Capítulo IV. Primer Contacto.


Entonces comenzaron las caricias y las miradas, que en un primer momento eran tiernas, suaves y algo temerosas, podría ser al rechazo por parte de alguno; pero al no haber respuesta negativa por ninguno de los dos, estas se tornaron más ambiciosas y pasionales. Hasta que Seiya decidió ir un poco más lejos e introdujo una de sus manos en el interior de las bragas de su Diosa, quien pronto se convertiría en su amante, arrancándole un sonoro gemido, que produjo que ambos se sonrojaran y se detuviesen momentáneamente por si los habían escuchado, mas al percibir que no habían sido descubiertos siguieron con lo que habían comenzado.

La Diosa al sentirse tan excitada decidió hacer un movimiento un poco arriesgado, a su entender. Este consistía en abrir la bragueta de su hombre introducir una de sus manos en el interior de sus boxers, extraer el miembro, el cual ya estaba erecto, muy duro, palpitante y se había alargado bastante, ella pensaba que era arriesgado porque temía que Seiya, al conocer aquella profecía podría rechazarla; sin embargo, lejos de ese pensamiento Seiya tomó su mano y comenzó a moverla de arriba a abajo sobre su miembro lo que la sorprendió en gran medida, mas no opuso resistencia y continuó con aquello que había comenzado con mucha delicadeza lo que provocaba en su acompañante suaves gemidos de excitación provocando en ella, al llegar el sonido y el cálido aire que expiraba, excitación y un sonrojo bastante marcado.

– A… así. Sa… Saori sigue... – gemía Seiya, quien a su vez seguía acariciando el interior de la vagina de su Diosa…

– Ah… ah… Seiya... – gemía ella al borde del orgasmo, cosa que al notarlo él se detuvo, sorprendiéndola un poco, sin embargo, comprendió inmediatamente lo que iba a suceder, mas al ver el tamaño del miembro de su amado no pudo evitar tragar saliva y pensar, ya que era la primera vez que veía algo así…

– "E… esto va… va a caber". – él al verla así tan nerviosa sonrió, al pensar que era su primera vez, entonces, suavemente, le dijo…

– Tranquila amor, seré muy cuidadoso. – ella sonrió y lo besó con pasión y desespero. Entonces la recostó sobre la fresca, y algo fría, hierba que los rodeaba y comenzó a penetrarla, al principio Saori, quien lo besaba, siempre había conseguido evitar los gestos de dolor, pero cuando el pene de Seiya tocó por primera vez su himen, no pudo evitar de gemir por el dolor algo que Seiya notó de inmediato y se detuvo preguntándole preocupado…

– Estás bien... – ella se sorprendió que lo notase tan rápido, pero decidió pedirle que continuase a pesar del dolor, él la complació, mas lo hizo con mucho cuidado hasta que ella se acostumbrarse a la intromisión en su virginidad(1), en ese momento ella se dio cuenta de que Seiya no era como los demás quienes la habían pretendido antes, también percibió como lo habían educado sus padres, Tenma, la última Reencarnación del primer Pegaso, además notó como había heredado de él el Gran Amor que los unía desde la Era Mitológica(2). Mientras seguían consumando su amor, Atenea comenzó a sentirse algo extraña, era algo que no lograba comprender, entonces notó que el dolor había desaparecido siendo reemplazado por uno de profundo placer que nunca habían experimentado ninguno de los dos.

Seiya al notar que el dolor que Saori sentía había desaparecido comenzó a moverse suavemente pero con vigor y hombría, sin embargo, y a pesar de las sensaciones que sentían en ese momento, se iban acercando al orgasmo juntos y así fue como cansados se dejaron caer nuevamente sobre la hierba sonriendo. Unos momentos después se dirigieron a su habitación a dormir para así saber cómo acababa la historia de Tenma y Sasha.


1: Se sabe desde antiguo que Atenea era una Diosa Virgen a quien no se le conocían amores, aunque no le faltaron pretendientes, de hecho uno al menos intentó forzarla a tener relaciones físicas, me refiero a su hermanastro Hefestos, Dios del Fuego y el Armero de los Dioses.

2: En un principio Pegaso era hijo de Poseidón, pero este le dio la espalda y se alió con Atenea, en quien confiaba, al igual que confiaba en Perseo y Andrómeda. En la primera encarnación de Pegaso como hombre, y tras la I Guerra Santa contra Hades, se confirmaron su amor aunque nunca se atrevieron a consumarlo por el miedo a las consecuencias y el alcance de los Celos y la Ira de los demás Dioses. Este se llamaba Panthea, que significa Todos los Dioses, Caballero de Pegaso de la Era Mitológica y el primer mortal que hirió el verdadero cuerpo de Hades.


Continuará...