¡Hola chicas! Heme aquí con un nuevo capítulo, espero que sea de su agrado. Como siempre, disculpen la tardanza en la actualización, pero entre todas las tareas apenas y me da tiempo. De cualquier forma, ya saben que POR NINGÚN MOTIVO dejaré mis historias, aunque sea de a poquito, pero seguirán hasta el final.

Ya saben, los personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi, yo sólo juego un poquito con ellos plasmando las ideas que se me vienen a mi loca cabecita. ¡Saludos! Disfruten el capítulo ... ¡Y no olviden decirme si les gustó o no! ^^

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MI SECRETO

DECISIONES QUE CAMBIAN VIDAS

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Estoy sola, vacía, sin ánimos para seguir adelante. ¿Qué sucedió? ¿Por qué la vida me quitó todo lo que me había regalado? ¿Acaso será culpa mía este sufrimiento que hoy me embarga? Lo más probable es que el destino me esté dando una señal, indicándome que no debí precipitarme, que tenía que esperar a que él se deshiciera de todos los fantasmas que lo atormentaban. Me está gritando que debía esperar para que mi vida fuera distinta, para ahorrarme todo este sufrimiento…

A veces, cuando menos te lo esperas, la vida te cambia todo lo que habías planeado y destruye a su paso todo lo que con esfuerzo, ilusión y amor habías construido. ¿Por qué? ¿Por qué a mí? Si tan sólo hubiera una respuesta… si tan sólo mi orgullo me permitiera escucharte… si tan sólo mi amor no cegara el último ápice que me queda de razón.

Hace un mes exactamente que ya no estás conmigo. Que ya no estás con nosotras. Treinta malditos días en los que me despierto sola en nuestra cama, en los que me acuesto sin sentir tus brazos, tus caricias, en los que he necesitado de tus labios tanto o más que el mismo oxígeno. Ha sido un mes en el que he intentado entender por qué te quedaste con ella, ¿por qué no me seguiste aquél día? ¿Por qué no pusiste a tu familia antes que cualquier otra cosa?

Tal vez yo fui la necia que nunca quiso darse cuenta de que no me amabas. Quizá tuve la oportunidad de conquistarte pero nunca supe cómo lograrlo. Pero a veces pienso que aún cuando no me ames… ¿Para ti todos estos años no tuvieron ningún significado? ¿Acaso todas esas noches a tu lado nunca fueron nada para ti?

¡Definitivamente soy una tonta! ¿Por qué? Pues porque sigo aquí, debatiéndome entre la esperanza que mantiene mi corazón y el estúpido desánimo que me provee la estúpida razón. Pero es que… después de todo, yo nunca me podré resignar ante la idea de que no me amas. Algo debes sentir por mí, por tu hija, por todas esas cosas que algún día soñamos alcanzar.

¡Demonios! Mis pensamientos me han llevado tan lejos que por poco no me doy cuenta de que ya es hora de levantarme y apurar a Hotaru para que vaya al colegio. Pobre de mi hija, con esta situación la he visto demasiado triste… no sonríe, no platica tanto como solía hacerlo y lo peor de todo, ha tenido problemas con la pequeña que ella solía llamar amiga, con la hija de la mujer a la que su padre prefirió antes que a nosotras.

En fin, creo que lo mejor será levantarse… ¡Un momento! Creo que el maldito insomnio ya está haciendo de las suyas en mi organismo, pues de pronto sentí como si me hubiesen movido el suelo, el techo, la cama… ¡La habitación completa! Lo mejor será que me espere unos minutos a que se me pase este mareo infernal. Sí, cinco minutos, sólo eso. ¡Cómo quisiera volver a dormir!

Y por si fuera poco, ahora siento cómo mi estómago se vuelve inestable, como si de pronto el mareo que tuve se hubiese traspasado a ese órgano y… ¡Maldición! Es en este momento en el que corro hacia el baño, quizá lo que sucede es que algo me ha caído pesado. He pospuesto demasiados días esto, pero creo que hoy es el día en el que antes de empezar a trabajar, pasaré por el consultorio de Nicholas; el estrés, la tristeza y esta enorme angustia no me van a traer nada bueno, ¡definitivamente no!

