Los personajes le pertenecen a SM, solo la historia es mia


Capitulo 9

Mis manos estaban aferradas a su cuello, tenía miedo de que si lo soltaba esto se esfumara como la niebla, ahora todo estaba bien y en su lugar pero en el momento exacto en que rompiéramos el beso todo nos caería encima como un balde de agua fría. No podía permitir eso, por lo menos no todavía, necesitaba sentirme querida y a salvo con Edward, necesitaba esto como ni yo misma tenía idea. Apreté los ojos con fuerza y dejé que su lengua entrara en contacto con la mía, hasta el momento solo había sentido cariño en el beso pero ahora estaba comenzando a sentir pasión y mis hormonas de embarazada no ayudaban para nada a mantenerme en mi centro.

Las manos de Edward habían estado todo el tiempo apoyadas en mis caderas pero en el preciso instante de que nuestras lenguas se tocaron haciéndonos gemir, sus manos encontraron el camino hacia mi cintura, pasando por mis costados y prácticamente tocando mis pechos. Gemí como loca y me apreté lo más que pude a su cuerpo, sentí verdaderas ganas de hacer el amor con él.

¿Hacer el amor?

Esto era mierda, eso era imposible, yo no podía estar haciendo esto. De pronto el placer no fue tal, ya no me sentía plena, la imagen de mi Jasper se planteo frente a mis ojos cerrados como un letrero luminoso indicándome lo mal que estaba haciendo… y lo peor… lo peor es que yo quería hacer esto con Edward.

- ¿Por qué llorar cariño? – no me di cuenta cuando me separé de sus labios y ni mucho menos cuando el llanto llegó a mi

Alcé los ojos y con esfuerzo por la escasa luz y las lágrimas en mis ojos pude verlo. Se veía preocupado – Yo lo siento… - comencé a negar. Su rostro ahora se tornó duro – pero no puedo… quiero – quise tocar sus mejillas pero él se corrió – lo siento tanto Edward

- Solo estas cansada – su voz sonó tan fría y demandante que sentí ese mismo frio recorrer mi cuerpo – mañana hablaremos mejor. Ahora sube y acuéstate

Cualquier sentimiento de culpa o de pena se fue por un tubo, sus palabras y su entonación eran de demanda, él no tenía ese poder sobre mí, no lo había tenido su hermano y mierda que no lo tendría él. Me costó un par de segundo encontrar la movilidad de mi cuerpo pero cuando lo conseguí no hubo marcha atrás, mi mano tomó distancia y velocidad para dejarse caer junto a un sordo sonido sobre su mejilla derecha.

- A mi no me hablas así – puede que mi reacción fuera exagerada pero una vez más… hormonas – yo no soy de tu propiedad Edward

- ¡Mierda! – tiró de sus cabellos tan fuerte que me hizo saltar del miedo – lo siento cariño – no me di cuenta cuando ya tenía mi rostro entre sus manos – pero no puedo evitarlo ¿sí?, por eso ahora es mejor que subas y te acuestes. Han sido muchas emociones para ambos y necesitamos pensar ¿bien?

Lo miré y su rostro estaba entre nervioso e histérico - ¿Sabes que eres bipolar cierto?

- Soy mucho más que eso. Soy una mierda de persona pero contigo mejoro un poquito – un suave beso cayó sobre mis labios – solo no me dejes ¿sí?

- No te dejaré – me solté un poco de su cuerpo para pensar con tranquilidad – pero no puedo hacer esto ahora. Necesito concentrarme en mi trabajo y en mi bebé, lo siento Edward, seré tu amiga pero nada más

Me alejé por completo de su cuerpo y una vez hube tomado distancia encontré las fuerzas para caminar en dirección opuesta, para mi suerte un taxi iba pasando por el lugar, no dudé en tomarlo y darle la dirección de mi casa. Ni bien mi cabeza se recostó sobre el respaldo las lágrimas con fuerzas renovadas invadieron mi rostro. Le había dicho a Edward que era bipolar pero yo también lo estaba siendo, estaba comportándome como toda una perra histérica, en un momento lo estaba besando y al siguiente lo estaba abofeteando, en un momento le decía que siempre estaría a su lado y al siguiente que podía hacerlo. Edward estremecía mi mundo como nadie y si no tomaba distancia ahora para desenredar esta madeja que habíamos armado muy pronto íbamos a quedar atrapados sin muchas opciones para salir.

