Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capítulo 19
- No – hablé antes de que Edward pudiera decir nada -, ya hablamos de esto y no quiero que te sientas mal – lo miré lo más seria que pude -. Así que ahora entraremos y disfrutaremos de tu fiesta de cumpleaños
- Te amo Bella
Lo besé para que no le doliera mi falta de respuesta, quedaba poco para que se lo pudiera decir y estaba segura que en ese momento sería fabuloso.
Cuando avanzamos un poco más tuvimos que detenernos frente a Esme quien estaba haciendo su mayor esfuerzo con controlarse. Creo que sus dientes saldrían volando en cualquier momento.
- Madre… creo que conoces a mi novia
- Por supuesto – su sonrisa apretada me dejó en claro que por su parte no tendría problemas. Para ella era más importante su imagen que yo -, pasen a la fiesta hijo, hay mucho gente que desea verte… Isabella
Me miró e hizo un gesto de esos raros que hace la gente de dinero. Bueno, si esperaba una venia o algo de mi parte creo que tendría que seguir esperando.
Con la mano de Edward en mi cintura nos adentramos en el salón, sentí uno que otro cuchucheo pero nada muy alto, estaba gente tampoco pensaba ponerse en contra de los Cullen por un simple rumor, ya tendrían tiempo después para descuerarnos vivos. Creo que mi expresión estuvo seria hasta que mi madre y Eleazar aparecieron frente a nosotros.
- Lo has hecho bien yerno – un tímido y casi imperceptible sonrojo se posó en las mejillas de Edward -, mira que mi hija merece que le den su lugar y si no es así esta su madre que es cinturón negro para defenderla
Edward rió porque ya conocía lo suficiente a Renée como para comprenderla – Lo haré suegra
- Oh no – mi madre borró cualquier alegría de su rostro -, no me digas suegra… las suegras son viejas, feas y malas… como tu madre. Y yo no soy así
Por un momento mi corazón saltó ante la posibilidad de que le molestara el comentario a mi novio pero por el contrario, él siguió bromeando.
Tal parecía ser que Edward hizo uno arreglos a escondida de su madre y ahora estábamos los cuatro asignados a una misma mesa. La comida sería servida recién en veinte minutos por lo que aún teníamos tiempo de sobra. Una suave melodía sonaba en el salón y sin quererlo comencé a mover mi cabeza.
- ¿Bailas? – miré hacia arriba para ver a mi novio con la mano estirada
La tomé inmediatamente – Por supuesto – me puse de pie con algo de esfuerzo
El salón aún no estaba acondicionado para bailar por lo que nos quedamos junto a la mesa, pero no pudo importarme menos, ni siquiera sabía si alguien más no estaba viendo. Yo estaba en los brazos de mi novio y nada podía importarme menos ahora.
- De verdad que no te haces una idea de cuánto soñé esto – acarició mi espalda hacia arriba y hacia abajo hasta volver a acomodar sus manos en mi cintura, o lo que quedaba de ella
Apoyé mi cabeza en su pecho, no era mucho lo que nos movíamos pero para mí era perfecto – Ni yo… jamás pensé que podría sentir tanto por ti Edward… tanto que a veces me asusta – susurré tan bajito todo que no sé si me escuchó
- Y no sabes cómo me alegra que lo sientas… que nos dieras una oportunidad
- Te la ganaste – lo miré hacia arriba y estaba sonriendo como solo él sabía hacerlo -, porque en un momento creí que no volvería a estar con nadie en un tiempo muy largo… pero llegaste tu y…
- Puse tu mundo de cabeza
- Exacto… así como en la canción
Rodeé su cuello con mis brazos y me apegué más a él. Nos mecíamos lentamente sin siquiera seguir el ritmo de la música.
- Creo que la cena ya está casi lista – seguí su mirada hacía los meseros que estaban comenzando a salir al salón
Nos sentamos y esperamos hasta que nos sirviéramos, fuimos la segunda mesa luego de la de los Cullen que era ocupada por Esme, Carlisle, Rosalie y dos personas más que supuse serían los padres de ella. Bueno, en esa mesa había más gente que quería ser un Cullen que los que de verdad lo eran.