Una vez que mi estómago se ha tranquilizado, me lavo los dientes y me doy una ducha. Lo mejor en este momento es que deje que el agua caliente recorra todo mi cuerpo, tal vez con eso logre destensarme un poco. Diez minutos después, tomo mi bata y una toalla para secar mi cabello y me dirijo al armario. Es aquí donde siento cómo otra vez las lágrimas se acumulan en mis ojos, pues veo tus trajes, tus camisas, tus zapatos… toda la ropa que sigue aquí y que siempre has acomodado de forma meticulosa.

Sonrío para mí misma… ¿Qué caso tiene llorar? No creo que cada lágrima vaya a ser capaz de regresarte a mi lado, ¿o sí? Me decido por tomar rápidamente un pantalón de vestir negro, una blusa roja, zapatos de tacón de aguja negros y un cinturón del mismo color. Cierro rápidamente esa puerta que me lleva hacia tantos recuerdos y me dispongo a arreglarme, si es que eso es posible.

Procuro tapar con maquillaje las ojeras que tengo, pongo un poco de sombras, enchino mis pestañas y aplico un poco de rímel. Hoy he decidido dejar mi cabello suelto, así que sólo lo cepillo, aplico un poco de crema para peinar y listo. Es hora de ir a la habitación de mi pequeña. Hoy le invitaré un helado después de la escuela, a lo mejor con eso la puedo ayudar un poco.

De camino al cuarto de mi hija, me preparo para recibir todo tipo de ataques, pues su carácter no le permite levantarse temprano. Abro la puerta poco a poco, esperando encontrármela durmiendo todavía pero me sorprendo cuando me doy cuenta de que Hotaru ya no está en su cama, sino que viene saliendo del tocador completamente aseada. Trae puesta su bata y una toalla enredada en su cabello, ambas son de color morado… ¡Color tan típico en ella!

-¡Buenos días, mami!-, me dice con una enorme sonrisa en su rostro. Eso me tranquiliza pues hace días que no la había visto tan contenta.

Una pequeña risita se me escapa de los labios en cuanto me doy cuenta de que mi diablilla va de un lado a otro de su habitación, sacando ropa, metiendo accesorios, viéndose en el espejo muy coqueta… ¿Eso está permitido en una niña tan pequeña? Finjo una cara de molestia al igual que mi tono de voz y así, le digo:

-¡Buenos días, señorita! ¿Qué la tiene tan contenta que ni siquiera tiene tiempo para darle un beso a su mami?-. Se detiene ipso facto, voltea a verme riendo, corre a abrazarme y agrega…

-No hay una razón específica. Bueno, sí. Lo que pasa es que soñé contigo y con papi, además de…-; no acabó de decir lo que pensaba, pues se puso las manos en su boca, como si hubiese cometido una gran indiscreción. Como ya me tenía muy intrigada, decidí preguntarle:

-Conmigo, con papi y… ¿con quién más, amor?

Bastó que le dijera esas palabras para que se pusiera tan roja como la grana, se dio la vuelta zafándose de mi abrazo y riendo de forma nerviosa me dijo: -¡Ay mami! Es que no sé si sea apropiado que te diga todo lo que soñé…

No supe cómo interpretar sus palabras, pero en ese instante miles de posibilidades vinieron a mi mente. Así que, rápidamente me levanté, la senté en la cama y le quité la toalla que aún tenían en el cabello y segundos después, comencé a secárselo. Ella sólo se dejó querer, mientras jugaba nerviosamente con sus dedos. Tengo la plena seguridad de que no me va a decir nada, pero dicen por ahí que no hay peor lucha que la que no se hace, ¿cierto?

-Hotaru, hija… ¿Me vas a decir que fue lo que soñaste?

