I can't love you.

Capítulo 3: Amortentia.

10 de la noche, Hermione se presentaba en la oficina de Filch con la cara más tranquila que podía. Alzó la cabeza para ver las cadenas colgando del techo, parecían ser para sujetar a alguien, le dio escalofríos y volvió a mirar al viejo.

-Desearía que me dejasen colgar a los niños de esas cadenas de nuevo… las tengo preparadas sólo por si acaso.- Farfullaba mientras se sentaba. –Veamos… limpiarás los cuadros, últimamente se llenan de polvo muy seguido y hoy quiero darme un descanso.

Hermione asintió sin articular palabra.

-Usarás eso.- Señaló un balde lleno de agua junto a una esponja y un paño sucio.

Recogió los útiles muggles resoplando; antes de salir, Filch la detuvo de nuevo.

-Que sean los del pasillo camino a la sala común de Gryffindor.- Añadió.

Había pasado media hora, los brazos le ardían del dolor. Decidió tomar un pequeño descanso cuando oyó esa voz otra vez. Esa voz fría y arrogante, que arrastraba las palabras… solo que esta vez parecía amigable. Caminó sigilosamente hacia la voz, Draco Malfoy estaba ahí, como la noche anterior, hablándole a un retrato.

-Y no sé qué hacer…- Lograba oír tenuemente Hermione que espiaba asomada por la esquina. –Sabes que me gusta desde hace mucho tiempo. –Se detuvo presintiendo la presencia de la castaña volviendo la cabeza.

Inmediatamente la Gryffindor se ocultó completamente tras la pared.

Otra vez… ¿Qué hacía? ¿Por qué le hablaba a los cuadros? ¿Tan solo estaba? Patético fue lo primero que se le vino a la cabeza de Hermione, terminando por sentir lástima. Asomó la cabeza otra vez.

-Oh querido…- Decía el hombre del retrato, iluminado por la varita de Draco.

-No puedo seguir así, no quiero.- Mascullaba el rubio con la cabeza pegada a sus rodillas. -¿Qué vendrá después? Mi padre quiere convertirme en Mortífago, si eso es lo que debo hacer, lo haré.

Hermione apretó los puños ¿Mortífago? Harry tenía razón.

-No puedes dejarte manipular así, chico. Toma tus propias decisiones, y deja de estar tan deprimido.-

En ese momento, Malfoy dio un respingo y se levantó dirigiéndose apresuradamente hacia donde se encontraba escondida ella. La chica se pegó a la pared esperando que él no la notase, pero justo cuando pensó que estaba a salvo, el Slytherin se detuvo en seco girándose lentamente hacia ella.

-Granger.- Espetó con una mueca de desprecio mientras le apuntaba con la luz de su varita. -¿Espiándome de nuevo?

-Yo no te espiaba, solo estaba… limpiando estos cuadros.- En un abrir y cerrar de ojos se despegó de la pared mirando hacia uno de los cuadros a un metro de donde ella estaba plantada y haciendo ademán de limpiarlo con el trapo viejo que llevaba en la mano derecha.

-Como una buena Muggle.- Dijo alzando las cejas.

Hermione se quedó callada.

-¿Estás castigada? ¿Es por eso que estás aquí?... Te desconozco, sabelotodo.

-¿Por qué sigues aquí?- Masculló la chica con aire irritado. –Vete a hablarle a tus cuadros y déjame en paz.

-Asquerosa Sangre Sucia.- Y se marchó antes de que Hermione contestase.

Le molestaba que ella supiera ese secreto le molestaba que se lo dijera a sus tontos amigos y así comenzase a enterarse todo el colegio. Era un Malfoy, orgulloso, no se suponía que estaba solo, que no tenía nadie con quien desahogarse.

Se sentía cansada y enojada, algo pensativa pues sabía un secreto que podría destruir la reputación del Slytherin. Si se lo contase a todos tal vez la dejaría de molestar, y de molestar a quien se cruzaba en su camino, sería una buena lección para el engreído. De un momento a otro su mente pasó a pensar en lo que había oído, ¿Hablaba de ella? ¿Malfoy estaba enamorado… de ella? no podría decirlo con certeza, tal vez ni siquiera hablaba de amor. Además… la sola idea de que le pudiese interesar no le cabía bien en la cabeza, ella era hija de Muggles y el todo un Sangre Pura, en algún lugar, esa idea la estremecía. No podían estar juntos de un modo u otro, era totalmente absurda.

