¡Hola! Aquí estoy con un nuevo capítulo, poco a poco la historia se va enlazando y ya estamos a punto de saber por qué Serena no esperó a Darien ... ¿Qué pasará? Espero que les agrade este capítulo, muchísimas gracias por seguirme leyendo. Les mando un abrazo.
Ya, ya les dejo el capítulo ... sólo que me faltó mencionar que los personajes son de Naoko Takeuchi, la historia es de mi loca cabecita ... ¡ahora sí!
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MI SECRETO
¡SOY UNA MALDITA BESTIA!
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Estoy en mi oficina con la mirada perdida hacia la nada. Ha sido una mañana realmente larga, estresante y más complicada de lo que pude haber imaginado. Mis negocios marchan bien, pero no como debería de ser y eso aunado al mal humor que últimamente me cargo, siento que me está llevando el demonio. Podría decir que la culpa es de ella, de lo único que está en mi vida sin que realmente me pertenezca…
¿Por qué? ¿Por qué no puede amarme como yo? Me conformaría con que me diera tan sólo un poco del amor que yo sé que aún guarda por ese… ¡Soy un imbécil! Ni con las artimañas que llevé a cabo hace tantos años, he logrado que ella lo olvide. Menos mal que él está en Estados Unidos, de lo contrario todos mis planes se vendrían abajo…
Me obligo a salir de mis pensamientos cuando escucho que alguien toca la puerta de mi oficina. Doy permiso para que puedan entrar y fijo la mirada en los documentos que tengo en mis manos desde hace rato, a los cuales no les he puesto el más mínimo ápice de atención. Me quedo esperando a que hablen pero no dicen nada, así que levanto la mirada y veo que ahí está ella, enfundada en un vestido negro que tiene un gran escote y que además no deja nada a la imaginación debido a lo corto que es…
¿Ahora qué diantres quiere? ¿Acaso no se da cuenta de que con esa voz chillona y su exceso de maquillaje jamás va a lograr captar mi atención? ¡Já! Como si de verdad en algún momento se pudiera lograr comparar con mi esposa. La veo a los ojos y noto su deseo, las ganas que tiene de mí. Me río de la forma en la que sé que ella no va a ser capaz de controlarse y le digo:
-¿Ahora qué quieres Esmeralda?
-¡Huy, qué genio! Cariño, se nota que la cosita estúpida que tienes por esposa no te tiene muy bien atendido que digamos…-; responde mientras se acerca a mí no sin antes cerrar la puerta y ponerle el seguro. Está loca si cree que vamos a repetir lo que una noche de copas y mi frustración provocaron la otra noche.
-¡Te equivocas! Mi mujer nunca se va a comparar con una… cualquiera como tú. Esmeralda, recuerda que hay algo a lo que le llamamos "clase" y tú querida, no la tienes…-, veo cómo se pone tensa ante mis palabras pero al parecer, no le molesta pues sigue avanzando hacia mí con un caminar sensual y pausado. Llega a mí y me dice en el oído:
-Eso no lo dijiste la otra noche. Es más, que yo recuerde… en ningún momento escuche que te quejaras precisamente por mi falta de clase…-. ¡Vaya, esta mujer sí que está demente! Me empuja en la silla de mi escritorio y después, se sienta sobre mí. No me resisto, a final de cuentas soy hombre, tengo necesidades y en este mismo momento, estoy pensando que un poco de sexo me ayudará a desestresar y a pensar con mayor claridad.
Esmeralda me besa con fervor y pasión. Sé que ella no me ama, sólo está encaprichada conmigo gracias a mi posición económica, mi apariencia y el hecho de que ante los demás aparezca como el esposo abnegado que es muy feliz con su familia. Nada más lejos de mi realidad, pero a pesar de que soy de lo peor, lo único que me da consuelo en esta vida es saber que tengo una hermosa hija a la cual considero mi tesoro más preciado.
