Capítulo 6: Sentimientos.
-¿Hermione?- Harry despertó a su amiga de su divagación.
-¿Si?- Contestó la castaña luego de unos largos segundos.
-¿Estás bien? Te noto… distraída.-
-Sí, es solo el estrés.- Sonrío amablemente intentando evadir el tema.
-¿Qué pasó en la Sala de los Menesteres?-
-¿De qué hablas? Nos quedamos atrapados… algo nos empujó dentro y luego atascaron la puerta.-
-Ya lo sé, pero…-
-No pasó absolutamente nada entre Draco y yo si es lo que piensas.- Completó lo que Harry quería decir.
-Bueno-
-Chicos.- Ron acababa de entrar en La Sala Común.
-Te has tardado.- Comentó Harry cuando el pelirrojo se sentó a su lado.
-La señora Pomfrey casi desecha mis ranas de chocolate.- Respondió Ron con un quiebre en la voz.
-Se nos hace tarde para Herbología.- Dijo Hermione mirando su reloj de muñeca.
¿Ayudar a Parkinson a hacer una Poción de Amor? Ciertamente era casi imposible conseguir el huevo, no había posibilidad alguna de preguntarle a Hagrid, descubriría sus planes. La Profesora Sprout era menos probable aún, no tenía más opción que pedirle la poción a sus hermanos, después de todo siempre llevaban su maleta con algunos artículos de su nueva tienda de chucherías mágicas.
-Malfoy ha estado más molesto que nunca últimamente.- Empezó a hablar Harry frente a la chimenea. –Lo que le hizo a Ron, no puedo entender bien que tiene en contra de él.
Hermione acariciaba a Crookshanks que se estiraba de regocijo en sobre su regazo, mientras escuchaba a su amigo.
-Él siempre ha sido un matón pero creo que esta vez se ha empeñado bien en hacernos la vida imposible. Ron me dijo que quería vengarse de él.-
-¿Vengarse? Ya le dije que no debía hacerlo, Harry, no quiero que se meta en más problemas.- Dijo Hermione severamente.
-Bueno… si se merece algo.-
Hermione lanzó un bufido.
En el entretanto, Ron tomó un tiempo para hablar con sus hermanos.
-Necesito esa poción de amor que venden.- Musitó frente a ellos.
-¿Nuestro pequeño hermanito quiere enamorar a una hermosa chica?- Se mofaron.
-No es para mí.- Farfulló en silencio frunciendo el entrecejo.
-Claro, claro.- Dijo Fred.
-Es para ella.- Añadió George.
-Esto es serio, chicos.-
-¿Para quién la quieres si no es para ti?- Preguntó Fred.
-No se los puedo decir. ¿Me podrían vender la poción de una vez?-
-No la traemos con nosotros.- Explicó George. –Es muy peligroso, sabes que está prohibido utilizarla en Hogwarts.
-Sí, sí pero…-
-Tenemos un arsenal en la tienda.- Continuó Fred.
-Vale, tráiganme una y les pago.-
-No creas que es tan fácil.- Dijo George.
-Tenemos que ir al Callejón Diagon…- Agregó Fred.
-Háganlo, lo necesito.- Y con esto, el menor de los chicos Weasley volvió a su asiento junto a Hermione.
-¿Qué sucede?- Preguntó ella.
-Una conversación de hermano a hermano.- Respondió el pelirrojo. –Ya tienes a esa bola de pelos café aquí…
-Se llama Crookshanks.- Dijo Hermione algo irritada por el comentario.
El gato gruñía ante la presencia de Ron, atentando de arañarlo.
-Tranquilo, tranquilo.- Le calmaba su dueña acariciándole la barbilla.
-Estoy empezando a creer que quiere más al gato que a mí.- Susurró Ron a Harry ante la mirada enfadada de Hermione.
Crookshanks no era un gato común, y eso era lo que más agradaba a Hermione. Lo veía como un humano más y hasta un amigo, llevándolo a todas partes cuantas podía. El gato actuaba como un hermano mayor sobreprotector, y la hacía sentir confortable. Incluso parecía no agradarle para nada la relación entre Ron y Hermione puesto que saltaba sobre las piernas de su dueña las veces que ella estaba compartiendo un tiempo con el pelirrojo en algún lugar más apartado de la Sala Común.
No estaba segura si había hablado con Crookshanks sobre su problema pero aun así la mascota parecía entenderla totalmente.
Se levantó llevando al gato entre sus brazos y se despidió, para dirigirse a su dormitorio.
