¡Hola chicas! Aquí estoy de nuevo con un capítulo más. En esta ocasión sabremos un poco más acerca de lo que fue de la vida de Serena. Pronto sabremos qué fue lo que pasó cuando se desmayó y Darien la ayudó perooo ... ¡Eso es más adelante! jeje. Por ahora les dejo este, espero que sea de su agrado y muchas, MUCHAS GRACIAS por el apoyo que me han brindado ... ¡Son geniales!

Ahora sí, sólo les digo que los personajes son de Naoko Takeuchi, la historia es mía...

.

.


.

MI SECRETO

¿CÓMO LLEGUÉ HASTA AQUÍ?

.


.

Un nuevo día ha llegado y tal parece que el clima invernal no es mi mejor aliado. Anoche, después de una fuerte discusión con mi esposo, el dolor me llevó al fondo de mis recuerdos y me permitió soñar contigo, con tus besos, con tus caricias, con esa primera y única vez que estuvimos juntos y que vimos el amanecer abrazados, sintiendo que si el mundo se acababa en ese instante, nada más importaba. Pero ahora… ahora mi vida es un verdadero infierno. Lo único que me ayuda a no querer mandar todo al demonio es mi hija, la niña que tantas veces he imaginado como si fuera tuya.

Me muevo con mucho cuidado de no despertarlo. No sabes cuánto me arrepiento de haber roto ese juramento que te hice el día que te marchaste. Fui una tonta, lo sé. Pero es que el miedo de no tenerte cerca, la inseguridad de no saber si tú te acordabas de mí, todo eso me llevó por un camino equivocado. Pero eso ahora no tiene mucho caso, pues tú has hecho tu vida, yo he hecho la mía y las excusas no tienen lugar ahora, como tampoco lo tiene el arrepentimiento, o pensar en lo que pudo haber sido.

¡Maldita sea! Otra vez tiene su brazo en mi cintura. Como si de esa forma pudiera borrar las huellas de todo lo que me hizo anoche o quizá sienta que de este modo, podrá tenerme como su prisionera por siempre. No tienes idea de lo mucho que he sufrido y sí, ya sé que es por mi culpa pero aún así, los errores que cometemos en la vida no deberían de pagarse tan caro. A veces pienso que el destino de verdad es muy cruel y que se ha ensañado conmigo por la cantidad de estupideces que he hecho en mi vida.

Ya intenté zafarme demasiadas veces y no me puedo soltar, todo mi cuerpo me duele, sobre todo el abdomen y el muy imbécil sigue profundamente dormido. Siempre sabe cómo retenerme a su lado, cómo evitar que mi pequeña se dé cuenta de las cosas que me hace… "No soy un idiota Serena, un buen marido sabe cómo castigar a su mujer…"; y vaya que me he dado cuenta de eso. Los golpes no sólo han sido físicos, también han sido menos me reconforta el saber que con Rini no es el animal que es conmigo, al contrario, es un padre dulce y tierno, entregado por completo a nuestra niña.

Resignada, decido quedarme inmóvil, a fin de cuentas el torbellino que tengo por hija, no va a tardar en aparecer por esa puerta para recordarme que tiene que ir a la escuela. Está tremendamente emocionada porque por fin ha encontrado a una verdadera amiga, que la defiende de quienes la molestan y la hace ser un poco más fuerte día con día. Si tan sólo hace años yo no hubiera sido tan débil…

.

.

Flash Back…

.

.

Era un día de primavera, el sol resplandeciente había aparecido y un hombre veía fijamente hacia los aviones que estaban a punto de despegar. Tenía un portafolios en sus manos, pues sus maletas ya las había registrado y suponía ya estaban en el avión que lo llevaría a su nuevo destino. Sólo pensaba en ella, en su novia, una niña que poco a poco le demostraba que se convertía en una gran mujer.

De pronto, sintió cómo alguien se acercaba sigilosamente a él, giró la cabeza y la vio a unos cuantos metros de donde estaba, con la cabeza agachada y al parecer, resistiendo el impulso a llorar, pues apretaba sus labios al mismo tiempo que hacía lo mismo con sus puños. Se le hizo un nudo en la garganta. No quería dejarla, pero tenía que hacerlo, por el futuro que él había imaginado a su lado.

-Serena… creí que no ibas a venir porque tenías clases…

-Te estaré esperando…-, le dijo con la voz a punto de quebrarse.

