I can't love you.
Capítulo 4: Celos.
El silencio gobernaba la biblioteca, Harry, Ron y Hermione investigaban para una tarea que les habían encomendado para Encantamientos. De un momento a otro, el pelirrojo se levantó haciendo ademán de ir a buscar un libro, adentrándose en uno de los oscuros pasillos.
-Hermione, necesito ayuda por aquí.- Gritó asomándose por la estantería, intentando no hacer demasiado ruido.
-¿Qué sucede, Ronald?- El tono de la castaña parecía casi tan severo como el de su madre, que por un momento Ron pensó que era ella la que hablaba en lugar de su amiga.
La hizo avanzar hasta lo más profundo del pasillo, su cara se enrojecía a medida que se aproximaban al final.
-Hermione… yo…- La voz se le quebraba, hasta que no supo que más decir y le robó un beso súbitamente. Fue un beso rápido, como si se hubieran golpeado los labios el uno contra el otro.
-¿Qué haces?- Espetó Hermione frunciendo el ceño.
Ron se quedó paralizado como una estatua. Hermione parecía procesar lo que acababa de ocurrir lentamente, hasta relajar el entrecejo y dar un suspiro de resignación.
Del otro lado del corredor, un Harry esbozando una sonrisa nerviosa y un Draco apretando los puños tan fuerte como si estuviera estrangulando el cuello de la Comadreja en el. No se podía apreciar con claridad lo que ocurría, pero algo sí era seguro, el pobretón no le había pedido ayuda para hallar algún libro.
-Ron… entiendo que—pero creo que deberíamos… tomarlo con calma, vale?-
-Está bien.- Asintió con la cabeza agachas.
Ella también estaba con las mejillas rojas, el beso le había atrapado por completo descuido. Por la reacción que vio Ron en Hermione pudo deducir que tal vez le gustaba, solo tal vez.
-Ya tendremos tiempo de… hablar de esto. Tenemos un trabajo que hacer.- Finalizó ella volteándose para volver a la mesa donde se sentaban.
A penas Malfoy cayó en cuenta se movió rápidamente, disimulando y matando con la mirada al trío de oro. Hermione se detuvo en seco cuando vio a Harry parado a la entrada del corredor "¿Lo ha visto?" pensó mientras avanzaba a paso más lento.
Volvieron los tres a la mesa, hubo un ligero silencio incómodo entre ellos.
Un fresco viento corría por los terrenos de Hogwarts dándole a aquella tarde la temperatura perfecta. Bajo un árbol descansaban los Gryffindor, disfrutando del recreo. Ahora que Hermione lo sabía el ambiente se volvía tenso entre ellos, todavía no tenía una respuesta clara y la repentina declaración indirecta de Ron le había hecho reconsiderar sentimientos encontrados. Él no era un mal chico, era un buen amigo y no sería el fin del mundo para Harry si comenzasen a salir. Quería conversarlo, por supuesto. Pero a solas.
Las únicas veces que hablaban era solo para preguntarse sobre tareas y cual clase tocaba a la hora siguiente, cosas triviales y sin demasiada importancia.
-Buenas noches.- Se despidieron los tres, dirigiéndose a sus respectivos dormitorios.
Sin embargo, minutos después Ron y Hermione salieron volviendo al sillón de terciopelo escarlata frente a la chimenea de la sala común, que comenzaba a vaciarse.
–Pensaba que…- Susurró Ron.
-¿Que me gustas?- Adivinó Hermione. -Mira… yo… no sé si me gustes, en ese modo.- Jugaba con las manos posadas sobre su regazo.
-Lo entiendo.- Dijo él cabizbajo.
-Pero, no estaría mal… intentar.- Musitó ella de pronto.
El pelirrojo alzó la cabeza con un ligero brillo de esperanza en sus ojos.
-O sea…-
Hermione puso su mano izquierda sobre la mejilla del chico, dándole una mirada que a él le pareció maternal.
"Creo que de verdad le gusto" pensó ella mientras bosquejaba una sonrisa.
Semanas después, la cercanía entre Ron y Hermione denotaba el que habían comenzado a salir. Harry intentaba no opinar nada al respecto por respeto a sus dos mejores amigos, y durante los primeros días ellos trataron de mantenerlo en secreto. Con el tiempo la cercanía entre los tres volvió a su estado normal puesto que Hermione muy pocas veces mostraba ese tipo de afecto con el pelirrojo. A Malfoy le hervía la sangre cada vez que los veía paseando juntos alrededor de los terrenos dedicándose sonrisitas que él llamaba "cursis".