Colocó a Crookshanks sobre la cama, sacó una pluma y pergamino de su mochila y se sentó frente al escritorio.
Suspiró y comenzó a redactar:
Querido Victor:
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí. Quería retomar el contacto pues eres un gran amigo y apoyo para mí, además considero prudente mantenerte al tanto.
Para empezar, he pasado unas vacaciones de maravilla, viajamos a París y conocí muchos lugares increíbles. Fui de compras… ya sabes, cosas de chicas.
No sé si habrás leído el Profeta últimamente, si lo has hecho, debiste enterarte de la emboscada en el tren, Harry, Ron y yo estamos bien.
Y en cuanto a eso… me quedé atrapada en un carril, el último, con Draco Malfoy, supongo que sabes de quien estoy hablando. El vagón se desprendió del resto del tren y quedamos estancados, por suerte, él tenía su escoba y nos fuimos volando con ella de vuelta.
El problema es, desde el momento en que subí a la escoba empecé a sentirme algo extraña. Además del mareo, porque como ya sabes le tengo terror a las alturas, por primera vez desde que salí contigo sentí mariposas en el estómago. También al poco rato dejé de sentirme mareada, fue como si su forma de maniobrar me hiciese sentir segura y me quitara todo el miedo a volar. Por último me sentí atraída a su olor, algo que me intriga mucho.
Otra cosa que sucedió ayer específicamente, en una búsqueda que teníamos de tarea para Pociones, nos quedamos atrapados dentro de un armario.
Titubeó, y se detuvo ahí. ¿Era buena idea confesarle aquello? Después de todo él estaba kilómetros lejos de ahí y por alguna extraña razón pensó que lo comprendería. Harry y Ron pondrían un grito en el cielo al escuchar eso, sobretodo él, el chico con que salía durante el último mes. Observó detenidamente a Crookshanks quien comenzaba a caer dormido sobre la cama, sin quitar sus brillantes ojos de la cara de Hermione.
Por un momento tuvo el arranque de tomar el pergamino y desecharlo, deseando nunca decirle esos sentimientos que tenía por el Slytherin, no obstante necesitaba desahogarse, con quien fuese. Tal vez existía alguien más.
Guardó la carta incompleta en el baúl, entre sus libros de texto y demás pergaminos.
-Oh, Crookshanks ¿Qué debo hacer?- Se lamentó sentándose a un lado del animal, creyendo que le iba a contestar.
Finalmente se resignó y se puso el pijama, sin dejar de vacilar en sus pensamientos.
Pronto, se halló recostada en una cama desconocida, en una casa desconocida, con alguien no muy desconocido.
Tal fue su sorpresa al ver a Malfoy acostado a su lado, durmiendo como un angelito, se incorporó del susto y quedó de pie frente al mueble.
Girando su cuerpo trescientos sesenta grados para mirar la sala, avanzó hasta una puerta que ponía "Narciso" con un cartel muy llamativo, en letras azules eléctrico.
Ingresó silenciosamente a aquella habitación.
En ella, un niño descansaba en una cama bien decorada masculinamente, el dormitorio tenía un tapiz mágico así como alguna de las pertenencias del infante.
Se inclinó para echarle un vistazo al pequeño.
Era castaño y su piel era tersa y blanquecina como la leche.
"¿Mi hijo?" "¿Nuestro hijo?" Pensó mientras lo miraba dormir.
-Buenos días.- Dijo una voz, conocida por Hermione antes por arrastrar las palabras y el tono frio y arrogante.
La Gryffindor se volteó para encontrarse con Draco, apoyando un brazo en el umbral de la puerta. Llevaba un pijama, la camisa de éste abierta dejando a la vista su torso.
Bajó la vista al percatarse del pecho desnudo del Slytherin, subiéndola hacia los ojos grises inmediatamente.
Malfoy caminó hacia ella, tomándola de la cintura y dándole un beso difícil de olvidar.
Porque la despertó como un beso de Buenos Días.
Hacía una mañana radiante en Hogwarts, Hermione no había podido dejar de pensar en su sueño, pese a ser producto de su imaginación se sintió muy real. Los olores, las imágenes, el olor de Draco.
Sobre todo el beso.
Pensar en dos chicos, que al parecer la querían. Una vez más ¿Cómo podría considerar la posibilidad de estar con Malfoy? así acabó la noche convenciéndose de que Ron era lo mejor para ella.