Debían pasar de las 12 de la noche pero las calles de Los Ángeles están tan atiborradas como si fueran las 12 del medio día, así era esta ciudad, viva hasta más no poder, pero por más que yo tratara de contagiarme de esas ganas de vivir mi corazón muerto no me lo permitía, quizás este era mi destino, ya lo había pensado, yo sola con mi hijo, con mi madre y mi trabajo. Quizás así tenía que ser pero… ¡Mierda! sollocé un poquito, la imagen de Edward y el calor de sus labios sobre los míos no me permitía dejarlo ir. Estaba segura de que no lo amaba pero también estaba demasiado segura de que me gustaba y hasta lo estaba comenzando a querer más de lo debido, me preocupada por él, quería tenerlo cerca pero tal parecía ser que esto no era suficiente, por lo menos por ahora.

El taxi se paró en frente de mi casa y supe que las probabilidades de que mi madre estuviera levantada eran altas. Mis ojos estaban hinchados y tenía el maquillaje corrido, no podía ocultarle la verdad y tampoco quería, necesitaba que me consolara. El taxista me preguntó su estaba bien, supongo que me demoré mucho en bajarme así que solo le di una sonrisa y comencé a caminar hacia la puerta. La casa estaba iluminada en la sala así que después de dejar mi chaqueta en el perchero caminé hacia allí. Mi madre estaba concentrada en una revista, sin quererlo sentí frio y la necesidad de abrazarme a mí misma, un sollozo lastimero llamó su atención.

- Mami…

- ¡Voy a matar a ese jodido hijo de puta! – no pude replicarle nada porque sus brazos me rodearon demasiado fuerte - ¿Qué te hizo cariño? Dímelo para poder planificar de mejor forma mi venganza

- Me besó – solté de golpe – pero no fue él… fui yo mami… yo hice mal no Edward

El rostro de mi madre se quedó quieto mirándome y casi esperando porque yo le dijera que mis recientes palabras eran mentira. No pude hacerlo y ella lo supo cuando sollocé de nuevo, con cuidado nos movió al sofá, ahí me sentí mas cómoda y lista para contarle todo. Comencé a contarle cada detalle desde la primera mirada diferente que nos dimos, ella no me juzgó ni dijo nada, en todo momento acaricio mis cabellos reconfortándome.

- Entonces supongo que parte de sus lágrimas ese día en el hotel fueron por él

- Si, ese fue el primer día que sentí ganas de besarlo, que lo vi como algo más que como el hermano de Jasper. Pero ahora… ahora no se si esto estaba bien, si es lo que necesito o lo correcto

- Mi amor, esas no son las preguntas que debes hacerte, lo que tienes que preguntarte es ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué quieres tu Bella? – la miré fijamente - ¿Quieres estar con Edward… como pareja?

¿Quiero? Sé que no quiero estar lejos de Edward pero no estoy muy segura de ser capaz de soportar todo lo que implicaría tener una relación con él como algo más que amigos o cuñados. No eran solo mis propios miedos y el fantasma de mi Jasper, era también su vida de excesos y tan malditamente rígida, era su familia, su madre y hasta Rosalie, quizás en menos medida también mi propia madre, la verdad que eran tantas las cosas que se oponían siquiera a la posibilidad de que algo pasara entre nosotros que antes de considerar la opción ya me encontraba rechazándola.