Por otro lado, el primer partido de Quidditch del año se avecinaba, y Ron luchaba por conseguir un puesto en el equipo este año, logrando obtener el de "reemplazo" de uno de los Cazadores. Para su suerte, un resfriado le agarró a Alicia Spinnet y le tocaba reemplazarla para ese partido.
Aquel día, el estadio estaba repleto de alumnos por todos lados. Slytherin contra Gryffindor era uno de los clásicos y nadie quería perdérselo. Draco estaba, como siempre, de buscador y no dejaría perder esta gran oportunidad para humillar a la Comadreja.
El Partido dio inicio con un ánimo calmado, Hermione observaba a sus amigos sosteniendo unos binoculares que Hagrid, quien se sentaba a lado, le había prestado. Ron estaba algo nervioso, intentando concentrarse en la quaffle y sintiéndose como un héroe con Hermione, quería que su novia (si es que así le podía llamar ahora) estuviese orgullosa de él.
Sin embargo su gloria no le duró demasiado, media hora después de comenzar el partido, con Gryffindor a la cabeza, Ron habiendo anotado 20 puntos, y Draco más concentrado en sabotearlo, el Cazador cayó de la escoba forzosamente después de ser deliberadamente empujado por el rubio. Cayó en el hospital por fractura de costillas mientras que Malfoy se regocijaba de felicidad.
-¿Cómo te sientes?- Dijo Hermione sentada al borde de la cama en la enfermería.
-Sólo me duele un poco el pecho.- Contestó el pelirrojo con migraña. –Pero ahora me siento mucho mejor.- Añadió refiriéndose a la presencia de la chica.
Hermione sonrió débilmente.
-Ese hijito de papá me las va a pagar.-
-¿Quieres vengarte?- La castaña arqueó una ceja.
-Más bien le daré su merecido de una vez por todas.
-Ron, no lo hagas.-
-Quiero hacerlo, esta es la última vez que Malfoy se mete con nosotros.- Crispó los dedos entorno al colchón blanco.
-No te metas en más problemas.- Rogó Hermione.
-¿Lo estás defendiendo?- Ron se puso rojo como un tomate.
-No, no es eso. Solo pienso que recibirá su debido castigo, pero no por obra tuya ni de ningún otro estudiante.-
-¿Te refieres a Filch, o el hecho de que le quitaron puntos a Slytherin?-
-Supongo que ambos. Mira, dejemos el tema, vale? te he traído algo.- Sacó una bolsa pequeña y arrugada de debajo de su túnica y la colocó sobre la mesita de noche.
-¿Ranas de chocolate?- Espetó el chico cogiendo el paquete.
-Ha pasado un buen tiempo desde que no comes algo decente.- Comentó ella con tono divertido.
-Gracias.- Sonrió. –Te quiero.
-Y yo a ti.- Demoró un poco la respuesta de Hermione, era la primera vez que le decía eso y su cara tomó un color rosado.
En efecto, a Slytherin le habían quitado 10 puntos por la falta contra el Cazador de reemplazo de Gryffindor. Pero Draco no había sido castigado, personalmente. Y Ron se encargaría de que así fuese.
En clase de Defensa Contra las Artes Oscuras Malfoy veía cómo los tortolitos se dedicaban miradas y sonrisas, ante la mirada recelosa de Lavender, y por supuesto, la suya. Hermione nunca se mostró feliz sentada a su lado, nunca le dirigía la palabra y muchas veces se rehusaba a hacer tareas con él. Se había acostumbrado al potente olor de Draco llegando a ignorarlo completamente para poder concentrarse en la clase.
Finalmente no pudo escapar de hacer un pequeño trabajo con el Slytherin, y no se trataba de aquella clase en específico.
-Hoy tengo un trabajo muy importante para ustedes.- Comenzó el Profesor Snape. –La búsqueda de ciertos ingredientes.- Silencio total en el salón.- Para la Cura para Forúnculos. –Formare yo mismo las parejas.
Harry estuvo a un pelo de quedar con Malfoy, sin embargo, la suerte volvió a dar un giro a favor del Sangre Pura.