-¿Qué?

-Te estaré esperando Darien, siempre te estaré esperando…

-Serena… yo…-, se calló a sí mismo al ver que ella ya estaba llorando. Esperó pacientemente a que la jovencita se calmara y hablara otra vez. No podría forzarla, pues sabía de antemano que esa situación sería sumamente difícil para ambos.

-¡Ay, qué pena! Vine hasta aquí para despedirte con una sonrisa y ve lo que hago, me pongo a llorar como tonta. De cualquier modo Darien, sólo quiero que sepas que siempre te esperaré porque tú eres el hombre al que más amo en este mundo. Eres el único para mí. No importa a dónde o por cuánto tiempo te vayas, yo siempre pensaré en ti…

-Serena. Quizá esté muy ocupado como para hablarte seguido o escribirte a diario pero… sabes que también voy a estar pensando en ti. No importa la distancia que nos separe, te juro que a mi regreso estaremos juntos y no pasará mucho tiempo para que seas mi esposa. Te amo Serena, ¡te amo con toda la fuerza que tiene mi corazón! Jamás lo dudes, ni siquiera por un segundo…-, le decía el chico mientras se acercaba a ella y la abrazaba. Ella sólo le correspondió el abrazo dejando fluir sus lágrimas.

-Darien, yo también te amo. Y te juro que estaré esperando ansiosa el día de tu regreso, no importa si es dentro de un año o dos, o diez… siempre estaré esperando por ti, sólo prométeme que no me olvidarás, que siempre llevarás en tu corazón a esta niña que se hizo mujer en tus brazos, como yo siempre llevaré al hombre que me dio la confianza para dar el mayor paso hacia la madurez… ¡Por favor Darien, por favor promételo!

-¡Te lo juro! ¿Te confieso algo? La verdad, no sabía si vendrías o no, pero en mi corazón conservaba la esperanza de verte antes de partir, así que te traje un pequeño obsequio…-, le dijo mientras metía una de sus manos en la bolsa de su saco. –Toma, por favor abre esta cajita…-, le extendió una cajita de terciopelo color de rosa. Ella la tomó con sus manos temblorosas y la abrió, sonriendo enormemente al ver qué contenía.

-¡Darien! Esto… Esto, ¿qué significa?

-Permíteme…-, le quitó la cajita de las manos y con cuidado sacó un anillo de plata que tenía una pequeña piedra en forma de corazón, rodeada por finas líneas también de plata. Se arrodilló frente a ella y con una sonrisa le dijo:

-Esto significa la promesa que yo te hago de que a mi regreso, quiero hacer mi vida a tu lado, amanecer contigo entre mis brazos, salir a trabajar y llegar a casa encontrándote a ti, contarte mis problemas y que tú me cuentes los tuyos, salir de paseo los fines de semana, tener hijos, ¡muchos hijos! Además, hacerte mi mujer las veces que creamos necesarias y al final, dormirnos para empezar un nuevo día juntos… Serena, ¿te gustaría convertirte en mi esposa? ¿Querrías estar al lado de este hombre para siempre?

Ella lo ayudó a incorporarse mientras asentía frenéticamente con la cabeza y lloraba a rienda suelta. Lo abrazó y sonriendo, se puso de puntillas para poder darle un beso, un largo, apasionado y ansiado beso. El último que le daría en toda su vida.

.

.

Fin Flash Back…

.

.

Han pasado más de diez minutos llenos de recuerdos y el reloj despertador me indica que son las seis treinta de la mañana. Me muevo ahora con más fuerza, sin importarme si de nuevo la bestia desata su furia contra mí. Después de todo, debo ir a despertar a mi hija ya que al parecer, sacó la vieja costumbre de su madre de quedarse dormida y llegar tarde a la escuela. Además, debo preparar un almuerzo para dos personas, pues ayer me dijo que su amiga le propuso que llevaran doble ración para poder compartirla.

Él por fin se mueve, al parecer ya se dio cuenta de que desperté. ¡Cómo me gustaría ser más fuerte y poder dejarlo! Pero no. No le puedo negar la felicidad a mi hija. Ella lo quiere demasiado y mientras no se dé cuenta de lo que sucede, yo seguiré fingiendo. Me reconforta saber que piensa que somos felices, muy felices… ¡Si supiera!

