Vamos, vamos ¡Vamos! ¡Piensa rápido! ¿Qué hago? ¡¿Qué demonios hago?! Nunca me había encontrado en una situación similar. Los podridos eran una cosa, ellos eran algo torpes, incluso hay algunos que no te atacan si es que no los molestas. Pero esto era distinto, el único ser que podría manejar una ballesta en estos tiempos, era un humano. Y la mayoría de los humanos son inteligentes, al menos más que los podridos. Tengo pocas posibilidades. Una de ellas es meter mi cabeza dentro de la tienda y cerrar la cremallera, pero no serviría de mucho, la persona que me apunta con esta cosa podría entrar fácilmente. Podría gritar ¡Si, gritar!
– No se te ocurra abrir la boca – Bien, al parecer mi atacante me leyó la mente o algo por el estilo, así que apenas comencé a abrir la boca, la cerré. – Sal de la tienda.
Y tal cual perro le obedecí, con cuidado, y sin dejar de mirar el arma, comencé a salir lentamente de la tienda, y para mi desgracia, la ballesta seguía todos mis movimientos. Aunque pronto recordé que la ballesta no era mi más grande problema, el problema era quien manejaba esta extraña arma. Levanté la vista y me topé con la agresiva mirada de un hombre de cabello castaño. No parecía ser un debilucho, de hecho se veía intimidante, no tenía oportunidad con él.
– ¡Alex! – Al escuchar esa voz no pude evitar sentir una opresión en el pecho. Me giré para comprobar de quien se trataba y efectivamente era quien me esperaba. Nirvana. La mujer estaba un poco más allá, siendo apuntada con una pistola, la cual sostenía un hombre de raza negra. Dios, el tipo de la ballesta no era el único. Quizás habían más de los que veía ahí.
¿Quiénes eran estos tipos? ¿Qué es lo que querían de nosotros? ¿Nos querían robar lo poco que teníamos? Eran algunas de las preguntan que circulaban por mi mente en esos instantes. Al parecer no habían encontrado a los demás y agradecí a Dios por eso. Pero no podía estar tranquila, la tienda en la cual me encontraba tenía la apertura abierta y adentro se encontraba Carol, si la encontraban ella también estaría en peligro. Tenía que hacer algo.
– Daryl, registra la tienda, yo te cubro – Habló el hombre de piel oscura y luego me dirigió la mirada – No te muevas o tu amiga será quien lo lamente.
Mierda y más mierda. Debo pensar, debo pensar, debo pensar. De pronto me sentí más sensible corporalmente hablando y podía sentir cada respiro, cada sonido, cada movimiento y gracias a ello percibí un peso extra a mi costado derecho. Observé de reojo a Nirvana y ésta observaba fijamente el bolsillo de mi chaqueta. Y de pronto lo recordé.
– Me sorprende que sobrevivieras tanto tiempo – Era la voz de Nirvana, le hablaba al hombre que le apuntaba con el arma – En las películas, los negros son los primeros en morir – Ella lo estaba distrayendo, era mi oportunidad.
– ¿Carol? – El hombre de la ballesta habló, pero no le presté atención. Actué de manera rápida. Saqué la pistola que guardé en mi bolsillo el día anterior, cuando se supone que Kyle y yo íbamos de caza. Le quité el seguro a la pistola y le apunté al hombre que respondía a Daryl, cerré los ojos, y disparé.
Todo lo demás, pasó lentamente frente a mis ojos. Un grito por parte del hombre que le apuntaba a Nirvana, un grito de Carol, y un grito –Que sonó más bien como un gruñido– del hombre supuestamente llamado Daryl. Sentí unos brazos rodearme y abrazarme firmemente. Yo por mi parte no apartaba la vista del hombre al que le acababa de disparar. Este se llevaba una mano al hombro y gruñía. Mierda, no lo maté, yo y mi estúpida puntería. Pero pronto eso no me preocupó, lo que me preocupó es que Carol salió rápidamente de la tienda a socorrer al hombre que ahora yacía sentado en el piso.