-Bien, ahora. Buscareis en la séptima planta, una lista de ingredientes que he preparado en esta hoja.- Alzó un pergamino. –Tomad vuestra lista y poneos a trabajar.
-¿Crees que es por aquí?- Dijo Malfoy con su distintivo tono arrogante.
-No lo sé.- Respondió Hermione secamente.
-¿Tu noviecito todavía está en la enfermería verdad?-
Hermione le ignoró y siguió mirando en todas direcciones buscando una bolsa de espinas de puerco-espín.
-Podrías ayudarme un poco.- Sugirió luego de 10 minutos de silencio.
-¿Cómo? esta búsqueda es ridícula, este castillo es inmenso, nunca encontraremos los ingredientes. Nos demoraremos horas.-
-¿Qué…?- Exclamó la castaña mirando una gran puerta que acababa de aparecer ante ellos. Se habían movido bastante, o mejor dicho ella se había movido bastante desde el punto donde comenzaron a buscar encontrándose ahora cerca del tapiz de Barnabás el Chiflado.- ¿La sala de los Menesteres? Había oído mucho de ella pero…
Entró sigilosamente. Estaba lleno de los ingredientes que estaban buscando, se agachó para recogerlos algo dudosa cuando algo la empujó dentro del armario entreabierto frente a ella. Acto seguido Malfoy cayó sobre ella dentro del mueble, musitando algo como "Mierda" y "Asquerosa Sangre Sucia". Pudo sentir la respiración del rubio en su nuca por unos segundos, hasta que ambos se pusieron de pie, con dificultad. Corrió a la puerta para abrirla, pero la halló atascada.
-Estamos atrapados.- Concluyó Hermione con la voz temblorosa. –Peeves.- Pensó por unos momentos.
-No me importa quién nos metió aquí, fuera de mi camino.- La empujó para abrirse paso a la puerta.
-Está cerrada.- Interrumpió Hermione.
Draco dio unos golpes salvajes intentando librarse de la ahora prisión junto a la Gryffindor, sin resultado alguno.
-Carajo.- Lanzó en señal de ira.
-Alohomora.- Probó ella, sin éxito. La puerta estaba atascada con algo por fuera.
-¿Y ahora qué?- Gruñó el rubio.
Esa era una de las pocas preguntas que Hermione no podía responder, así que se quedó bien quieta aspirando disimuladamente el aroma que comenzaba a llenar el aire dentro del armario.
Hola!
Por fin (risas) el cuarto capítulo está aquí. Debo decir que lo he terminado recién anoche en la madrugada cuando me ha venido el ataque de inspiración y quedé satisfecha con el capítulo aunque al principio no lo estaba.
Yendo parte por parte, para el disgusto de muchas creo yo, he puesto a Ron y Hermione de novios (se oyen abucheos) y es por eso que titulé así el capítulo, por los celos de nuestro Slytherin! pero no se preocupen, a mi no me hace mucha gracia escribir momentos Romione porque no es una pareja que me agrade demasiado pero eso sí debo admitir que antes del Dramione mi otp era Romione, para que les quede por ahí grabado (sonrisa). Así que no me odiéis que he compensado el 'momento' Ron/Hermione del capítulo con el final de este. Y una vez más no estoy muy contenta con la reacción de Hermione ante el inminente beso de nuestro pelirrojo, no estoy segura de si ella hubiera reaccionado así pero en fin... queda claro que ella le ha dado el pase por pura lástima (pobrecillo). También lo he metido a la enfermería por un par de días (los suficientes para que pase algo (risa malévola)) aunque me cuestioné esa decisión porque es evidente que una simple rotura de costillas se curaría en menos de una hora, con la magia, supongo yo.
¿Y ahora cómo saldrán de ahí? ¿Qué pasara mientras? ¿Con quién ha quedado Harry? ¿Cuales son los siguientes planes de Voldy? Lavender también hierve de celos así que ¿Qué hara ella al respecto? ¿ Cuál es el plan de 'venganza' de Ron? todo esto en el capítulo que viene (sonrisa). Hasta la próxima, abrazos y besos a todas las que me leen y más a las que me dejan reviews, se despide esta flojita que actualiza cada 2 semanas (risas).
Con amor, Nathu.