-¿Eh? Bueno, yo… mami, es que en serio me da mucha decirte…

-¿Pena? ¿Por qué pena? ¿Acaso no somos madre e hija? ¿Dónde está nuestra confianza?-, le dije fingiendo molestia ante sus palabras. Puede ser que ese camino me lleve a lo que ando buscando.

-¡No digas eso mamá! Lo que pasa es que… no sé. Puedes pensar que con mis cosas yo quiero que regreses con papá. Y aunque sé que el volverá con nosotras, no debemos precipitarnos, antes deben pasar muchas cosas…

-¿De qué estás hablando, hija?-, le contesté totalmente sorprendida-. ¿Qué cosas deben pasar antes?

-No me hagas caso mami, pronto vas a saber todo. Por ahora sólo te puedo decir que debes tener confianza, en ti y en papá…

-Ahora sí ya no te entendí nada hija. Mejor dime, ¿sigues enfadada con él?

Agachó su cabeza y se quedó callada por unos instantes. Después, me miró fijamente a los ojos y con un brillo de esperanza en ellos, me respondió:

-Ya no estoy tan enojada mami. Bueno, poquito todavía, sobre todo porque no ha luchado mucho por regresar con nosotras. Es decir, yo esperaba que demostrara todo lo que nos ama. Porque a pesar de todo, yo estoy segura de que es feliz a nuestro lado…

-Creo que no entendí mucho todo lo que quisiste decir…-. Y no estaba mintiendo, en verdad no entendí absolutamente nada de lo que me dijo.

-No te preocupes mami, pronto vas a entender todo lo que quiero decir. ¿Puedo preguntarte algo?-, se levantó de la cama y volteó a verme muy seria. Asentí con la cabeza, aunque intuyo que sus palabras me van a dejar más confundida. Así que sólo le dije:

-¡Por supuesto pequeña diablilla! Dime, ¿qué sucede?...

-Mmm… papi y tú querían… querían…-, con cada palabra que pronunciaba se iba poniendo roja otra vez. Creo que estoy adivinando la dirección de sus palabras, pero es mejor que no me adelante-. Bueno, mi papá y tú, ¿querían tener otro bebé?

¡Bingo! Ahí está ese pequeño detalle en el que no había pensado durante todo este último mes… ¿Será que…? ¡No, no puede ser! Al menos no ahora, no en estos momentos en que mi vida está en crisis. No es que no quiera un bebé, en caso de que eso fuera la causa de mis malestares, pero… ¿Y Darien? ¿Darien querrá un nuevo hijo nuestro?

Un nuevo nudo se instaló en mi garganta, así que me disculpé con mi hija diciéndole que había olvidado "algo". Me levanté y caminé a nuestra… ¡No! Fui ahabitación para buscar mi calendario y un escalofrío me recorrió toda la espalda cuando me di cuenta de que efectivamente, llevaba ya unas semanas de retraso. ¿Podrá ser posible?

Ahora sí, es momento de ir con el médico. Yo vengo de una familia dedicada a la medicina, así que sé que antes de "sospechar", se debe "confirmar". Los síntomas de cualquier enfermedad se pueden confundir con los de un embarazo con facilidad, así que antes de hacerme ilusiones debo saber a ciencia cierta lo que me sucede.

Una vez que recuperé la cordura, regresé a la habitación de Hotaru, la ayudé a terminar de arreglarse y después, bajamos al comedor para desayunar juntas. O al menos eso fue lo que intenté, pues lo único que mi estómago aceptó fueron un par de galletas y una taza de té de limón. Minutos después, mi hija y yo partimos hacia la escuela, con el tiempo suficiente para que después de dejarla, yo me fuera al trabajo y pudiera pasar a consulta.

Llegamos al colegio y ayudé a mi hija a bajar del auto. La tomé de la mano y emprendimos el camino hacia la entrada. De pronto, mi mundo se vino nuevamente abajo cuando la vi… ahí, de frente a mí estaba ella. Ella, Serena Tsukino, la mujer que ha causado que mi vida diera un vuelco impresionante.

