5. Cambio de look

A pesar de estar en contra de los consejos y los temas manejados en "Corazón de Bruja", Hermione decidió tomar un ejemplar, y comenzar a leer los consejos sobre belleza y la fórmula mágica para dejar a tu hombre impresionado. Claro ella no consideraba a nadie fuera su hombre, simplemente estaba deseosa por dejar calladas algunas bocas, no le importaba si conseguía despertar el interés de algún compañero; lo que realmente le daría la victoria sería la envidia despertada en sus compañeras.

Para su infortunio el carecer de amigas con algo de experiencia, hermanas que compartieran sus pertenencias y la lejanía de su madre, serían el principal motivo del fracaso de la chica.

Con mucho nerviosismo tomó sus pocos artículos cosméticos y comenzó a aplicárselos, según las instrucciones de la revista y con el rostro en el espejo le pareció un cambio favorable, parecía otra chica, se alisó el cabello, y aprovechó el fin de semana para mostrarse.

Lo que para una significa una renovación, para otros es motivo de burla y un perfecto pretexto para sacar ventaja de la situación.

Todo comenzó cuando inocentemente Hermione se instaló en el patio, no con un libro, no con nada de lo que los demás pudieran señalarla como ñoña, al contrario, quiso unirse a la masa, socializar, romper el hielo; así que se acercó a un grupo de tercer grado, pero apenas pronunció un caluroso "hola", se hizo el silencio, y la miraron de arriba hacia abajo, con evidente consternación ante su imagen, pero no se lo hicieron saber , al contrario, preferían jugar con ella.

-Hola, ¿a qué debemos tu presencia?- preguntó un chico con mirada cómplice.

-Nada en especial, me pareció que se la pasaban bien y quise integrarme, ¿esta bien?

-Por supuesto- terció una chica-, de hecho pensábamos que ya era tiempo de que los nuevos se integraran, y cuéntanos…

-Hermione.

-Sí, cuéntanos Hermione, en que inspiras tu look, es un poco Kisch, ¿no te parece?

-¿Kisch?- preguntó ignorando el significado de las palabras y limitándose a afirmar lo que los demás decían-. Si claro, Kisch, no es un estilo fácil, debes tener mucha práctica para maquillarte y conseguir los accesorios adecuados.

-¿En verdad?- dijo una pelirroja con voz malévola, a la vez que se acercaba a Hermione y le agarraba unos mechones de cabello con despreció-. ¿Qué tanto esfuerzo tienes que realizar para parecer salida de un estercolero?

De repente un flash en su cara le hizo ver la realidad, todos estallaron en carcajadas, burlándose sin inhibición, tomándole fotos, hasta el momento en que salió corriendo a su habitación para mirarse al espejo, despeinada, falsa, lo que no era y las voces acompañándola.

Se encontraba recostado en el sillón negro de la sala común, aburrido, deseoso de que algo pasará en ese fastidioso mundo de magia y tontos aspirando a ser los mejores. Él prefería jugar con el poder, con el dinero y tenía a tantos estúpidos dispuestos a hacer el trabajo que a él le fastidiaba.

Cuando alguien entró para interrumpir sus meditaciones se molesto, pero pronto su humor se vería afectado de manera positiva cuando se dio cuenta del material que le ofrecían.

-¿Qué quiere, Mulliber?, sabes que me enferman tus idioteces.

El chico tartamudeó, pero sabía que el sobre que le entregaría a Malfoy, le ayudaría a mejorar la imagen que el rubio tenía sobre él.

-Son…son unas fotos, que deberías…ver.

Malfoy sacó las fotografías e inmediatamente se incorporó lleno de curiosidad, ya maquinaba un plan, cuando Mulliber, se aclaró la garganta.

-Ah, si- dijo el Draco, sacando un par de galeones de su bolsillo y aventándolos al piso para que Mulliber los recogiera-. Ahora lárgate y que nadie moleste.

Mulliber hizo una exagerada reverencia y se marchó dejando a Draco, en la vacía estancia, así que no le molesto hablar consigo mismo.

-Ya es hora de divertirnos, Granger.