Capítulo 8: Despertar.
-Su mente ha de estar nublada por un Wrackspurt.- Comentó luna ante la aclaración de Hermione.
-Le han dado un Filtro Amoroso, es lo más acertado.- Dijo la castaña.
-¿Eso no está prohibido?- Abrió los ojos como si estuviera mirando a Peeves destrozando su habitación.
-Sí, Dumbledore dijo que estaba investigando, al parecer les gusta mucho el nuevo Malfoy como para preocuparse demasiado, está claro que fue Pansy.-
-Ya se le pasará.- Luna movió una mano imitando las veces que intentaba espantar a un Nargle.
-No va a funcionar de todas maneras… No podemos estar juntos.- Hermione agachó la cabeza.
-¿Pero qué dices? Tú lo quieres, él te quiere…-
-Suena muy lindo cuando lo dices tú, Luna.- Sonrió. –Ahí están.
-Hola chicas.- Pansy saludó en un tono burlón.
Draco se encontraba a su lado, con el brazo sosteniendo el suyo.
-Hola Hermione.- Dijo Draco en un tono extraño para él.
"¿Me ha llamado Hermione?" Hermione pensó, extrañada.
Luna paseaba los ojos de la castaña al rubio, como esperando algo.
Entonces sucedió, en un abrir y cerrar de ojos, Malfoy sonrió como nunca antes se le había visto; una sonrisa verdadera. E inmediatamente besó a Pansy delante de las chicas, lo que desató un puñetazo a su novia propinado por la Gryffindor.
Fue tan rápido que Hermione no se dio cuenta de lo que acababa de hacer hasta ver a la Slytherin en el suelo, y una vez asimiló los hechos echó a correr hacia el Castillo.
-¡Hermione!- Luna salió tras ella.
Se detuvo frente a la puerta de entrada.
Había golpeado a Pansy con todas sus fuerzas y de pura rabia contenida. No era la primera vez que desataba la ira de esa manera, y en algún lugar de su ser se sentía bastante aliviada ahora.
No podría culpar a la chica por que el idiota de Malfoy se enamorara perdidamente de ella de un día para otro, pero le hervía la sangre de solo verlos juntos.
¿Estaba sintiendo celos? No había sentido ni una pisca de celos cuando Draco le contó que vio a Ron con la morena. Definitivamente tenía que ser amor; su corazón no seguía a la razón enamorándose de un chico como él.
Sintió como el corazón daba un brinco del solo hecho de pensar de nuevo en la posibilidad de estar junto al rubio, sabiendo ahora que él está, o estaba enamorado de ella.
-Amor, ¿estás bien?- Draco ayudó a Pansy a ponerse de pie.
-Sí, sí. ¡Estúpida Sangre Sucia!- Gritó al aire la Slytherin.
-Te estábamos esperando.- La voz del Señor Oscuro resonó en la oscura habitación.
Narcisa titubeó, su esposo estaba junto a él.
-Toma asiento.- Ordenó, de espaldas hacia ella. –Como ya sabes, cada día estamos en necesidad de más seguidores. Y estamos reclutando la máxima cantidad de personas posible, ¿recuerdas el plan?
-Claro que sí, mi Señor.-
-No lo voy a repetir. Hemos tenido esta conversación antes. Ya es hora de que el pequeño Draco empiece su entrenamiento.-
-Mi señor… él es demasiado joven.-
Voldemort le apuntó con la varita, haciéndola agazaparse en el asiento.
Lucius se sobresaltó.
-Me traerás al niño, mañana.- Endureció la voz, dándole énfasis a lo que decía.
-¡Él no tiene por qué—
La tortura empezó con un ligero cruciatus que la hizo retorcerse de dolor ante la petrificada mirada de su esposo.
-Es el único en Hogwarts en el que podemos confiar.- Objetó el Señor Oscuro deteniéndose con el hechizo por un momento.
-No.- Narcisa jadeó frunciendo el ceño.
Y diría una y mil veces más "No.". Su hijo no merecía una vida como esa, no importaba cuantas veces Lucius le hablaba intentando convencerla de una buena manera, sin embargo siempre terminaba perdiendo ante lo más importante en su vida como lo era su Hijo.
-Avada keda—
-¡No!- Lucius se lanzó sobre Voldemort, interrumpiéndolo.
Durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, Draco no dejaba de hablarle a Hermione sobre Pansy, comenzando a irritarla.
"Yo soy el Príncipe de Slytherin y ella es como mi Princesa."
"Es la chica más hermosa del mundo."
"He pensado en 3 hijos."
-¿No estás enojado por golpearla?- Hermione estaba pasmada.
-Oh, ella está bien, no te preocupes.- Le sonrió.
Otra vez esa sonrisa. No sabía si calificarla como tonta o una de las más hermosas que haya visto.
Sin querer mencionar el repentino cambio de su mirada por los efectos de la misma poción, que, o tenía a todas locas o a toda la Casa de las Serpientes cotilleando y despreciándolo al verlo pasar de la mano con Pansy.
Podría ser que este Draco fuese más amable y menos molesto, pero no soportaba que estuviera tonto por aquella chica.
El hecho de que Malfoy si quiera le dirigiera la palabra a ella sin usar adjetivos degradantes o solo para insultarla enrabiaba a Ron, quien no dejaba de mirar a su novia siendo casi acosada con palabras.
El Príncipe de Slytherin parecía perder el interés y atención hacia todas las clases, lo cual molestaba especialmente a Snape. Ya no podía alabarlo por el excelente trabajo en las Pociones puesto que ni siquiera quería cortar los ingredientes y por eso perdió algunos puntos de su Casa, otra cosa que tenía a todo Slytherin en su contra; pero desde luego no habían sido muchos, por el extraño cariño que el profesor le tenía.