- Esto se ve delicioso – mi madre se sobó la manos en cuento pusieron el plato delante de ella
- ¿Estás bien con esto amor? – miré el plato de carne y papas extrañas, lo olí bien pero nada, supongo que no me estaba revolviendo el estomago -, si quieres puedo pedir que te traigan otra cosa
- Esta bien – tomé el tenedor pero no pude comer más de dos bocados antes de que se me revolviera el estomago
De reojo miré a todos en la mesa y estaban enfrascados conversando y comiendo, así que comencé a jugar con mi comida para no llamar la atención. Desde que estuve en el hospital mi estomago quedó un poco delicado, supongo que porque estuvieron tres días alimentándome por una sonda. Ahora, casi todo me daba asco, solo tenía un par de antojos que por supuesto me llegaban cuando menos lo pensaba. Pasaron un par de minutos en los que pude disimular metiendo casi nada a mi boca pero Edward es inteligente y cuando sus ojos se clavaron en los míos supe que me había descubierto.
- Amor… ¿Qué es lo que quieres?
Le sonreí y levanté mi tenedor ahora lleno de comida – Nada – me encogí de hombros -, estoy bien con esto
Los dedos de Edward se chasquearon y en nada había uno de los meseros a nuestro lado. Justo cuando alcé la mirada vi a Esme mirándonos fijamente. Suspiré, ella seguramente ya se había dado cuenta de lo que estaba pasando, es que esta mujer era como una bruja. Siempre sabía lo que pasaba a su alrededor.
- Bella… dile al joven lo que quieres, él te traerá lo que sea
Los miré a ambos, luego miré a mi madre y por último a Esme – Me gustaría mucho tener algo con caldo, una sopa de cualquier cosa estaría bien
- En seguida señorita
El chico se fue y mi madre y su novio volvieron a hablar entre ellos para darnos un poco de espacio.
- Creí que había dicho tener hambre
- Se me va – hice una mueca -, últimamente tengo mucha hambre pero cuando veo la comida se me quita
- Yo por eso me preparo primero algo a mí y si quiere quitármelo se lo doy y si frunce el ceño sé que tengo que pensar en otra cosa
- Tranquila Bella – comenzó mi médico y… ¿padrastro? -, esto solo será por unos días más… tu estomago aún está resentido, además que te administramos una dosis de hormonas mayor… si quieres mañana te puedo dar unas pastillas o…
Negué – No… ya sabes que no quiero nada de medicamentos, nada químico
- Lo sé – me sonrió -, por eso te iba a decir que tengo unas hierbas muy buenas para estos casos. Mañana te llevo un poco
- ¿No es mi novio un amor?
Mi madre tomó la barbilla de Eleazar y le dio un beso de trompa estirada de lo más chistoso. Todos reímos mucho más relajados.
En nada el mesero volvió con una exquisita sopa de espárragos que prácticamente me devoré. Creo que si no hubiera estaba rodeada de gente le hubiera pasado el dedo pero sabía que eso era feo aquí y en cualquier parte. Cuando terminé, mi madre, Edward y Eleazar me miraron sonrientes, sé que tenía que comer pero a veces se me hacía muy difícil.
- ¿La están pasando bien?
Edward miró a la parejita – Muy bien yerno… y gracias por arreglar esto de los puestos. Dudo mucho haber estado tranquila con mi hija sentada en la mesa de… tu madre – se corrigió al último pero todos vimos tus intenciones
- Estuvo todo exquisito Edward
- Bueno, supongo que mi madre esto lo hace bien – extendió sus brazos hacía el salón -, después de todo es lo único que sabe hacer
Suspiré, me hubiera gustado decir algo para que Edward no hablara así de su madre pero no tenía ningún argumento.
- Si, la decoración es muy linda… si fueras una niña – mi madre llevó su copa de vino a su boca para ocultar su sonrisa
Le hubiera dicho algo pero pensaba lo mismo que ella.
