Capítulo III: Recuerdos del Pasado II –Un Amor a Voces-


– ¿Podemos continuar? – preguntó Seiya con un tono serio, quien prestaba mucha atención, tenía las manos en el pecho al igual que Saori.

– Claro que podemos. – Shiryu sonrió.

– Bien... –

CARTA:


También recuerdo los vi en un instante romántico, estaban en el Salón del Sumo Sacerdote, charlando, sus manos juntas. Observando a Seiya y Saori, no había diferencias físicas y muy pocas eran las psicológicas. Pienso que hasta los sentimientos del uno hacía el otro son iguales. No, no lo creo, sino que lo aseguro categóricamente.


Todos se giraron hacia Seiya y Saori, quienes estaban muy, muy avergonzados.

– ¿Qué pasa? – exclamó Seiya enfadado.

– ¿Tengo monos en la cara? – miraba para los demás con el ceño fruncido y algo irritado. Hasta Tong Hu(1) conocía sus sentimientos hacia Saori.

– Parad de mirarme.

– Cálmate. – Ikki se reía.

– El Mundo no se acabó porque acabara de revelar todos tus sentimientos hacia Saori.

– ¡Ikki, cállate! – ordenó Seiya muy sonrojado, tanto por la vergüenza como por la rabia. En ese momento todo se detuvo, y ante Ikki apareció una figura que le habló.

Revelación:


– Ikki… – llamó la voz.

– ¿Quién me llama? – preguntó el aludido.

– ¿Es que no me reconoces?

– No… no puede ser...

– Sí, soy Atenea.

– ¿Qué me quieres?

– Solo te voy a pedir que no te sigas burlando de Seiya, no es conveniente.

– ¿Por qué?

– Te lo voy a explicar. – entonces Atenea comenzó a explicarle lo que sucedía y lo peligroso que resultaba seguir provocando a Seiya y además le comentó dos cosas más.

– Pero...

– Debes saber un par de cosas más.

– ¿Cuáles?

– La primera es que Seiya, a pesar de ser descendiente de Chronos del Espacio–Tiempo, él no es un Dios como nosotros es más bien un ente...

– ¿Qué quieres decir?

– Además de ser la Reencarnación de su hermano mayor, y primogénito de Pegaso, el Centauro Quirón...

– ¡QUÉ!

– Así es. También es la representación física del Universo.

– Por otro lado debes saber una cosa importante que Seiya descubrió hace tiempo, y que a mí me lo explicó Gaia, abuela partena.

– ¿El qué?

– Una Profecía... Que vaticinaba que yo sería la madre de Seiya, quien por cierto es el primer descendiente de Pegaso, hasta su nacimiento todos habían sido Centauros, Pegaso como él, al que se le conoce en La Tierra por el nombre de Tenma.

– Entonces...

– Sí. El problema no es nuestra condición si no que Seiya al conocer esta profecía, dictada además por Cibeles, Diosa Primigenia y abuela materna de Seiya; ha creado una barrera entre nosotros...

– Una barrera, pero ¿por qué?

– Porque una de sus virtudes es precisamente el gran respeto que tiene hacia la Familia, eso unido a que para él sería como traicionar a su padre… a… aunque yo no sea su madre.

– Entonces...

– Sí. La carta fue escrita por Némesis y Tong Hu cuidando de no despertar ciertos recuerdos de Seiya y romper esta barrera que nos separa. Por favor no sigas provocando si no podrías empeorar el problema. – terminó Atenea e Ikki decidió hacerle caso para no complicar las cosas. Todo volvió a la normalidad.


– Seiya... – Comentó calmado, Shiryu.

– ¿Puedo continuar? Te garantizo que esto se va a poner mucho más interesante. – sonrió.

– Es… está bien, continúa.

CARTA:


Pero el momento más romántico que les vi sucedió cuando los atrapé besándose. Kardia me había hablado de cuando cuidaba a Sasha, al poco de llegar al Santuario, la oyó decirle a una Sacerdotisa del Templo de quería ver al "chico que tanto significaba para ella"… Uno de sus deseos se había completado, supongo que casi todos se cumplieron en aquel momento.

– Sasha... – la llamaba, en medio de risas, sujetándola por el mentón.

– Te amo con todo mi ser.

– Yo también... – le contestó ella, con un semblante tranquilo y feliz, mientras recostaba su cabeza sobre el pecho del chico.

– Te amo tanto. – Tenma había juntado su mano con la de ella y volvió a besarla tiernamente, ambos tenían una pulsera de flores, estaban tan enamorados…


– ¿Ves Seiya? Él sí era un Caballero decidido. – Ikki seguía provocando a Seiya, habiéndose olvidado del aviso de Atenea, poniéndolo más nervioso.

– ¡Ikki, cállate! – ordena Seiya, muy enfadado y su Cosmos lo muestra, ante esto Saori actúa rápido para impedir algo peor.

– ¡SEIYA! Detente, por favor. – Saori le envió una indirecta a Ikki, que este entendió rápidamente. Mientras que mira a Seiya con una mirada tierna, que consigue tranquilizarlo instantáneamente.

– Gente, ya es muy tarde. – dice Hyoga, echando una ojeada rápidamente a su móvil.

– Deberíamos ir a dormir.

– Mañana continuaremos, entonces. – dijo Shiryu.

– Cierto... – concordó Saori.

– Voy a ir a dormir en otro cuarto, al lado de Shunrey, vosotros dormiréis aquí. – dice levantándose.

– ¡Saori, espera! – Seiya se levantó con rapidez consiguió alcanzarla y sujetarla por la mano.

– Quiero hablar contigo. – le sonrió tiernamente.

– S… sí, Seiya... – le devolvió la sonrisa, dejándose conducir fuera, de las manos dadas de él. Los otros Caballeros de Bronce solo silbaban y celebraban.

– Así sí, Shiryu. – celebraba Ikki.

– Que buena idea.

– Ya suponía que podría funcionar.

La Diosa y el Caballero estaban sentados sobre el Pico más alto de Lushan(2)… Solo ellos dos. La Luna Llena iluminaba las cataratas y el Lago al fondo, convirtiendo el momento más romántico si cabe.

– Saori... – dice, acercándose a ella y rodeándola con un brazo por la espada.

– Yo...

– No, Seiya... – colocó un dedo sobre los labios del chico.

– No digas nada más. – apenas lo calló con un beso. ¿Qué bonita era la escena? La Luna, las Estrellas y el Calmado Lago… todos estaban en torno a ese momento inolvidable. La Diosa y el Caballero juntos, una vez más.


1: Tong Hu, es el nombre real que en el Manga tiene el Antiguo Maestro, al que en el Anime se le llama Dohko.

2: Lushan: es el nombre real donde Shiryu entrenó para convertirse en Caballero del Dragón.


Continuará...