MIL GRACIAS POR LEER ESTA HISTORIA...
Los cuatro salieron del despacho de Gates, que les expuso y asignó un caso que había sido adjudicado a otro equipo de homicidios el día anterior, pero que por un accidente de tráfico que sufrieron los detectives encargados la noche anterior y que les había provocado una baja laboral, deberían ser ellos quienes se encargasen de resolverlo.
Kate fue a su pizarra y comenzó a escribir en la misma los datos que Gates le había dado.
- Castle, Espo –dijo Ryan - ¿os quedaréis a tomar algo con Jenny y conmigo? Hoy vendrá a buscarme.
- Claro tío – le dijo Espo.
- Avisa a Lanie – le pidió Ryan.
- Eso está hecho – dijo el detective marcando el número de su novia.
- ¿Dónde piensas llevarnos Ryan? – preguntó Kate – por cierto que sea un sitio donde no haya ron… - dijo Kate riendo.
- No lo he pensado – dijo Ryan extrañado por la petición de Kate - ¿Castle vendrás?
- Claro – dijo él, Kate ya había decidido por él - ¿Qué tal si vamos a mi bar?
Pasaron todo el día ocupados ordenando y buscando pistas y datos de la víctima, apenas comieron unos sándwich que Castle pidió por teléfono después de hablar con su madre y con su hija, ambas le llamaron preocupadas por saber que futuro les esperaba ahora a Kate y a él después de ver como la prensa había aireado todo.
Y por fin, aquella tarde, cuando Jenny fue a buscar a Ryan y los seis amigos salieron a la calle, Castle abrazó a Kate mientras caminaban por la calle y ella se dejó abrazar colando su mano en el bolsillo del pantalón trasero de él y ambos se miraron sonriendo. Caminaban algo más retrasados que el resto.
- ¿Cómo sabías que nos habían descubierto? – preguntó ella.
- La prensa me abordó al entrar en comisaría – contestó – y me enteré de todo, imaginé que Gates lo sabía…
- Parecías resignado – le dijo ella.
- No era resignación – aseguró – era alivio. Llevo casi un año escondiéndome para poder abrazarte por la calle como ahora, y aunque Gates me hubiese echado, es más importante para mí poder mostrarle a todo el mundo que eres la persona a la que quiero – dijo – antes que trabajar ahí.
- ¡Vaya! Gracias por la parte que me toca – le dijo ella con una carcajada – no sabía que estabas deseando marcharte de comisaría.
- No lo estoy – dijo – quiero seguir trabajando contigo. Pero reconoce que aunque es divertido y algo morboso esconderse del mundo – le dijo – no podríamos seguir avanzando como pareja escondiéndonos y mintiendo así.
Kate le miró con gravedad. Ella no había pensado así. Ella únicamente había pensado en tenerle a su lado en comisaría, aderezando con esa chispa de humor su día a día, calmándola cuando lo necesitase, apoyándola en todas sus decisiones… no se le había ocurrido que él podía sentirse incompleto, se dio cuenta que había sido egoísta y no había pensado en nada más que en ella, obligándole a esconderse y mantener un secreto que él no quería mantener.
Ella se paró en seco en mitad de la calle y se abrazaron besándose.
- Es un alivio poder hacer esto ¿sabes? – dijo él cuando se separaron.
- ¿Nos estará siguiendo la prensa? – pregunto Kate mirando alrededor y sonriendo.
- Hablando de prensa – dijo volviendo a andar – he hablado con Paula y ha mandado la nota, a todos menos al New York Post, siempre nos hemos portado bien con ellos y que publicasen esas fotos sin preguntarme primero… consideraba a Laura Shields una amiga, pero me ha defraudado.
- ¿Qué pone en esa nota? – preguntó Kate intrigada.
- Básicamente – comenzó él - que confirmamos que mantenemos una relación y que deseamos que esta sea respetada manteniéndola fuera de los medios de comunicación para poder seguir desarrollando nuestro trabajo de la manera más anónima posible. ¿Te parece bien?
