.
- Tendrás que atarle en corto – le aseguró Lanie dándole un apretón en la mano a Castle y soltándosela – y cuanto antes lo hagas mejor – le dijo a Kate que cogió de inmediato la indirecta.
- ¿Vas a hacer tú lo mismo con Javi? – preguntó Kate sentándose junto a Castle que la rodeó la cintura atrayéndola sobre él y dándole un suave beso en la mejilla.
- ¿Qué vas a hacer conmigo? – preguntó el detective sentándose junto a Lanie.
- Atarte en corto – dijo Castle seguro.
Espo no dijo nada, se limitó a mirar a Lanie lanzándola una leve sonrisa.
- ¿Buscamos ese bar? – dijo Castle rompiendo el pesado silencio - ¿Los padres fundadores no? – preguntó a Kate que asintió.
- Vamos anda – le dijo Kate cogiéndole de la mano y levantándose – voy a ir ensayando eso de atarte en corto – le dijo tirando de él.
- Eso me recuerda a aquel caso de tráfico de tigres – contestó él – ahí si que me tenías atado en corto.
- No me lo recuerdes – dijo ella – me dieron ganas de matarte.
- Pero no aprovechaste la situación – le dijo él sin hacerle caso y riendo – y yo tan sólo conseguí que me dieses la mano, levantarte el jersey y quitarte las botas.
- ¿Os interrumpimos cuando llegamos a rescataros? – preguntó Espo riendo ante esa parte desconocida.
- No seas tonto – contestó Kate – le di la mano para no cortarnos con las esposas, levantó mi jersey para comprobar el pinchazo y me tuvo que quitar las botas para poder subir a la trampilla.
- Vale no seré tonto pero Ryan y yo llegamos a pensar que estabais por ahí juntitos– dijo Espo riendo – hasta que vimos a aquel tipo abandonar tu coche.
- ¿En serio pensasteis que estábamos por ahí en algún hotel? – preguntó Castle a Espo.
- ¿Por qué no? – contestó Espo – todos teníamos claro que tarde o temprano acabaríais juntos.
Sin darse cuenta llegaron hasta el bar donde Cam y Vaziri ya estaban esperando.
- ¿Qué tal estas tío? – preguntó Castle a Vaziri.
- Bien – aseguró levantando su vaso de zumo – pero no volveré a beber más.
- ¡Bah! – le dijo Castle – la resaca es mejor curarla con más alcohol.
Castle se llevó una mirada reprobatoria de Kate
- ¿Cerveza? – preguntó Espo al resto que le asintieron y llamó al camarero.
- ¿Hemos llegado demasiado pronto? – preguntó Kate al ver que faltaban los demás.
- Siempre les pasa igual – dijo Cam – ya sabes, con bebés de por medio…
- Claro – dijo Kate haciendo un gesto pensativo con los labios que no pasó desapercibido para Castle.
Castle la abrazó por la espalda, apoyando su barbilla en el hombro de Kate y mientras Cam seguía hablando al grupo, Castle aprovecho para susurrarle a Kate en el oído.
- No te preocupes, Alexis, mi madre o tu padre se quedarían con nuestros bebés cuando queramos salir – le aseguró
- ¿Nuestros? – preguntó Kate girando levemente su cara hacía la de él.
- Al menos dos – aseguró besándola en la mejilla – ¿nunca quisiste tener hermanos?
- Ya hablaremos – contestó ella ruborizándose.
- Eso me recuerda que tenemos un relato pendiente –le dijo él – siempre que quieras continuar – le aseguró.
Una gran risa en la puerta delató la llegada de Hodgins.
- ¡Tios! – les dijo a Vaziri, Castle y Espo – pedirme una cerveza. Chicas – se dirigió a Cam, Kate y Lanie – estáis muy guapas hoy.
- Jack – le dijo Ángela dándole un pequeño golpe en el brazo.
- Pero no tanto como mi mujer – añadió Hodgins mirando a Ángela y sonriendo- ¿Qué quieres beber cariño?