-Hermione, ¿Estás bien?- La castaña juraría que si le volvían a preguntar eso terminaría enviando al diablo a todos. Pero esta vez no, era Luna la que estaba preocupada por ella. Acababa de toparse con la Ravenclaw camino a Defensa Contra las Artes Oscuras, la chica casi no tenía amigos y no podía rechazarla. –Parece que las polillas no te han dejado dormir ¿No has usado el collar?-
-No… pero estoy bien, gracias.-
-¿Segura? tienes el aspecto de un Wracksput enfermo.-
Hermione no tenía palabras ni ánimos para responder a eso, ya se había atrasado lo suficiente. Entonces recordó la carta, la necesidad de sacarse todo del pecho. No consideraba a Luna como una amiga, todos la llamaban Lunática, le creían loca. Aunque deducía que era buena para escuchar y dar consejos.
-Bueno… la verdad es que tengo un problema.- Espetó la Gryffindor de un bufido.
-¿Cuál problema?- Los ojos de la rubia se abrieron, resaltando sus cuencas.
-Mira, ahora estoy llegando tarde a Defensa Contra las Artes Oscuras, lo hablaremos luego ¿vale?- Y así dejó a la chica plantada en su sitio, parpadeando como queriendo despertar de un mal sueño.
-Aquí tienes.- Dijo Fred, entregándole con cuidado una botella en forma de corazón, con un líquido rosa dentro.-
-¿Ya lo tienen? ¿Cómo…?- Ron recibió el frasco, escondiéndolo de ojos curiosos.
-No preguntes.- Interrumpió George.
-¿Usaron algún pasadizo?-
-Que no preguntes.- Contestó Fred.
Con estas pocas palabras, los gemelos se escabulleron a través del pasillo.
Ron permaneció de pie por unos momentos, pensativo. Finalmente reacciono y corrió a su habitación para dejar el Filtro Amoroso a salvo.
-¿Qué se trae tu novio con Pansy? No llevan ni un mes y ya está pensando en engañarte.- Comentó Malfoy a su compañera de pupitre.
-¿De qué estás hablando?- Hermione frunció el entrecejo confundida.
-Ayer vi al Pobretón muy meloso con Pansy.- Explicó añadiendo un poco de su propia cosecha.
-¿Con Pansy? No te creo.-
-Como quieras.- Se encogió de hombros. –Pero después no vengas a llorarme y suplicarme para que salga contigo.- Dijo con una mueca.
Hermione giró la cabeza sin articular palabra, "Este es el día perfecto para estar sentada con él" pensó irónicamente.
En otro lado del aula, Lavender no desistía de sus artimañas para engatusar a Ron, aun sabiendo que salía con Hermione.
-Tengo novia.- Repetía el pelirrojo a cada insinuación.
Luna acompaño a Hermione a sentarse sobre una de las escaleras que dirigía hacia las afueras del castillo, ambas se sentaron frente a frente, la castaña dio un suspiro antes de comenzar.
-Creo que estoy enamorada de Draco Malfoy.-
La Ravenclaw puso los ojos como platos, la luz solar le daba a sus ojos azules más brillo del habitual.
-Desde el accidente en el tren… lo recuerdas?-
-¿Cuándo quisieron llevarse a Harry? Sí, estaba asustada. Pensé que eran unicornios de cuerno torcido que habían golpeado contra el tren.-
-Yo y Draco nos quedamos atrapados en un vagón que se desprendió del resto del tren.-
Luna permaneció callada y empática.
-Y… me llevó de vuelta al tren en su escoba, fue ahí cuando empecé a sentir cosas.-
-¿Pero no que estás saliendo con Ron?- Dijo la chica después de un largo silencio.
-Sí… estoy confundida, Luna.-
-Eres la primera persona que no me llama Lunática.- La rubia desvió la mirada algo avergonzada.
-Los que te llaman así no te conocen de verdad.- Sonrió.
Una débil sonrisa apareció en la cara de Luna.
-Si de verdad te gusta Draco, díselo.- Aconsejó.- No esperes demasiado, el amor es muy lindo, te hace sentir como un Pegaso, volando por los aires a toda velocidad.- Su voz soñadora tranquilizaba a la castaña.
Cierto era que no se sentía como "un Pegaso volando por los aires a toda velocidad" cuando estaba con Ron, y podía decir que algo parecido a eso pasaba por su mente cuando el Slytherin se encontraba cerca.
-Gracias Luna.-
-¿Estas segura de que eso es todo?-
Hermione enrojeció.
-Ayer nos quedamos atrapados en La sala de los Menesteres.- Al encontrarse a sí misma decir eso, una ráfaga de calor invadió su cuerpo. –En… un armario.
Luna sonrió.
-Estuvimos a punto de besarnos.- Finalizó.