– ¡Oh Dios mío! ¡Daryl! –Pronunció Carol. Un momento…
Miré a la persona que me abrazaba, ahora no tan firmemente, y se trataba de Nirvana por supuesto. Esta miró la escena y luego me miró a mí, volvió a mirar la escena y luego se mordió el labio. Hice lo mismo que ella un par de veces, hasta que capté la situación. Obviamente Carol conocía a ese sujeto, por lo tanto, el debió haber sido un miembro de su grupo. Fuck.
¿El que hacer a continuación? Ni idea. Nirvana me soltó y camino a paso dudoso hasta donde se encontraba Carol, el hombre de piel oscura y el herido. Yo por mi parte me quede quieta en el lugar donde estaba parada. Probablemente nunca había jodido tanto una situación, y eso es bastante decir, pues soy muy torpe. Pude observar que el hombre al cual le había disparado, se volteó para dirigirme una mirada llena de odio. Genial, felicidades Alexandra, la has jodido de sobremanera. Después de esto me sería imposible integrarme al grupo de Carol.
Pronto de unieron más personas a la escena, entre ellos estaban todos los de mi grupo, y dos personas más, un anciano y un hombre esbelto. Observaron la escena con cuidado, y de pronto noté varias miradas sobre mí. Veamos, era algo obvio, un hombre desangrándose y un poco más allá, de pie, una mujer con un arma en la mano. Enseguida solté el arma y la deje caer al piso.
– Alexandra ¿Qué pasó? – La voz de Kyle llego hasta mi y me despabilé. Mis manos comenzaron a temblar y me entraron ganas de llorar. En un momento pensé que hacía bien al dispararle a ese hombre, nos estaban amenazando después de todo, pero ni se me pasó por la cabeza que iba a ser un miembro del grupo de Carol.
– Fue un accidente – Hablo Nirvana por mi.
– Está perdiendo demasiada sangre, hay que extraer la bala y cauterizar la herida – Miré en dirección a la procedencia de esa voz y noté que era el anciano el que hablaba.
– Solo hazlo rápido – Gruñó el hombre que se llevó una bala en el hombro por mi culpa.
– ¿Qué pasó? – Pronunció con firmeza el hombre esbelto, dirigiéndose a Carol. Por el tono de su voz se notaba que estaba enojado, quizás preocupado, pero más que nada enojado. Carol con lágrimas en los ojos negó con la cabeza y miro a Nirvana pidiendo ayuda.
– Ellos nos amenazaron, Alex pensaba que nos estaba protegiendo a todos, fue un accidente…- La voz de Nirvana disminuyo mediante las palabras salían de su boca. Con eso supongo que quedaba claro lo que pasó.
– ¿Alex es la chica de cabello negro? – Habló el hombre dirigiéndome una mirada despectiva. Yo tragué saliva y observe al hombre con temor. Este solo suspiro y se inclinó al lado del herido. – ¿Alguien tiene un mechero? – Preguntó.
Nirvana rebusco entre sus bolsillos y le entrego un mechero plateado al hombre. Sentí una mano en mi hombro y me giré para encontrarme con Tom, este me tomó de la mano y me llevo lejos de la escena. Nos sentamos en unos troncos que habían en el suelo y suspiré.
– La he jodido Tom – Dije con angustia.
– Fue un accidente, cielo, no tienes que preocuparte… demasiado – Mi expresión fue suficiente como para que el captara y se callara. Nos quedamos en silencio un rato hasta que yo abrí la boca.
– Todos los de ese grupo deben odiarme – Me lamenté.
– Mira el lado positivo – Lo miré confundida y el prosiguió – Ahora tendrás mucha atención del hombre al cual le disparaste.
– ¿Y eso en que ayuda? – Pregunté.