- Cam – dijo Ángela acercándose a ella y a Lanie y Kate - ¿va a venir Daisy?
- No lo sé – afirmó Cam – pero si puedo decirte que estará mañana en la barbacoa de Booth.
- ¿Ha sido traumática su ruptura? – preguntó Kate.
- Dejarlo el día que van a estrenar casa juntos… - dijo Ángela.
- ¿Quién dio el paso? – preguntó Lanie.
- Lance – afirmó Ángela.
- ¿Se llama Lance? – pregunto Lanie con una pequeña risa.
Booth, Brennan y Sweets tardaron más de medía hora en llegar, se disculparon con el resto, Christine había empezado a llorar y tuvieron que dejarla dormida para que no les echase de menos mientras se quedaba con la niñera.
- ¿Ves? – le dijo Castle a Kate al oído – los nuestros tendrán a sus abuelos o a su hermana.
- Castle – le dijo Kate – vale ya.
Wendell, otro de los asistentes de Brennan, acompañado por varios amigos saludó y fue presentado a los cuatro neoyorkinos.
- ¿Tu Wendell? – preguntó Lanie a Ángela que asintió sonriendo – un jovencito atractivo – aseguró y el resto rieron.
- Te vemos mañana – le ordenó Booth a Wendell y el chico asintió.
Caroline paso más tarde, bebió una botella de agua, les felicitó a todos por la resolución del caso y volvió a marcharse con la misma rapidez con la que había llegado.
Después de unas horas de conversaciones y cervezas, decidieron abandonar el local y volver a sus casas y hotel.
- Creo que mañana me levantaré a la hora de irnos a la casa de Booth y Brenan – dijo Lanie mientras subían en el ascensor del hotel.
- Te doy la razón – dijo Kate – apagar el despertador y dormir hasta cansarme…
Espo y Castle se miraron entre ellos sonriendo.
- ¿Qué? – preguntó Lanie a ambos al ver sus sonrisas – a las ocho te quiero fuera de mi cama – amenazó a Javi.
- Vuelvo a darte la razón – confirmó Kate mirando a Castle – me cuesta despertarte a diario…
- No haré nada para que me eches de la cama – afirmó Castle – es más, te pediré el desayuno y te lo llevaré para que no tengas que moverte.
- Eso tío – dijo Espo – tu poniendo listones.
- No te preocupes Javi – le dijo riendo – cuando pida el nuestro les diré que os lo lleven a vosotros también.
- Tendrás que hacer algo por ti mismo si no quieres dormir en el sofá – le dijo Lanie a Espo que bufó.
Se despidieron y Castle abrió la puerta de la suite dejando que pasase Kate.
- ¿Y bien? – preguntó Castle cerrando la puerta y apoyando la espalda.
- ¿Por donde quieres que empiece? – preguntó Kate cruzándose de brazos - ¿por nuestros bebés?
- Dijiste que era una posibilidad… - le dijo él.
- Y de eso cuanto hace Castle ¿cinco días? – le dijo
- Vaya… vuelvo a ser Castle… - le dijo poniendo cara triste.
- Si quieres volver a ser Rick – le dijo – prepara algo de beber mientras me cambio – dijo girándose y poniendo rumbo a la habitación.
Castle sonrió y fue al mini bar, preparó un par de bebidas con hielo y algo para picar y lo llevo a la mesa junto al sofá. Fue hasta la habitación para cambiarse y vio a Kate poniéndose la bata.
- Voy a ponerme cómodo – le dijo a Kate.
- Nada de eso – replicó ella cogiéndole de la mano e intentando arrastrarle fuera de la habitación
- ¿Por qué? – preguntó confuso
- Me gusta como te queda esa camisa – contestó rápidamente – pero puedes quitarte los zapatos y el cinturón.
- ¿Estás segura? – preguntó extrañado.
- Haz lo que quieras – le dijo soltándole – tienes razón estarás incómodo. Te espero fuera.