Luego de convencerse completamente de que no le gustaba a Draco para nada y de que ella tampoco a él, volvió a su puesto para terminar el trabajo.

Al día siguiente Hermione tenía unas ojeras prominentes por la falta de sueño aun así estaba activa y animosa. Apareció en el comedor unos minutos después de que Harry y Ron se sentaran.

-Vaya… ¿Hasta qué hora te has quedado despierta?- Preguntó Harry preocupadamente.

-No lo sé…- Contestó Hermione suspirando.

-¿Qué te hizo hacer ese viejo?- Dijo Ron echándose un pedazo de pan a la boca.

-Limpiar algunos cuadros.-

Luego de aquello hubo un largo silencio entre los tres, mientras comían, hasta que las lechuzas entraron y dejaron un ejemplar del Profeta enfrente de Hermione. Ésta lo tomó al mismo tiempo que frunció el ceño, algo extrañada.

-"Bellatrix ataca, el expreso de Hogwarts interceptado"- Leyó como encabezado mientras tomaba un sorbo de té.

-¿Y ahora lo anuncian?- Reflexionó en voz alta Ron.- Pero si ocurrió hace dos días atrás…

-Ahora que lo pienso ayer no me trajeron el periódico.- Añadió Hermione mirando a sus amigos.

Harry y Ron compartieron una mirada de desconcierto, Hermione leyó en voz alta.

-"El pasado primero de Septiembre. La Mortífaga prófuga, Bellatrix Lestrange atacó el Expresso de Hogwarts en pleno viaje. Al parecer buscaba a Harry Potter, quien como todos saben dio sus declaraciones sobre el regreso del-que-no-debe-ser-nombrado el año anterior, durante el torneo de los tres magos.- Hizo una pequeña pausa mirando de soslayo al moreno. –"El ministro de Magia, Cornelius Fudge, continua sin dar declaraciones sobre el supuesto regreso; manteniéndose escéptico ante el tema."- Aburrida, Hermione se detuvo ahí y continúo hojeando el periódico algo impaciente. –"Habitantes de Hogsmeade afirman haber visto al Señor Oscuro rondando por las calles"

-¿Qué?- Exclamó el pelirrojo masticando.

-"Algunos de los pobladores de Hogsmeade han dicho haber visto al-que-no-debe-ser-nombrado por las calles de la ciudad. Sin embargo nadie confirma este hecho y otros dicen que han sido alucinaciones, rumores." ¿Y aun así Fudge se niega a creer?- Comentó finalmente la castaña. –Harry, estoy preocupada…

-No se alarmen.- Espetó Harry mirándolos seriamente. –Es completamente cierto que volvió pero…

-¡Harry!- Luna Lovegood acababa de aparecer entre el pelirrojo y el moreno, con una sonrisa radiante. –Oh, lo siento. Luna Lovegood.

-¿De dónde la conoces?- Le susurró Ron a su amigo.

-En el tren, cuando venía saliendo.- Respondió con el mismo tono.

-¿Ya viste el regalo que viene hoy en El Quisquilloso?- Sostenía en una mano lo que parecía un collar de muy extraño aspecto.- Un collar anti-polillas mágicas. Estoy segura de que te serviría mucho en tus prácticas de Quidditch, las polillas son muy molestas… te pueden distraer.

-Gracias.- Dijo Harry incómodamente, recibiendo el 'regalo' de Luna.

-Mirad, hay un pequeño aviso sobre la edición de ayer.- Señaló Hermione entregándole el papel a Ron.

-Pero, de todas formas no explica nada.- Opinó Ron una vez terminó de leer. –Solo es una disculpa tonta por el supuesto retraso.

-Ya es hora de ir a clase. ¿Qué les toca a ustedes ahora?- Preguntó la Ravenclaw con el ligero movimiento de sus aretes de rábano.

