Capítulo 5: Orgullo de Serpiente.
-No puedo creer que el profesor nos haya puesto juntos.- Balbuceaba una y otra vez Pansy, a espaldas de Harry.
-Eso es lo que menos importa, ahora ayúdame con esto.- Contestó Harry algo irritado.
Pansy lanzó un bufido y se puso hombro con hombro junto al moreno. Éste se agachó para recoger un frasco de babosas cornudas cuando alzó la vista quedando boquiabierto ante lo que estaban mirando sus ojos.
-La sala de los Menesteres… ¿Pero por qué esta aquí?- Se reincorporó lentamente y caminó hacia la puerta.
-Estoy muy feliz de que hayas salido por fin de la enfermería.- Fue lo primero que oyó Ron cuando hizo su aparición en la Sala Común de Gryffindor.
-¿Qué haces aquí? es la hora de la Clase de Pociones.-
-Vine aquí apenas me enteré…-
-Como sea… ¿Sabes qué están haciendo en este momento los chicos en esa clase?- Preguntó tomando asiento frente a la chimenea.
-En una búsqueda, por parejas.- Ella se sentó a su lado con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Por parejas? Supongo que Hermione está con Harry.-
-La han puesto con Malfoy.-
-¿¡Qué, la han puesto! ¿No era elección libre?-
-El Profesor nos eligió pareja.-
Dejó escapar un ruido de ira mientras se acomodaba incansablemente en el sillón.
-Ahora sí ese me las va a pagar.- Dijo para sí. -¿Dónde es la búsqueda?
-Séptimo piso, están buscando por los ingredientes para una Poción.-
-Vale, gracias.- Y dicho esto se levantó velozmente con la determinación de hallar a Hermione.
-¡E-espera!- Lavender salió tras él.
-¿No tienes algún otro truquito de magia para sacarnos de aquí?- Gruñó Draco cruzándose de brazos.
-He probado todos los que sé.- Contestó Hermione de mala gana. –La puerta está muy atascada, creo que le han puesto un montón de cosas encima.
Hermione se quitó la túnica y el jersey abanicándose con la mano, era ella o solo hacía mucho calor ahí dentro. Había una tenue luz que los iluminaba, Malfoy se detuvo a apreciar muy disimuladamente las figuras femeninas de la castaña, las cuales antes no había tenido oportunidad de observar con tanta ropa que ella llevaba encima siempre. Recorrió desde su curvada cintura hasta los ojos, donde ambos se inmovilizaron, como hablándose silenciosamente con la mirada, ambos soportaban un imán que intentaba unirlos. Draco relamió sus labios en una forma que Hermione encontró sexy, y no le dio más tiempo de pensar en otras palabras para describirlo puesto que en un abrir y cerrar de ojos él ya estaba a milímetros de ella.
Veía este repentino suceso como una oportunidad imposible de desperdiciar.
Nariz con nariz, la Gryffindor sentía como sus mejillas se tornaban rosadas ante la cercanía del rubio, sólo tenía que inclinarse y sus bocas estarían juntas. Malfoy inhaló el dulce olor del cabello de Hermione, rozando su mejilla, provocándole mariposas en el estómago y un ardor excitante en el lugar donde la había tocado. Acto seguido le colocó una mano sobre la espalda para pegar su cuerpo con el de ella, preparándose para darle el beso de su vida.
-¿Hermione?- Harry había quitado todos los trastos encima del armario para hallar a su amiga, quien se volteó como un rayo hacia él, cortando el contacto con el Slytherin.
-¡Harry!- Se abalanzó sobre él en un abrazo, como si fuese su héroe. –Gracias… estábamos… atrapados aquí.- Miró de soslayo a Draco.
-Ya lo he notado.-
-¿Draco?- Pansy se asomaba por el hombro de Harry.
-Hola.- La saludó irritadamente.
-¡Cuánto me alegra que estés bien!- Se lanzó hacia él cariñosamente.
-Y… ¿Encontrasteis los ingredientes?- Hermione cambio rápidamente de tema.
-En eso estábamos.- Dejó ver el frasco de babosas cornudas. -¿Encontraron alguno ahí dentro?-
-Eh… no.- Titubeó recordando que en lo único que se había concentrado mientras estaba atrapada con Malfoy fue probar encantamientos para salir y disfrutar del momento a solas con él.
-Ya buscamos por toda la sala, no hay nada. No apareció porque queríamos encontrar algo.- Puso cara pensativa.
-Entonces mejor salimos de aquí.- Se apresuró a decir la castaña, recogiendo la ropa que había dejado dentro del armario.
Bajo el velo del atardecer, Bellatrix caminaba a pasos duros y pesados. La brisa ondulaba su largo cabello enmarañado y levantaba su vestido negro al compás de su caminar. Llegó hasta lo que simulaba la entrada de una cueva, empuño su varita y musitó una contraseña. Paulatinamente, una luz comenzó a irradiar desde la entrada a la cueva, Bellatrix entró y desapareció en el acto.