Al día siguiente, la noticia de que Dumbledore había desaparecido a causa de una emergencia voló medio Hogwarts dejando con miradas de expectación hasta a los profesores.
Se rumoreaba tenía que ver con Voldemort puesto que desde el ataque al Expresso todo mundo volvió a tener sus habituales ánimos miedosos en cada sitio y hasta dentro de sus propias casas.
-Es seguro que fue a atrapar a tú-sabes-quien, debieron encontrar su escondite.- Comentaba Ron durante el desayuno.
-¿Cuándo dijeron que desapareció?- Hermione preguntó.
-Creo que anoche.- Contestó Harry.
Ron alzó un pedazo de pan con mermelada que arranco a la fuerza de su otro pedazo grande y le dio de comer en la boca a Hermione, quien respondió cariñosamente luego de comérselo, sonriendo apoyando su cabeza contra su hombro.
"Creo que su relación está mejorando." Pensó Harry, dándoles una mirada incómoda.
Ginny se encontraba a su lado, revolviendo los cubiertos demostrando nerviosismo ante la cercanía del moreno, y viendo el momento romántico de sus amigos como una señal.
Éste la miró sonriendo amablemente, haciéndola sonrojar como cuando Ron se enfada.
-¿Alguna vez has tenido ese presentimiento de que algo va mal?- Draco le dijo a Pansy algo angustiado en el tono de su voz.
-¿Por qué algo habría de ir mal?- Imitó a Hermione recostándose sobre el hombro del rubio, en una forma burlona.
-Draco, tus padres están en este momento en el hospital San Mungo.- Dumbledore dijo con en tono seco.
Draco se quedó petrificado.
-Han sido heridos por Voldemort. Aún no se sabe las razones, no hasta que despierten. Están en serio riesgo vital y esperamos que mejoren lo antes posible.- Hizo una pausa para ver una posible segunda reacción del chico, sin más el permanecía perplejo. –Puedes ir a visitarlos si lo deseas, pero mañana, entre las dos y cuatro de la tarde.
-Está bien.- Arrastró las palabras y bajó el tono que antes había tomado en su estado sometido al Filtro Amoroso; y con esto salio de la oficina del Director, apretando los puños lo más fuerte que podía.
"¿Qué mierda me han hecho?" Pensaba mientras salía de un letargo. "Pero aún más importante, ¿qué le ha pasado a mis Padres?"
"Joder, he estado hablando como un idiota."
Encontró su camino hacia las mazmorras, llegando hasta su habitación con una jaqueca poderosa. Tal parecía el shock le había quitado el efecto de la Poción, y recordaba todo lo que había hecho bajo ésta. "Ese no era yo, ¿quién tomó mi cuerpo?"
En ese momento, Pansy entró, avanzando hacia él con un leve movimiento de caderas que según Draco era sexy. Se acercó para besarlo, pero éste se apartó naturalmente.
-¿Qué pasa?- Dijo la morena exasperadamente.
-Nada que te deba importar.- Respondió fríamente Malfoy. -¿Qué haces aquí? Déjame solo.
Ella entristeció su cara mientras salía corriendo de ahí para dirigirse a su habitación a sollozar.
La preocupación comenzó a invadir su cabeza, la vida de sus Padres peligraba. Tenía que ir a verlos en ese mismo instante, pero claro, a las 10 de la mañana nadie lo dejaría salir ni siquiera para visitar a alguien gravemente enfermo, tendría que esperar.
La más larga noche de su vida, hablando con el Retrato, quien le proporciono ánimos; como siempre.
Y un pequeño encuentro; si es que así le podía llamar; con Hermione. Sólo la vio pasar por los oscuros pasillos, su pelo cobrizo iluminado por la tenue luz de la luna y su piel tan suave y blanda al tacto le hizo recordar la escena en la sala de los Menesteres, donde pudo sentir ese cuerpo delicado y tibio contra el suyo.
Y estuvo tan cerca…
"Basta de pensamientos cursis." Sacudió la cabeza intentando concentrarse en sus prioridades.
Cuando lo vio sentado ahí, mirando aquel retrato, con su cabello platino como una luna en la penumbra.
Fue cuando supo que Draco había regresado.
Hola!
Un milagro que haya salido tan pronto, no? Bueno espero que lo hayan disfrutado :) Fue otro de los 'atacasos artísticos' que me dan!
Veamos... Draco volvió a ser el de antes! al parecer esa poción no era tan poderosa... y es que no era muy original ya que era de los Gemelos Weasley como pudieron ver en un capítulo anterior. Y sus padres están en riesgo vital... era de esperarse con la inminente traición de Narcisa (si es que así podríamos llamarle) y obviamente Lucius no iba a dejar que asesinaran a su esposa así como así, por una parte bueno ya que hizo que Draco despertara (risas) aunque... esperen... tal vez no debería; me gustaba el bajo-el-filtro-amoroso Draco :( (por su actitud, claro)
Además... como ya he dicho varias veces me encanta el Drama es decir hacer sufrir a todos (risa malévola) así que se viene más sufrimiento! sobre todo para nuestros protagonistas.
Y tenemos otra aparición de Luna! adoro a esta chica y creo que la mayoría de ustedes también por los consejos que le da a nuestra Hermione, y es que son el uno para el otro! ya veremos como la amistad crece entre ellas ;)
Pues eso... Saludos a las nuevas seguidoras, les mando un millón de besos y recuerden que trabajo para ustedes! Hasta la próxima.
Con amor, Nathu.
