Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer y L.J. Smith. Solo la trama es ma.

Capitulo 13. Presición.

Bella's POV

El suelo estaba húmedo y frío.

Sentía algo de molestia por la posición en la que me encontraba.

Fastidiada abrí los ojos y miré a mi alrededor. Me encontraba cubierta por una capa de hojas secas, musgo y tierra. Estaba en el bosque.

Recordé entonces cómo y por qué me encontraba ahí, el conductor borracho no había sabido como abordar la situación, ni siquiera me había enterrado del todo.

De repente dejé de respirar, pero no importo, me di cuenta de que ya no lo necesitaba, y en el silencio de la maleza no oí ruido alguno que se asemejase al latido de mi corazón; estaba muerta.

Asustada me paré poniéndome en guardia, recordé que si era un vampiro debería de quemarme al estar expuesta a la luz solar, pero no ocurría nada.

Me pregunté si hasta para ser vampiresa era extraña, me senté de nuevo en el suelo y acaricié mis muñecas, gesto que había copiado de Elena, que lo hacía cuando no sabía dar una respuesta a un hecho.

Con atención me fijé en una pulsera la cual Damon me había regalado después de uno de los tantos entrenamientos; era gruesa de hierro y tenia dibujos en espirales, observé aguzando mi vista nueva y más detallista que en el interior había una piedra azul, alcé la muñeca y el sol dio de lleno en ella, la piedra brillo y la reconocí como un lapislázuli igual al que llevaba Damon en su anillo. Cerré los ojos y apreté los dientes, él siempre me salvaba de todas. Buscando una manera de descargar mi dolor grité y chillé hasta el cansancio, estaba muerta y el amor de mi vida pensaría que no le amaba, mi desdicha crecía por momentos.

Me quedé observando por un rato el follaje verde del bosque, la tierra ligeramente húmeda y a los pájaros que cruzaban volando por encima de mi cabeza.

Me paré de nuevo y agucé mi oído desarrollado, oí a mi alrededor, absolutamente todo, desde el batir de las hojas de los árboles hasta como una hormiga pisaba una hoja seca. Todo era tan nuevo para mi, y los miles de pensamientos que pasaban por mi cabeza en un solo segundo me empezaban a extresar, el nombre de Damon siempre estaba presente.

Rodé el cuello una y otra vez y miré el tronco de un gran árbol, me arremangué las mangas y abracé todo lo que pude al árbol y lo elevé arrancando hasta la última de sus raíces, pero no supuso un esfuerzo para mi, era como levantar una flor de la tierra, de esas chiquitas y blancas.

Lo intenté dejar como estaba y fruncí el ceño, sentía un hueco en el estomago.

Comprendí que necesitaba beber sangre, pensé en Stefan y los Cullen, ellos bebían sangre animal, pero Damon...Él me había enseñado que no hacía falta matar a los humanos para beber su sangre, y que se era más fuerte bebiendo la sangre humana que la animal.

Quise probar mi velocidad, y corrí en dirección al Sur, pasé por bosques, carreteras, pueblos, ciudades, pero no me paré.

Un sentimiento de libertad me embargaba al sentir el viento golpear en mi cara y ningún dolor en el abdomen al correr tan rápido, ni el cansancio en mis pies y la tensión en mis piernas...simplemente me deje llevar por el momento.

Cuando sentí que ya era hora de parar y tomar mi primera comida como vampiro esperé hasta que divise un puente, el cartel rezaba Juárez Lincoln International Bridge.

Me paré en dicho puente y me apoyé en unas barras, en la calzada. Un montón de coches atravesaban el puente, más adelante de mi posición dos chicos también se apoyaban en las barras al igual que yo. Me acerqué de a poco a ellos, dejándome guiar por mis instintos, pensando en ellos como mi presa y en mi como una cazadora, como dijo Damon que hiciese.

Los dos chicos me miraron con los ojos muy abiertos, uno de ellos estrujo con sus manos el skate que sostenía a su lado, el otro sonrió con picardía y me enfrento con una brillante sonrisa.

-Hola hermosa-El dejó a su compañero atrás y se acerco a mi.

El chico era alto y desgarbado, con el cabello rubio cenizo y los ojos marrones, por un momento vi en él a Edward, si no hubiese sido por el cabello...

A nuestro alrededor no había nadie más, ellos parecían estar esperando que les recogiesen, ya que portaban equipaje de mano.

-Andrew, no molestes a esta señorita, de seguro se ha perdido, ¿necesita ayuda?-El otro chico caminó más seguro y sonrió también, su forma de hablar me recordó a Jasper, pero que esperaba, me encontraba en el Estado de Jasper, aquí no era extraño hablar de esa forma.

En general, ambos chicos parecían buenas personas, una vez más inspeccioné el lugar, vació de otras personas.

-En realidad si.-Hablé por primera vez y les dediqué una sonrisa, antes de que se dieran cuenta ambos estaban siendo manipulados mentalmente, ambos se quedaron parados sin poder moverse.

Bebí de la sangre del rubio hasta que quede satisfecha y él pálido. El otro chico estaba aun mejor y lo dejé en cuanto terminé junto a su amigo. Una columna blanca y las barras nos ocultaban de las miradas de los coches que pasaban con velocidad por el lugar.