-Por fin llegas.- Siseó una voz.
-Mi señor.- Contestó Bellatrix arrodillándose frente a la figura de túnica negra de espaldas frente a ella.
-¿Se podría saber… por qué has hecho tal cosa?- Continuó el mago oscuro sin mover un músculo exceptuando los de la boca.
-Quería impresionarlo, mi señor... sé cuánto desea tener al niño.-
-¿Faltando al trato, al plan?- Crispó los dedos en torno a su varita.
-Yo…-
-Todos estuvieron de acuerdo conmigo… en que no atacaríamos si no era a finales del año escolar de Harry. Sin ni una sola excepción.-
-Lo siento, mi señor.-
-Ahora, ¡lárgate!-
De un salto la Mortífaga se puso de pie y desapareció por la escalera que daba al segundo piso.
-Lucius.- Llamó, y de inmediato el hombre de pelo platino se asomó.
-Me llamó, ¿mi señor?-
-Más vale traigas a tu hijo. Sabes que tengo mucho que decirle.-
-Ya lo sé…- Permaneció un momento pensativo. Su esposa le había rogado muchas veces no meter a Draco en aquellos asuntos ya que era demasiado peligroso y él era sólo un chico, hacer a su hijo un Mortífago culminaría con una seguidilla de servidores para el Señor Oscuro que perseguía a la familia Malfoy y Black, además le enseñaría al niño cómo hacerlo también con sus hijos y los hijos de sus hijos. Narcisa por nada del mundo quería eso, ya había puesto bastante esfuerzo apartando a Draco de las garras de Voldemort saboteando y retrasando el plan de reclutarlo como uno de los suyos. En lo profundo de su ser quería tanto a su esposa como a su hijo, algo que casi nunca demostraba. Si bien los habían casado por conveniencia absoluta estaba enamoradísimo de ella, y ella de él, tal vez esa era la única razón por la que no se atrevía a contradecirla en algo tan importante como mantener seguro a su hijo. –Usted sabe… Narcisa no está muy contenta con…
-Ya la convenceremos.- Una mueca de malicia se dibujó en la cara de Voldemort.
-Hermione.-
-¡Ronald!- Corrió a abrazarlo. –Veo que saliste de la enfermería ¿Cómo estás?
-Bien, me han curado por completo las costillas rotas.- Miró con fulgor rabioso a Malfoy.
Harry se acercó para saludarlo.
-¿Todo bien?- Dijo Ron al separarse del abrazo de sus amigos.
-¡Chicos!- Lavender venía tras él, jadeante.
-¿Han encontrado algo?- Preguntó Harry, paseando la mirada entre Lavender y Ron.
-No, no estamos en la búsqueda.- Respondió el pelirrojo.
-Pues continuemos buscando entonces.- Habló Hermione luego de un embarazoso silencio.
-Yo te ayudo.- Ron enlazó su mano con la de ella.
-Por si no te habías dado cuenta, Comadreja, ella está conmigo.- Malfoy hizo saber su presencia, caminando desafiante hacia Ron, deteniéndose a pocos centímetros de él fulminándolo con los ojos.
Una ráfaga de rojo cubrió la cara de Ron, incluyendo parte de sus orejas.
-Tengo que hacer el trabajo con él.- Hermione Rompió el silencio después de que ambos estuviesen a punto de agarrarse en una pelea de hechizos, o peor aún, a patadas y puñetazos. –El Profesor nos ha emparejado, lo siento.-
Draco sonrió en señal de burla y dicha ante la aclaración de Hermione, enfureciendo más al Gryffindor.
-Pero…
-Nos veremos más tarde.- Se despidió de él con un beso fugaz en la boca. –Vamos Malfoy, tenemos una búsqueda que terminar.
-No creas que te dejaré sola con el otra vez.- Dijo Pansy, siguiéndolos.
Harry hizo un gesto de rareza y fue tras su compañera, mientras Ron la miraba suspicazmente.
-¿Es que el Profesor se ha vuelto completamente loco?- Comentó la castaña volteando a todas direcciones.
-Creo que solo quería deshacerse de nosotros.- Dijo Harry.
Era la hora del recreo, solo unas pocas parejas lograron hallar los ingredientes antes de que acabara la clase de Pociones, la de Harry con Pansy y Draco y Hermione no se incluía en la corta lista, y los ganadores recibieron unos pocos puntos para Slytherin y Gryffindor. Ron se separó de Harry y Hermione con la excusa de recoger algo que se le había olvidado en la enfermería, cuando en realidad se quedó esperando a alguien en una esquina del pasillo.