-Pociones.- Respondió Hermione levantándose súbitamente de la mesa y cogiendo su mochila. –Tiene razón, será mejor que nos apuremos, se nos hace tarde y no pienso llegar atrasada.

Llegaron justo a tiempo de que comenzara la clase. Aquel día hablarían sobre una poción en particular.

-Les presento la poción de amor más poderosa que existe.- Comenzó Snape paseándose de un lado a otro del caldero. -¿Alguien me puede decir de cual se trata?

Como siempre, Hermione ya tenía la mano en alto.

-Señorita Granger.

-¿Amortentia?- Intentó adivinar.

-Así es. ¿Y cuáles son sus características?-

-Esta poción en especial, toma el olor preferido de la persona que lo huele. Por ejemplo a mí me huele a…- Se detuvo enfrente del caldero. Ese olor. Era ese olor. Entre aquellos, tenía que ser el olor de Malfoy. La poción olía como él. –Hierba recién cortada, pergamino nuevo…- Se alejó antes de distinguir el último. -Pero no crea amor, solo produce obsesión.- Finalizó.

-Muy bien. 5 puntos para Gryffindor.- Dijo Snape con una mueca de desagrado.

Estaba desconcertada ¿Cómo era eso posible? ¿La poción tenía un poco de su olor? tenía que ser una broma. Draco tenía los ojos clavados en ella mientras regresaba a su puesto entre el pobretón y san Potter, en aquellos momentos no podía sacarse de la cabeza una sola idea.

Snape hizo oler por unos segundos la poción a cada uno de los alumnos. Malfoy logró distinguir el suave olor al pelo de Hermione, olor que solo había podido percibir con exactitud cuando la había llevado en su escoba, cuando ella se aferró a él como si la vida le fuera en ello, cuando la tuvo tan cerca como nunca. Vio la mirada en los ojos del pelirrojo, le gustaba, estaba completamente seguro de eso, podía jurar que si lo veía intentando algo con Hermione, lo mataría. ¿Celos? se sacudió disimuladamente la cabeza, le costaba admitir lo que estaba sintiendo, aunque lo había aceptado el año anterior en el mismo momento que vio a la chica bailando con el descerebrado Victor Krum. Pero nadie debía saberlo, nadie, nadie debía saber que estaba completamente loco por Hermione Granger.


Hola!

Aquí les traigo el tercer capítulo de este pequeño Dramione. Os aviso que no está revisado así que si encontraís algún error decidmelo.

Vale, aquí nos enteramos de algunas cosas importantes; Voldemort al parecer ha estado un poco despistado y se ha dejado ver por algunos habitantes de Hogsmeade, la noticia del ataque al Expreso de Hogwarts se hace pública dos días después y nadie sabe bien porqué se retrasó el Profeta. Además de dos momentos relevantes, Draco parece ser mas confidente con retratos que con la gente y el Amortentia de Hermione huele como él. Me disculpo otra vez por lo mal que escribí los artículos en el Profeta, pero bueno... no soy periodista; sin dejar de mencionar que recibí ayuda en esas partes, estaba estancada y no sabía como hacer que Voldy volviera a aparecer de una forma u otra. Me parece prudente recordarles que estamos en el quinto año de Harry y todavía no he leído ese libro (pero a por ello voy) de todas formas la película sí, no soy JK así que si hago aparecer definitivamente al Señor Oscuro no será tan bueno como lo hace ella (comenzando por ese pobre artículo de su supuesto avistamiento) Pasando a esta poción de amor, sé que es Slughorn quien se la enseña a los alumnos primero pero quise adelantar un poco las cosas porque era una idea que tenía desde hace tiempo y no podía desperdiciarla.

Bueno creo que eso es todo por ahora, el capítulo siguiente será "Celos" así que ya debeís estarse imaginando lo que ocurrirá y tal vez los sorprenda (música de tensión) ;) Y para terminar quiero mandar saludos a todos los que me leen siempre que sé son pocos pero fieles... y para los que me dejan reviews siempre tambien, se las quiere mucho, besitos para ustedes. Hasta la próxima!

Con cariño, Nathu.