- Parece que te estás aburriendo – la miré -, creo que te hace falta salir a uno de esos viajes tuyos
Negó – No, ya hablé con todos, te dije que solo aceptaría trabajos locales hasta que nazca mi nieto, no pienso estar mordiéndome las uñas lejos de acá
- Eso es bueno porque además…
Hubo una mirada entre mi madre y Edward que no me gustó para nada. Si al principio a Reneé no le cayó muy bien mí ahora novio, en estos momentos podía decir que era el hijo que nunca tuvo. Claro que la mayoría de las veces se confabulaban en mi contra pero la verdad es que prefería verlos unidos que peleando por tonteras. Eleazar también notó esas miradas pero solo sonrió, me gustaba este hombre, nunca se metía de más ni daba su opinión a menos que fuera muy necesaria, así sabías que si él intervenía era porque de verdad la situación lo estaba ameritando.
- ¿Qué pasa?
- Edward…
Mi madre le dio "su mirada" y él suspiro – Mañana tengo que salir de viaje y estuve hablando con tu madre, sé que ella no se irá fuera de Los Ángeles pero quería asegurarme de que no te dejaría sola
- ¿Saben que soy adulta? ¿No?
Los miré con los ojos entrecerrados. Tenía un poco de rabia pero también estaba agradecida por la preocupación.
- Eres mi hija, siempre me preocuparé por ti
- Eres mi novia así que puedo decir lo mismo
Rodé los ojos y le di un sorbo a mi copa de agua.
- Bien… lo acepto solo porque yo soy igual con ustedes
Reímos y charlamos por cinco minutos más porque luego entraron los meseros que sutilmente comenzaron a mover todo. En un tiempo record el salón estaba despejado y dispuesto como una pista de baile. Aunque cuando pensaba que ahora venia la parte divertida de la fiesta la música se detuvo por completo.
El típico sonido de interferencia de un micrófono resonó en todo el salón, con eso todos dirigimos nuestra mirada hacía un pequeño escenario en el fondo del lugar en donde estaba de pie Esme. Recién apreciaba su vestido, verde musgo, largo hasta el suelo, ajustado en los lugares correctos y apuesto que más costoso que ninguno en todo el salón. A su lado está el arrastrado de Carlisle y debajo del escenario, pero aún así muy cerca, Rosalie, cuando vimos que Esme se llevaba el micrófono a la boca Edward rodeó mis hombros.
- Bueno amigos… queremos darles las gracias por haber venido a celebrar uno de los días más importantes de nuestras vidas – tomó la mano de Carlisle. Su sonrisa era tan falsa como la de ella -, nuestros mejores regalos han sido nuestros hijos y aunque mi Jazzi está ahora en un mejor lugar no por eso dejaremos de celebrar a mi hijo mayor… hoy cumple treinta años y se merecía una celebración como esta – escuché a mi novio resoplar pero no dijo nada – ¿Carlisle?
El micrófono pasó a manos de Carlisle. Por momentos tenía pena de este hombre pero eso se esfumaba rápidamente – Como dijo mi hermosa esposa, yo también quiero darles las gracias a todos por venir. Cada uno de ustedes es muy importante para nuestra familia y para Cullen Ltd. – rodé los ojos. Este era el puto fin de esta fiesta -, así que no puedo estar más tranquilo de en manos de quien está quedando la empresa… Edward es un buen empresario y todos los que no lo han comprobado lo harán pronto. Edward, hijo… sube y dile algunas palabras a tus invitados – volví a rodar los ojos pero estaba vez exaradamente
- Ahora vuelvo
Me pareció extraño que no me viera antes de comenzar a caminar hacia sus padres. Cuando subió a la pequeña plataforma ni siquiera le sonrió a su madre, solo tomó el micrófono y con una mano en los bolsillos comenzó a hablar.
- Les agradezco a todos los que tomaron un poco de tiempo para venir aquí… incluso a los que no conozco y no me conocen – sonreí junto con él -. Pero la verdad es que hay una sola persona en este salón que se lleva mi completa atención y esa es mi novia, Bella… te amo bebé
Me guiñó un ojo tan poco característico de ese duro, frio y bien vestido hombre que esta frente, que estoy segura de no haber sido la única que hiperventilo. Ni siquiera me fijé en otras personas, solo me concentré en él.
- Así que les reitero mis agradecimientos también por los regalos que dejaron en el salón de al lado y bueno… espero que beban mucho, pasen una buena velada y los paparazzi les tomen un par de fotos para que salgan mañana en algún periódico
Con eso se bajó del escenario y comenzó a caminar hacía mi. Creo que muchos estaban tan impactados que no pudieron hacer nada más que observarlo. Por suerte Esme, una experta en actos de sociedad, hizo que entraran los meseros llenos del mejor alcohol de todos Los Ángeles. Solo bastaron unos pocos tragos para que a esta importante se les olvidaran las palabras de mi novio.