Obviamente yo tampoco tengo ningún tipo de lazo sentimental hacia Esmeralda. La verdad, la vez pasada que estaba ebrio, necesitaba a alguien con quien pudiera descargarme y en ella encontré la vía idónea. Y bueno, finalmente hoy la uso para lo mismo y además, para librarme un poco de la culpa que me invade y me corroe por dentro debido a lo que hice anoche…
Le tomo por la cintura y ella a su vez, rodea la mía con sus piernas. Me levanto de la silla y mientras nos seguimos besando apasionadamente, con una mano la sostengo para que no se vaya a caer, en tanto con la otra mano tiro todas las cosas que están encima del escritorio. Nuestras lenguas siguen danzando apasionadamente, simulando el acto que estamos a unos cuantos pasos de consumar.
La separó de mí sólo hasta que siento que me hace falta un poco de aire, pero para compensarla, busco poco a poco el cierre del vestido y lo bajo lentamente. Cuando descubrí por completo sus senos, comienzo a lamerlos y a besarlos, dejando en cada uno de ellos, la prueba de mi boca húmeda y ardiente. Ella comienza a gemir alocadamente y me toma por la nuca, acercando más mi rostro a sus pechos…
La acuesto sobre el escritorio y ahora con mis manos que antes estaban entretenidas en su cintura, comienzo a acariciar sus piernas en toda su extensión. A estas alturas, he logrado sacar el diminuto vestido que ya está en el suelo, así que me apresuro a tomar el borde de la tanga que lleva y en mi desesperación, lo rompo como si fuera un salvaje. No sé cómo ni cuándo, pero ella ya hizo su trabajo quitándome de golpe toda la ropa. Me dispongo a penetrarla, pues ya está más que lista para mí, hasta que…
-¡Diamante, Diamante! Abre la jodida puerta en este preciso instante…-; escucho la voz amenazante y alterada de mi hermano Zafiro. ¡Maldita sea! ¿No pudo esperar un poco más para venir a molestar? Me quito de encima de Esmeralda y en voz baja, le digo:
-¡Bájate del escritorio y vístete, rápido!
-¡Vamos cariño!... ¿Olvidas que acabas de destrozar mi ropa interior?-. Responde con burla, con la cara sonrojada debido a la excitación y más que despeinada. Yo sólo atino a darle una mirada furiosa mientras me visto.
-¡Black… o me abres en este momento o tiro la maldita puerta!
-¡Ya voy, ya voy! ¡Mierda, espera un jodido segundo!-. Grito, tratando de poner en orden todo el lío que había ya para ese momento en mi oficina.
-¡Te doy un minuto solamente Diamante! Se trata de Serena idiota, ¡apresúrate!
En cuanto escucho ese nombre me tenso por completo. Sólo espero que la estúpida de mi esposa no se haya quejado de lo que pasó anoche con Mina, mi cuñada. O de lo contrario, no voy a responder de mí. Y de nada valdrá que mi hermano venga a regalarme otro de sus grandes sermones.
Termino de recoger todo y de vestirme y ayudo a Esmeralda para que acabe. Me doy otra pasada para alisarme el traje y el cabello, para después tomar a aquella mujer del brazo tan bruscamente que comenzó a quejarse. Quito el seguro de la puerta, la abro y finalmente la empujo fuera de mi oficina, ante la mirada de reproche de mi hermano.
-¡¿Qué diablos hacías Diamante?-, como si no fuera obvio.
-¡Qué te importa! Mejor dime, ¿qué diantres quieres?-, le respondo malhumorado mientras camino de vuelta a mi silla detrás del escritorio. Aún me siento agitado, así que lo que menos quiero es que el idiota de mi hermano lo note.
-Mina me acaba de llamar, Serena…-, dice con un tono de preocupación.
-¿Serena? ¿Qué pasa con Serena? ¡Habla, con un carajo!
-Rini le llamó a mi esposa para decirle que Serena está en el hospital… ¿Ahora qué carajos le hiciste diamante?-, me levanta como dos octavas la voz. ¿Que qué le hice? ¡Nada! O al menos eso espero…
-¿Qué carajos le voy a hacer Zafiro? ¡Por Dios, es mi esposa!
