Poco a poco vamos avanzando y acercándonos al final. Posiblemente esto se retrasará un poco, me he metido en otro proyecto y evidentemente, iré mucho más lenta pero no me olvidaré de actualizarlo.

Muchas gracias por los favoritos y los reviews.


Once – Aceituna

Feliks se había vuelto más tímido que antes si eso era posible; su actitud era callada y reservada, mucho más tranquila que antes de su huída. Toris quería que volviera a su anterior forma de ser, pero no parecía poder conseguirlo, algo estaba atormentando a Feliks y si no era capaz de averiguarlo, sería como haberle perdido para siempre.

Éste salía de vez en cuando y como de costumbre, traía muchas cosas de comer como pago a sus pequeños trabajos de los que nunca hablaba. Una noche regresó con un tarro lleno de aceitunas que habían sido maceradas de forma casera por una vecina que las había obtenido de su hija que trabajaba en Italia. Toris nunca las había probado y le pareció que eran perfectas para tomar como aperitivo mientras veían una película. Feliks no dijo mucho, solo asintió y se sentó en el sofá de la sala a su lado, manteniendo las distancias con prudencia.

Las aceitunas reposaban dentro de un cuenco, entre los dos. La película la estaban viendo directamente en el ordenador, una de las muchas que Toris tenía descargadas pero nunca tenía tiempo para verlas; GoodbyeLenin no era una película alegre pero dejaba a veces una sensación placentera en el cuerpo, un poco nostálgica. A Feliks le estaba gustando, pues toda su atención estaba puesta en la pantalla.

De vez en cuando sus dedos se rozaban cuando intentaban coger alguna aceituna o intentaban dejar la vez el hueso en un platito que tenían encima de la mesita. Era estúpido comportarse así, como si tuvieran esa tonta tensión sexual entre dos adolescentes que nunca llega a ninguna parte. Toris se ponía nervioso solo con sentirse así, con lo sencillo que pudiera ser el hablar tranquilamente o comentar de una manera casual la película. Las cosas siempre se complicaban más de la cuenta sin motivo alguno.

Al terminar, se dio cuenta que no se había enterado del argumento más que de lo evidente, por culpa de estar pensando en otras cosas. Feliks tenía una expresión triste, pero por su sonrisa se podía adivinar que estaba satisfecho.

– Tor, tío, ¿Quieres cenar algo?

Por lo menos estaba sonriendo. Toris se encontró devolviéndole el gesto y cogiéndole la mano para levantarse del sofá. Era suave y pequeña, los dedos finos, aunque las uñas estaban mal cuidadas. Llevaban así desde que regresó de su pequeña escapada por Kaunas.

Toris se quedó mirándole a la cara, pensativo. Estaba empezando a fijarse en muchos detalles y eran tantos que no le parecía normal que los hubiera estado ignorando durante todo ese tiempo. Tenía una idea en mente, pero no sabía si eso era posible

o quería que eso fuera posible.

– ¿Me pasa algo en la cara? Me miras mazo raro, macho – Feliks se tocó el rostro con la otra mano pero Toris negó con la cabeza y se levantó al fin.

– No es nada, vamos a cenar – "Princesa", pensó. Pero no lo iba a decir en voz alta, de momento.