Titulo: Eterno Resplandor; una mente sin recuerdos.

Autora: Orihime No Miko

Pareja (s): UlquiHime / IchiHime indirecto /

Protagonista: Orihime, Ulquiorra

(D) Los personajes pertenecen a Tite Kubo, creador del Anime/Manga Bleach.


~Capitulo 2~

Aversión


La pelinaranja estaba sentada sobre una silla de metal, se había desmayado hace unos minutos debido a las descargas de energía que requería el procedimiento. Mayuri se encontraba a su izquierda sonreía como solo él lo sabe hacer y la observaba como si fuera a devorarla.

Ichigo apretó la mandíbula desesperado.

Orihime comenzó a despertar abría lentamente los ojos, parpadeo varias veces y entonces tomo voluntad sobre su cabeza alzándola hacia arriba. Examino el lugar algo perdida y cuando hizo el ademan por levantarse… quedo en el mismo lugar. Sentada.

Abrió sus orbes y comenzó a respirar irregularmente al verse amarrada a la silla con esposas de acero. Tiro de sus brazos para poder zafarse pero era inútil, los objetos solo le daban unos milímetros de libertad. Trato de mover sus piernas pero tampoco pudo, sus tobillos imitaban a sus muñecas en prisión. La pelinaranja comenzó a desesperarse y comenzó a llorar.

-¡Ayuda!—pedía la chica aun sacudiéndose sobre la estructura metálica.—¡Ayuda! ¡Por favor!—Elevo su tono de voz, sonaba angustiada, aterrorizada, traumatizada.

Comenzó a observar sus alrededores, inquieta, mientras trataba de liberarse con movimientos erráticos.

Ichigo mostro un rostro angustiante en cuanto Orihime cruzo sus miradas.

-¡Kurosaki-kun!—lo llamo la chica aliviada—¡Kurosaki-kun, ayudame! ¡Salvame! ¡Por favor!—gritaba la chica con los ojos cerrados ahogados en lágrimas—¡Por favor!... Kurosaki-kun—

La chica dejo de moverse y dejo caer su cabeza hacia adelante sin fuerzas.

Ichigo se mordió el labio y con determinación comenzó a caminar hacia ella.

-¡Quieto ahí, Ryoka!—grito Mayuri al anticipar sus intenciones. El muchacho se freno de inmediato.

-¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¡No quiero más! ¡Me duele!—insistió la hermosa chica ahora opacada por la pena.

-¡Inoue!—la llamo el pelirrojo acercándose a ella de todos modos.

Mayuri rodó los ojos y emprendió hacia el interruptor.

-Tranquila—le susurro el chico frente a ella, apretó los nudillos y con esa misma mano acaricio la pálida mejilla femenina—Todo estará…—

-No mientas—susurro con los ojos apagados—¡No me mientas! ¡No me toques!—le grito con dolor en el rostro y Kurosaki de inmediato retiro su caricia.

-¿Inoue?—la nombro confundido.

La de ojos grises de repente se detuvo, y su mirada volvió a ser la misma de antes, el brillo, la luz, sus mejillas rojas, su paz. Volvió hacia Ichigo y le sonrió cálidamente. Conecto sus ojos y el joven sintió una fuerte descarga de alegría recorrer su pecho inflado.

-Ino…—

-Ulquiorra-Kun—pronuncio ese nombre mirándolo, como si en su lugar estuviera de pie el pálido espada que asesino. La chica sonrió dichosa, casi con amor— Ulquiorra-Kun yo…—

Entonces Ichigo fue lanzado hacia atrás por una presión en el aire y al mirar nuevamente a Orihime esta se arqueo contra el respaldo de la silla de forma violenta con los ojos desplegados en su totalidad.

Los ojos acaramelados volvieron al interruptor de corriente y vio a Kurotsuchi con su mano sobre él.

-Es más resistente de lo que creí—soltó de repente con un tonito tan irritante para Ichigo… como si estuviera hablando del clima.—No te acerques a ella otra vez—eso fue una amenaza.

El shinigami substituto se volteo a Inoue tratando de ignorar al estúpido científico.

Observo los labios de Orihime que se abrían y movían a pesar de estar sucumbida a la silla. Pronunciaban, articulaban, descifraban al cuarto espada, al maldito cuarto espada de Aizen.

-Ul…Quio…rra—susurro sin respiración—Kun—fue la última palabra pronunciada antes de volver a caer dormida. Ichigo sintio en su estomago que ese nombre le provocaba repugnancia.

Alzo el brazo con furia y fuerza, sin recordar que estaba almorzando junto a sus amigos la azotea del colegio. Regreso a la realidad en cuanto escucho el alarido de alguien, a quien accidentalmente golpeo.

-¡Asano-San!—expuso Mizuiro a los oídos de ichigo corriendo hacia su lastimado amigo.

Al llegar el peliazul se arrodillo junto al castaño que se retorcía contra el piso tras el fuerte puñetazo impactado en medio de su estomago.

-¡Ichigo!—se alarmo Rukia desde el otro extremo del tejado.