¡No puede ser! El muy idiota ya se volvió a dormir. ¡Maldición, tendré que despertarlo! Me giro lentamente aún con su mano en mi cintura y con cuidado, empiezo a moverlo. ¡Dios, que no se enoje, que no se enoje por favor!

-Diamante, Diamante… por favor despiértate, debo ir a despertar a Rini para que vaya al colegio, ya es un poco tarde…-, trato de hablarle pausadamente y en voz baja, no quiero desatar su furia cuando sé que mi hija aún duerme.

-¿¡Qué diablos quieres Serena! ¿Acaso eres tonta o qué? ¿No sabes que me molesta demasiado que me despiertes? Además, mi hija tiene a Luna para que la atienda, le pago para eso, ¿no? Así que, ¡cállate y vuelve a dormir!-; me dice agarrándome más fuerte. ¡Diablos! Debo pensar en algo, debo pensar en algo…

-¡Mamá, papá! ¡Ya es hora de que se levanten! ¡Vamos, vamos, arriba! ¡Mamá, llegaré tarde a la escuela otra vez!-, gracias al cielo mi hija aparece en escena. Se ve tan tierna toda despeinada y con su pijama rosa de franela estampada con conejitos blancos. Como lo sospeché: viene hecha un torbellino y con sólo una pantufla.

Diamante abre los ojos ipso facto, sé que Rini es su adoración y al menos, me siento tranquila al saber que a ella no le hará daño. Cambia ese rostro duro y frío que me da a mí por uno que tiene una gran sonrisa…

-¡Princesa, buenos días! ¿Cómo amaneció? Su padre muy bien y le agradece su atención al preguntarle…-, le dice mientras ella se sube a la cama medio sonrojada. Sin duda ya se dio cuenta de que ni siquiera nos saludó.

-Lo siento, buenos días papi. Buenos días mami… pero es que me quedé dormida y la maestra Mónica ya me advirtió que si volvía a llegar tarde, ¡ahora sí me sacaba al pasillo para que todo mundo se enterara! Mami, ¡ayúdame para que no me pase eso!-, termina diciéndome con un gracioso pucherito que me alegra el día. Sí, a pesar de todo, ella es lo único bueno que me ha pasado en este matrimonio.

-¿Con que te quedaste dormida, eh? Mmm… no cabe duda de que mi niña es muy perezosa, ¡pero la perezosa más hermosa del mundo!-, le dice Diamante mientras se lanza sobre ella y empieza a hacerle cosquillas.

Mi pequeñita ríe y yo con ella. Verla feliz me hace feliz a mí también. Aunque lo ideal sería que quien despertara a mi lado fuera Darien. Pero la vida me jugó chueco y tengo que aceptarlo, pues yo también contribuí. El ataque de cosquillas acabó y él le ha dado la orden de que se vaya a dar una ducha, mi diablilla obedece y se va corriendo, tan rápido como apareció. Yo me levantó rápidamente, no quiero que intente tocarme, ya no puedo soportarlo más, pero por desgracia alcanza a tomarme por la muñeca y me jala nuevamente hacia la cama, quedando encima de mí.

-¿A dónde va mi amada esposa? No me has dado mi beso de buenos días y… en vista de que la niña se metió a bañar, pues nosotros tenemos tiempo de hacer algunas cositas, ¿no crees? Anoche no me dejaste muy complacido que digamos, cariño...-, termina de hablar y me besa frenéticamente mientras sus manos comienzan a recorrer mi cuerpo. He llegado al punto de que cualquier roce con su piel me da asco, así que intento separarme de su boca, pues también me está lastimando.

-Diamante, Diamante… ¡detente por favor! Ahora no podemos, además de que me siento un poco indispuesta, ¿qué tal si se le olvidó algo a la niña y viene otra vez? Mejor vamos a apurarnos o no estaremos a tiempo…

-¡Maldita sea Serena! ¿Otra vez no me vas a dejar tocarte? ¿Acaso quieres que vuelva a cometer las mismas estupideces de anoche? ¡Eres mi esposa y tienes obligaciones conmigo, no me hagas recordártelas!...-; y ahí viene otra vez la descarga de insultos y vejaciones. Sólo tomo todo el aire que puedo y lo miro directamente a los ojos, tratando de escucharme tranquila y dulce. Como si fuera una verdadera esposa, aunque lo que quiero evitar es que me haga suya, ¡no quiero! Mucho menos a la fuerza, como anoche…

-No Diamante, no quiero que pase lo mismo de anoche. Créeme que ya entendí la lección y lo que menos quiero es hacerte enojar. Es sólo que la niña está despierta y tú ya te diste cuenta de que ni siquiera toca antes de entrar… ¿qué haríamos si nos encuentra en una situación "difícil"?