- Yo lo quiero, pero no puedo hacerlo… no puedo estar con él en la forma que quiere, por lo menos no ahora mami

- Entonces debes ser sincera con él cariño. No dejes que se enamore de ti cuando sabes que tú no lo amas

¿Enamorarse de mí? – Edward está mal y yo le prometí estar con él, no puedo dejarlo ahora

- Quizás tú crees que estando cerca le haces bien pero si él quiere algo mas contigo y tú no estás lista para ello al final de cuentas solo le harás daño – el rostro de mi madre se transformó como solo lo hacía cuando iba a hablar de mi padre – nunca te lo he dicho pero eso es lo que hizo tu padre conmigo. Él me quería, me quería mucho pero no podía estar conmigo… él ya tenía una vida y por más que quisiera dejarla para estar con nosotros le era imposible, por eso en vez de seguir haciéndome daño y hacértelo a ti decidió que lo mejor era la distancia – ahora yo fui la que le acaricio los cabellos – puse tierra de por medio y seguí mi vida contigo, nunca mas volví a saber de Charlie y no sé si fue mejor o peor, solo sé que en ese momento mi vida era una mierda y el saber que nunca podríamos estar juntos lo hacía peor, por lo menos cuando me dejó vi algo de esperanza al final del camino. A veces Bella la gente vive de la esperanza, solo que no todo tipo de esperanza es bueno… ¿Qué esperanza le puedes dar tu a Edward?

Lo pensé por un momento por no me demoré en tener mi respuesta – Se que no le puedo dar la esperanza de que estemos juntos, no ahora

- Entonces ahí tienes tu respuesta. Bells – la miré – has pasado por mucho, el amor de tu vida murió y estas embarazada, es normal que no sepas con exactitud lo que quieres, lo que estaría mal es que prometas algo que no puedes cumplir, ¿Entiendes?

- Si… pero de verdad que no me siento capaz de no ver a más a Edward

- Habla con él… traten de llegar a un acuerdo, dense tiempo pero no se amarren a algo que no saben si podrán aguantar

- Tienes razón – le sonreí con mucho mas animo – me alegra mucho haber hablado contigo y me alegra aun mas que me contaras un poquito más sobre mi padre

.

.

.

Por supuesto que dormí como la mierda y que ahora tenía dolor de cuerpo y sueño, quería irme a mi casa pero aun me faltaban seis horas de trabajo, lo que quiere decir que hace solo dos horas habían pasado desde que comenzó mi jornada laboral. Estaba sentada en el escritorio de Alec revisando papeles, supongo que me faltaba acción que despejara mi mente por lo que levanté y fui en busca de Alec a la sala de emergencias, era altamente probable que necesitaran ayuda ahí.

Y así fue, en cuanto Alec me vio me pidió que entrara al box 6 para suturar a un niño que se había caído de un columpio en el colegio, no era mucho y una enfermera podría haberlo hecho más que bien pero estaban todos ocupados y yo agradecía poner en mi mente algo que no tuviera relación con Edward. ¡Mierda! ya estaba pensando en él de nuevo.

Estuve cerca de dos horas entrando y saliendo de los box, suturé un poco más, puse algunas vendas y limpié muchas heridas, nada grave pero que en muchos momentos me hizo sonreír, amaba ver a alguien salir un poco más contento del hospital. Ya debía ser la hora del almuerzo porque mi bebé estaba pidiéndome comida a gritos.

Busqué a Alec hasta que lo vi firmando unos papeles en el mesón – Alec – él dejo la tableta y me miró – ya está todo bien por aquí así que pensé en tomarme mi hora de almuerzo

- Oh si… espera que deje estos papeles y te acompaño

Asentí solo por inercia, a Edward no le gustaba Alec y no sé si le gustaría que comiera con él, si se enteraba se iba a enojar y aunque no debía importarme yo no quería que se enojara. Alec terminó de firmar sus papeles y yo de darme cuenta de lo que estaba haciendo, se suponía que esto es lo que tenía que evitar pero mi mente seguía pensando en Edward y más que eso, pensaba en Edward como mi pareja.