Cuando nuestras miradas se cruzaron, sentí en la suya un ápice de… ¿Arrepentimiento? ¿Lástima? ¿Culpa? En realidad, no supe descifrarlo, pues tampoco soy del tipo de mujeres que se ponen a discutir frente a la gente por un hombre. No es mi estilo, no es la educación que tengo. Si Darien es para mí, una vez que aclaremos lo que ha pasado, sé que seremos felices. Y si no, al menos sabré que el tiempo que estuvo conmigo, fue el necesario y el que estaba destinado para mí.

Tampoco puedo culpar a Serena, pues finalmente ella también es una mujer, una mujer enamorada, que busca al menos, desenmarañar todos esos engaños y situaciones que la alejaron del amor verdadero. Sí, ella es una mujer que está tan enamorada como yo.

Giré la vista y me dispuse a despedirme de mi hija. Esperé unos minutos en lo que ella entraba al colegio, con el ceño un poco fruncido en cuanto vio a la misma persona que yo, pero entendió cuando le hice señas de que no hiciera caso, no hay ningún motivo por el que mi hija deba odiar a alguien. Mucho menos a la mamá de quien alguna vez fue su mejor amiga.

Me di la vuelta para ir hacia mi coche, pero justo en ese momento sentí cómo alguien me tomaba de la mano. Volví la vista para ver quién era, aunque la verdad lo sospechaba y abrí los ojos tanto como pude cuando vi a Serena, con una mirada que en verdad, me hizo sentir un nuevo escalofrío.

-Disculpa que te moleste, ¿podríamos hablar unos minutos?-. Me dijo aún con esa mirada indescifrable. Me quedé callada, la realidad de todo es que yo jamás imaginé que pasaría por algo así. Negué con la cabeza, pero en vez de que me soltara, apretó más el agarre de mi brazo, ahora sus ojos tenían un aire de súplica, como si estuviese pidiéndome ayuda. ¡Esto sólo me puede estar pasando a mí!

Como seguía sin saber qué decir, sólo zafé mi mano de su agarre, tan educadamente como pude y le dije: -Discúlpame, pero si te soy sincera, no creo que nosotras tengamos mucho de qué hablar…

-¡No! Por favor, ¡no te vayas! Te lo suplico…-, me respondió rápidamente y con lágrimas en los ojos. ¿Ahora, qué hago?

Muy bien, mi maldito corazón de pollo no me permitió negarme ante su súplica. Soy patética, lo sé. Asentí con un leve movimiento de cabeza e inmediatamente me dijo:

-¡Gracias, no sabes lo que esto significa para mí!

-No me agradezcas, en realidad si acepto es porque creo que sí hay ciertas cosas que deseo saber. Llámame masoquista o como quieras, pero antes de tomar cualquier decisión, debo saber qué sucede…

-Muy bien, creo que eres tan directa como yo. Pero creo que este no es el lugar indicado para hablar, ¿te parece si vamos por un café?

-La verdad yo… bueno, está bien. ¿Conoces el café que está en la plaza cercana a este colegio?-, le dije con nerviosismo.

-Claro, ¿nos vemos ahí en veinte minutos?

-Nos vemos ahí. Pero debo decirte que no tengo mucho tiempo, pues después me iré a trabajar…

-Claro, no creo que nos demoremos mucho…

Después de esas palabras, se dio la vuelta y caminó hacia el auto donde un hombre vestido de traje negro y camisa blanca la esperaba. Supongo que después de lo que le sucedió aún no se ha separado de su marido y eso en realidad, no lo comprendo. ¿Hasta dónde puede llegar la dependencia de una mujer? Bueno, eso es asunto de ella, en lo que a mi concierne, no sé si sea la mejor decisión el haber aceptado hablar, pero tengo la ligera sensación de que algunas de mis dudas van a ser resueltas.

