3. Casas Rivales
Todos llegaron animosos por la belleza que ofrecía el Colegio de noche, incluso tras el incidente en el pasillo entre los jóvenes Weasley y Potter contra el confiado Malfoy, se mostraron fascinados, pues no tenían conciencia de que en unos minutos se enfrentarían a una decisión que los marcaría durante su estancia en el castillo: la selección de casas, ¿la persona que se encuentra a mi lado será después de esto mi amigo?, ¿Qué dirían mis padres si no me quedó en la casa a la que han asistido generaciones de familiares?
A Hermione no le importaba nada de eso, hasta el momento no tenía amigos, y su familia jamás había estado en contacto con magia. Le daba igual, lo único que quería evitar era estar cerca del niño rubio que la había humillado, eso lo tenía claro, le recordaba a la gente muggle que la molestaba por su capacidad mental, por su falta de belleza.
-"No, no, voy a cambiar"- se repetía constantemente, sumergida en su pensamiento, sólo hasta que las enormes puertas del Gran Comedor se abrieran para dar pasó a la expectación de los presentes, como de los nuevos alumnos que entraban sin poder fijar su vista en algo, miraban a todos lados, deseando captar cada detalle, las velas que iluminaban desde un alto cielo la estancia, los profesores analizándolos, algunos de aspecto siniestro e imponente, todo era tan diferente allí.
Tras un breve discurso del director Albus Dumbledore pidiéndoles que por su propia seguridad no se acercaran al tercer piso, la profesora McGonagall se acercó con lo que parecía un trozo de cuero viejo, lo colocó en un banco y el extraño objeto pronto comenzó a tomar forma y vida.
-Soy el Sombrero Seleccionador- anunció a los estudiantes más jóvenes que lanzaban gemidos de sorpresa. Una canción y vagos aplausos después la profesora McGonagall apresuró al sombrero con el primer nombre.
-Hermione Granger- todos guardaron silencio. Se sentó con evidente preocupación, pero todo pasó tan rápido que lo siguiente que escuchó fueron los vítores de los chicos con traje amarillo con guinda. Se acercó a ellos con una tímida sonrisa, inmediatamente se sintió aceptada.
-¡Felicidades!, eres un Gryffindor- le decían mientras le tendían la mano con compañerismo.
Todo regreso al suspenso cuando la profesora de aspecto gatuno siguió nombrando a los nuevos estudiantes, Hermione no prestó demasiada atención hasta el momento en que vio al chico rubio acercarse, demasiado confiado, demasiado peligroso para alguien como ella, lo cual confirmaría más adelante.
-Draco Malfoy- le dijo su compañero pelirrojo Ron Weasley-. Su familia lleva generaciones en Slytherin y su padre es un hombre poderoso y rico.
-¿Y por qué me dices todo eso?- preguntó la chica un tanto molesta.
-Te vi mirándolo, creí que podría interesarte.
-Pues te equivocas, sólo pretendo conocer más sobre este mundo- ignoró a su compañero para volver a ver al rubio que ya estaba uniéndose a la mesa con los chicos "malos", los de color verde-plateado.
Ya estaba pertenecían a casas rivales, no era muy difícil de adivinarlo, eran polos opuestos, pero no en sus clases de matemáticas muggles le habían enseñado que polos opuestos ¿se atraen?
