2. Primer encuentro
Unas cuantas semanas le bastaron a Hermione para enterarse cómo se manejaba el mundo mágico, su historia, personajes relevantes y datos, muchos datos que le facilitarían su nueva vida. No era raro verla sumergida en sus voluminosos libros, dando vueltas a las páginas apenas consciente de lo que ocurría a su alrededor.
Cuando se despidió de sus padres fue afectiva, pero no al grado de llorar o arrepentirse por su decisión, se mostró firme y abordo el expreso rumbo a la que ella denominaba "su más grande aventura". Pero la inseguridad comenzó a invadirla al ver las caras de felicidad, los abrazos de emoción y reencuentros entre sus compañeros, ella no tenía a nadie con quien intercambiar una sonrisa o el cúmulo de conocimientos adquiridos.
Se acercó a un grupo de chicas que hablaban sobre "Corazón de Bruja", la más famosa revista sobre los magos y brujas más importantes y sus vidas privadas. Ella había leído sobre el tema, las millonarias demandas por las que había atravesado la revista por sus difamaciones y escandalosas fotografías.
-¿Ya se enteraron del romance del jugador Viktor Krum con la cantante rusa Irina Polkovak?- comentaba muy animada una chica morena.
-¡No!, júralo- exclamaban las atentas chicas.
-Si, pues aquí dice, según Rita Sketter…- interrumpió la lectura cuando Hermione intervino:
-Yo no le creería a esa mujer, se dice que es una chismosa de primera, que falsea sus declaraciones y que usa métodos poco periodísticos para obtener una exclusiva- sonrió de manera tímida.
-Pues no nos importa lo que tu pienses, tu, tu, como te llames.
-Me llamo Hermione Granger- respondió a pesar de la ofensa.
-¿Hermio…qué?, ¿Qué clase de nombre es ese?
-Uno muggle- dijo una voz masculina llena de desprecio. Cuando Hermione dio la vuelta hacia la voz, se topó con un niño rubio, inmaculado en su aspecto como en su ropa, altivo, orgulloso, y simplemente se quedo sin habla, escuchado como todos se reían de ella y como él la retaba con la mirada.
Los labios del chico se volvieron a abrir para escupir aún más insultos.
-No sé cómo es que le permiten la entrada a "ciertas" personas. Pero sin duda, mi padre que es parte del consejo tomará cartas en el asunto. Ni siquiera te hubieras molestado en subir al expreso, porque no tardaras mucho en querer regresar con tus asquerosos padres.
Las palabras le lastimaron como si la estuvieran abofeteando, lo único que pudo hacer fue alejarse de allí, sin que la vieran llorar, percibiendo las lejanas risas y gestos de desprecio. Desapareció tras una compuerta, refugiándose del rechazo que despertaba, entonces se encontró con dos alegres niños: Ron Weasley y alguien de quien había leído mucho: Harry Potter.