Caminé a mi auto y subí. Segundos después, arranqué el motor y conduje rumbo al lugar indicado. No tengo la menor idea de lo que me espere, pero quiero creer que al menos encontraré un poco de alivio a todo esto que me aqueja. Llegué al centro comercial con una sensación de angustia, pero me bajé del auto totalmente dispuesta a aceptar las cosas como vinieran. En estos momentos es cuando más pienso que las cosas serán como deban ser, el destino siempre se las arregla para demostrarnos quién manda, pero en mis manos está el decaer o el ganar.

Entré al café y a mi mente se vino una avalancha de recuerdos, pues es el lugar donde solíamos venir Darien, Hotaru y yo. Sacudí un poco mi cabeza, esperando sacar de ahí todas esas escenas y me di cuenta de que Serena ya me estaba esperando. No la había visto bien, pero su apariencia es mejor que la que tenía el día en que la conocí. Al menos esas ojeras ya no están tan marcadas y su piel tiene un poco más de color.

Además, ese vestido azul celeste le queda bien. Sin duda, es una mujer muy hermosa y no sé por qué, pero me da la ligera sensación de que es una buena persona. Por algo Darien ha estado tan enamorado de ella, ¿no? Me obligo a salir de mis pensamientos y me doy cuenta de que a mi lado se encuentra el capitán de meseros, que amablemente me acompañó hasta llegar a la mesa donde ella estaba.

El capitán de meseros se fue y en su lugar, llegó otro que nos preguntó qué íbamos a ordenar. Serena pidió un café, fruta picada y unos molletes. Me sorprendí, pues con la angustia que yo tengo, no soy capaz de comer por las mañanas nada más que galletas. Sin embargo, pronto recordé que ella está embarazada, o al menos eso fue lo que nos dijeron el día que la llevamos al hospital…

Embarazada…

¡Embarazada! Esa palabra se me viene a la mente una y otra vez… ¿Será posible? ¡Tengo que salir de dudas hoy mismo!...

Sacudí nuevamente la cabeza y giré el rostro para ordenar sólo un café americano.

-¿No pedirás nada para comer?-, me preguntó Serena de una forma aniñada, que sólo me provocó una tímida sonrisas, al tiempo que negaba con la cabeza. Ella se sonrojó un poco, supongo que pensaría que no era el momento de haber ordenado todo un desayuno cuando de lo que íbamos a hablar era tan serio.

-Discúlpame, es que yo debo…

-No te preocupes, ¿estás embarazada, cierto?

-Así es. Por fortuna, a pesar de lo mal que estuve, a mi bebé no le pasó nada…-, me dijo con un dejo de tristeza en la voz. ¿Qué hago aquí? ¿Por qué acepté venir?

Hubo un momento de silencio incómodo, el cual yo me animé a romper, pues lo que más quería en ese instante era salir huyendo y no volver a cruzar media palabra más con ella. Creo que sí fue una mala idea venir… sólo atiné a decir:

-Y bien, ¿de qué quieres que hablemos?...

-Yo… bueno… la verdad es que quiero que hablemos de Darien, además quiero pedirte una disculpa…-; su mirada descansaba en el mantel y por más que la miré fijamente para que ella hiciera lo mismo, no lo logré.

-¿De Darien? ¿Qué quieres que hablemos de Darien? ¿Y por qué pedirme una disculpa?

-Por todo lo que ha pasado, en verdad yo no quería que esto sucediera. Todos estos años, he vivido culpándome por haber perdido al hombre al que amo; pero al mismo tiempo, he estado consciente de que en algún lugar del mundo, él ya había hecho una vida…

-¿Por qué me dices todo esto? Serena, creo que yo no debí haber venido…-. Le respondí, queriendo levantarme para salir de aquél lugar. Sin embargo, nuevamente me detuvo de una mano y yo volví a ceder… ¡Soy patética, soy patética! Me senté y siguió hablando.