-¡No Serena! Lo que tú no quieres es que yo te toque. Pero está bien, por ahora no voy a insistir. Sólo prepárate para esta noche, ya que me cobraré este desplante que me acabas de hacer… de verdad que no sé cómo es que puedo desearte si cada vez que te veo, me doy cuenta de que sólo eres una piltrafa…-, se levantó de la cama diciendo maldiciones, no sin antes volver a darme un asqueroso y salvaje beso. ¡Lo odio, en verdad que lo odio! Veo que se queda de pie como pensando en algo y después, se gira hacia mí y agrega:

-Se me olvidaba… ¡ni se te ocurra decirle a Mina lo que pasó ayer, o te irá peor! Total, siempre procuro que los golpes no sean visibles y de lo otro, pues tú serás quien quedará mal al negarse a complacer a su marido…-. Por fin se metió a la ducha. Suelto el aire que tenía contenido y tras dejar caer algunas lágrimas, me pongo de pie y me dirijo a la cocina para preparar el almuerzo de mi hija. Si bien lo puede hacer Luna, la mujer que me ayuda a cuidarla, prefiero hacerlo yo para estar más cerca de mi hija.

Me pregunto una y otra vez cómo fue que llegué hasta aquí. Antes de que decidiera estar con Diamante, mi vida estaba planeada o al menos eso creí: Darien se iría a Estados, bajo la promesa de que a su regreso, él y yo empezaríamos una vida juntos. Me dio un anillo y yo me sentía completamente viva al saber que me casaría con él, que tendríamos hijos y que seríamos completamente felices. Pero no fue así. Me refugié en los brazos de Diamante Black, nuestro "mejor amigo", desde el momento en que mi amor puso un pie en el avión. Él se decía mi incondicional y yo estúpidamente creí todo lo que me decía.

Si bien Darien me dijo que no tendría mucho tiempo para escribirme, yo lo hacía a diario pero conforme pasó el tiempo, me llené de angustia al no tener una respuesta. Pensaba si se habría olvidado de mí, si le habría gustado otra chica o lo peor… ¿qué tal que le había sucedido algo malo? Fue así como confié en Diamante y le pedí que si él mantenía contacto con él, me avisara en cuanto eso sucediera.

Un día, llegó con una gran sonrisa diciéndome que por fin había podido hablar con él. Sentí alivio al saber que estaba en perfectas condiciones; pero a la vez, mi corazón se llenó de angustia al imaginarme que Darien en realidad, no quería hablar conmigo. Igual me dio gusto saber que al menos no estaba tan solo, viviendo en un país extraño, alejado de la gente a la que amaba.

Fue así como poco a poco, Diamante me fue convenciendo de salir al cine, al parque, íbamos de día de campo o a bailar. Cada vez era más seguido y día con día él fue llenando el horrible hueco en el que los recuerdos felices con Darien me habían dejado. Un día la desesperación se apoderó de mí y me entregué a quien en ese entonces, ya confundía con un amor. Diamante fue muy lindo, romántico, dulce, amoroso, así que yo pensé que iba a poder ser feliz a su lado, convenciéndome de que era momento de olvidar a mí amado pelinegro… así como él se había olvidado de mí.

El tiempo pasó y Diamante me pidió que me casara con él. Yo para ese entonces ya no sabía nada de Darien, así que sin pensar lo suficiente, decidí aceptarlo y me casé. No me casé enamorada, pero ilusionada con una nueva vida sí. Sin embargo, el esposo dulce y comprensivo que conocí, sólo fue de esa manera medio año. Después, vinieron las parrandas, las llegadas a otro día, las borracheras, los maltratos, los golpes y… bueno, cuando Diamante pierde los cinco sentidos me obliga a estar íntimamente con él.

Yo estaba decidida a dejarlo. Una vez, después de varios minutos de golpes, me salí de mi casa y fui a pedir refugio con mis padres. Diamante me buscaba, pero yo me negaba rotundamente a hablarle o recibirlo; sin embargo, fue en esos días cuando supe que estaba embarazada y mis padres me convencieron de darle una nueva oportunidad, al menos para que mi hija tuviera un hogar. Volví con él y durante los meses de gestación, se comportó como un caballero, pero luego las cosas volvieron a ser como antes.