– ¿Qué? ¿No lo viste? ¡Esta cómo quiere! – Dijo con la mayor tranquilidad del mundo.
– ¡Tom! No es momento para tus ataques homosexuales. Además, el tipo era viejo. – Dije cruzándome de brazos, frunciendo el ceño.
– Pues está cómo el vino – Esta vez no pude evitar soltar una carcajada, era obvio que Thomas buscaba hacerme reír, el siempre intentando animarme.
– Piensa, eres mi mejor amigo, el me odia, te odiara a ti también, no tienes oportunidad con el – Le seguí el juego solo para que el hiciera un puchero.
Pasamos una hora conversando sobre los métodos de conquista de mí rubio amigo. Para entonces casi no recordaba todo lo que había sucedido anteriormente y me encontraba mucho más relajada. Pero alguien tendría que traerme a la realidad y ese era Kyle, que apareció justo cuando Thomas y yo reíamos a carcajadas.
– Lamento arruinarles la fiesta, pero Rick quiere hablar contigo – Me dijo.
– ¿Quién demonios es Rick? – Pregunte, y no tardó en hacer su aparición el hombre de figura esbelta. Ahora que lo observo mejor, tiene esa barba que te queda cuando pasas días sin afeitarte, y no lo culpo, era difícil afeitarse en estos días. Kyle le hizo un gesto a Thomas para que se retirara, y este antes de irse me susurro un "Buena suerte" y se fue junto con Kyle.
– ¿Cómo está? – Fui la primera en hablar y el hombre sonrió desanimado. Se sentó a mi lado y estuvo unos segundos callado.
– Sobrevivirá, Daryl es fuerte – Me respondió.
– Yo no quise hacerlo, yo pensé…
– Tranquila, fue un accidente, yo hubiese hecho lo mismo en tu caso –Le sonreí sin ganas y el me devolvió la sonrisa.
– Escuche que salvaste a Carol.
– Más bien estuve a punto de hacer que nos mataran a las dos…
– Al parecer te tienes muy poca confianza – Me respondió observándome de reojo. No le respondí y nos quedamos en silencio un rato.
– Creo que iré a ver cómo sigue todo – Hice indicio de levantarme del tronco cuando el hombre habló.
– Nadie te guarda rencor - Lo miré sorprendida y luego desvié la mirada – Deberías hablar con Daryl, aclarar las cosas, tu sabes.
No tenía nada de ganas de hablar con ese hombre. Me daba algo de miedo y vergüenza más que nada. Pero era necesario, por algo éste hombre me lo estaba diciendo. Sin más suspiré y asentí con la cabeza. Me levante del tronco y camine en dirección al centro del campamento. Pude divisar a mis compañeros haciendo vida social con el hombre de piel oscura y el anciano, y un poco más allá a Carol y al famoso Daryl sentados en un tronco.
Tomé aire y comencé a caminar en dirección a donde se encontraban Carol y Daryl. De verdad no quería hacer esto, lo juro, pero supongo que era realmente necesario. O quizás no, podría darme la vuelta y volver a los troncos, decirle a Rick que ya hablé con Daryl y que ahora éramos los mejores amigos, pero sería difícil de creer. Finalmente llegué a donde se encontraban y pude observar mejor la escena. Carol tenía una de las manos de Daryl entre las suyas y con su otra mano le acariciaba la espalda.
Me sentí cómo una intrusa arruinando un tierno momento. Por lo tanto me sentía incomoda. Me quedé ahí, quieta, esperando el momento oportuno para decir algo, pero ellos no parecían darse cuenta de mi presencia, así que finalmente decidí irme. Me gire y di un paso, me fui de bruces al piso.
– ¡Mierda! – Exclamé, al parecer había tropezado con una piedra. ¡Malditas piedras! Ahora aparte de arruinar un íntimo momento me hacían ver como una estúpida.