-¿A él le gustas también?- Ladeó la cabeza reuniendo datos.
-Bueno… él fue el que se acercó… así que supongo que sí.-
-¡Entonces son el uno para el otro!-
-Oh no… yo…- En ese momento recordó lo corto que era ese recreo. –Estoy saliendo con Ron.
-¡Oh si! Lo había oído por ahí.- Contestó saliendo de una especie de trance.
-Ese es el problema.-
-Ustedes han sido amigos por mucho tiempo, ¿Verdad?-
-Harry y Ron son mis mejores amigos.- Le dio a entender la castaña.
-Mis mejores amigos son los Pumpikers, mi madre me los regaló cuando era pequeña. Me cuidan, son como hadas guardianes.- Dijo Luna como si fuera lo más normal del mundo y con tono somnoliento.
-Estoy confundida.- Soltó Hermione ignorando el comentario. –Se nos hace tarde, hablaremos más tarde, nos vemos Luna.-
Ron caminaba sigilosamente por los pasillos, mirando a todas direcciones por si alguien le estaba siguiendo o algo parecido.
Entró al baño de las niñas, llevando el Filtro Amoroso escondido bajo la túnica.
-Te has tardado.- Dijo Pansy al verlo entrar.
-No quería que nadie me viera.- Contestó Ron.
-¿Trajiste el huevo?-
-Algo mucho mejor que eso.- Alzó la botella ante los ojos sorprendidos de la chica.
-¿La poción?-
-No me preguntes cómo la he conseguido.- Se la entregó algo tembloroso.
-No me interesa.- Arrancó el frasco de las manos del Gryffindor un zarpazo, y se marchó. –Un placer hacer negocios contigo.-
-¿¡Negocios… cual era mi parte del trato!- Gritó hacia el sitio donde Pansy acababa de desaparecer.
Ginny subía las escaleras a paso suave y calmado, su pelo zanahoria ondeaba con cada paso que daba, iluminado por el sol que entraba por las ventanas de la Torre.
Avanzaba hacia su cama cuando pisó algo, un papel en el suelo, bajó la vista para verlo, era un pergamino escrito en tinta azul.
Se agachó, era una carta dirigida a un tal Victor.
-¿Victor?- Meditó. -¿Victor Krum?-
Pudo distinguir vagamente la caligrafía de Hermione y su perfume que siempre quedaba en cada cosa que tocaba. Acercó más el papel para poder leerlo, sus ojos bien abiertos se detuvieron súbitamente en una palabra: Draco Malfoy.
Hola!
Ya está aquí el sexto capítulo. Personalmente me ha gustado bastante aunque al principio lo veía horrible.
Crookshanks ha vuelto para molestar a Ron (risas) y éste ha conseguido el Filtro de Amor... veremos como lo maneja Pansy (música de suspenso). Hermione ha escrito a medias la carta para Victor... y Ginny la ha leído! tenía ganas de meter a la menor de los Weasley, es un personaje que admiro mucho y por supuesto es una grana amiga de nuestra protagonista. También he usado más a Luna, otro de mis personajes preferidos (supongo que se imaginan por qué!) y esta chiquilla debe representar a muchas de nosotras queriendo convencer a Hermione que se atreva para con Malfoy, incluyéndome (risas). Y el sueño dios! para los seguidores de mi Twitter debieron asustarse un poco, ahí conté un Spoiler sobre lo que sucede en ese sueño y sobre el futuro de este FanFic (curiosos a mi Twitter en 3...2...1...). Otra cosa con este sueño, para describir al pequeño Narciso (¿le habrán puesto ese nombre por la madre de Malfoy?) me basé en este niño de Juego de Tronos (Game of Thrones, es otra serie que veo); Bran Stark, googleen si están interesadas!
Para tenerlas enganchadas debo decir que va para mucho rato la historia, y he pensado hacer otro FanFic en relación con el final de ésta, veamos si mi idea sigue en pie para ese entonces...
Para el próximo se viene algo que no les va a caer muy bien a las que están locas por todo este asunto de los momentos Draco/Hermione, no las haré sufrir ni enfadar si es lo que piensan así que tranquilas!
Saludos a todas mis seguidoras y gente que deja Reviews tanto en Potterfics como aquí, se las quiere un montón y una vez más recuerden que trabajo para ustedes! Hasta la próxima, besos y un abrazo.
P.D: También trabajo en otros FanFics además de este, quería ponerlo aquí porque este es el más 'ovacionado' que tengo, no estoy intentando incitarlas a leerlos pero me haría muy feliz que comentaran esos.
Con amor, Nathu.