- Supongo que sí – contestó ella – ¿Tendrás que informarles cada vez que tengamos un cambio?
- ¿Un cambio? – preguntó él extrañado.
- Si – dijo Kate – un cambio en nuestra relación.
- No te entiendo detective – le dijo besándola la mejilla – dame una pista.
- ¡Eh! – contestó ella – soy detective, yo no doy pistas, yo las encuentro.
Ambos rieron sabiendo de sobra a que tipo de cambios se refería Kate pero sin decirse más.
Llegaron a "La vieja guarida" y se sentaron en el apartado que Brian les había reservado cuando recibió la llamada de su jefe avisándole que irían.
Les había preparado algunos aperitivos y un par de cubos con hielo en el que se enfriaban sus cervezas favoritas.
- Bueno chicos – dijo Ryan – Jenny y yo nos alegramos de estar hoy con vosotros.
- Fue una lástima que os perdieseis el viaje a Washington tío – dijo Espo.
- ¿Quieres dejarle hablar? – regañó Lanie y todos rieron chocando sus cervezas excepto Jenny.
- Jenny y yo os vamos a hacer tíos – dijo Ryan entusiasmado.
Los cuatro amigos comenzaron a soltar vítores y aplausos de alegría, Jenny y Ryan fueron achuchados y palmeados por sus amigos.
Tras un par de horas, decidieron retirarse y cada pareja tomó un taxi en diferentes direcciones.
- ¿A mi casa? – preguntó Castle a Kate que negó con la cabeza.
- No tengo ropa allí – le dijo – vayamos a la mía – le dijo mientras entraba en el coche.
Más tarde y mientras Castle la abrazaba y ella le acariciaba su desnudo torso, él por fin se atrevió a preguntarle.
- ¿Quieres que te dé una pista? – preguntó
- ¿Sobre qué? – preguntó ella a su vez.
- Sobre ti y sobre mí – le dijo riendo.
- ¿Un cambio en nosotros? – preguntó ella insinuante.
- Quiero que lo intentemos – le dijo él cambiando su sonrisa por un gesto serio.
- Con esa pista aún no resuelvo nada – contestó Kate.
- La verdad es que no quiero darte pistas – dijo él – quiero darte hechos… quiero que vengas a vivir conmigo, quiero que me des una oportunidad, quiero que lo intentemos y si sigues aguantándome en unos meses, o el tiempo que tu quieras… entonces querré pasar contigo el resto de mis días…
Él esperó ansioso la contestación de Kate, cuya mente viajaba a las palabras de él: "avanzando como pareja", levantó la cabeza apoyándola sobre su mano y le miró mientras seguía acariciándole el pecho.
- ¿Cuándo se lo dirás a Martha y Alexis? – le dijo y una enorme sonrisa se dibujó en la cara de Castle.
- Lo más rápido posible – contestó él – esta mañana me hicieron el tercer grado. ¿Empezamos a empaquetar cosas? – preguntó él.
- Rick –le dijo cogiéndole por la mandíbula – ¿Qué tal si dejas de agobiarme? Ya lo haremos el fin de semana – le dijo besándole – y ahora tendrás que hacer de nuevo un comunicado de prensa – dijo con malicia.
- Deja que lo descubran por ellos mismos – dijo apretándola contra él.
Un par de horas después y casi entre sueños él la preguntó:
- ¿Por qué me rechazaste durante tanto tiempo?
- Porque me gustabas demasiado – contestó casi susurrando Kate.
- Un poco incoherente ¿no crees?
- Rick… - dijo Kate – tenía miedo…
- ¿De que? ¿Miedo de que?
Y en ese momento Kate sentenció:
- Cada persona que nos permitimos conocer, no es más que una futura pérdida… - y él terminó de entender todo…
... hasta la próxima...