Castle se quitó rápidamente los zapatos, mirando a Kate mientras andaba y se desabrochó el cinturón dando un par de zancadas hasta acercarse a su espalda y abrazarla parándola.
- Ya estoy cómodo – aseguró.
Castle se sentó en el sofá y tiró de la mano de ella hasta hacerla sentar en su regazo, abrazándola.
- Bueno detective – le dijo besándola – ¿Rick o Castle?
Kate miró la mesita con las bebidas y los frutos secos y le miró sonriendo mientras se inclinaba para coger los vasos.
- Rick
- Perdóname ¿vale? – le dijo dándole un sorbo a su bebida – no pretendía molestarte.
- No me molesta – le dijo desabrochando un par de botones de su camisa – pero creo que estos últimos días ya he tenido bastante ¿no crees? No llevamos saliendo ni un año…
- Pero lo queríamos desde hace cinco – aseguró él.
Ella le miro seria.
- Tu lo que querías era meterte en mi cama – le dijo.
- Eso no es exactamente así – aseguró – tu siempre has pensado que sólo buscaba acostarme contigo y no era sólo eso. Ya que tu no has seguido una línea de tiempo ¿Por qué no me cuentas porque fuiste a buscarme cuando surgió ese caso de mi imitador?
- Bueno… estaba claro que te imitaba – le dijo – en esos casos lo más lógico es contactar con la "celebridad" para confirmar si tiene algún enemigo.
- ¿Y no podías esperar al día siguiente? – preguntó – siempre tuve esa duda.
- ¿No te lo imaginas? – le dijo Kate soltando una leve carcajada.
- ¿Estabas deseando verme en persona? – le preguntó cerrando uno de sus ojos.
- Ya te había visto en persona – aseguró Kate desabrochando otros dos botones.
- ¿Cuándo? – le dijo intentando hacer memoria.
- Me firmaste un libro –afirmó.
- ¿Y no me fije en ti? – preguntó curioso.
- Estabas pendiente del dibujo de Alexis – le dijo.
- No siempre llevaba a Alexis conmigo – aseguró.
- Estaba resfriada – le dijo Kate – nos lo decías a todos.
- No lo recuerdo – dijo negando con la cabeza - ¿Por qué no fuiste a buscarme al día siguiente? ¿Por qué interrumpiste en mi fiesta?
- Bueno – dijo metiendo su mano por dentro de la camisa de él – eras mi escritor favorito, digamos que tenía ganas de conocerte, de hablar contigo – dijo acariciándole.
- Pues cambiaste de opinión enseguida – le dijo besándola – me odiabas.
- Que tu escritor favorito se de la vuelta con un rotulador en la mano pretendiendo firmar sobre tu pecho – le dijo de carrerilla – no es la presentación más adecuada.
- Llevaba toda la noche haciéndolo – aseguró.
- Por eso mismo me pareciste un completo idiota – respondió ella – vale que leía en la prensa las historias que se contaban de ti, tu éxito, eras atractivo y siempre estabas con la presentadora, actriz o modelo del momento, pero pensaba que la prensa exageraba.
- ¿Me odiabas por firmar en el pecho? – preguntó
- No te odiaba – aseguró – tenía un concepto de ti y me decepcionaste, pero no sólo por la firma. Me pareciste superficial, engreído, frívolo, pedante…
- Vale… - cortó él – no hace falta que sigas
- Por favor… querías fotos de los asesinatos para enseñárselas a tus amigos – le reprochó. Solo para engordar tu ego porque alguien te imitaba.
- Es un orgullo que alguien lea lo que escribes – dijo – para bien y para mal.
- Te traían al fresco las víctimas – le dijo.
- Bueno, reconozco que no pensaba en ellas – dijo pensativo – hasta que tú me hiciste recapacitar. ¿Qué pensaste cuando Montgomery te obligo a trabajar conmigo?
- Sentimientos contradictorios – confesó ella – por un lado me molestaba tenerte pegado y estorbando.