- Bella… ¡Bella! – pestañeé repetidas veces alejando mis pensamientos para tratar de poner atención en Alec - ¿Estás bien?

- Eh si – automáticamente llevé mis manos a los bolsillos de mi bata tratando de esconder mi incomodidad – es solo que… - suspiré perdiendo el hilo de mis palabras. Tuve que cerrar los ojos por un segundo para concentrarme – solo estoy cansada – para darle énfasis a mis palabras miré a mi jefe directo a los ojos

- ¿Ya estás en el segundo trimestre?

Asentí con un poco mas de ánimo al pensar en mi bebé, llevé mis manos a mi vientre para encontrar algo de paz – Si – bajé mi vista a mi bebé – de hecho ya se me están pasando las nauseas matutinas

- Pero sigues con sueño – no alcancé a alzar la vista por completo cuando sentí mi mano sobre mi mejilla derecha, más bien sobre mis ojeras imborrables – quizás deberías irte a descansar

No pude decir nada porque me sentí demasiado extraña de saber a Alec tan cerca mío y en un gesto tan intimo. Sabía que esto no era correcto bajo ningún punto de vista sobre todo porque mi cabeza aun estaba en la noche anterior, en Edward, en sus labios, sus caricias y más aun en sus palabras que se seguían reproduciendo sin cesar en mi cabeza. Estaba dispuesta a alejarme de su toque pero no alcancé a moverme por mi cuenta cuando sentí que era tomada por el brazo y arranca de mi lugar.

- ¿Qué…? – me giré para encontrarme con el cuerpo de Edward. Quise hacer contacto con sus ojos pero estaban demasiado arriba, fijos en Alec

- Vamos a almorzar Isabella – yo seguí mirándolo pero él nunca me vio a mí, seguía con su mirada enganchada en mi jefe

Mi brazo seguía tomado por su mano impidiendo que pudiera moverme - Edward…

- Suéltala – no miré hacia arriba pero sabía que era Alec quien estaba intercediendo por mi - ¿No me escuchaste?

- Nos vamos a almorzar – sus ojos verdes resplandecientes por fin se encontraron con los míos dejándome en claro que no iba a aceptar una réplica. Parece que después de todo sus palabras de anoche no eran del todo ciertas ya que ahí seguía su veta dominante tratando de doblegarme

Asentí para cortar el ambiente que se había creado, Alec aun tenía su mirada indecisa así que le sonreí para calmarlo – Lo siento Alec, otro día será

Edward no dejó que dijera nada porque comenzó a arrastrarme por los pasillos del hospital, se que iba en dirección a la salida así que creo que sería mejor esperar a que estuviéramos fuera del hospital para explotar. Su auto negro y de millones de dólares estaba aparcado donde no podía pero por supuesto que eso no le importaba a Edward, su chofer ya tenía la puerta trasera abierta, me metí solo para no hacer un escándalo, en el auto estaría mejor.

Esperé a que el entrara para comenzar - ¿Qué mierda fue eso? – lo miré y podría jurar que mis ojos llameaban – me acabas de dejar en completo ridículo ante mi jefe

- Te estaba tocando – su voz sonó tan calmada que más rabia me dio

- Edward - conseguí que me mirara – es mi jefe, pueden despedirme por esto

- Ya te dije que Thomas te conseguirá un trabajo mejor

Bufé fuerte y me crucé de brazos – Esto está mal, yo nunca he dejado que nadie tenga control sobre mi vida, lo siento Edward – lo miré – pero yo no soy así, no soy la clase de chica que necesita ser rescatada, mi vida entera me las he arreglado por mi misma

- Pero ahora estás conmigo – su mano acaricio mi mejilla y sin quererlo cerré los ojos – está bien amor, conmigo ahora no tendrás que preocuparte por eso

- Edward – lo miré con pena por lo que iba a decirle – no estamos juntos – su mano cayó de golpe – lo he pensando mucho y pese a que de verdad me gustas no estoy lista para una relación – su expresión se endureció. Sabía lo que venía – pero no quiero que nos alejemos, sé que soy una maldita egoísta pero pese a que no puedo estar contigo de esa forma tampoco puedo alejarme por completo

Terminé mi discurso sin saber que mas agregar. Lo sentía mucho pero no podía dejarlo ir sin preguntar primero si era posible que las cosas siguieran como estaban.