-¿Sabes? Yo no sabía que él estaba en el mismo país que yo. Siempre tuve la certeza de que él seguía en Estados Unidos, lejos de mí, lejos de la mierda en la que yo me había convertido. Pero… pero aquél día en que lo vi otra vez, con su pequeña, sonriendo como cuando yo lo conocí, todo ese esfuerzo por olvidarlo se vino abajo y destapó todo el amor que yo pensé que ya había cubierto…

-Serena, yo creo que…

-¡No, por favor, no me interrumpas!-, me dijo antes de que gruesas lágrimas cayeran por sus mejillas-. Quiero, deseo, necesito contarte toda la historia para que me entiendas… mira, yo me casé con Diamante porque creí que después de Darien, no habría ningún hombre que quisiera estar conmigo. Porque me sentí tan poca cosa que, no supe entender que quizá había algo mejor para mí. Mucho menos supe esperar al hombre que me prometió que iba a regresar para casarse conmigo…

La plática se interrumpió cuando el mesero llegó con nuestra orden. Serena giró el rostro hacia el lado contrario para esconder sus lágrimas. Como yo tenía la boca tan seca, le di de inmediato un sorbo a mi café sin importarme que estuviera caliente. Ese ardor provocado por el café, no fue ni la mitad del dolor y confusión que todo esto me estaba provocando. Una vez que el mesero se fue, Serena siguió hablando:

-¿Puedes imaginarte todo lo que he vivido estos años? Diamante es un monstruo… me golpea, me obliga a tener intimidad con él, me hace sentir que soy lo más patético en el universo. Y aunque sé que eso no está bien, aunque sé que en algún lugar valgo más de lo que él cree, no puedo dejarlo, ¡simplemente no puedo! A veces pienso que es por mi hija y ahora, por este nuevo bebé que viene en camino… pero otras, creo que soy la mujer más estúpida del mundo, pues sé que inconscientemente creo en todas las tonterías que él me dice que yo soy…

¿Puede ser que alguien se deje tratar así sólo por mantener la integridad de sus hijos? No sé si yo sería capaz de algo así. Lo dudo mucho, la prueba está en que Darien no vive con Hotaru y conmigo desde que todo esto empezó. A pesar de que él ha querido solucionar las cosas, he sido yo quien se ha negado, pues primero quiero que se dé cuenta de lo que siente, de lo que quiere, de lo que en verdad ama… Serena siguió hablando:

-Y luego me encuentro con Darien… desde el momento en que lo vi, dejé de comer, de dormir, de pensar en mí. Yo no sabía que estaba embarazada, hasta el día en que tú y tu pequeña me ayudaron. Pero después de eso, todo ha cambiado… yo vi al amor de mi vida, lo tuve cerca, él cuidó de mí y me ayudó a mejorar. ¿Cómo obligo a mi corazón a no amarlo? Si con cada detalle que Darien tuvo conmigo, he vuelto a vivir…

Oficial, ¡no debí haber venido! Sólo me dedico a observar la taza de café que tengo frente a mí… ¿Qué le digo? "Gracias por decirme que mi esposo ha sido feliz al cuidarte, al ayudarte. Los felicito si de nuevo van a estar juntos". ¡Obviamente no! Estoy devastada, confundida, celosa y molesta… ¿Qué está sucediendo conmigo? ¿Desde cuándo soy tan, pero tan idiota? Tomé con molestia la taza y le di un nuevo sorbo, mientras ella seguía hablando. A estas alturas, no sé si deba decir algo, ¿ayudará eso en determinado caso?

-Tal vez esto para ti sea ajeno, sea una situación que no te importe en lo más mínimo, pues tú vida ha sido diferente a la mía. Pero si te pedí que vinieras, es por algo más que por obligarte a escuchar lo patética que ha sido mi vida…

-¿Algo más?-, levanté el rostro y la miré de frente. Ahora ya no tenía lágrimas, ahora ya se veía completamente segura de sí misma. Ahora ya me veía con superioridad, con prepotencia… como si me fuera a retar.

-Sí Rei, algo más. Quiero decirte que me perdones, pero ante todo soy una mujer enamorada que pretende luchar por al amor de su vida…

-¿Qué quieres decir con eso Serena?...

