4. Un galán perverso

Acostumbrado a hacer lo que su voluntad le pedía, Draco Malfoy no medía las consecuencias de sus acciones, mucho menso se preocupaba por si hería a sus padres, a los elfos, al resto de mortales inútiles que le rodeaban. La sutileza y humildad no eran parte de su posición, ni naturaleza.

Por otra parte sabía que el dinero le facilitaría sus caprichos, en el pasado había funcionado, en un colegio, donde la mayoría no gozaba de fortuna, sería sumamente sencillo. Por supuesto no pensaba sobornar a los profesores, él era inteligente. Simplemente se divertiría con sus compañeros.

Así fue que cierto día de inicios de clase, Hermione leía apaciblemente en el Gran Comedor, cuando se percató de lo perverso que era el rubio. Un grupo de chicas de Slytherin le acompañaban, riéndose maliciosamente, estás se adelantaron por instrucción de Malfoy e interrumpieron a un par de hermanas que comían en completa tranquilidad. Tras intercambiar unas cuantas palabras, las chicas asintieron y las de Slytherin soltaron un par de monedas al piso que las otras recogieron como pordioseras. Malfoy ya reía desde su lugar. Pero lo mejor estaba por llegar, las acompañantes del rubio vaciaron una extraña mezcla sobre las comidas de las chicas y estas sin preguntar siguieron comiendo, hasta que de repente sus caras se comenzaron a hinchar y ellas a vomitar enloquecidamente.

Para los pocos espectadores hubo pánico, para Hermione asco y para Draco y sus secuaces sólo risa. Salieron tras comprobar el éxito de su poción. Victorioso, hasta el momento en que Hermione corrió hacia él.

-¡Draco!- él la ignoró, y sólo se detuvo hasta que ella le impidió el paso.

-Yo no habló con seres inferiores- soltó una risita que fue bien recibida por las otras Slytherin.

-Pues esta vez sí, porque yo vi lo que les hicieron a esas chicas, ¿no te parece que a Dumbledore, podría interesarle quién les hizo esa "bromita"?- sonaba tan segura, aunque por dentro el miedo la recorría.

Malfoy hizo una seña de que lo dejaran con Hermione, se aseguró de encontrarse sólo, no habría ningún testigo de lo que estaba a punto de hacer. Se arremangó la túnica y sacó su varita, nada podía hacer la chica cuya varita estaba guardada y sólo llevaba su libro.

La aprisionó contra un árbol, él se acercó lo suficiente para encajarle la varita en el cuello y susurrarle:

-A ti no te ha quedado claro quién soy, ¿verdad?- su tibia respiración se detenía completamente en la piel de Hermione, y a pesar de saberse en peligro disfrutó ese contacto.

-Lo único que sé es que eres un cobarde, y que si no tuvieras esa varita las cosas serían diferentes. Me das asco- escupió las palabras con ira.

-Pues ya tenemos algo en común- enterró un poco la varita haciéndole daño, hasta el momento en que escuchó las voces más molestas de su vida.

-¡Hermione!- Ron y Harry la buscaban.

-Y el par de tontos al rescate- comentó con ironía. Lárgate, pero si dices algo, te juró que lo sabré y allí si no habrá nadie que te salvé.

La asustada chica comenzó a caminar torpemente hacia donde estaban sus compañeros, se quedó en silencio, siguiéndolos por inercia, hasta que Ron curioso sacó el tema.

-¿Por qué estabas con Malfoy?, no es bueno fraternizar con el enemigo.

-Si es de lo que me doy cuenta- no siguió con el tema, y prefirió sacrificarse y ayudarles a hacer los deberes. Aunque muy en el fondo sabía que estaba sufriendo un cambio con respecto a Draco, nada conveniente.

Un par de días después las chicas salieron de la enfermería, y Hermione se vio obligada a preguntarles algo que la intrigaba. Empezó con un me alegro de que estén bien, y posteriormente abrió el interrogatorio.

-Yo vi lo qué pasó, Malfoy les dio algo, ¿Por qué aceptaron?, ¿conocían sus efectos?

-Mira Granger, es algo que no es tu asunto, pero eso si no te sorprenda que haya otras que hagan cosas peores que nosotras por obtener algo de la atención de Draco.

-Eso no es atención, es humillación- comentó hábilmente.

-Su apellido, la fortuna que heredara, valen todas las humillaciones.

-Pero tú no tienes que preocuparte por eso- interrumpió la hermana mayor-. Alguien como Draco aspira a casarse con una bruja de buena familia, no con una burla.

Se alejaron antes de que Hermione intentará defenderse.

"Como si yo quisiera casarme con alguien engreído, egoísta y perverso". Fue lo único que pensó la chica, pues acababan de decirle que no era digna de ningún mago. "Pero ya lo verán, ya lo verán"