9. El castigo
Le gustaba ser el centro de atención, pero las miradas inquisidoras las odiaba, ahora estaba en un aprieto y sus palabras tendrían que salir de su boca con suma precaución si no deseaba empeorar la situación, de sobra sabía que si su padre se "comportaba" era por su estatus.
-Como ya les he dicho- comenzó a hablar seguro de sí, ¿Por qué habrían de creerle a la sangre sucia y no a él?-, aquí hay una terrible equivocación. "Esa", me besó, no sé por qué, y ahora alega que es mi novia.
Entonces volteó a ver a su madre, la única quien le podía respaldar, fingiendo su voz, incluso unas cuantas lágrimas se asomaron estratégicamente por su ojos.
-Madre, tú sabes que no te haría algo así, que siempre he sabido cuál es mi sangre, mi herencia y bueno…-se quedó por un instante dubitativo, hasta que halló la manera de salir a tal dilema-. Yo ya me he fijado en alguien más, una chica muy linda de Slytherin, por eso no es posible que crean lo que se dice.
-Allí esta- se ánimo a decir Lucius con un rostro de alivio y un brillo de orgullo sobre su hijo-. Esa Granger, aparte de inmunda, mentirosa, exijo un castigo ejemplar.
-Es justo lo que pides Lucius- intervino Snape-. Granger siempre se ha caracterizado por querer salirse con la suya sin querer asumir las consecuencias. Sin duda, eso se debe a la mala influencia de sus compañeros Weasley y Potter. Si me permiten yo podría dar algunas sugerencias sobre la disciplina que tanta falta le hacen.
-Nada de eso Severus- la profesor McGonagall tenía bien analizada la situación-. Se le dará un castigo ejemplar a la señorita Granger- la sonrisa de satisfacción de Malfoy hijo no se hizo esperar-. A pesar de todo el joven Draco también cometió la falta de golpear a una niña, así que también recibirá una reprimenda y cumplirá el mismo castigo que Hermione Granger, que consistirá en una carta de disculpa hacia el otro.
-¿Qué?- exclamaron todos al unísono.
-No, nada de eso- dijo Narcisa-. Mi hijo no le va a escribir nada.
-Entonces supongo que no le molestará que su hijo sea expulsado del colegio. Déjeme recordarle, como bien lo sabe señora Malfoy que hay normas y no hay excepciones para nadie.
-Pues lo vamos a considerar.
-Como gusten, yo le notificaré a la señorita Granger sobre el castigo. Con su permiso.
Salió del despacho rumbo a la casa común de Gryffindor, mientras Narcisa cara de fastidio se dio media vuelta indignada, mientras su esposo le daba argumentos para hacerla cambiar de opinión.
-Ya sé que es una estupidez, y no me agrada hacerlo, pero es eso o buscarle otro colegio y nuestras familias llevan generaciones en Slytherin, piensa que seriamos humillados, se repetiría lo de Sirius Black.
-Ni me lo menciones- gritó escandalizada la rubia mujer.
-Lucius, Narcisa, ¿puedo hacerles una observación?- habló Snape y ante la autorización, añadió-. Sé lo difícil que es aceptarlo, pero finalmente son palabras, la cuestión es endulzarle la vista a McGonagall, que sienta el arrepentimiento de Draco y ya; claro a menos que Draco nos este mintiéndonos y relamente sienta algo por Granger, en cuyo caso sería muy penoso volver a tener estas reuniones.
-Yo lo único que siento por la sangre sucia es odio- pero en el fondo Draco sabía que Snape podía leer sus pensamientos y no era tan manipulable. Pero su profesor optó por dejar de torturarlo.
-Perfecto, entonces ven a mi despacho, te daré pergamino y tinta.
Malfoy se despidió fugazmente de sus padres, con las bendiciones de su madre y la mirada amenazante de su padre y unas cuantas palabras que no le sirvieron de consuelo:
-No cometas más errores de estos o te juro que vas a pagármelas. Tu madre espera mucho de ti; tienes hasta Navidad para presentarnos a la supuesta chica que te interesa.
-¿Una carta de disculpa?- preguntó por enésima vez Ron, a la ya de por sí desesperada Hermione-. Más bien debe agradecer que alguien tan linda lo haya besado.
-Nos sorprendiste a todos- dijo Harry.
-Sí y no me medí y ahora debo escribir o me expulsan. Además debo arreglar lo eso de lo de su novia. No se qué me pasó.
-Debió ser asqueroso, ¿no?- la curiosidad de Ron causó sorpresa en la chica, que no supo que contestar y rápidamente cambió el tema.
-Bueno, ya basta, vamos a escribir, ¿debo empezar con un "querido Draco"?