-¡Más te vale Diamante! Ya te he dicho que Serena es tu esposa, no tu esclava y mucho menos una persona que merezca que le hagas daño. Pero antes de que te diga más, mejor vayamos al hospital. Mina ya debe estar allá esperándonos…-, dice mientras se dirige de nuevo a la salida para que lo siga.
Mientras me pongo mi saco, algo se me viene a la mente y realmente me preocupa, mi hija. Así que me decido a preguntarle mientras vamos caminando: -¿Cómo fue que Rini pudo llamarle a Mina? ¿Dónde está mi pequeñita?
-Al parecer la mamá de una de sus amigas las ayudó y la está cuidando mientras un familiar llega al hospital…-, responde Zafiro mientras nos subimos en el elevador y pulsa el botón para que lleguemos al estacionamiento.
-¿La mamá de una amiga de mi hija?
-Así es. Según me dijo Mina, Rini le dijo que Serena se desmayó a la salida del colegio y por fortuna, el papá de su amiga la ayudó mientras llegaba la ambulancia porque es médico. Me imagino que en el hospital él también la está atendiendo…-, bien. Al menos mi princesita no se quedó sola, aunque conociéndola debe estar muy asustada.
Me sigue dando explicaciones, pero a estas alturas ya ni siquiera le estoy haciendo caso pues sólo están en mi mente las imágenes de anoche y yo me maldigo una y otra vez en silencio… ¿Por qué lo hice? ¿Acaso en vez de un ser humano soy una maldita bestia? ¿Cómo llegué hasta este punto si yo no era así? ¡Maldita sea! Sí, ahora sé que toda la culpa es de ése imbécil. Debí haberme deshecho de él cuando tuve la oportunidad.
Nos subimos a mi auto, pero como iba realmente fuera de mí mismo, Zafiro decidió que lo mejor era que él tomara el volante. Mi mente viaja hacia los rincones más insospechados de mis recuerdos, cuando yo era aquél muchacho noble, divertido, honesto, con ideales y metas. Y de pronto, recuerdo el día en que mi vida cambió, aquél instante en el que me enamoré de la novia del que en ese entonces yo consideraba mí mejor amigo, mi hermano; aquél que siempre tuvo todo lo que yo no: Serena…
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Flash Back…
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Eran las tres de la tarde de un viernes en la Universidad más reconocida de la ciudad. La jornada ya había llegado a su fin y todos los alumnos se encontraban eufóricos, pues planeaban lo que harían en la noche. Dos jóvenes amigos caminaban hacia la salida, uno de ellos era estudiante de Medicina, mientras que el otro estudiaba Arquitectura. Eran dos de los chicos más populares, pues eran muy atractivos para las mujeres, además de caballerosos e inteligentes. Sin embargo uno de ellos tenía un defecto: una novia que hasta ese día nadie conocía.
Los dos bromeaban con respecto a diversos temas. De pronto, se detuvieron para observar algo inusual en la entrada de la Universidad: un grupo de muchachos estaba alrededor de una guapa jovencita y aunque no alcanzaban a verle el rostro, sabían que era una mujer realmente bella, sobre todo al ver a sus compañeros amontonados y diciendo una gran variedad de piropos.
-¡Mira Darien! creo que el próximo semestre tendremos carne fresca… ¡Vamos, que esa chica obviamente debe estar a nuestros pies antes de que entre a la Universidad!-, dijo Diamante. Medía un metro ochenta y cinco, cabello platinado, largo y lacio; tenía ojos grises que hacían que su mirada se viera fría pero atractiva, además de la piel muy blanca. Su cuerpo no era tan llamativo como el de su amigo, pero tampoco le hacía falta nada. Llevaba un pantalón de mezclilla azul y una camisa blanca de manga corta con los primeros botones desabrochados, con zapatos y cinturón de color negro. En las manos llevaba un maletín y un porta planos.