- Será mejor que te bajes – su vista estaba fija en la ventana – no quiero que llegues tarde a trabajar y que tu jefe se enoje

- Edward – rogué porque me mirara y lo conseguí – dame tiempo, quizás cuando mi corazón sane un poco más…

- Tengo mucho trabajo que hacer

Quise tanto estirarme y darle un beso en sus labios fruncidos que me bajé antes de confundirlo más. En cierta forma estaba bien que yo me confundiera, mi vida era un enredo de los grandes y eso debía sumarle las hormonas que me tenían en una montaña rusa de sentimientos, estaba bien para mí pero no podía hacerle esto a él, solo iba por la mitad de mi embarazo, aun me quedan muchos cambios de humor y era mejor que los aprendiera a controlar por lo menos delante de Edward.

Vi como el auto desapareció, entré al hospital y aunque se que no era bueno, me olvidé de comer. Alec mantuvo un ojo en mí por toda la tarde, quise hablar con él pero no sabía que decirle y por lo menos hoy no tenía interés en decepcionar a otro hombre más.

Mis pensamientos de todo el día estuvieron dirigidos a Edward por lo que cuando llegó la noche no solo mi cuerpo, sino también mi mente estaban agotados.

- Supongo que hablaste con Edward

- Supones bien y además deberías suponer que hice todo mal… no sé porque estoy tan confundida, en un momento quiero algo y al siguiente no. Me siento como esas perras histéricas de la televisión que uno odia y que encuentra totalmente irreal, ¡Mamá! Me siento como una histérica y ¡yo nunca he sido histérica!

La risa de mi madre no me agradó mucho - ¿Sabes que estás embarazada no?

- ¿Y? no puedo siempre estar culpando a las hormonas

- Bien – dejó su vaso sobre la mesa y apoyó sus manos – te voy a describir a alguien y tú me dirás si encuentras que este aunque sea un poquito – me mostró la medida casi juntando su de dedo pulgar e índice – bien que no sepa con certeza lo que quiere y que encuentre que sus actitudes son un tanto bipolar ¿bien? – asentí – entonces. Había una chica que hace tres meses iba en un auto y tuvo un accidente, acaba de enterarse de que estaba embaraza pero a penas y alcanzó a contarle la noticia a su prometido, él murió y también una parte de ella. Su vida se vino abajo y para superarlo aunque sea un poquito se mudó de ciudad con su madre, ella tenía la vida planeada, se iba a casa, iba a tener un hijo, un trabajo, una casa, todo, en un segundo todo se desmoronó. Cayó en depresión pero luego de un tiempo conoció a otro chico que estaba mucho mas jodido que ella, quizás podrían haberse ayudado a sanar pero él era el hermano de su novio muerto así que ahora la chica con su corazón dividido siente que no sabe qué hacer

Mis ojos ya estaban totalmente inundados, si lo escuchado todo de golpe no tan extraño la forma en que estaba reaccionando, no quería justificarme, necesitaba comenzar a tomar a tomar decisiones.

- Supongo que soy tan perra entonces – le sonreí – gracias mami, de verdad que extrañaba lo que era estar contigo y poder contarte mis problemas

- Para eso somos las madres… ahora vete a dormir porque noto lo cansada que estas

- Tienes razón

Me levanté y fui directo a mi cuarto, ahora que ya no me veía como a una perra creo que tenía más probabilidades de dormir. Me metí a la cama con mucha más energía, dejé la ventana abierta para que entrara aire pero parecía no ser suficiente.