Aquel momento le dio mucho para pensar a Hermione, recordó por primera vez los momentos con Malfoy atrapada en la Sala de Menesteres. Antes no estaba segura de si él tenía algún interés amoroso en ella, ahora estaba completamente segura de que así era. Y en cierta forma, ella le correspondía y eso le aterraba. El solo hecho de imaginarse junto al Slytherin la estremecía por dentro y siempre lo vio como algo imposible, hasta ese instante en el que lo tuvo tan, tan cerca. No podía ser posible, tenía que seguir siendo imposible, no importaba que estuviesen enamorados, nadie aceptaría su relación. Podía asegurar que su padre le tenía bien preparada una novia, (pensaba en Pansy en ese momento, la chica le había estado tirando flores desde primer año y además era autentica Sangre Pura) para juntar familias de sangre pura como los abuelos de Draco lo hicieron con Lucius y Narcisa, y se veía entre esos dos no había mucho amor. Por otro lado estaba algo harta de perderse en sus pensamientos con Ron y Malfoy, solo quería poder concentrarse de lleno en las clases y sus libros de estudio y no tener que lidiar con el amor, especialmente después de lo que vivió con Krum. Victor le había hecho pasar un buen tiempo en su estadía en Hogwarts el año pasado, y ella estaba enganchada de sobremanera a él aun sabiendo que no podrían estar demasiado tiempo juntos. Se escribían de vez en cuando pero nada era lo mismo, no podía mantener una relación así, era enfermizo según Hermione. Ahora lo veía tan solo como un buen amigo con quien desahogarse, desahogarse. La palabra quedó rebotando en su cabeza como una alerta, fue cuando pensó que podía escribirle para contarle sobre su problemilla de amor, después de todo a pesar de lo que todos decían sobre su coeficiente intelectual, no era mal consejero y sabía escuchar.
-Psst, ¡Hey!- Susurró Ron a una de las chicas de Slytherin que salía del aula. –¡Pansy!
Pansy se volteó confundida hasta que clavó los ojos en el chico.
-¿Me llamas a mí?- Preguntó con un gesto de desprecio.
Ron asintió con la cabeza. La chica se acercó dudosa.
-Te gusta Malfoy, ¿verdad?-
-Sí, pero no entiendo, ¿por qué eso debería importarte?-
-Si tanto te gusta ¿Por qué no le das un Filtro Amoroso o algo por el estilo?-
-¿Filtro Amoroso? eso está prohibido.- Frunció el ceño incrédula.
-Pero al menos lo tendrás todito a tus pies… y nadie se enterará de que lo has usado.-
-Ni siquiera sé porque te hice caso al venir. Si no tienes nada más que decirme, me voy.- Hizo ademán de alejarse.
-No, no ¡espera! Puedo ayudarte a prepararlo.-
-¿Tu? ¿Ayudarme?-
-Sí, solo necesito que quites a Malfoy del camino. Él se enamora perdidamente de ti, y nos deja en paz.- Explicó refiriéndose a él, Harry y Hermione en el último punto.
-¿Cómo es que vas a ayudarme a preparar el Filtro Amoroso exactamente?- Puso ambas manos en su cintura demostrando altivez.
-Puedo conseguirte el huevo ese de no-se-qué y si te descubren, haré que me culpen a mí.-
Pansy sonrió de puro gusto.
-Está bien.-
Oh dios! que es esto? un capítulo nuevo de un día para otro?
Así es, anoche me puse a escribir y me ha salido la mitad, hoy por la mañana me levanté para terminarlo y ya está aquí para que puedan saborearlo con los ojos (risas) y que os quede claro que estas cosas son un milagro y no pasan muy a menudo!
Veamos, la escena del armario me ha salido un poco corta pero bueno... quiero ir bien lentamente con la relación entre estos dos así que paciencia. Nuestra Comadreja ha salido de la enfermería y lo ha recibido nadie mas ni nadie menos que Lavender! la pobrecita está que arde por él y Ron no está ni una pisca interesado en ella... además nos hemos enterado un poco de los planes de Voldy ¿Que le hará a Narcisa para convencerla? (música de suspenso) ya vale no creo que os sorprenda demasiado con la respuesta. No sé si estaré usando bien a los personajes, si estarán apegados a sus personalidades originales pero hago mi mejor esfuerzo y supongo que vosotros estáis más que complacidos. También he revelado el plan de nuestro pelirrojo preferido, debo acotar que ese no era su plan inicial y como debieron darse cuenta se le ha ocurrido cuando vio a Pansy celosa de Hermione. Y hablando de nuestra protagonista, ha recordado al viejo Krum y ha decidido enviarle una carta para desahogarse! no podía dejar pasar la oportunidad de meter al simpaticón de Victor en la historia.
Espero que estén tan felices como yo con el repentino ataque de escribir y así los dejo tranquilitos mientras flojeo (risas) hasta la próxima! y saludos a todas las que me dejan reviews ya sea aquí y en Potterfics, se les quiere mucho y recuerden que trabajo para ustedes!
Con amor, Nathu.