-Quiero decir que voy a luchar por Darien. Voy a tratar de aclarar las cosas con él, de reconquistarlo y de demostrarle que yo soy la mujer con la que debe estar…

-Pues me alegro por ti, Serena pero… ¿Olvidas que él es mi esposo? ¿Olvidas que él también tiene una hija con la que debe estar? Además, ¿qué va a pasar con tu matrimonio?...-. Le respondí con simpleza, como si sus palabras no hubieran calado hasta el fondo de mi alma.

-Créeme, esos aspectos los he repasado una y otra vez por mi cabeza y no hay día en el que no le pida a Dios todo esto que mi mente maquila, pero creo que he pasado todos estos años pensando en los demás antes que en mí. Es hora de volverme egoísta y que deje de pensar en lo que mis actos atraerán…

-Serena, creo que te has equivocado conmigo-. Le dije ya molesta-. Si piensas que por hablar "sinceramente"-, marqué las comillas con mis dedos-, conmigo yo me voy a hacer a un lado y te dejaré el camino libre para que te quedes con mis esposo, ¡estás mal! Yo también soy una mujer enamorada, que tiene una hija con el hombre al que ama y sobre todo, que también sabe ser egoísta, como bien dices tú…

-No te estoy pidiendo compresión y mucho menos tu permiso, sólo te quise decir que me disculparas y ponerte al tanto de lo que pensaba hacer…-, me dijo con una fuerza renovada. ¡Vaya ella debe ser muy buena actriz y yo debo ser una completa idiota!

-Pues has lo que quieras, en realidad no me interesa. La decisión final será de Darien y créeme que aceptaré lo que él quiera, no sin antes haber luchado como deber ser-. Me levanté de la mesa, dejé el dinero correspondiente a lo que había consumido y me dirigí a la salida del café mientras ella me veía con incredulidad… ¿Qué creyó? ¿Que en serio me haría a un lado? ¡Pues no! Hoy me di cuenta de que debo luchar por mi matrimonio, por conservar esa felicidad, por demostrarle a Darien que soy capaz de amarlo y de hacer que me ame con tanta o más fuerza de lo que la "ama" a ella…

Me senté en una de las bancas que están en el centro comercial y mis ojos se abrieron como platos cuando vi salir del elevador a Darien. Se le ve cansado, decaído, ese hombre no es el mismo con el que vivido todos estos años. Cabizbajo va caminando hacia aquél café. Lo más probable es que se encuentre con Serena…

Un montón de probabilidades existen en este momento, así que aplaco mi orgullo obligándome a ir a trabajar. Quizá ellos hablen y por fin tengan la oportunidad de aclarar todo lo que sucedió. No sé si sea para bien o para mal, pero a partir de hoy, estoy completamente decidida a luchar por el amor de mi esposo. Sí, ¡mi esposo! El hombre al que amo con toda mi alma va a saber de lo que es capaz Rei Hino… la decisión está tomada y no sé qué rumbo tome esto, ¡pero mi vida va a cambiar!

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Y es en este momento en el que agradezco todos y cada uno de sus Review's. Una enorme disculpa por no responderlos de forma personal en este preciso instante pero es que como ya les dije, el tiempo que tengo es reducido jejeje. Pero en cuanto las tareas me den tregua, ¡tengan por seguro que la respuesta les llega! Eso sí, quiero mencionar a cada una de las lindas personas que me han dejado sus comentarios, en serio que se los agradezco mucho, mucho...

Patty Ramirez de Chiba / STARVENUS / criztal / creepy-chan-cute-chan / mayilu / Usagi brouillard / bermellon / matildechiba / Guest / Ross Kou / Malua / ceres-windam / MartithaJimenez

¡Muchísimas gracias por todo su apoyo! También gracias a quienes me han puesto en alertas, favoritos o que pasan por acá en forma anónima, ya saben que siempre se les agradece que lean mis locas ideas. Por supuesto, no hace falta recordarles que estoy abierta a cualquier crítica, comentario, sugerencia o "tomatazo"... ¡Que tengan una gran semana! Nos leemos en el próximo capítulo. Ya saben: ¡No se les olvide decir qué les pareció! ;)

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