-Diamante, sabes que a mí no me importan ese tipo de cosas. Yo estoy más que enamorado y no tengo el más mínimo interés en dejar a mi pequeña. ¿Sabes? Creo que sólo porque ella es menor que yo, esperaré un poco pero la verdad de todo es que, ¡ya me quiero casar!-. Le dijo el otro muchacho de un metro noventa de estatura, piel morena clara, cuerpo totalmente atlético, cabello negro y unos ojos azules comparados sólo con el lado más profundo del mar. Él iba vestido con un pantalón beige, camisa rosa con los primeros botones desabrochados y las mangas dobladas hasta los codos. Zapatos y cinturón cafés. Usaba gafas, cuyo armazón de pasta lo hacían verse intelectual, además de enmarcar perfecto la profundidad de su mirada. Llevaba una bata blanca y una carpeta en la mano.
-¡Ay Chiba! No me digas esas cosas por Dios. ¡Eres joven! ¿Cómo ya tan pronto piensas en matrimonio? ¡Eso es casi un suicidio!-, decía Diamante mientras se acercaban más al tumulto…
-¡Por supuesto que no es un suicidio! Es que si conocieras a mi pequeña, seguro que hasta tú terminabas enamorado de ella… es tan… tan… ¡Serena!
-¿Serena?-, preguntó Diamante confundido.
-¡Espera un momento!-, le dijo Darien alterado mientras se acercaba a la chica que causaba todo el tumulto. Era una muchacha realmente bella, de un metro sesenta y cinco, cabello rubio que caía como cascada hasta su cintura. Tenía la piel muy blanca, pero eso resaltaba perfectamente los grandes y hermosos ojos azules que poseía. Al parecer era estudiante de preparatoria, pues llevaba uniforme. Estaba extremadamente sonrojada por todas las cosas que los estudiantes le estaban diciendo.
-¡Darien!-, corrió y abrazó efusivamente a Darien, quien seguía anonadado.
-¿Serena, qué diablos estás haciendo aquí?-, le dijo a la rubia mientras le plantaba un beso en el tope de la cabeza y correspondía al abrazo. Después, se dio cuenta de que los demás muchachos seguían alrededor de la rubia y les gritó: -¡¿Y ustedes que siguen haciendo aquí? ¡Largo! Y como los vuelva a ver ponerle siquiera un ojo encima a esta chica, les irá peor… ¿Qué no me oyeron? ¡Largo!
-¿Pero Darien… qué sucede?-, dijo Diamante que se acercó en ese momento. Viendo sorprendido la escena que ahí se había suscitado.
-Nada fuera de lo normal hermano. Simplemente que esta cabeza de chorlito vino a darme una visita sorpresa y esos osaron posar su cochina mirada sobre ella…-, respondió Darien aún con signos de alteración. La rubia se soltó de su abrazo y enarcando una ceja le dijo:
-¿Y a ti quién te dijo Darien Chiba que yo, Serena Tsukino vino a buscarte, eh?
-¿Ah no? ¿Y entonces, qué haces aquí pequeña?
-Pues vine a ver la Universidad. Por si no lo recuerdas, yo ya termino el próximo año la preparatoria y me han dejado de tarea visitar las Universidades para ver qué carrera quiero estudiar. ¡Así que el equivocado eres tú, arrogante!-, dijo con movimientos tan simpáticos que provocaron que Diamante estallara en carcajadas y Serena se pusiera roja. Darien frunció el seño, pero como no soportaba que molestaran a su novia, le dio una mirada asesina a su amigo para que dejara de reírse.
-¡Lo siento, lo siento de verdad! Darien, ¿esta simpática y hermosa chica es tu novia?-, dijo finalmente Diamante.