Les borré mi imagen y mi persona de su cabeza y los dejé confusos a un lado de la carretera. Me sentí tan bien, y tan llena de energía que volví a cazar una cuantas veces, y corrí a sitios nuevos. Y cuando menos me lo esperé ya me encontraba cazando de nuevo en la ciudad de Monterrey, ya estaba fuera del Estado de Texas y me encontraba por primera vez en México.

No me adentré mucho en el lugar, pero si dejé mi chaqueta negra a las afueras de la ciudad, Victoria necesitaba seguir una pista factible.

Corrí por las afueras y más allá encontré un perfecto lugar, el bosque se habría camino ante mi y un lago parecía llamarme con su hermoso aspecto y sus destellos gracias al reflejo del Sol.

Ya era tarde y el Sol empezaba a ocultarse, el cielo estaba pintado por tonos amarillos y naranjas.

El lugar estaba completamente desierto.

Me quité cada prenda que tenía con cuidado y las dejé sobre una roca. Me adentré en el agua y a cada paso que daba, el suelo era más profundo. Al mirar al cielo pensé en que Victoria no tardaría en llegar y encontrarme, y me hice a la idea de que tendría que ser la asesina, ya que ser la víctima no era una opción.

Dejé de pensar en los futuros acontecimientos y me relajé flotando sobre las calmadas aguas.

Cuando no quedaba ya luz solar, nadé hasta la orilla y me coloqué solo el pantalón y la camisa negra, dejé las botas a un lado y miré a la lejanía. Tal y como había esperado, a lo lejos divisé un halo rojizo entre los árboles.

Victoria por fin me encontraba, para regocijo suyo.

Estaba tan segura de mi fuerza, de mi capacidad y de mi entrenamiento que aquel momento más que asustarme me parecía más miel al gusto. Sobretodo porque tenía demasiado odio y rencor, tanto que disfrutaría con sacarlo de mi interior y usarlo con Victoria. Ya era hora de vengarme por arruinarme gran parte de mi vida, por su culpa Charlie pensaba que estaba muerta, por su culpa mi vida no volvería a ser como lo era antes, por su culpa me convertiría en una asesina.

Victoria se paró ante mi, con su mirada felina y sonriendo de forma retorcida.

Ella se aproximo a mi persona y me rodeó, dejé que pensara que me afectaba su presencia, puse mi mejor cara de miedo.

-Bella, Bellita, tanto tiempo sin verte, ya empezaba a extrañarte-Ella habló con veneno en cada palabra-¿Me extrañaste?

No respondí. Ella frunció el ceño y luego lanzó una carcajada.

-No temas, nos divertiremos. No te dolerá...mucho.

-Mientes- Dijé por primera vez.

-Bueno, tienes razón, rogarás que acabe contigo en menos de un minuto, pero yo quiero jugar un rato, así que irá para largo.

Algo sorprendida me di cuenta de que Victoria estaba tan cegada por su sed de venganza que no se había dado cuenta de que ya yo no era humana, o eso parecía.

Cansada ya de su jueguito que había durado tiempo, dejé de jugar al mio y me acerqué a ella, sin un ápice de sentimientos buenos, dejé de lado la culpa, la bondad y la piedad.

-Verás, serás tu la que ruegues que pare.

Antes de que asimilara mis palabras, la cogí de la muñecas y se las desmembré. Las dejé en la orilla y me llevé a cuestas a Victoria, quien gritaba y vociferaba una y otra vez, intentando zafarse de mi agarre.

Juntas desaparecimos en las profundidades del lago, ella pronta a enfrentar su muerte y yo...

Yo a punto de cometer mi primer asesinato.

Damon me había dicho una vez, mientras me acariciaba el cabello, juntos sobre la hierba del jardín, que nuestra raza era cien veces más fuerte que la de los fríos, y que si usábamos nuestro odio al mismo nivel que nuestra fuerza los resultados podían ser catastróficos.

Pues bien, Victoria no tenía ni la menor idea de lo que estaba a punto de hacer.

Nota: Bien, primero que todo ¡Al fin he actualizado! No me lo recriminen mucho el hecho de siempre tardar en subir los capis. Como autora comprendo a otras autoras que tardan una eternidad en actualizar porque a mi me pasa lo mismo y espero que ustedes también lo comprendan.

Este es el capitulo número trece y ahora en adelante ya me puedo organizar mejor ya que me organicé con este fic y creé una línea de tiempo y capítulos, así que más o menos tengo una idea de como seguir escribiendo cada capitulo (traducción: que voy a tardar menos en actualizar).

Gracias a toooodas las personas que leen mi fic y tienen paciencia conmigo, soy una tardona, pero que le puedo hacer. También agradezco a todos vuestros reviews, los adoro y aunque no los responda uno a uno, ya saben que los leo y me encantan.

Como he leído en montones de fanfictions, para las escritoras de fics los reviews son nuestro aire para respirar...o algo por el estilo, así que, ¿quieren que siga respirando?

Cri, cri, cri.

Pues bien, si no quieren hago como Bella en este capitulo y no respiro o.o

Emi :D

P.D: Si tengo MUCHAS faltas de ortografía, perdón, se me habrán escapado ^^