El calor ya era insoportable sentía que si no hacia algo pronto me iba a dar un soponcio, pateé las sabanas hasta el borde de la cama y me di vuelta, apoyé mi brazo sobre mis ojos e hice todo lo posible para que mi cerebro no repitiera los sucesos de hoy en la tarde, eran muchas emociones para mí y no sabía si estaba preparada para ellas. Mi mente estaba casi logrando quedar en blanco cuando un estruendo me hizo sentarme en la cama de golpe, sin pensarlo de mas me levanté y busqué el origen del sonido, no fue muy difícil descubrir que venía desde afuera de mi ventana.

Ahí, parado y con una botella en la mano estaba Edward, la ventana ya estaba abierta por el calor así que no me costó entender sus palabras.

- ¡Baja ahora mismo Isabella! – lo quedé mirando mientras daba otro sorbo a su botella. No tenia palabras para contentarle, no sabía que decirle - ¡NO ME MIRES ASI… MIERDA! – tiró la botella a un lado provocando un fuerte ruido que estoy segura que despertó a mi madre. Verlo era ver a un ogro demandando atención - ¡Tenemos que hablar amor! – ahora su rostro no estaba furioso, desde donde estaba podía ver sus ojitos brillando, pero aun así mi cuerpo no reaccionaba por completo – Vamos amor… solo baja para que podamos hablar… yo no quise reaccionar así… pero ¡Mierda! ¡TIENES QUE ENTENDER QUE TÚ ERES MIA! – cuando quiso dar un paso sus pies se tropezaron enviándolo directamente al suelo. Edward Cullen estaba nuevamente borracho y parecía que esta vez era por mí

Sabía que mi madre estaba despierta así que me apresuré y bajé antes de que lo hiciera ella, necesitaba llegar cuanto antes a Edward, ni bien me vio abrir la puerta se tiró hacia mí, con cuidado lo hice entrar a la casa y lo senté en el sofá. No había ni luces de mi madre y lo agradecí.

- Edward… - lo removí un poquito - ¿Estás bien?

Sus ojitos verdes se abrieron y me miraron directamente – Mi Bella… ¿Por qué me dejaste?... yo espere tanto por ti y ahora me dejas

- No te he dejado – luche con fuerza en contra de mis lagrimas para que no salieran – estoy aquí Edward – tomé sus manos para que me sintiera – no voy a ningún lado

- No amor… tú no estás aquí, tu siempre estas donde Jasper esté

- Jasper… él… esta muerto – apreté los labios para no llorar – nosotros estamos vivos Edward así que debes dejar de hacerte esto. El alcohol es malo y te hace daño

- La que me haces daño eres tú

Tomé su mano con un poco mas de fuerza consiguiendo que me mirara a los ojos – Yo no quiero hacerte daño pero no puedes estar enojado porque este confundida, mi vida ha sido una mierda el último tiempo, lo único que me importa es mi hijo y necesito pensar en él antes que en otra persona

- Pero yo puedo ser un padre para tu bebé – quise decirle que él sería su tío pero no pude – Jasper me lo dijo… cuando se enteró de que estabas embarazada él me llamó y me pidió que estuviera ahí para ti – nuevamente me estaba diciendo esas cosas de Jasper que yo no sabía y que me desconcertaban – él… él me dijo que yo tenía que cuidarlos, él también sabía que había tomado mi lugar… que debía devolvérmelo

- Edward – dejé que mis lagrimas salieron sin control - ¿Por qué Jasper te quitó tu lugar? ¿Por qué te pidió que me cuidaras? – tenia tanto miedo de sus respuestas que no quise hacer mas

- Porque Jasper sabía que se iba a morir, estaba viviendo un tiempo que no era de él… Jasper… sabía que yo te amaba – sus ojos se cerraron y sus palabras se volvieron un murmullo – él supo que yo te amé desde la primera vez que te vi… él lo supo siempre mi amor


Hola!

Chicos, perdon por no subir aca pero si alguien quiere q siga subiendo en FF aviseme :)

Besos, Joha!