Parpadeo un par de veces y entonces distinguió el piso de cemento gris, el cielo calipso y el sonido de dolor que se extendió por el aire. Se levanto apresurado y se acerco a sus compañeros de colegio.

Keigo se presionaba en estomago en un abrazo doloroso, no se movía y lo único que hacía era cerrar los ojos con energía.

Ichigo, maldiciéndose por la situación que causo su descuido, tomo al chico y lo subió a su espalda con la ayuda de Muzuiro. Lo sostuvo bien y abriendo la puerta de la azotea se apresuro a llegar a la enfermería.

De camino a ella se topo en el pasillo con Orihime quien conversaba divertida con chicos de otro salón. Despejo su mente maldiciendo su estupidez y prosiguió su camino.

Volvió a clases cuando todo había pasado. Su enérgico amigo que tenía una fascinación por él se quedo dormido en la camilla blanca en donde lo recostó al llegar. Él y el de cabello azulado volvieron a clases algo cabizbajos, sin pronunciar ninguna palabra de camino al salón.

Kurosaki encontró su pote de comida tapado junto a los cubiertos sobre su pupitre. Se giro hacia Rukia y ella le sonrió despreocupada. Se sentó como si nada, y en diagonal a su posición la pelinaranja a la que tanto apreciaba se convertía en el centro de atención de todos los hombres del salón. Se tapo los ojos con su mano para no mirarla hasta que escucho la voz del profesor y como todos se ordenaban para recibirlo.

Arte. Como odiaba esa clase, él no tenía idea de cómo dibujar a excepción de los dibujos en palitos con los que se podía crear cualquier movimiento imaginable. Cambiaron a la sala de diseño en donde los caballetes, pinceles y lápices de distintas especies los esperaban a cada uno.

Desgraciadamente para el pelinaranjo quien de perezoso se atraso en el trayecto, quedo de compañero a la chica más hermosa del instituto.

-Clase, hoy crearemos a Demiurgo—la mayoría de los estudiantes quedaron descolocados ante el nombre ¿Quién demonios es ese?—Es el impulsor del universo según los gnósticos—Dijo el profesor sacando de entre sus muchos papeles un dibujo sobre un ojo rojo sobre un campo cultivado—Es el creador y artesano del universo según se dice, no tiene descripción física así que quiero que lo dibujen como ustedes creen que es—finalizo para volver a enrollar el papel—la técnica es libre así que comiencen—

Orihime se mantuvo en su posición, con un lápiz negro sobre su mano derecha y la mirada perdida en el lienzo. Analizando la descripción y relacionándola con el dibujo que le mostraron.

Ichigo solo pensaba en como escapar de esa clase, según él una pérdida de tiempo total ¡Él no sabía dibujar! Sus círculos eran óvalos, sus triángulos un rombo, sus cuadrados rectángulos, no tenia futuro en el arte ¿Por qué ese profesor no entendía eso?

Rodo los ojos al ver al sensei comenzar a pasearse entre los estudiantes que ya habían comenzado a tratar de dibujar. Detuvo su mirada en su compañera quien parecía una estatua frente al papel blanco. Estaba rígida y juraría que no estaba respirando.

-¿Inoue?—la llamo con un tono de voz medio, estaban tan cerca que no era necesaria alzar la voz—Inoue ¿Estás bien?—dijo preocupado, más la chica no se movió ni un milímetro—¡Inoue!—

Toco el brazo femenino para despertarla, pero lo que consiguió fue diferente.

La presión espiritual dentro de salón hizo que todos los humanos corrientes de desmayaran como si hubieran respirado somníferos. Los que quedaban consientes eran el grupo de amigos que han ido a Huecho Mundo más Tatsuki y Mizuiro, pero ellos estaban sentados en el piso sosteniéndose la garganta con dolor.

-¿Pero qué…?—hablo Ichigo perdido ante la situación.

De repente Orihime hizo un movimiento brusco para zafarse del agarre y con carboncillo negro comenzó a dibujar en el lienzo. Al principio sus trazos eran apresurados, pero al correr los segundos su mano casi no se veía. Trazaba líneas negras en todo el espacio del papel, cambiaba de color muy pocas veces y el negro era lo que más se utilizaba en su creación.

Rukia e Ishida se fueron acercando lentamente a los pelirrojos al principio del salón. Orihime dibujaba con ojos perdidos, y su respiración era desesperadamente agitada.

-Ul… Ul… Ul—en cada exhalación repetía las mismas letras y preocupaba a su compañero de sobremanera.

-¡Orihime!-le grito Ichigo deteniendo su mano derecha en el aire con un movimiento veloz.

La ojigris soltó el carbón al instante y con la mano izquierda tomo otro y siguió dibujando, tal ves mucho más rápido que antes.

Ishida se cubrió la boca con su mano. Esa imagen la conocía, claro que la conocía. No podía olvidar el sentimiento de vacío que sintió aquellas ves, que era el mismo sentimiento que le comía el corazón en ese minuto. Tampoco olvidaría como el hermoso rostro de Orihime se deformaba junto a él y su corazón se hacía mil pedazos a sus pies.