– Alex ¿Estás bien? – Era Carol que yacía inclinada a mi lado, intentando ayudarme a ponerme de pie. Tome una de sus manos y me puse de pie, sacudiéndome la ropa que estaba llena de tierra.
– Si, lo siento – No sabía ni porque mi disculpaba, supongo que por arruinar el tierno momento que ellos compartían. Hablando de ellos, recordé a Daryl. Lo miré de reojo y este me observaba, me dirigio una mirada llena de frialdad.
– ¿Qué demonios quieres? – Fue Daryl quien habló.
– Yo... – Me intimidaba, lo admito. Pero tenía que hacer pronto mi cometido para librarme de él lo más rápido posible – Necesito hablar contigo.
– Pues yo no lo necesito – Respondió de mala gana. Observándolo mejor, vi que tenía el hombro vendado, y lo más curioso - Digo curioso por no haberme fijado antes - es que tenía el torso desnudo. Eso me intimidaba más todavía, de seguro si Thomas estuviera aquí echaría alguna broma sobre el cuerpo de "muerte" que el mayor se gastaba.
– Los dejo solos – Dijo amablemente Carol, sonriendo y dándose la media vuelta para irse. No quería que ella se fuera, no era necesario que se fuera, podía quedarse aquí y así me daría más ánimos para hablar con este tipo.
– Bien, si quieres decir algo, dilo ahora – No me senté a su lado, porque siendo sincera me daba miedo que me fuera a morder o algo.
– Solo quería disculparme – Dije mirando al suelo, pateando una piedra.
– Ya lo hiciste, ahora largo – Fue su seca respuesta.
– ¿Al menos me perdonas? – Pregunte un poco frustrada, esta vez mirándolo a él y no al piso.
– Bah, lo que sea – Respondió desviando la mirada. No sabía si tenia que irme o no, por lo cual me quedé ahí quieta intentando mirar cualquier cosa menos a el. Era un silencio bastante incomodo, era obvio que el tipo me odiaba, y quizás hubiese sido peor si Carol no hubiese estado antes con él.
– Y… ¿Estás bien? – Pregunté para romper el silencio.
– ¿Acaso te importa?
– No habría preguntado si no me importara.
– ¿Por qué rayos te importa? – Preguntó duramente.
– Porque… ¿Me preocupo? – No sabía si eso contaba cómo respuestas. Daryl solo fruncio el ceño y me observo fijamente - ¿Qué pasa?
– Olvídate chica, no estoy interesado en ti.
– ¿Qué? – Tenía una idea de lo que me estaba intentando decir, pero no quería creérmelo.
– Siempre empiezan con la preocupación, entonces esperan que con eso les habrán su corazón cómo en las mierdas de cuentos de hadas, simplemente olvídalo, no tengo intención de fijarme en ti - Me quedé boquiabierta. ¿Qué mierda les pasaba a todos?
– ¡¿Crees que yo estoy interesada en ti?! ¡¿Por qué alguien joven cómo yo se fijaría en un viejo cómo tú?! – Daryl chasqueo la lengua y me fulmino con la mirada todo para luego ignorarme. ¿De verdad creía que estaba interesada en él? ¿Cómo podía ser tan egocéntrico? O quizás yo me comporte como si estuviera interesada en él, quizás fue mi culpa. Cómo sea, me gire para irme y di unos pocos pasos cuando escuche al hombre hablar.
– Gracias por salvar a Carol – Dijo para mi sorpresa. No supe que decir. Finalmente sin decir nada, me retiré.
Tenía dos cosas claras. Daryl era un idiota y segundo, estaba enamorado de Carol.
Lo sieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeento por la demora ;A; tuve una serie de accidentes en la semana que no me permitieron escribir el capítulo. Por lo tanto lo escribí apresuradamente hoy D': SÉ que está bien FAIL .-. pero lo intente hacer un poco más largo para disculparme por la demora x'D muchas gracias por leer y comentarme *-* les amo (?) Nos vemos hasta la próxima x3