Así es como ha sido mi vida desde hace casi siete años. Sufro sí, y demasiado. Pero a veces pienso que es el castigo que me merezco por haber sido tan débil y no confiar en lo que me decía mi corazón. Un sonido me saca de mis pensamientos, doy un pequeño salto y recuerdo que puse algunas rebanadas de pan blanco en el tostador… es hora de que llame a mi hija para que venga a desayunar y mientras ella lo hace, yo me iré a dar una ducha. A estas alturas, seguramente Diamante ya está en su estudio alistando los documentos que llevará hoy a la oficina, así que podré vestirme tranquila.

Subo nuevamente a mi habitación y me meto al baño. Cuando acabo de ducharme, me reviso el cuerpo en el espejo del baño y me doy cuenta de que ya empiezan a notarse los moretones de los golpes de anoche, así que lo mejor es que me ponga un pantalón de mezclilla, una blusa calientita y que no sea tan ajustada, mis botas de gamuza que cubren el pantalón y un abrigo. Cubro mis ojeras con un poco de maquillaje y listo, estoy "presentable" para ir a dejar a mi hija al colegio.

Cuando bajo al comedor, Luna me avisa que Diamante se acaba de ir. Debe estar demasiado molesto como para no haberse despedido de mí, así que sólo me limito a disimular y sonreír, aunque la verdad he empezado a sentirme muy mal. Mi cuerpo me está pasando la factura, pero debo intentar verme bien para que mi pequeña no se angustie. La tomo de su pequeña mano y nos salimos hacia el coche. Se ve tan tierna ataviada con un enorme abrigo, gorra y guantes color de rosa que la mantienen calientita… sin duda, ella me anima a seguir adelante.

Nos subimos en el auto. Ella se acomoda en la parte trasera y mientras yo enciendo el motor, la observo ponerse el cinturón de seguridad. Yo prefiero no usarlo esta vez, debido al dolor que siento en el abdomen. Suelto un pequeño gemido de dolor en cuanto me puse detrás del volante, pero lo disimulo con una sonrisa. En cuanto llegamos a la escuela, mi pequeña corre hacia donde está su amiga, que va de la mano de su padre…

La alcanzo tan rápido como puedo y siento que la tierra que está debajo de mis pies se desvanece… ¡Otra vez me encuentro con Darien! Hace algunos días lo vi de la mano de esa niña, pero nunca creí que la mejor amiga de Rini y la hija del hombre al que amo fueran la misma. Lo veo fijamente y me percato de que su cuerpo se tensa; quizá su esposa lo está observando desde su auto, así que lo saludo lo más tranquila y amable que puedo fingiendo no conocerlo y después, me despido de mi diablilla.

Subo al auto y manejo lo más rápido posible… ¿Qué voy a hacer? Si Diamante se entera de que lo he visto, es capaz de golpearme hasta el cansancio. Mi cuerpo tiembla al imaginarme la situación y lo primero que se me ocurre, es ir a encerrarme y tratar de dormir un poco. Sé que está mal, pero hace algunos días he dejado de comer, me han dado mareos y náuseas, pero imagino que es por el estrés bajo el cual estoy viviendo.

Con esos pensamientos, me entrego a Morfeo, sumergiéndome en un mundo en el cual soy feliz. Un mundo en el que no vivo con terror. Pero sobre todas las cosas, un mundo en el cual soy feliz al lado de mi Darien. De mi querido y adorado Darien...

.

.


.

¡Muchas gracias por leer! En verdad que me siento muy contenta al ver que me han recibido con los brazos abiertos en el mágico mundo de los fics y eso en verdad es genial, ¡muchísimas gracias! Ahora, comenzaré a responder a los Rw's que me regalan en cada capítulo. No olviden decirme qué les pareció este. Ya saben, se aceptan sugerencias, comentarios y ¡hasta tomatazos! jejeje...

mayilu: Creo que a todas les sorprendió que no pusiera a Seiya como el esposo de Serena, pero es que la verdad él no se me hace un candidato para convertirlo en villano, pues aunque soy "Mamocha", no me cae del todo mal el personaje. No sé si aparezca más adelante en la historia, pero no creo que sea de malo jeje. En cuanto a Serena y a Rei, dudo que puedan convertirse en amigas, pues recordemos que ambas estarán pronto luchando por el amor de un mismo hombre ... ¡Muchas gracias por leer! Te mando un gran abrazo y bueno, ahí me dices qué te pareció este nuevo capítulo.