Ahora por fin estábamos bailando en una pista con espacio y yo no podía estar más cómoda. Pasaron unos cuantos minutos antes de que sintiera mi garganta secarse, con dolor dejé de estar agarrada a su pecho.
- ¿Qué pasa amor?
- Tengo sed… creo que iré a buscar algo para tomar
- Espera, yo te traigo algo
- Yo puedo ir
Me besó en los labios para callarme - Quédate aquí… vuelvo en un segundo
- No pienso moverme – le sonreí esperando por mi beso que no tardó en llegar
Vi como el cuerpo de Edward se perdía entre la gente y disfruté de cómo se volteaba a verme antes de hacerlo por completo. Sé que era muy probable que hubieran un par de miradas fijas en mi pero las ignoré y tomé me dediqué a buscar a mi madre. No estaba por ninguna parte.
Me volteé hacia unos sofás para apoyarme pero no pude avanzar porque un cuerpo demasiado bien formado se interpuso en mi camino.
¡Genial! Un poco de entretención.
- Yo no sé cómo te da la cara para venir hasta acá
- Es el cumpleaños de mi novio Rosalie… es lógico que esté acá
La tuve que ver un poco hacía arriba porque si ya era alta esta mujer se veía mucho más con esos enormes tacos. Sé que estaba procesando todo así que solo me quedé parada esperando porque soltara su mierda, no pensaba darle el placer de que creyera que le tenía miedo.
- Debería darte vergüenza
Disfrute de cómo los dientes se Rosalie se apretaban casi haciéndolos crujir - ¿Y porque según tú?, que yo sepa no le estoy haciendo daño a nadie – tomé mi entre mis dos manos e hice mi mayor esfuerzo por mantenerme compuesta -, solo estoy celebrando junto a mi novio un día muy especial
- No, estas consiguiendo que los Cullen pasen un bochorno
Miré hacia mi alrededor y agradecí que los ricos fueran tan egocéntricos como para poner su atención en alguien más que ellos. Nadie estaba al tanto de nuestro pequeño intercambio de veneno.
- No Rosalie, la única que les está haciendo pasar un mal rato eres tú con ese vestido ridículamente corto y tú actitud de perra en celo. Edward es mi novio, yo no necesito llamar su atención para que volteé a verme una segunda vez, además… no está entre mis planes querer atrapar a un hombre con novia – hice lo posible por no alzar mi voz aunque la sangre estaba fluyendo mucho más rápido por mis venas -. Dices ser una mujer de alta sociedad y no sé qué mierda más pero la verdad es que no eres más que una pobre chica que no sabe qué hacer con su vida
La recorrí con la mirada por segunda vez en la noche pero esta vez con un poco de pena. Sus esfuerzos eran casi patéticos.
- Tú… pequeña perra…
Vi como su dedo índice se acercaba a mí con claras intenciones de empujarme así que hice uso de mis pobres reflejos y lo tomé con mi mano. Por supuesto que esto causó sorpresa en la rubia quien se tragó el resto de sus palabras pero lanzándome una mirada que daba miedo.
¿Qué hacia ahora?
- No te conozco… creo que nunca hemos cruzado más que insultos pero tu no dejas de perseguirme. ¿Tan importante soy para tu vida Rosalie Hale?
- Me quitaste a Jasper y ahora a Edward… yo iba a ser una Cullen pero…
Reí tomando el cabello - ¿Te escuchas? ¿Ves que pareces la mala de una estúpida comedia cebollera? Eso de que "me lo quitaste" – dibujé las comillas en el aire con bastante dramatismo -, no existe, y si lo viste en la televisión te aviso que será mejor que ocupes tu tiempo en algo mucho más productivo
- Tú no sabes nada de nosotros niña… solo una chica sin padre que fue criada por una mujer sin un lugar fijo… crees que por ser doctora era mejor pero no es así. Esto es ser una Cullen… ser como Esme, hacer lo que ella hace… ¿Crees que algún día serias capaz de mantener contento a los socios de Edward? Las mujeres de estos hombres quieren a alguien con quien hablar de temas superficiales, quieren mantenerse ocupadas mientras ellos siguen acrecentando su fortuna… entonces dime… ¿Serías capaz?
