Siguiente drabble, y de momento me han dado unos cuantos prompt más para poder seguir escribiendo. La verdad es que se me esta haciendo complicado, pero me lo estoy pasando bien escribiendo.
Muchísimas gracias por los revies y favoritos, lo agradezco mucho :3
Nueve – Cacahuetes
El nerviosismo hizo mella en él, mucho más de lo que podía haberse imaginado. Toris no podía estudiar, ni limpiar, ni cuidar del huerto mientras Feliks siguiera desaparecido. Su vida se trastocó al conocerle y ya no había vuelta atrás.
Habían pasado dos días desde que se marchó. Era la tercera noche que el chico iba a pasar a la intemperie, con lo puesto y sin dinero.
Toris se metió otro cacahuete en la boca.
Feliks se llevó su maleta, con todas las cosas que había dentro, olvidándose de la que se estaba secando en el jardín o las zapatillas de repuesto que estaban colocadas en cerca de su colchón en el cuarto de la torre. En el suelo de la sala de estar seguía la bolsa con las telas para la muñeca, Toris no la había mirado desde entonces. Esa muñeca iba a hacerla con él y le daba aprensión tocar lo que había en el interior, como si fuera algo sagrado que solo se pudiera disfrutar en compañía del otro chico.
Toris volvió a partir la cáscara de otro cacahuete, mientras aún masticaba el anterior.
Estaba tan nervioso que eso era lo único que le calmaba. No había comido otra cosa, tampoco había dormido bien.
¿Qué había hecho mal ese día? Había ofendido tanto a Feliks que se marchó como castigo. Posiblemente fuera homofóbico y llamarle gay no era algo que hubiese encontrado divertido. A lo mejor había traspasado los límites de la intimidad.
Que se marchara de su lado era algo que tenía que pasar tarde o temprano, solo que no se imaginaba que fuera a ser de esta manera. Se había acostumbrado tanto a estar acompañado que en ese momento se sentía muy solo y triste.
Eran las diez de la noche, se cumplía la tercera noche sin noticias de Feliks. No podía ir a la policía, pues no sabía nada de él que pudiera dar una pista para localizarlo, a parte de una descripción física. O puede que su secreto tuviera que ver con ellos, no lo sabía bien. Feliks no tenía pinta de ser alguien violento, posiblemente fuera algún ladronzuelo. Tanto secretismo con su vida pasada tenía que venir por alguna razón.
Pero no se había llevado nada de casa más que su petate. Ni siquiera comida.
Toris cogió las llaves del coche, la bolsa de cacahuetes y salió a la calle a hacer la acostumbrada ronda. Cada vez se alejaba más de la casa, aunque pensaba que después de tres días a Feliks ya le había dado tiempo a huir hacia algún pueblo vecino. Siempre le quedaba la esperanza de que aún se encontrara cerca para regresar los dos a su hogar.
Se terminó la bolsa de cacahuetes, y ya cansado volvió a las cinco de la madrugada a casa, sin ningún resultado positivo en su búsqueda.
No quería empezar otro día sin Feliks, pero no le iba a quedar más remedio que hacerlo.