matildechiba: ¡Así es, Diamante es el esposo de Serena! En este capítulo vimos un poco de la manera en la que se las arregló para que el juego de cierta forma estuviera a su favor, pero ¡aún falta mucho! Y sí, él dice que la ama, pero le es infiel ... ¿Será sólo un capricho? Más detalles en los próximos capítulos, ¡así que no te los pierdas! Un abrazo amiga, ¡gracias por leer! Me dices qué te pareció este capítulo jeje.

criztal: ¡Hola! Wooow ... sí que me sorprendió eso de que la historia le da un tinte a "Montecristo" pero naaaa ... ¡Mi mente no maquila cosas tan buenas! jeje, aunque gracias por la comparación en verdad que me sorprendió. Sin embargo, más que nada lo que yo quiero demostrar es que a veces, el destino nos pone en ciertas situaciones por algo, lo cual debemos entender que no muchas veces es lo que se desea o anhela jeje. Y bueno, Diamante tendrás su castigo y eso sí, Serena y Darien podrán cerrar el círculo que dejaron abierto ... aunque su final no sea como ellos lo esperaban. ¡Te mando un abrazote amiga, muchas gracias por leer! Me dices qué te pareció este, ¿vale?

STARVENUS: Pues ya vimos una parte de lo que Diamante dijo y la manera en la que se acomodó para "conquistar" a Serena, quien dicho sea de paso, está sufriendo y pagando caro, demasiado caro su debilidad ... pero, ¡hay más, aún hay más! jeje. Gracias por leer la historia, de verdad que me agrada demasiado la idea de que te guste. Así que espero que hayas disfrutado este capítulo y me avisas si te gustó, ¿va? ¡Saludos!

selenney: ¡Hola! Muchas gracias por leer, me encanta que te guste la historia y bueno, ¿qué te puedo decir? Si te doy adelanto, ¿cómo mantengo el misterio después? jeje. Sólo puedo decirte que aunque Rei se sentirá desesperada, llegará un punto en el que sabrá cómo dar pelea por el hombre que ama y que sabe que realmente es su destino. Así que no te me vayas a desesperar, porque aunque aún falte algo de "drama" se vienen cosas interesantes. ¡Gracias, te mando un gran abrazo! Me dices qué te pareció este capítulo.

Patty Ramirez de Chiba: ¡Amigaaaaa no colapses de coraje! jajaja ... Verás que tarde o temprano, Diamante tendrá su respectivo castigo. Créeme que hasta yo quiero matarlo y eso que fui quien creó toda esa maldad, ¡imagínate! jajaja. Y bueno, ahora ya vimos un poco de lo que Serena ha pasado y supimos en parte qué fue lo que la orilló a casarse con otro. Y sí, la vida así es de injusta ... ¡Nunca nos deja con quienes queremos! Pero, ¿qué se le hace? Yo también te quiero Patty. Disculpa la tardanza, pero sabes que he andado al cien jeje. ¡Te mando abrazote! A ver qué te parece este capítulo.

Usagi Brouillard: ¡No, por favor no me acuses con mami Naoko esta vez! Creo que he hecho sufrir demasiado a Serena pero, es que ése es el punto: que derrame "algunas lagrimitas" antes de llegar a la felicidad plena jiji. Oye, muchas gracias por tus comentarios, viniendo de una gran escritora como tú, de verdad que me halagaron y hasta me hicieron poner toda rojita. ¡Gracias, gracias, gracias! Y bueno, aunque aún falta un poco de soborno para que me hagas cambiar de opinión con respecto al destino de este fic, ¡sólo espero que no hagas el Darien/Kelvin! Si no, de plano me matas de un colapso nervioso. Disculpa la tardanza, pero ya sabes ... entre la Universidad y las pláticas nocturnas que se han armado en Facebook, ¡el tiempo no es mucho! jejeje. Pero aquí está ... ¡Abrazotes y una vez más, gracias por el apoyo amiga!

.

Una vez que he respondido a sus bellas palabras, me despido. ¡Seguimos en contacto y muchas gracias por leer! No olviden decirme qué les pareció el capítulo ... ¡Gracias por todo su apoyo! Les mando muchos abrazos desde una fría y lluviosa Ciudad de México ...

.

d(n_n)b