Capítulo VIII: Amor a la Luz de la Luna.


Tras volver a Japón para arreglar los asuntos de la Fundación y habiendo pasado 2 días, es decir, el día 30 de Diciembre, o más bien la noche del 30 de Diciembre, la pareja se encontraba en el jardín de la Mansión observando las estrellas, más precisamente, las Constelaciones y mientras competían para ver quien descubría más… La escena era romántica tanto que unos minutos después la pareja se estaba besando con pasión, al igual que en China, comenzaron a acariciarse con desmedido deseo y ya tenían necesidad de tener otra relación amorosa a la Luz de la Luna, y por eso salieron al Jardín de la Mansión, a una zona dónde no había visión desde el exterior del recinto, a menos que se haga desde el aire, como el caso de la Luna y las Estrellas.

Seiya comenzó a acariciar las piernas de Saori, erizándole la piel, ascendiendo lentamente hasta su entrepierna, el cuerpo de Saori ante esta intromisión respondió excitándose y humedeciéndose lo suficiente como para que el joven pudiese introducirse en su interior.

– Veo… que ya es… estás preparada ¿no? – preguntó él provocando que Saori se sonroje hasta las orejas, pero ella contestó introduciendo su mano en el interior de los pantalones y los boxers para acaricia el "amigo" de su amado consiguiendo que este suspire y gima de placer y se decida a introducir los dedos en la vagina de su Diosa, quien enrojeció más aún, si es que eso era posible, unos minutos después la Diosa percibió que el miembro de su amante y futuro esposo y padre para sus hijos…

– Se… Seiya por… por favor… te… – la silenció con un poderoso y apasionado beso.

– De acuerdo, mi amor. Preparada para mí. – ella asintió, entonces el joven se introdujo en su vagina, mas lo hizo con sumas paciencia y suavidad, como si su compañera aún fuese Virgen, sin embargo, ella notó instantáneamente que su pareja siempre la trataría así cuando procediesen al acto sexual, y eso era algo que a la joven Diosa le agradaba y apasionaba de Seiya… Mientras sigue con sus pensamientos el joven comienza con sus movimientos, tras unos minutos de espera para que vagina de la chica se acomodase a su pene.

Con cada movimiento le joven mujer sentía una corriente eléctrica recorriéndola de la cabeza a los pies, y una sensación de placer indescriptible, el cual solo podía sentir cuando Seiya la penetraba, y la cuidaba como si fuese la más delicada de sus posesiones, aunque él no la considera un posesión sino un Regalo entregado para su cuidado y protección… Los movimientos de Seiya aumentaban más su frecuencia y velocidad dándole la sensación de que pronto eyacularía, pero antes de que eso pudiese suceder fue ella la que llegó al orgasmo y pocos minutos después Seiya también había llegado al orgasmo eyaculando abundantemente en el útero de su Diosa y finalmente sellando su amor con un beso.

Una hora después Seiya le preguntó:

– ¿Vamos para la habitación?

– Sí, vamos por favor. – le contestó. Entonces la cargó en los brazos, sorprendiéndola mucho y provocándole un sonrojo muy marcado en la cara, pero sonrió complacida por el gesto; él se dirigió a la habitación de su Diosa y Novia, con la susodicha en sus brazos y besándola. Unos minutos después ya estaban acostados sobre la cama, en el interior de la habitación.

– Hasta mañana, mi amor. – se despidió él con cariño.

– Hasta mañana. – le contestó ella sonriéndole, entonces apagaron las luces, no sin antes de darse otro apasionado beso.


Continuará...