Darien se aclaró la garganta, tomó la mano de Serena y le dijo orgullosamente: -¡Así es Diamante! Esta hermosa mujercita es mi querida y amada novia. Serena Tsukino, te presento a mi mejor amigo, ¡que digo amigo! A mi hermano Diamante Black…
-Mucho gusto Diamante, como eres amigo de Darien, te pido que me consideres también como una de tus mejores amigas…
-¡Por supuesto Serena! Igualmente, mucho gusto…-, dijo el platinado mientras se acercaba para darle un beso en la mejilla a la chica. Sin embargo, por algún motivo alejado de cualquier razonamiento, desde ese momento Serena se quedó en la mente de Diamante más de lo que él mismo hubiese querido…
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Fin Flash Back…
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Muevo la cabeza de un lado a otro como si con eso pusiera los recuerdos en su lugar. Me doy cuenta de que ya estamos entrando al estacionamiento del hospital y comienzo a sentir un enorme miedo… ¿Qué voy a hacer cuando todo mundo se entere de lo que pasó? Si tan sólo no me hubiera salido de mis cabales, esto quizá no estaría sucediendo, pero mi razón se pierde cuando me doy cuenta de que Serena sigue pensando en él… ¡¿Por qué? Yo podría bajarle hasta la Luna si es que ella así me lo pide.
Entramos al hospital y comenzamos a buscar a Mina y a mi hija. Zafiro le marca a su celular y le dicen que están en la sala de urgencias, pues aún siguen revisando a Serena; nos dirigimos hacia el lugar y encontré a mi hija sentada junto a otra pequeñita de cabello negro, al parecer es de su edad. Al lado de las niñas está Mina con una mujer también de cabello negro largo y muy lacio. Supongo que fueron quienes ayudaron a mi esposa, así que en cuanto tenga oportunidad se los agradeceré.
Me acerco e inmediatamente mi pequeña Rini se lanza a mis brazos y comienza a llorar… ¡Diablos! Está tan asustada. Trato de tranquilizarla mientras escucho lo que me relata en medio de su llanto, todo esto me está confundiendo demasiado. De pronto, veo que Mina, la otra mujer y Zafiro ven esperanzadamente a alguien. Me imagino que es el médico que atendió a Serena, así que dejo a mi princesa en el suelo y me giro para preguntarle sobre el estado de mi mujer.
Mis ojos no pueden creer lo que están viendo: ¡El médico que atendió a mi esposa es Darien Chiba! ¿Cuándo, cómo, por qué regresó? Acaso… ¿acaso Serena ya sabía la verdad? ¡Ahora entiendo muchas cosas!
Lo siguiente fue realmente rápido y ni siquiera me di cuenta del momento en el que él ya estaba encima de mí golpeándome como lo que soy, el más vil de los hombres. Seguramente ya sabe el diagnóstico y compruebo mi hipótesis cuando entre cada golpe que me daba, me gritaba:
-¡Eres un maldito Diamante Black! ¡Desgraciado! ¿Cómo te atreves a golpear a tu esposa? ¿Cómo animal? ¡Aún cuando sabes que está embarazada!
¡Un momento! ¿Embarazada? ¿Acaba de decir que Serena está otra vez embarazada? No, yo no tenía la menor idea de eso… ¿Por qué no me había dicho nada? Ni siquiera haré el intento de defenderme porque sí, ahora he comprobado que el muchacho gentil que una vez fui, ha muerto y dejó sólo un animal. Es en este momento en el que me doy cuenta de que en efecto… ¡Soy una maldita bestia!
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Si llegaron hasta acá, es porque les gustó el capítulo jeje ... ¡Muchas gracias por leer! En verdad que me agrada que sigan esta historia y el loco transcurso que está llevando ... ¡Gracias totales! ^^
Nikitha Chiba: En efecto, el tonto de Darien podría ser capaz de dejar todo lo que ha construido por estar persiguiendo algo que ya perdió hace mucho. Aunque bueno, quizá lo que necesita es darse cuenta de que ese capítulo de su vida específicamente, ya se acabó. El siguiente capítulo será el punto de vista de Serena, a ver qué fue lo que sucedió. ¡Saludos, muchas gracias por leer! ^^
Patty Ramirez de Chiba: ¡Muchas gracias por tus palabras amiga! Y sí, sé perfecto de lo que hablas cuando mencionas la angustia que causa el querer saber qué ha sido de la persona a la que uno ama, pero qué se le puede hacer. Así es el destino de cruel en ocasiones. Espero que este capítulo te agrade, me imagino que ahora en lugar de quedar triste, te voy a dejar enojada jiji ... ¡Disculpas anticipadas! También te quiero, te mando abrazos y saludotes... ¡Gracias!