- Ahora no dices lo mismo – le dijo estrechándola más fuerte
- Ahora has aprendido – le dijo haciendo círculos con el dedo bajo su camisa – me costó unos cuantos casos, pero… aprendí a reírme en comisaría.
- ¿Y ya no soy vanidoso y petulante? – preguntó mirándola.
- Sigues siéndolo – le aseguró – para quien te conozca poco, yo ahora sé como eres realmente.
- ¿Y como soy detective? – preguntó
Kate le miró riendo levemente.
- Eres gentil, bondadoso, afectuoso – comenzó Kate – eres un buen hijo y un estupendo padre…
Castle acarició sus labios con el dedo pulgar, acercando su cara a la suya para besarla muy despacio.
- ¿Sentimientos contradictorios? – preguntó tras separarse de sus labios.
- ¿Qué mi escritor preferido trabajase conmigo? – dijo Kate – Estaba encantada. Molesta, pero encantada. Todo era contradictorio, tenía que dejarte claro que no ibas a meterte en mi cama, pero me molestaba si no lo intentabas hacer. Quería que me dejases en paz, pero me fastidiaba ver como intentabas ligar…
- ¿Yo intentar ligar? Era solo por molestarte – le dijo – hubiese pegado un buen puñetazo a Sorenson cuando le vi besarte.
- ¿A Will? – sonrío Kate – con Will pensé que funcionaria ¿sabes? Los dos trabajábamos duro y nos entendíamos, nos gustábamos mucho, pasamos tanto tiempo juntos que nos conocimos a la perfección en un par de semanas y nos queríamos…
- ¿Y que paso? – preguntó él acariciándola.
- Le ofrecieron un ascenso, pero no en Nueva York – dijo Kate sonriendo – me pidió que fuese con él.
- ¿Por qué no lo hiciste? – preguntó muy bajito.
- Porque Will no se conformaría con aquel puesto – aseguró ella – y cada vez que quisiera un ascenso tendríamos que mudarnos a otro lugar…
- Y tu sitio estaba aquí, esperando a Braken… - Kate asintió
- Me pidió que hiciese el acceso al FBI – dijo Kate pensativa.
- Bueno, finalmente Sorenson acabó en Nueva York – afirmó Castle.
- ¿Ah si? – preguntó ella graciosa – las últimas indagaciones de Javi intentando averiguar quien era mi novio le situaban en Europa.
- ¿No te hubiese gustado ser del FBI? – le preguntó Castle curioso imaginándola vestida con un traje de chaqueta formal, con el pelo recogido en un moño y conduciendo un todoterreno oscuro.
- Prefiero estar aquí contigo – le dijo por toda respuesta.
Castle rozó su nariz con la de ella, acariciándole la cara y suspirando. Kate se abalanzó sobre sus labios besándole con urgencia. Kate se levantó y tiró de su mano poniéndole en pie frente a ella, no dejaron de mirarse y ella llevo las manos al cinturón de su bata, desatándolo y deslizándolo por su cuerpo, dejando que él viese el pequeño y sexy camisón que había comprado unos días antes de viajar y que aún no había estrenado. Él la miró, deslizando sus ojos por el camisón. Kate se acurrucó entre sus brazos, terminando de desabotonarle la camisa y sin quitársela, se hundió en la piel de su pecho.
- Kate…
- ¿Si?
- Has dicho que soy un buen hijo, un buen padre… - le dijo bajito - ¿Y como soy como novio? – preguntó un poco preocupado.
Kate le cogió la cara con ambas manos, mirándole muy fijamente.
- Eres lo mejor que me ha pasado – declaro.
Castle se hundió en su cuello, besándola y la cogió en brazos mientras ella enredaba sus piernas en su cintura y echaba la cabeza hacia atrás dándole más acceso a su cuello.
- Pienso preguntarte después como soy como amante – le afirmó mientras caminaba a la habitación y ella comenzó a reír…
MIL GRACIAS POR LEER.
