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El camarero llamó varias veces a la puerta, insistiendo para que le abriesen. Castle saltó de la cama agarrando la bata que se había puesto Kate la noche anterior y poniéndosela mientras corría por la sala y descubriendo que era más pequeña que la que estaba utilizando él y aunque ató el cinturón alrededor de la cintura, apenas podía cubrirse con ella. No esperaba que los despertasen así, seguramente Javi se había puesto el despertador para pedir el desayuno y tener a Lanie contenta.
El camarero le miró sonriendo, el aspecto de Castle era gracioso, las mangas por mitad de los antebrazos y cada vez que intentaba moverse se le veía más de lo necesario por encima de las piernas. El muchacho intentaba no mirarle mientras depositaba el desayuno sobre la mesa Castle le pidió que esperase y fue a buscar su cartera para darle una propina, momento que el chico aprovecho para mirarle bien y reírse en silencio en su espalda.
Kate le miró cuando él entró en la habitación y ella si que no pudo evitar soltar una carcajada.
- ¿Dónde está mi cartera? – preguntó él recogiendo el pantalón que llevaba puesto la tarde anterior y buscando en los bolsillos – aquí…
- Cámbiate de bata antes que el camarero nos denuncie por escándalo, o quizás abuso – le dijo ella riendo.
- Que graciosilla estas por las mañanas – le dijo entrando al baño para buscar la suya y cambiarse.
Castle salió rápidamente con el albornoz de su tamaño y le entregó al chico su propina.
- ¿Quieres desayunar en la cama? – preguntó a Kate asomando la cabeza por la puerta.
- No – contestó ella – dame un momento que entre al baño.
Desayunaron despacio, tomándose su tiempo y disfrutando de no tener que ir a trabajar.
- Kate – le dijo él – anoche me quedaron un par de preguntas.
- ¿Ah si? – preguntó ella dando un mordisco a su tostada.
- ¿Puedo? – preguntó entornando los ojos
- ¿Tan complicadas son que tienes miedo? – le dijo
- ¿Miedo? ¿Porque dices eso? – le preguntó sabiendo que le había descubierto.
- Tus ojos – dijo ella.
- ¿Qué les pasa? – preguntó intentando recordar que había hecho.
- Pues que los pones… - Kate hizo un silencio – bueno da igual… ¿Qué quieres preguntarme?
- Sé que no quieres contarme… – dijo él con tacto – tus pequeñas aventuras entre relaciones más serias… - Kate ladeó la cabeza frunciendo el ceño – pero necesito saber…
- ¿Qué?
- ¿Qué pasó entre el inspector Colin Hunt y tú? – preguntó
Kate le sostuvo la mirada por un largo rato.
- ¿Realmente te importa? – le preguntó algo enfadada - porque pensé que en aquel momento estabas muy ocupado con tu amiguita Jacinda – contestó Kate remarcando mucho el nombre – esa chica tan alegre y sin complicaciones que tanto necesitabas.
Castle bebió un sorbo de su café totalmente en silencio. Realmente sabía que aquellos días se había pasado un poco mostrándola su indiferencia. Y lo peor es que sabía que eso la dolía y continuó haciéndolo. Le había torturado tanto su fingida amnesia que no pudo evitar una venganza y que mejor modo que ignorarla cuando en realidad él lo estaba pasando peor que ella al hacerlo.
Pero fue efectivo, él se dio cuenta que la había removido por dentro y se mostraba celosa, con lo que no contaba él, era con la aparición del inglés. Casi muere cuando vio a ambos, vestidos de etiqueta salir de comisaría cogidos del brazo rumbo a aquella fiesta.
- No pasó nada con Jacinda – confesó – sólo salimos a compartir cenas y risas.
- ¿En tu Ferrari? – escupió Kate - ¡Ja!
- Le hacía ilusión conducirlo – contestó él desganado – y me apeteció dejárselo para oír su risa.
Kate apartó su mirada y bebió la mitad de su zumo de naranja.
- Será mejor que olvides que te he hecho esa pregunta – le dijo casi susurrando.
- No pasó nada Castle ¿contento? – dijo ella enfadada – sólo tomamos algo antes que saliese su avión.
Continuaron con su desayuno en silencio, cada uno en sus pensamientos. Kate aliviada porque sabía que él no le había mentido y el tema de Jacinda no había sido serio y él calmado porque ahora tenía completamente claro que ella tampoco había podido acostarse con el inglés, al igual que él no pudo con la azafata, ambos tenían el pensamiento en otra persona por mucho que les atrajese la que en aquellos momentos tenían delante.
- ¿Qué más querías preguntar? – le dijo ella después de un rato en silencio.
- Nada – contestó él con mirada inocente.
- Castle – dijo ella pinzándose el puente de la nariz con los dedos – mira… ya estoy enfadada, así que, aprovecha y termina tus preguntas.
El expiró el aire de sus pulmones por su nariz.
- ¿Empezaste a salir con Josh porque yo volví con Gina? – soltó de repente.
- ¿Volviste tú con Gina porque yo estaba con Tom? – contestó ella de inmediato.
- Si – confesó él sin pensarlo.
Kate soltó una pequeña risa nerviosa y le miró largamente a los ojos, sin hablarse.
- ¿A qué hemos estado jugando? – le preguntó Kate relajada - ¿Por qué nos hemos estado haciendo daño tanto tiempo?
- Tenía que ser así – afirmó él tajante – para darnos cuenta de lo que realmente necesitamos el uno del otro – dijo sonriendo levemente.
Ella asintió en silencio correspondiendo a su sonrisa.
- ¿Alguna pregunta más? – dijo ella queriendo zanjar de una vez todo el asunto.
- Si –contestó – tengo dos más.
- Está bien… - dijo cogiéndole la mano
- ¿Puedes besarme? – preguntó
- ¿Esa es la pregunta? – dijo mirándole.
- Es la primera – aseguró él.
Kate le besó durante unos segundos.
- Pregunta contestada – le dijo al separarse - ¿la segunda?
- ¿Con cual de todos tus antiguos novios llegaste a imaginar que formarías una familia? – preguntó algo temeroso.
Kate negó con la cabeza sonriendo.
- ¿Será la última pregunta? – le dijo muy despacio.
- Lo prometo – contestó levantando la mano derecha.
- Supongo que con Mark – dijo ella refiriéndose al hombre que realmente la había roto el corazón - ¿Y tú?
- Supongo que con Kira – dijo sonriendo y ella asintió recordando a la mujer que tanto le había sorprendido cuando había hablado con ella.
Él se acercó despacio y la beso muy suavemente.
- ¿Has terminado tu desayuno? – preguntó él mirando los restos que quedaban en los platos.
- Si… ¿Por qué? – preguntó Kate.
- Volvamos a la cama – dijo levantándose y tomándola de la mano.
Kate se dejó arrastrar por él, que caminaba de espaldas hacia la habitación tirando levemente de su brazo. En su cabeza resonó su última pregunta "antiguos novios" y sonrió como una adolescente pensando que si él no hubiese dicho "antiguos" ella sin dudarlo habría contestado de la única forma que quería y sentía: "Tú"
por leer hasta aqui.