matildechiba: ¡Así es! Qué cruel que Rei se haya dado cuenta de que otra persona sigue en la mente de su esposo y bueno, comprobamos que el destino a veces es así, y si no cerramos un círculo correctamente, se encarga de hacerlo por nosotros. En este caso, Darien volvió a saber de Serena porque su hija es amiga de Rini ... ¡Vaya giros de la vida! Espero que te guste este nuevo capítulo, en el siguiente ya sabremos qué sucede por parte de Serena. Espero tu comentario de este capítulo, ¡gracias por leer, te mando muchos abrazos!
Ross Kou: ¡Amiga! Perdón por dejarte con lagrimita estilo Remi, pero es que es necesario para que el sonso de Darien se de cuenta de que lo mejor es que siga adelante, que valore lo que tiene y por fin deje el pasado en paz. Ahora, como bien dices, Rei lo ama infinitamente a pesar de que sabe que en la mente de él hay alguien más pero ... ¿En verdad será amor lo que Darien siente por Serena? ¿No será que sólo tiene "la espinita" de lo que pudo haber sido y no fue? Bueno, el siguiente capítulo viene con el punto de vista de Serena y ya supimos un poquito de lo mucho que ha sufrido. Bueno amiga, espero que te guste el capítulo y que al regreso de tus vacaciones me digas qué te pareció. También te quiero mucho, ¡te mando un montón de abrazos! ¡Gracias! :)
Tsukino Diamante: ¡Pero por supuesto! Ya empecé a ller tu fic y me ha encantado, sólo dame un poco de chance porque entre algunos trámites de la Universidad y otros pendientes, ando medio corta de tiempo pero, pronto tendrás por ahí mi Rw. Ahora, puedo asegurarte que todos los personajes sufrirán (quizá Diamante no mucho) pero a final de cuentas, van a encontrar su felicidad, no como la esperaban pero se van a dar cuenta de que lo que tienen es más que suficiente. ¡Gracias infinitas por leer! Te mando muchos abrazos, espero ver tu opinión de este capítulo.
smfanatic: ¡Amiga, gracias por leer! Y bueno, a mí también me costó mucho trabajo escribir el capítulo anterior, sobre todo porque a mí tampoco me gustaría ver cómo la persona que amo le dice esas cosas a otra. Pero... ¡todo tiene una razón de ser en esta historia! Ya en el próximo capítulo veremos el punto de vista de Serena y algo de lo que pasó para que no lo esperara, pero como pudiste darte cuenta, Diamante es el culpable de eso (¬¬'). Espero que también te guste este capítulo, ¡te mando abrazos y gracias infinitas por el apoyo! ^^
Marie Mademoiselle Chiba: ¡Hola! Muchas gracias por leer, espero que los siguientes capítulos también sean de tu agrado y que no te vayan a defraudar. No olvides decirme qué te pareció este capítulo. Nuevamente, ¡muchas gracias!
criztal: ¡Amiga! Muchas gracias por todo tu apoyo y puedo decirte que sí, Serena y Darien van a tener la oportunidad de cerrar ese círculo que por una u otra circunstancia, la vida no les dio chance. Aunque no puedo prometerte una reconciliación entre ellos, ya que ambos tienen una familia que bien o mal, merecen respetar (aunque creo que con este capítulo quedó más que claro que el esposo de Serena no se merece nada). En fin, me agrada mucho que te esté gustando la historia, no olvides decirme qué te pareció este capítulo y además, ¿cuándo actualizas? ¡Me tienes al borde de un colapso esperando ver más celos de Darien! jeje... ¡Abrazos, cuídate! :D
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Una vez que he respondido a sus bellas palabras, por ahora me despido. ¡Nos leemos y muchas gracias por leer! No olviden decirme qué les pareció el capítulo, recuerden que cualquier comentario, sugerencia o "tomatazo" es bien recibido ... ¡Gracias por todo su apoyo! Que tengan un gran domingo, les mando abrazos desde una fría y lluviosa Ciudad de México ...
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d(n_n)b