La torre, la luna creciente de fondo con una luz tan segadora que la silueta de un demonio de alas negras se podía distinguir tan fácilmente como el color de los ojos y las lagrimas que manchaban en su blanco perfil.

Cuando Orihime se detuvo, cuando termino su cuadro comenzó a rallarlo, a borrarlo, a volverlo por completo negro con el carbón.

-Ori…hime—la llamo Tatsuki un segundo antes que la pared del salón fuera derribada por la mano de una criatura de caparazón blanco.

Inoue abrió los ojos ante el estruendo y se giro hacia la criatura a su izquierda. La miro a los ojos y agarro la cabeza ante el dolor.

Chad activo su energía espiritual de inmediato y disparo contra el hollow, el ser callo hacia atrás chocando contra el piso, al instante Uryuu, Chad y Rukia saltaron sobre él. Ichigo se trago el caramelo color verde y de inmediato su alma salió con el kimono negro y la gran espada Zangetsu.

-Kon, cuida de Inoue ella está… algo confundida—Dijo antes de unirse a sus compañeros saltando hacia el agujero de la pared.

Orihime aun con la mano agarrada por el cuerpo de Ichigo, corrió hasta el borde del piso arrastrándolo con ella donde vio que en el patio escolar los cuatro chicos se enfrentaban a una docena de Hollow enmascarados.

Cuando Ishida destruyo a uno con sus flechas la pelinaranja sintió como su corazón se oprimía contra su pecho y salto inesperadamente.

Kon de inmediato la atrapo antes de caer al piso y la mantuvo forme contra su cuerpo, aterrizando sin problemas. Las almas pérdidas, todas, se concentraron en Orihime ya que ella fue quien los había atraído en primer lugar.

Avanzaron con frenesí, pasaron por encina de los Shinigamos y los humanos.

-¡Kon corre!—le grito Ichigo acercándose a ellos mientras destruía a unos cuantos a su paso.

El alma modificada emprendió de forma sagaz hacia cualquier parte con la chica pelirroja entre sus brazos. Y detrás de él tal vez más de siete Adjuchas.

Los ojos grises observaban todo desde la distancia y lloraban porque sentía el dolor de los Hollow atravesándola como si fuera su propia pena la que la destruía. Con determinación comenzó a removerse entre los brazos de Kon hasta que el chico la soltó ante sus incómodos movimientos y rodo un poco por el suelo.

Quedo boca abajo algo adolorida, pero recién ahí despertó de su trance, de su lapsus nervioso causado por la pérdida de memoria, recién ahí volvía a ser Inoue Orihime.

Su rostro inocente y ruborizado observo la escena frente a ella y podía verlo todo, a los Shinigamis que eran sus compañeros de clase, a Ishida su compañero de costura con un extraño arco fosforescente y a Chad con su brazo cubierto de un color negro con líneas rojas. Entonces a su lado vio a otro Kurosakio Ichigo, un ser aparte del muchacho que venía en su dirección con ropas negras y una espada grande y pesada. El chico a la distancia grito su nombre preocupado y ella fijo su atención en los seres de blancas mascaras que corrían en su dirección con entusiasmo.

Se levanto del piso lentamente y los Adjunchas golpearon el cuerpo de Ichigo que vestía el uniforme, enviándolo lejos de ella.

Alzo su vista hacia el cielo y la rodearon criaturas con agujeros en el pecho que a sus ojos solo pedían compasión. Si en algún momento su instinto le dijo que tenía que correr, ahora creía que su instinto le pedía que se quedara ahí.

Uno de los Hollow alzo al mano hasta dejarla extendida contra el piso boca arriba y Orihime entendió la señal. Se subió a la palma purpura y se sentó sobre la piel áspera y gruesa para después ser levantada hasta la altura de las mascaras.

-Ino…ue Ori..hime—la llamo uno de ellos con dificultad y ella asintió.

Sin perder tiempo abrieron una garganta hacia Hueco mundo y comenzaron a entrar de a uno.

Kurosaki se impulsaba hacia adelante para impedir la captura de su amiga. No iba a cometer el mismo error de nuevo, porque no soportaría volver a repetir el procedimiento de des-memorización a su amada pelinaraja. No quería volver a verla llorar, no soportaría saber que volvería a estar encerrada en algún lugar, no quiera escucharla decir el nombre del enemigo, no podría soportar… verla en las manos de Ulquiorra otra vez.

La garganta comenzó a cerrarse y lo último que vieron Rukia, Kon, Ishida y Chad, fue que Ichigo alcanzo a cruzar al otro lado en busca de Orihime.


Próximo capitulo: Anónimo.


Aclaraciones: el último párrafo donde hablo de los sentimientos de Ichigo no es que él sepa a donde la llevan, sino que… es lo que siente y piensa primero al repetir ese momento de re-secuestro.

Ahora empieza la verdadera historia xDDe! El el próximo capitulo –w-
Besos!


Gracias por leer

Orihime No Miko