Capítulo II: Recuerdos del Pasado I –Los Protagonistas–


– Bien, ya es hora del regalo colectivo. – dice Shiryu.

– Venid conmigo. – los llevó hasta la habitación del Viejo Maestro y los acomodó sobre la cama o en alguna de las sillas.

– Aquí. – sonrió, mientras soplaba el polvo que había sobre un viejo libro.

– Es una especie de Testamento que el Viejo Maestro nos dejó. Inclusive, hay Historias del Pasado. De las Últimas Reencarnaciones de Atenea y Pegaso, para ser más explícitos.

– ¿Cómo? – sorprendido responde, con una pregunta, Hyoga.

– Pegaso y Atenea tienen relación desde la Era Mitológica.

– Hyoga... – comenta abriendo el libro.

– Recuerdas cuando Hades comentó que el Caballero de Pegaso ya lo había herido.

– Si, me acuerdo... – le respondió, mientras se frotaba en mentón intentando recordar más.

– Entonces… Sí ahora que lo recuerdo comentó algo sobre aquel Caballero, el cual había herido su verdadero cuerpo ¿no?

– Sí. – sonrió.

– Atenea y Pegaso tenían una unión... – rió mirando a Seiya y Saori.

– Digamos que tenían una unión fuerte de más.

– ¡¿Cómo!? – se exaltó Seiya.

– Una Diosa y un Caballero… ¿juntos?

– No de esa manera, Seiya. Tenían una Relación Secreta. Nadie aprobaría una Relación entre la Diosa y un Caballero, aún siendo de Oro, más siendo de Bronce. – vio una expresión triste en la cara de Seiya.

– Pero… Ellos se amaban, y esto que importaba permanecían juntos, a pesar de las adversidades, ¿no? – sonrió.

– Así como Shunrei y yo o Hyoga y Flare hacen... Una pena que ciertas personas no tienen el valor de hacerlo ¿no?

– Eh... – susurró Seiya.

– Bien voy a continuar. – cogió el libro y comenzó a leer.

CARTA:


Para los Caballeros de Bronce:

Si estáis leyendo esta carta, es señal de que ya no estoy entre los vivos y que triunfasteis sobre Hades.

Pero antes, mi agradecimiento. Estoy seguro de que todo fue gracias a vuestros esfuerzo y dedicación plenos. Estoy orgulloso de todos vosotros y principalmente de mi Discípulo, Shiryu.

Más de dos siglos pasaron desde la última Guerra Santa… Shion, Antiguo Caballero de Aries y Sumo Sacerdote del Santuario; y yo fuimos dos de los tres supervivientes de esa Guerra… Recuerdo a la Antigua Reencarnación de Atenea, Sasha, bendiciéndome con el Misopethamenos(1) y dándome dos misiones:

La Primera: Reconstruir el Santuario, esta era para Shion.

La Segunda: Vigilar el Castillo de Hades hasta el comienzo de la Nueva Guerra Santa(2), esta era la que me correspondía a mí.

Sin embargo, mucho antes de eso conocí a un joven de corazón puro, su nombre era Alone, anterior Reencarnación de Hades, y digamos que Shun sea la Reencarnación de este. Alone era muy dulce y bondadoso, no le gustaba herir a nadie ni siquiera a una hormiga, sin embargo, fue clave para la victoria para neutralizar y derrotar a Hades. Pero la persona más extraordinaria que conocí, Tenma, mi primer Discípulo. Aún hoy recuerdo cuando lo conocí…

Fue un día en la que estaba cayendo una lluvia torrencial, en Italia, lugar al que había sido enviado por el Sumo Sacerdote, Sage, porque había presencia de Espectros en la zona, quienes buscaban a Hades… Tenma estaba frente a una gran roca que bloqueaba el cauce de un río cercano a su orfanato, en el cual se había criado al lado de Alone y Sasha, y al que había ido unos años antes Sisifo de Sagitario en busca de Atenea, es decir, Sasha; entonces este hizo Estallar su Cosmos con tal nivel que con un solo golpe la hizo desaparecer, sin embargo, estuvo a punto de perecer, ya que tras ese esfuerzo había caído inconsciente… Bueno... Después de eso me lo llevé al Santuario donde lo entrené y un par de años después se hizo con la Armadura de Pegaso…

Después de todo su carácter es el mismo que el de Seiya, sin embargo, había algunas diferencias. Tras reencontrarse con Sasha en el Santuario percibí que algo pasaba entre ellos así que me propuse descubrir lo que sucedía y lo conseguí, poco después de conocer los sentimientos de Tenma hacia Sasha, también descubrí que ella los correspondía. Ambos deseaban estar con el uno con el otro, y como su maestro, le dije que la única manera de hacerlo era ascender los Doce Templos y la Sala del Patriarca, sin embargo, al parecer encontró otra manera más sencilla de hacerlo. Su felicidad era visible más aun cuando mantenían contacto regular, casi todos los días, y todo resultaba más sencillo cuando no estaba Sisifo cuidándola.


Shiryu detuvo la lectura por un instante, para observarlos.

– ¿Veis? – sonrió.

– ¡Increíble! – exclamó Shun.

– No puede ser así que participé en la Anterior Guerra Santa y fui imprescindible para ganarla.

– Así como en esta. – Ikki le dio una palmada de su único pariente. Se acordó de cuando Hades lo controló pidiéndole que lo eliminase.

– Demostraste mucha valentía, estoy muy orgulloso de ti.

CARTA:


En cuanto a Ikki también participó, aunque en los dos bandos. En un principio era Suikîo del Fénix, pero una noche, y creyendo que podría controlarl,o Raimi del Gusano, chantajeándolo con destruir el alma de su hermano menor, Endou; lo obligó a pasarse al bando contrario, más se volvió en su contra, ya que aunque estaba en el bando de los Espectros sólo obedecía Órdenes Directas de Hades, e incluso los tres Jueces del Hades le temían por su poder, el cual ni siquiera Radamanthys podía igualar.

En la última Batalla que libramos le mostré la verdad, y aunque Pandora intentó destruir su alma no pudo porque Atenea, es decir, Sasha, se adelantó y lo protegió, para que así Reencarnase de nuevo.


Ahora las miradas se centraban en Ikki, tanto que este se puso nervioso y dijo:

– ¿QUÉ? – ante eso todos se echaron a reír provocando que el mencionado, al cabo de un rato, también lo hiciese.


1: Misopethamenos: se comenta que es un proceso de ralentización del envejecimiento, que al ser bendecido con ella el corazón late 100000 veces por año, cuando ese es el número de latidos por día.

2: Esta es la de 1990, año en que Saori, Shun y Seiya cumplirían los 17 años.


Continuará...