La miré con terror. Por supuesto que no era capaz de hacer nada siquiera parecido a esto. Tenía que darle un punto a esta mujer, ella era todo lo que se puede desear en una mujer llavero y yo agradecía no serlo.
- No – ella sonrió -, nunca sería capaz de organizar algo como esto ni de entretener a esas insulsas mujer
- Entonces deja que Edward sea feliz con alguien como él
Reí - ¿Sigues con eso? Mientras hablas solo puedo imaginarme que estoy metida en una dimisión extraña… en una de esas comedias de media tarde… ¡Por Dios mujer! Yo no soy como tú y Edward me conoce… nunca podría poner una sonrisa cínica ni entretener a alguien pero soy lo suficientemente capaz de mantener una conversación interesante con cualquier persona… es más que usar un escarpelo – lo último lo dije con un tinte de sequedad para ver si se asustaba. Funcionó
- Y tu… - miró a mi vientre y agradecí que no dijera nada más porque o si no se iba a acabar la charla agradable – acaso no piensas en como afectara a Edward el que estés a punto de tener el hijo de su hermano… por un momento pensé que eras una mujer decente, que tenias sentimiento y que ibas por algo más que el dinero de los Cullen. Cuando supe que Jasper se casaría contigo no me molestó tanto como pensaba… creía que eras mejor que lo que has demostrado ser
Sentí mi corazón palpitar más rápido que nunca, un sudor extraño se paseó por mi espalda y mis manos tiritaron.
- Dices que soy yo la que veo malas teleseries pero al parecer esa eres tu… ese cuento de hada en donde la pobre protagonista buena vive feliz con el chico guapo es mentira… deja de ser egoísta, tienes que pensar en tu hijo y no solo en quien calienta tu cama – la miré fijamente sin poder decirle nada. Estaba entumecida -, de verdad crees que esto está bien pero esa es tu visión… solo la tuya. Y bueno, si quieres que me comporte mal te puedo asegurar que te acabas de ganar la peor enemiga… me crie con los Cullen, son mi familia y te juro que no dejaré que le hagas a Edward lo mismo que le hiciste a Jasper
No sentía nada, ni mis piernas, ni mis brazos, ni mucho menos mis manos, mis dedos estaban como congelados, fríos y duros. La gente pasaba por mí alrededor pero no podía ver a nadie. Sé que la música seguía sonando y que había ruido, pero mis oídos estaban tapados y nada pasaba hacía mi cerebro.
Rosalie no era tan tonta como yo pensaba, esto no era solo un capricho de una niña mimada, ella sabía muy bien lo que estaba haciendo y llevaba razón en muchas cosas de las que estaba diciendo… quizás en todas. Si, debería hacerle caso, era muy probable que de aquí a un par de años Edward se arrepintiera de todo esto y para ese entonces ya sería muy tarde para mi corazón y para el de mi hijo… solo bastaban un par de años para que un niño se encariñara con alguien y si después de eso lo alejaba… sería horrible.
Es verdad, no podía pensar solo en mí, yo ya no era sola, tenía que tensar en mi bebé. Estaba segura que no había pasado mucho tiempo, mi cerebro estaba funcionando rapidísimo, llevé mis manos a mi vientre y sonreí cuando mi pirigüin se movió, él estaba de acuerdo en lo que yo estaba pensando hacer.
- Tranquilo bebé… mamá te podrá siempre por encima de todo y de todos – lo susurré solo para nosotros
Cuando volví a alzar la vista Rosalie sonreía, ella sabía que sus palabras habían calado hondo en mí y no me quedaba nada más que reconocerle eso.
Mis dedos entumecidos despertaron en cuanto se toparon con la cálida piel de su mejilla, quizás antes no estaba tan caliente pero ahora gracias a la fricción era un muy bonito color rosado.
- En tu vida… te vuelvas a acercar a nosotros… no me conoces Rosalie y yo también puedo ser una perra si se trata de defender a mi hijo y a mi hombre
Hola!
He acá un nuevo capítulo.
Ojalá que les guste.
Besos, Joha!
